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jueves, 25 de diciembre de 2014

Y Rock'n'Roll.

Compañeros de cuarto, por un rato. Prenden el ámbiente sin querer, queriendo. En lugar de salir huyendo, se dejan llevar por sus silencios. Pasándose indirectas como iguanas, cercanas. Siendo desconocidos que juegan como si no lo fueran.  Estrechando lazos, lazos de seda que se anudan desnudos.  Permanecen en silencio pero se entienden. Se entienden y se miran para entenderse aún más. Se observan fijamente mientras se desarropan el descaro y se destapan los deseos. Suicidas que se lanzan al incendio. Deshojándose el verano, calentándose el invierno. Amantes gato que se comen la manzana. Ojos en blanco que sólo piensan en rojo. No tienen nada pero se hacen sentir que como si todo. Se agarran las manos y las funden, se funden. Se mezclan, se olvidan del mundo, de sí mismos. Ya no son"ella" y "él". Son "ellos". Son uno. Uno leal al placer de las horas improvisadas. Que calla sus vacíos y se llena de delirio. Que se queda al abrazo de después y no admite que sea su parte favorita de la batalla. Uno fiel al ardor de una noche que se despierta huérfano en la mañana.



















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