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domingo, 12 de abril de 2026

El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede, en cierta medida, transportarse fugazmente. Por un rato me vino de golpe la vida de aquellos días. El olor del mar, el sol en un día espléndido, la compañía, las preocupaciones del momento, la rutina que parecía que nunca cambiaría... los padres y abuelos esperando en casa un día más y la leve sensación de ser por siempre nuevos y eternos. 

Imagen tomada el 5 de enero de 2016

Al poco tiempo se fue el Juguete del Viento, o quizá me fui yo primero y al regresar resultó que ya no estaba. Solo sé que un día desapareció y ya van más de diez años, en los que empecé a extrañarlo anhelando volver a disfrutar la sensación que me daba verlo allí, moviéndose con la alegría de su colorido, en una atmósfera azul que parecía eterna. Como quien retorna sin saber si es por la magia del sitio o por la sensación de volver a otro espacio-tiempo, de visitar nuestros recuerdos engañándonos un poquito al mirar con los mismos ojos, como si aún no estuvieran gastados por lo vivido.

Es lindo apreciar cómo un objeto puede marcarnos. Aquella escultura de César Manrique se convirtió, más allá de un sitio por el que pasé alguna vez, en un puente capaz de traer al presente un regalo silencioso, un viaje a mi versión adolescente. 

Ahí me doy cuenta una vez más del valor del arte para transformar las ciudades en entornos vivos y memorables, capaces de marcar la vida de las personas que conviven con él.

Algo similar me sucedió con las obras de Néstor de la Torre...

A veces sospecho que cuando vuelvan todas esas cosas a su lugar, también lo haré yo.




Se estima que antes de junio de 2026, después de 10 años sin el Juguete del Viento, vuelva una réplica al lugar que habitó. 





sábado, 27 de septiembre de 2025

En otros mundos que nos aislan del único que tenemos.

Escena de La metamorfosis de los pájaros (2020)

Acabo de ver La metamorfosis de los pájaros(2020). Aún con nostalgia en el cuerpo sintiendo que la vida es un suspiro y que esta puede planearse pero no mucho. También Aquí un amigo(2024), una exageración de la realidad en la que vivimos repleta de personas idénticas: operaciones, filtros, modos de vida que parecen todas la misma (viajar, consumir, posar)... siguiendo un mismo patrón basado en lo que se lleva, en lo contemporáneo. 

Lo pausado, lo lento, lo sensible también necesita su lugar en un mundo repleto de ruido. 

Llevo unas tres semanas en las que no tolero la bulla de las pantallas. Suenan reels con personas diciendo tonterías, simulando que hablan con sus parejas de manera melosa, todo ficticio y forzado para ganar visualizaciones y seguidores... no entiendo por qué se paran a ver ese contenido basura. ¿Tan - solos - estamos? ¿Tanto como para preferir estar pegados a un móvil durante una comida familiar? O a la noche... sabiendo que la madre morirá, que la pareja quizá también porque puede ser hoy. ¿Y qué habremos cosechado? Si nos cuesta estar presentes, si nos cuesta prestar atención a la vida, escuchar al abuelo, observar sin agachar la cabeza huyendo del cielo en otros mundos que nos aislan del único que tenemos

Ver una película lenta se hace pesado, he sufrido en parte, sobre todo al final de La metamorfosis de los pájaros, y lo vivo como una tragedia, como una prueba de que estoy intoxicada por la prisa. ¿La prisa de qué? Veo vídeos subidos a internet hace unos 4 o 5 años y siento que son lentos, que es necesario volver a hacer ese contenido adaptado al hoy. Pero luego pienso que no, que somos nosotros los que debemos bajar revoluciones. 

Mientras escribo esto podría estar dando abrazos. 

Ojalá hayan más oportunidades. 

El mundo se siente inestable -aunque nunca ha estado calmo- y quizá esa sea su naturaleza. 





sábado, 30 de agosto de 2025

No tengo derecho a decirlo pero lo diré — {junio, 2025)

{esta época loca de normalizar lo insensato}
Ilustración de José David Morales


Qué pasará 

cuando el cuerpo caduque y

esa vida de costumbres finitas 

se agote


Dónde buscarás los ojos 

que hoy acechan en tu cuarto

cuando mires los caminos yermos 

que dibujan los años


Ya no te dará 

más billetes

ni más 

miradas


¿Dónde estará tu valía?

Quién serás entonces si 

ya no eres la chica de las tetas 

tersas y la piel perfecta


Dile a tus nietos que estabas orgullosa 

de ser esa

o busca la manera de 

convivir con la memoria


de las decisiones que un día tomaste

en este escenario 

dónde no hay 

acción que se borre


Tendrás que construir otra identidad

Llenar los espacios vacíos

Sobrevivir al cambio

Asumir tus actos 

Encontrar otra manera de 

generar valor 

o tan solo 

subsistir.


Espero que no sea tarde, 

que tu cuerpo aún no esté 

cansado 

para pensar


que encuentres la manera.

de sentirte valiosa

de aportar 

algo más.

El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...