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miércoles, 23 de marzo de 2016

Ensimismo.

Wolfgang Suschitzky
No te disculpes por haber hecho lo que quisiste.
Haz siempre lo que sientas. Eres un ser libre.
Sólo entiende que cada cosa que hacemos atiende a la causalidad.
Y que me alejaré de tu lado si tus sentimientos no persiguen la misma dirección que los míos. Aunque entonces digas que me quieres.
Aunque yo te quiera, también.
Las cosas son siempre más complejas.
Pero nos queda el gran consuelo de saber, al hacerlo bien
que tan sólo permanece lo real.
Eso es lo único que busco tener cerca. Lo único que ansío ser.
Discúlpame entonces tú,
por no saber conformarme con un haz de lo que podría ser.
Discúlpame por imaginar, antes de saber.
Situaciones paralelas producto del miedo.
El consuelo de ser consciente.
El esfuerzo y la frialdad de serlo.
Olvida lo leído, mírame;
Ojalá fluyamos el mismo camino.

viernes, 11 de marzo de 2016

Como quien cae por primera vez.


¿Y qué era caer en aquel entonces?

No más que incógnitas que esperaban con ansia ser desveladas. Qué se subían por las paredes de la desesperación y no sabían distinguir un sí de un no. Dudaban de si debían hacerlo si quiera.

Habitaban entre las ideas y el corazón, a medio camino de ambas.
Inducidas, por no sé que cosa, hacía la sinrazón y la locura.

Causaban noches desveladas por los pensamientos dónde los miedos y las posibilidades se fundían en uno. Y un palpito extinto e incesante que renacía una y otra vez para no dar lugar a nada más, que al estar fuera de sí.


miércoles, 16 de diciembre de 2015

Deseos enlatados.


 Painting by Geoffrey Johnson 
 A veces me acaricia el deseo 
de volver a los lugares
dónde alguna vez fui
eternamente feliz.
Eso, a pesar de saber, que de estar allí,
no me toparía con las mismas situaciones
que alguna vez erizaron mi piel. 
Pero daría lo que fuera por besar de nuevo
aquellas brisas. 
Observar cada uno de los rincones 
dónde sonreí hasta doler.
Reencontrarme con la parte de mí
que se quedo ahí.



martes, 3 de noviembre de 2015

Ya no te es---.


No lo habrás notado, pero durante todo este tiempo, te he estado buscando. En las calles de otras ciudades. Arropada en el gélido abrazo de otro olor. En el invierno en el que te fuiste y en los que vinieron después. En las palabras que no dijiste y en las historias que abandonamos. Esas que aún  no se han cansado de acorrarlarme. A veces, en bares dónde suenan conversaciones y canciones que me ahogan en un botellín con sabor a ti. Otras, en noches de sudoroso insomnio.
He llegado a besar el placer en pieles distintas a la tuya, y en todas ellas, he creído verte a ti. Pero en ninguna estabas tú. Nunca estás. Nunca estuviste. Nunca recuerdo acordarme de lo mal que nos quisimos. Nunca querré hacerlo.
Te escribo para mí. Para decirte que todo este tiempo te he estado buscando, pero ya no. Te escribo para creérmelo, para profetizar que sucederá, que dejaré de hacerlo. Qué he dejado de hacerlo. Qué ya no estás en todas las miradas que acaricio. Ya no hay peros que valgan, ya no te es----, ya no.



jueves, 8 de enero de 2015

Si he nacido para alguien, es para mí.

No me da la gana ilusionarme de ti.
No me da la gana pensarte todo el día.
No me da la gana desear otra cosa que no sean tus besos.
No me da la gana buscarte por los pasillos, calles y bares.
No me da la gana querer que me quieras, ni que me extrañes.
No me da la gana que pienses que me tienes en la palma de tu cuerpo.
No me da la gana mirarte a los ojos como si quisiera adentrarme en ellos.
No me da la gana que creas haberme hecho un jaque mate dónde los sentimientos.
No me da la gana entregarte lo que soy a cambio de nada.
No me da la gana. O sí, pero prefiero ver tus manos dónde no puedan tocar mi alma.
Si he nacido para alguien, es para mí.

lunes, 5 de enero de 2015

Ilusión: arma de doble filo.

New Year’s Eve 1959. Times Square, New York. By Henri Cartier-Bresson.
Ibas caminando por la calle y los has visto hacer lo mismo que tú hiciste alguna vez con alguien. Otro tiempo, otra situación, otros protagonistas, pero siempre la misma gesticulación. Tontas miradas cómplices acompañadas de sonrisas.
Los has visto, lo sé, y has bajado la cabeza para dejar de verlos.
Luego has pensado un "uff, están en todas partes, es lo peor de la navidad." O peor, lo has dicho.
Déjame decirte algo que sabes pero que tú mismo no te atreves a decirte.
No es que sientas un profundo rechazo a la idea de tener pareja cuando los ves tan tiernos de la mano. No es que esas personas te den náuseas por quererse tanto en público. No es que odies salir en navidad porque las veas tan dulces que empalagosas en todas partes. No es que hayas decidido vivir de otra forma porque esa no te resulte la adecuada. No. Si de verdad pasa algo, es que tú quisieras estar como están ellos, pero no te atreves.

martes, 16 de diciembre de 2014

-Nada.

Dicen que el peor vacío, es aquel que se siente cuando se está acompañado.
Lo reconocí enseguida. Sus sonrisas lo adelantaban, pero deje que se quedaran, al menos, un par de horas. Era la única forma de olvidar mi desgracia, aunque paradojicamente era lo mismo que luego me hacía recordarla.
Quizá no noté lo antagónico que me resultaba hasta que envuelta en una de esas pieles, supe en un orgasmo que a la mañana siguiente ya no estaría entre sus brazos. Que volvería a despertar sola, sin nada ni nadie, pero con la sensación extraña de que al menos durante un rato me pudo haber parecido tenerlo todo.
En realidad nunca he tenido verdaderamente claro lo que quiero, pero noté en seguida que no era aquello.
Sí, es divertido adquirir experiencias inesperadas. La locura del momento, el no pensar y tan solo dejarse llevar. No sería quien soy si no fuera por eso, pero también resulta realmente matador.
¿A quien llamar si me pasa algo? ¿a quien si quisiera un abrazo? o si tan sólo una taza de chocolate y hablar.  Sólo yo y mi vacío haciéndose a cada beso insensato, más grande.
Cuando se pierde la fe en la humanidad, en el amor y en la vida, ¿qué nos queda? Y eso es todo lo que realmente siempre he tenido, pero que ahora vengo a saber que no tengo.


miércoles, 8 de octubre de 2014

Huir.


Hay días en los que cuesta elevar la sonrisa y estirarla, como hoy. Supongo que soy como esas personas que se han cansado de que jueguen a quererlas como si no lo hicieran. Así, a medias. Porque hiere aunque digan que eso no es lo que pretenden. Aunque yo tampoco lo pretenda. Inevitable.
Es una mirada que desnuda, del tipo que si me busca y me encuentra, ya me hace no poder dejar de perseguirla por más que así lo quisiera. Se me clava en lo profundo de alguna parte que creía olvidada, me escuece el vacío y duele. Duele bastante, pero al menos sé por unos instantes que en eso que creía muerto, hay vida. Debo entonces recoger todos los sentimientos que he ido dejando tirados por sus besos y hacer lo que otras tantas veces he hecho, lejos.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Pónme una canción de amor caducado.

"I don't believe anyone as they crawl out of my way."
Me han deshojado el árbol de las ilusiones tantas veces que ahora temo que este no sea de hoja perenne. En el fondo sabia que volvería a pasar. Que eran más mis ganas de encontrar en quien pensar al sonar cualquier canción que las ganas de hacerlo bien, y qué mal. Yo también parecía de acero, o me lo hacía, no sé. Supongo que todas tratamos de ser hierro hasta que llega alguien capaz de fundirnos, y pasa lo que pasa. Nos derretimos sin saber bien si por quien lo hacemos merecerá la pena. ¿Lo vuestro es amor o son siempre ganas de follar? Pues que bien se os da fingir mientras nos hacéis gemir, cabrones. 
¿Habrá alguien por quien merezca la pena hacerlo? fundirnos, derretirnos, ser nosotros mismos. Porqué si no lo hay, que mundo más vacío. 

miércoles, 24 de septiembre de 2014

"Tú no, tú estudia" (Cupido)

Hace tanto que Cupido no me tira flechas, que ya no recuerdo como era aquello de estar flechado. A lo mejor he agotado mis intentos de enamoramiento con las personas inadecuadas y ya no me quedan más. Ahora parece que en lugar de tirarme flechas, tan sólo me tira tomates. Diría que se ríe de mí y que el amor es un juego de niños, pero a lo que todos suelen jugar no se le puede llamar amor. En realidad los chicos malos no son los atractivos, lo es la emoción que conllevan. Pero por llevar, ya no me dejo llevar por ninguno. Ni bueno ni malo. Y qué triste que el que me haga verme reflejada en sus ojos con dulzura sea el mismo que no sepa que a una aventurera no se la puede entretener sólo con historias vividas, que también hay que hacérselas vivir. El amor es una droga y quizá cuando te desintoxicas de ella tanto tiempo, cuesta volver a engancharte. Quizá por eso le huyo tanto sin querer. La realidad es que cuando un cuerpo olvida como era aquello de que el rozar de una piel herizara la suya, es imposible volver a caer. Hay veces en las que echo de menos el hecho de poder acordarme de como era sentirlo y que me hicieran temblar. La mirada de deseo, el deseo de querer más. Pero podría ser peor, podría haber perdido todo este tiempo con un gilipollas.


sábado, 13 de septiembre de 2014

Hurgar en el pasado es tropezar con el presente y por ende, empezar el futuro con mal pie.

No me hables de tu pasado si lo que vas a decir está relacionado con las personas con las que has estado. Descuida, que yo tampoco hablaré del mío. Hurgar en el pasado es tropezar con el presente y por ende, empezar el futuro con mal pie. No es que no quiera saber nada de ti, sino que precisamente, quiero saber todo lo posible. Y está demostrado que hablar de esa parte de lo vivido hace que las inseguridades echen el freno a continuar queriendo conocer más. Miedos tontos quizá. El pasado, qué no está, pero que si se nombra no deja florecer a lo que sí. Entiéndeme, es por nuestro bien. ¿Qué pensarías si yo te hablara de alguno de los hombres que ha rozado mi piel? pues eso. No necesitas saberlo, yo tampoco. A mí también me hubiera encantado ser tu primera, pero con el paso del tiempo vas comprendiendo que ser la última persona en la vida de alguien es de las mejores cosas que te puedan pasar. Mucho mejor que ser el primer recuerdo de unas caricias que le hicieron sentir humedad. Así que no me des detalles, ni fechas, ni lugares. Sólo dime lo justo y necesario. Ni más de lo que creas que necesite saber, ni menos. Tampoco quiero ser ni que seas misterio, pero pasa que sencillamente hay cosas que no es necesario conocer. Piénsalo. Podría dejar todo mi pasado atrás, enterrarlo y olvidarlo si tan sólo viera en ti la señal. Si también estuvieras dispuesto a hacerlo. Sería bonito, sería real.
Podríamos ser como esos dos que se callan toda la pasión que han vivido porque sienten que toda la vida que quieren recordar empezó el día en que se conocieron.





sábado, 30 de agosto de 2014

Todos los principios siempre cuentan la misma historia.


 ¿Cómo lo hacemos? cómo lo hacemos para ser tan ingenuos como para prometernos no volver a serlo y casi sin darnos cuenta, volverlo a ser. Intentar huir del peligro que supone darle una parte de nosotros a alguien por lo frágil que eso nos hace. Y que al empezar a correr lejos nos tropecemos con que sin saber como, ya lo hemos hecho. Ya le hemos dado algo que no le damos a todo el mundo, ya nos sentimos débiles. No nos ha hecho caer pero ya vemos de cerca el asfalto. Inmóviles, sin poder alejarnos de todo lo que dice. Persiguiendo sus palabras y buscando descifrarlas. Dulce tortura. ¿Por qué somos así? ¿por qué nos gusta tanto sufrir en una mirada? Ver en ella sinceridad a sabiendas de que son pocas las personas que la dan. Porque lo realmente valioso es la verdad y que ni si quiera podríamos estar seguros de que vamos a tener la suerte de que esa será la persona que nos la dará. Odioso se vuelve sentir algo parecido al amor sin saber por qué. No lo buscas, no te buscan, pero ahí está. Dicen que si escuece sin más, es que está empezando a importar. Ya no somos capaces de marcharnos de la idea de quedarnos y que se quede siempre. No lo sabe, no sabe que así lo sentimos, no sabemos si así lo sentirá también. Hemos vuelto a caer en la ilusión. Y qué estúpido vivir pensando que hay cosas que duran lo que dura una vida. Y que bien se siente el aire rozándonos al caer. Y que duro es pensar que no nos recogerán en mitad de la caída, y que nos romperemos contra el suelo, una vez más. No ha pasado, pero desde el segundo en el que intentamos huir y no podemos, tememos que pase. Porque estamos hechos de dudas y de sentimientos que sin quererlo, nos acorralan y desvalijan ese duro caparazón que los daños nos han hecho construir ahí, dónde guardamos el corazón. Maldita mirada que todavía no ha dado. Maldito buen gusto musical. Maldita estúpida chica ilusa.




sábado, 28 de junio de 2014

Una vez, una persona.


Una vez, una persona. 
Duró pocas sonrisas en mi vida, muy pocas, pero todas ellas muy intensas. 
No sé si significó algo o si sólo fue una brisa de aire fresco para ayudarme a seguir. Pero de cualquier forma, nos hicimos poesía. 
Aunque me pareció ver eternidad en el Edén que parecía esconder, se marchó. Y fue triste no por el hecho de que lo hiciera, sino porque al hacerlo, lo hizo como cualquier cobarde que se las da de valiente: "No eres tú, soy yo" "No es lo que has creído ver en mí, es lo que realmente soy".

¿Cómo no iba a pensar que él era maravillas, si me convertía en eso que tanto me gusta? algo bonito que leer.

Espero que no le importe que ponga un pedazo de "la idea que me hice de él" y que resultó no ser. Porque las personas se van, pero las palabras que nos dedican, si son buenas, se quedan. Y estás son buenas, muy buenas; 

«Dichoso tiempo. Tiempo dichoso. Es increíble el poder observar como la medida del tiempo es tan imprecisa como las horas, minutos y segundos. El tiempo no depende solo de los segundos que pasen, del movimiento de las nubes, de cada exhalación, de cada sonido, no. El tiempo depende, sobretodo, de las personas, el tiempo depende, en gran medida, de la compañía, el tiempo depende, por encima de cualquier cosa, de las emociones. Las emociones no son imprecisas, más bien al contrario, y aunque pueden ser confusas en ciertos momentos, las emociones nos indican en cada momento a donde queremos ir. Pero ocurre algo curioso, ocurre algo de grandes dimensiones cuando se juntan varios fenómenos compatibles que provocan una explosión del tiempo tal y como es conocido. ¿Y si pasas tiempo con una persona, y si sientes por una persona, donde está el tiempo? El tiempo no está. El tiempo se va, se desquita, el tiempo sabe que no es importante, sabe tan bien, sabe incluso mejor que las personas involucradas que no tiene lugar en ese momento que decide irse, decide abandonar para dar paso a algo mucho mejor. Y es por eso, exactamente por eso, por lo que el tiempo pasa tan rápido cuando estás con la persona con la que quieres estar, cuando estás haciendo lo que quieres hacer, y cuando estás sintiendo lo que quieres sentir. El tiempo, pasa tan rápido, porque se ha ido. Pero vuelve, el tiempo vuelve para recordarnos que tenemos que contar con él si queremos seguir disfrutando con esa persona.»

viernes, 27 de junio de 2014

París es allí dónde tú estés.

Allí estaba, como era costumbre desde hacía unas cuantas semanas. Sentada en un banco de madera con vistas al mar.
Tenía la cabeza baja y la mente evadida de todo lo que la rodeaba. Era culpa de aquella buena compañía que tenía entre sus manos.
Notó que las páginas blancas se volvían naranjas. Separó su vista de las lineas que había estado persiguiendo durante horas para terminar de ver el día caer.

Siempre le había parecido extravagante que la moda permita combinar todo tipo de colores en una sola prenda, pero no pensaba lo mismo de lo que se reflejaba en sus pupilas.
Porque es maravilloso detenerse a observar ese instante en el que el cielo se conjunta con cientos de colores distintos y que aún así, le sienten tan bien.

Las luces se habían encendido sin que apenas se diera cuenta de ello. Dobló la esquina de la hoja, cerró el libro y cogió los restos del café con la intención de irse.
Cuando pensaba despedirse de aquella bahía en la que la luna ya empezaba a asomar, alguien se sentó a su lado.
Era ese chico con el que había estado compartiendo alguna que otra mirada en otras tardes, no muy lejos de dónde en ese momento se encontraban. El mismo joven que parecía guardar bajo su iris algo, que sin saber qué, la cautivaba.

Era de su agrado cualquier desconocido que se atreviera a hablarle como si no lo fuera, así que no tardaron demasiados minutos en sentir la comodidad que se siente cuando ya has compartido otras veladas con alguien.

Les acogía una noche tranquila, normal, como todas. Sin nada especial. Sólo farolas encendidas, bancos, mar y el silencio de aquellos bulevares cercanos con el que solo era posible encontrarse un domingo a esas horas.

Se sonrieron y se hechizaron de todo aquello que les rodeaba. Porque a veces, para hacernos magia no hace falta ser magos.

Pasada una hora o dos desde que comenzaron a rodarles las palabras, se detuvieron en un silencio de esos que poco incomodan si estas con la persona adecuada.
Y ahí estaban sus ojos, observándose de cerca, mirándose fijamente. Jugando al despiste, manteniéndose clavados fijamente pero desviándose a ratos hasta los labios vecinos. Hablándose sobre lo que deseaban sin decirse nada que pudiera estropearlo.

Todo aquello era casi más loco y precipitado de lo que suena así, leído. Pero no les importó desistir y besarse las dudas porque sabían que las cosas más bonitas surgen cuando menos las esperas.

Cuando aquel varón se despegó de sus rosados, la volvió a mirar fijamente a los marrones, mantuvo el silencio durante unos segundos, y se atrevió a decir: "París es allí dónde tú estés"

Y ella, al escucharlo no pudo evitar volver a sonreírle como la tonta que seguramente era, porque ya había comprendido tiempo atrás que quizá París más que un lugar, fuera un sentimiento. Y que a lo mejor por eso, pasara lo que pasara después de esa noche, siempre les quedaría.

jueves, 5 de junio de 2014

Wayfaring stranger.

Que tendrán los hombres con la mirada perdida, que tanto la pierden. Escuchando la música de una vieja radio y sintiéndose reina de la oscuridad en unos brazos que la sujetan con cigarrillo en una mano, y vaso de whisky barato en la otra.
Sabía que aquello no le convenía, pero sus piernas le fallaban a la hora de huir de aquellos ojos que cuando querían, podían desnudarla con la mirada.
Claro que quisiera no ser así y no conformarse con el falso abrazo que le fingen después de haberse dejado visitar las intimidades, pero ya era demasiado tarde como para no creer que aquella era la única forma de sentir ese algo de lo que le faltaba. Simulaba entonces no saber que un descuido puede hacer del roce, cariño. Y que el cariño cuando es roce, puede llegar a escocer. Pero bien que lo sabía. Tanto, que se le notaba en los "te quiero" que nunca dejaba que le dijeran.
Todo tiene un por qué, y el suyo fue una historia de la que ya solo quedan cenizas esparcidas por no se sabe dónde mientras suena Ride allí, dónde faltan ventanas que le iluminen la esperanza.




viernes, 30 de mayo de 2014

Como un barco de papel que se pregunta porqué no puede volar.

Tendré que estar a las 07:00 en el muelle, dónde un barco me esperará para zarpar sueños y dejar revuelto todo lo que quería dejar ordenado en este mar. O no dejar. 

Haré las maletas mezclando la ilusión de irme, con el anhelo de querer quedarme por saber que la próxima vez que despierte, tendré tu abrazo un poco más distante.

Por la mañana me habré ido, pero lo habré hecho como quien quisiera fingir un descuido y llegar a las 07:30, y que sea demasiado tarde como decidir no quedarse. 

Porque de irme, no quisiera que esto se quedara aquí como lo que pudo haber sido y no fue. Sí, esto. Nosotros.

Tenían razón, todo nos estaba saliendo demasiado soleado, como para que algo no nos quemase.
Pero sabes que estaría dispuesta a hacer lo que hiciera falta por lucharle a las imposibilidades. Y si no lo sabes es por desconocer quien soy cuando me dan una razón de ser. 
Porque por hacer, no me costaría hacer cualquier locura, si esa sonrisa y el tiempo acompañasen.

Me voy, pero volveré cuando quieras que lo haga. Aunque no me lo pidas, aunque no te atrevas a hacerlo, lo haré. 

Espero que no pongas esa mirada con la que sé que me mirarías de tenerme delante. No te extrañes. 
Sabes que no me gusta quedarme con las ganas de nada que realmente valga la esperanza. No ibas a ser menos.

Ya sabemos que es una despedida demasiado amarga, para algo tan dulce. Pero ya estábamos advertidos de que los mejores antojos no pueden ser saciados siempre que queramos, ni de cualquier forma. Las cosas verdaderamente buenas  tienen la manía de hacerse esperar. No ibamos a ser menos.

No, no podía ser perfecto, y por no serlo, hasta es poesía que no lo sea. 
Créeme cuando te digo que le veo su lado tierno.

Solo te pido que me esperes si quieres hacerlo. Que afrontemos el reto.
Que tus brazos y tus labios no me olviden cuando esté lejos. 
Tampoco olvides nuestros besos más sinceros.
Y descuida, que estoy segura de que a mí no me hará falta procurar no hacerlo.

Me voy, pero te llevo en mi equipaje de mano. 
Aquí, a la izquierda, dónde el pecho.

Volveré. Sonríe.
Lo haré.





martes, 13 de mayo de 2014

De destiempos en su boca.

Querer a tiempo y al destiempo que nos hace perder la noción de las agujas del reloj al hacerlo. 
Al hacer vació del dónde y todo lo que hay en él. Al hacernos solo dos y sus escalofríos. 
Al hacer de nuestros pensamientos miradas que se hablan y que se dicen eso de lo que sus labios son presos.
Eso mismo que en mudos gestos se traduce en besos. De esos con los que se pierde la oportunidad de llegar a tiempo a cualquier parte, a cambio de ganar la de hacernos sentir eternos, en cualquier otra. 
Porque deshacer también es bonito cuando se trata de miedos y dudas y risas que los anulan.
Y que por hacer,  dos se hagan uno, al menos, por unos segundos.

sábado, 3 de mayo de 2014

'por mucho que quisieran, no podrían entenderlo'

Esa sensación de pararte a ver el mundo, observar lo que tienes delante justo cuando lo puedes ver con claridad, sin imaginaciones que valgan, y sentirte parte de él. Qué verdaderamente estás ahí,  qué nada más importa. Qué por un segundo o unas horas, lo único que hay, es lo que estás palpando.
Y qué todo tú le dediquen de sí.

Pondrán caras raras. Se preguntarán de qué se trata, que a qué vienen esos dos a veces y a besos, pero por mucho que quisieran, no podrían entenderlo.
Y que le vas a hacer tú, si sabes que no vas a dejar de hacerlo, que cuando le tienes cerca, es como si fuerais fuego y hielo, y te derrites. 



lunes, 28 de abril de 2014

El color en el que pinta la vida.

Cuando el semáforo se pinte de esperanza,
avanzar pisando fuerte.

Y besarnos en mitad del paso de cebra,
y quedarnos a rayas mientras 18 segundos verdes
se hacen 2, como los que somos tú y yo.

Y sentir en un suspiro que el mundo se nos ha parado.

Y correr. Y sonreír.

Y agradecer la suerte de tenerte en ese preciso instante ante mí,
a ti y no a nadie más.

Es así como entiendo que poesía eres tú y tus besos
y no mis versos.

domingo, 20 de abril de 2014

Hay momentos que deberían permanecer eternos.

No es planeado, lo juro, no lo es. Son sólo dos miradas que se cruzan. Que ya se hablan sin hacer el esfuerzo de decirse nada y que antes de hacer retumbar sus cuerdas vocales, ya lo saben. Luego, cuando lo hacen, cuando se dirigen palabra, lo confirman. Ya que parece que todo lo que hablan concuerda, como si sus mentes formaran un puzzle de ideas de todo tipo que encajan al ser confesadas.

Y es bonito, muy bonito, cuando sientes que tienes ante ti una persona así. De esas que te hace sentir cuando te sostiene entre sus brazos que tu hogar está dónde esté ella, como si siempre le hubieras pertenecido. Inclusive, desde antes de conocerla. Porque antes de hacerlo, ya la imaginabas. Le ponías el interrogante en la cara, se la difuminabas, pero ya soñabas despierto con que ese alguien fuera tan como será y como te hará sentir quien tendrás delante.

Sabrás algún día de esa sensación, de sentir que nada más importa en el mundo mientras permanezca allí; preocupándose, haciéndote reír, acariciándote y mirándote como hasta entonces nadie lo habrá hecho nunca antes.  Y le devolverás esa atención junto a todas esas caricias (o más), y jugaréis a daros cariño, pero sin jugar.

Te advierto que cuando sientas sus labios a milímetros de los tuyos quizá, y puede que quizá, algo (no sé sabe aún qué exactamente) pueda acelerarte el pulso y descontrolar tu corazón. Entonces, una sensación parecida a los instantes previos a un paro cardíaco te consumirá, pero no te alejarás de lo que tienes delante aunque te desmayes.
Continuarás jugando al quiero y no sé si debo hasta que no aguantéis más y haya beso. Es ahí cuando el palpito se descontrolará aún más.
No sabrás explicar esa sensación, porque antes jamás, jamás la habías vivido.
Y te alegrará sentir que ahí sigue tu miocardio, sorprendido, porque justo dio con lo que buscaba en el momento exacto en el que se cansó de buscar. O algo incluso mejor, algo real.

Sentirás, cuando se den todos estos hechos, que un paro cardiaco en tal situación no sería una buena forma de morir, pero que de haberlo hecho, lo habrías hecho feliz.

Y será así como entenderás porqué nunca funcionó con nadie más. Como dejarás también de cuestionarte el porqué de toda esa gente que dijo que te quería y salió de tu vida, porque es en ese instante en el que te sonríe mientras te aparta el pelo y te besa sujetándote la mandíbula en el que lo sabes. En el que sabes que nadie más podría hacerte sentir así por mucho que lo intentara, nadie.
Y no podrás dejar de sonreírle. 






El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...