Adoré ver tu nombre llamándome. Querías que te leyera un fragmento de ese libro que digo que llevo tres lustros leyendo -aunque sólo haya revisado una página en lo que va de año.- Disfrutaba así, entonando mi voz en aquel cuarto vacío, sabiendo que al otro lado había alguien embelesándose al escucharme. Habían ratos en los que dudaba que aún estuvieras ahí. ¿Se habrá cortado la llamada? ¿Se habrá quedado dormida? ¿Estás ahí?
"Sí"
Me pedías que siguiera, y entonces yo volvía a entonar como nunca me enseñaron en la escuela, con el placer del que disfruta cada palabra por su melodía y su color.
Sí, aquí estoy después de llevar mucho sin dedicarle tiempo a este espacio. Y, así, de esta manera tan cercana y de la que suelo rehuir -de tú a tú- quiero/me apetece/necesito contaros lo que he estado teniendo en mente. Así que... preparaos un buen {inserte aquí cualquier bebida calentita}, poneos cómodos y dejad que os comente.
En primer lugar, ¡muchas gracias a los que no habéis dejado de curiosear el blog pese a mi ausencia! (Lo cuál me ha impulsado a continuar con este espacio.)
Los que me seguís con frecuencia habréis notado que mis últimos textos han estado próximos a la tristeza. Lo innegable es que he estado pasando por etapas complicadas -pero necesarias- por un amplio periodo. Y lo que he compartido con vosotros, a mi parecer, es poco e intrascendente.
¡Llevo tanto planteándome como retomar este proyecto con ilusión! Así como cuando lo empecé. Y eso fue hace tanto... qué, la idea de cambiar de espacio /crear otro blog/ ha estado muy presente a lo largo de este año. Pero lo cierto es que el blog no era el que tenía que cambiar -y esto lo aprecio ahora- la que tenía que cambiar ¡era yo!
Ya veis, sigo inmiscuida -como todos- en El Vaivén de la vida. Aunque, me siento diferente, con unos planteamientos que -en realidad- siempre han estado en mí, pero que quizá he ido aprendiendo este año -o años- a ver, expresar, sentir y analizar de otras maneras. ¡Vamos, a darle un poco de profundidad y sustancia al asunto!
¡Ah! Pero... ¡no creáis que no haber publicado en estos lares es sinónimo de no haber escrito! Esa pulsión no me cesa. Sigo con ello, de distintas maneras, con distintos proyectos. Algunos tan personales que, por esa razón -entre otras-, no me he atrevido a compartirlos con vosotros. Al menos, de momento. La mayoría son fruto de la necesidad de encontrarme con esa parte de mi que rehuye. ¿A quién no le habita un lado de sí que se le escapa de la lucidez? Y creo que usar esa palabra -lucidez- aún se me queda grande.
¿Habéis curioseado la etimología de esta? Pizarnik habla de ella en un texto que a su vez es narrado en una película preciosa tituladaLugares comunes (2002)
¡Pero bueno! No quiero irme mucho por las ramas.
Resumiendo;
empiezo a vislumbrarme, a retomar aquello -es decir, esto, este lugar- que descuidé a lo largo de mi periodo de reflexión -que aún prosigue con intensidad- y a plantearme otras cuestiones que me encantaría compartir con vosotros.
Pese a no tener muy clara aún la manera, os pudo adelantar que;
se avecinan cambios en la estética del blog,
también en los contenidos y la manera de redactarlos. Al tratar un tema, citaré otras fuentes vinculadas a este o de interés; artistas, poetas, pensadores/filósofos...
Así como también os ofreceré más críticas y reflexiones de obras -textos, películas, etc.- Tipo: La Danza de la Realidad, 2016.
¡Ah! Tampoco descarto subir algunas poesías o pensamientos en audios y/o vídeos.
En principio, mi meta es compartir un post mínimo por semana. Pero aún no puedo adelantaros el día.