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domingo, 3 de enero de 2016

Vivir con el recuerdo.


Si no tuviera miedo de decirlo, lo diría, y lo diré.
Le quise, ¡ay! si le quise.
Tanto tanto que aún le quiero. Tanto que siempre lo haré.
¿A pesar de todo? (diréis)
A pesar de todo.
A pesar de mí y a pesar de él. De las tan malas circunstancias que se dieron y de las tan buenas que se dieron también.
Es inevitable querer lo que uno ha vivido. Las primeras veces se viven intensamente, ¿como no añorarlas?
Así como la pequeña Carla siempre será la pequeña Carla en mis recuerdos. Así como siempre la recordaré, como la viví, como la conocí, como la primera amistad cómplice que entablé. Así como el brillo en los ojos del primer presente consciente que me trajo la navidad. Así como la emoción de la primera vez que monté en avión, un 15 de enero. Así como la euforia del primer beso. Así como la magia que nos regala cada primera toma de contacto. Así, así es como le quiero, así es como en mi eternidad le querré.

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