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jueves, 5 de junio de 2014

Todo bien.

Y de repente, esa canción. Esa que no podía ser otra, esa. La que hace que pasen por mi mente segundos que ni si quiera sabia que recordaba. Porque sí, porque a veces cuando las canciones suenan, también lo hacen con ellas momentos y personas.

Era ese grupo del que no me gustaba ni el nombre y su "Wish you were here".

El día que me la dedicaron no entendí el por qué, ni tan si quiera le di importancia. La traté como un ruido más de la vida. Ahora parecía que ese ruido se había vuelto hasta agradable. 
No sería por haberla escuchado más de 1.000 veces cuando todo dejó de pasarnos, que va. Como tampoco fue ahí que la entendí junto a todos mis finales mientras me resbalaba conmigo misma.

Es así como aprendí que una canción no es vieja por el tiempo que tenga, sino por los recuerdos que contenga. 
Pero que resbalar con algunos de esos a veces es tan necesario como lo de mirar el pasado tal cual era.
Y saber que hiciste bien.


Y será por eso que siempre buscamos música "nueva".

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