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sábado, 28 de junio de 2014

Una vez, una persona.


Una vez, una persona. 
Duró pocas sonrisas en mi vida, muy pocas, pero todas ellas muy intensas. 
No sé si significó algo o si sólo fue una brisa de aire fresco para ayudarme a seguir. Pero de cualquier forma, nos hicimos poesía. 
Aunque me pareció ver eternidad en el Edén que parecía esconder, se marchó. Y fue triste no por el hecho de que lo hiciera, sino porque al hacerlo, lo hizo como cualquier cobarde que se las da de valiente: "No eres tú, soy yo" "No es lo que has creído ver en mí, es lo que realmente soy".

¿Cómo no iba a pensar que él era maravillas, si me convertía en eso que tanto me gusta? algo bonito que leer.

Espero que no le importe que ponga un pedazo de "la idea que me hice de él" y que resultó no ser. Porque las personas se van, pero las palabras que nos dedican, si son buenas, se quedan. Y estás son buenas, muy buenas; 

«Dichoso tiempo. Tiempo dichoso. Es increíble el poder observar como la medida del tiempo es tan imprecisa como las horas, minutos y segundos. El tiempo no depende solo de los segundos que pasen, del movimiento de las nubes, de cada exhalación, de cada sonido, no. El tiempo depende, sobretodo, de las personas, el tiempo depende, en gran medida, de la compañía, el tiempo depende, por encima de cualquier cosa, de las emociones. Las emociones no son imprecisas, más bien al contrario, y aunque pueden ser confusas en ciertos momentos, las emociones nos indican en cada momento a donde queremos ir. Pero ocurre algo curioso, ocurre algo de grandes dimensiones cuando se juntan varios fenómenos compatibles que provocan una explosión del tiempo tal y como es conocido. ¿Y si pasas tiempo con una persona, y si sientes por una persona, donde está el tiempo? El tiempo no está. El tiempo se va, se desquita, el tiempo sabe que no es importante, sabe tan bien, sabe incluso mejor que las personas involucradas que no tiene lugar en ese momento que decide irse, decide abandonar para dar paso a algo mucho mejor. Y es por eso, exactamente por eso, por lo que el tiempo pasa tan rápido cuando estás con la persona con la que quieres estar, cuando estás haciendo lo que quieres hacer, y cuando estás sintiendo lo que quieres sentir. El tiempo, pasa tan rápido, porque se ha ido. Pero vuelve, el tiempo vuelve para recordarnos que tenemos que contar con él si queremos seguir disfrutando con esa persona.»

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