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martes, 18 de agosto de 2015

Medias tintas.



Huyendo de las medias tintas
a veces, te las encuentras de frente.
Te seducen como si no lo fueran;
a ratos negro hueso
a desratos blanco azabache.

Luego las ves
entre otros brazos,
entre miles.
Fundiéndose como contigo
y en bajito te susurras:
"qué imbécil he sido."

Aunque las quieras,
aunque las eches de menos
te alejas.
Eliges ser quien se va
cuando tres son multitud.
Decides ser la opción que deja de serlo
a pesar de que te reviente por dentro.

Hambre, alcohol, otros labios
tú también buscas llamas
que alimenten el fuego
que sus incendios produjeron.
Pero no eres una media tinta,
el fuego se termina pudriendo.

Y cuando el amor deja de serlo
tú también dejas de ser.




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