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viernes, 26 de noviembre de 2021

Pasajeras de distintos lugares y nombres.


Not all those who wander are lost.
Picture by Santosh Pathak


Un niño confuso y perdido
está buscando una mano a la que sujetarse
dicen que la suya se ha ido
o que él la soltó al despistarse
Las caras que encuentra son extrañas, fugaces
pasajeras de distintos lugares y nombres 
son la misma escurridiza madre
Sembró dudas y le hizo tambalear verdades

Pero los niños son niños, 
puros, inocentes, despreocupados
y buscan un lugar dónde ocultarse

Ha olvidado dónde se escondió
la razón, el motivo
cómo de ahí se sale
La oscuridad no deja ver
que a su lado hay alguien
Patelea, se enfada más, chilla
sin ver que daña a su sombra
que raja la mirada de otro
por estar distante

Tengo ojos aunque no puedas verlo
tengo alma
aunque solo veas infierno
y me temas como al Cancerbero
Yo no soy él
ni esta oscuridad de puertas tapiadas
y olor a viejo

¿De qué huyes, niño?
¿Es el miedo?
¿Es el miedo?
¿A qué?
¿A mí?
¿A la vida?
¿A la muerte de una parte de ti?

Pero cuentan que el niño no podía oír
Ni hablar
tan solo para decir:
¿Mi madre? ¿Dónde está?
¿Mamá?, ¿Mamá?

Y así pasan los siglos, dejando la vida pasar
Y cuando el niño se atreve a salir de la cueva
ya no es un niño jamás

No la vuelve a reclamar

O es un viejo 
que sigue gritando
¿Mamá?¿Mamá?





lunes, 6 de abril de 2020

La cárcel está dentro.




He vivido confinada los 24 años de mi existencia
No me he dado cuenta, ni tan si quiera ahora que lo escribo
Apenas alcanzo a entender
Me corroen las emociones que no pensé me habitarían
Descubro una extranjera en mí misma, ausente por el ruido
como mendiga anhelando distracción y olvido
Duele mirar
Un pozo oscuro lleno de vacío
No quiero moverme
No quiero hablar con nadie
No quiero ni las cosas que pensaba que quería
No lo sé
Cerrar los ojos y que vuelva la bulla
Imposible
Hacer las paces con lo que no entiendo
¿Se puede?
Dormir es más fácil
Pero hasta en sueños me perturba el desequilibrio infundado por el miedo
A vivir mi presencia
La rechazo
Despierto con la ansiedad estrangulando la tranquilidad
Los escalofríos son de la pena que procuro no dar pero me causo, soy mi mal
Aún no he muerto
Pero me duelo;
yo
contra mis demonios

¿quién sobrevivirá? 

¿quién se liberará? 

jueves, 3 de mayo de 2018

Simple questions ···· /about last friday/ ····27/04/2018

What I want?
Who I want to become?

Visto en las redes: https://www.pinterest.es/pin/559361216212954671/


En unas horas estaré rumbo a lugares dónde nunca antes. 
Lo siento como si fuera la primera vez que viajo en solitario. Quizá lo sea. 
No os voy a mentir, tengo miedo. Como mujer que soy, he vivido esas situaciones incómodas que nos persiguen; ser intimidadas, violadas de cualquier manera por quién menos esperas. Andar a paso ligero con el temor de no llegar. Asustarte en la noche hasta de tu propia sombra. Ese coche que te sigue los pasos hasta que decides sacar el móvil, llamar a alguien, y entonces se va. Y andar el doble de rápido por llegar ya.

Sí, tengo miedo. Y aún así, elijo que este no me frene. Porque estoy harta de que la calle -vida- no me pertenezca, de no hacer, de no decir. De mirarme en el espejo para ellos y no para mí. Lo contrario a la vida es el miedo, -el estancamiento que no permite el movimiento, la acción, el ser.-
Pese a los temores que pueda tener como fémina, elijo tener la sensación de que va a ser genial.
Callar el miedo, frenarlo, aborlirlo. Vivir, vivir. 

Qué todas las mujeres se lancen a la calle cuando menos la sientan suya. Qué reclamen el derecho a la libertad de ser y de vivir que por tanto tiempo nos ha sido ignorado. Y qué aún hoy. Y de pasar algo, que lo chillen, que lo denuncien, que nos lo hagan saber. Para que no lo olvidemos, para que continue la lucha por lo obvio. Por la conquista de nuestros derechos como personas, como humanos, como terrícolas, como seres. 




viernes, 15 de septiembre de 2017

Lo que nunca te conté.


Se siente como si una puñalada en el pecho acompañara a todas partes. 
La mayoría de las noches se clava tan profundo que apenas logro dormir. Serpentea hasta mi cuello, lo asfixia. 

Una y otra y otra -y otra- y tantas vueltas de un lado al otro de la cama, el peso de las horas bajo mis 
ojos, miles de pensamientos disparándome. Vuelve aquel ronroneándome: ¡Ojalá que explote esta vez! ¡Ojalá que lo haga!

Pero nunca lo hace, y una empieza a no encontrar razones para el tictac desesperante 
y a perder la paciencia. 
Y es así; la tetera de mi cuerpo está apunto, hierven los miedos, y el dichoso sonido no cesa.

jueves, 2 de marzo de 2017

Decisiones en las que se está, y a las que ya luego no se vuelve.

Egon Schiele

Ha vuelto a pasar. Ya sabes, eso que no me termino de creer pero que el universo se empeña en recordarme, probablemente porque en el fondo lo ansíe con todas mis ganas. Aunque no sea capaz de exteriorizarlo, chillarlo, y admitirlo -ni lo que es peor aún: de admitírmelo a mí misma- sin que el miedo me frene a medio camino.

Lo sé, lo sé, no debería estar preocupada, sino pletórica, pero no sale así de las entrañas de lo profundo que hay ahí dentro de lo que soy.


¿Por qué? ¿Por qué?¿Por qué? Quiero pensar que -ahora- piensas y te cuestionas.


Pasa que soy consciente de lo que podría suponer esa bendición /o creo serlo/, que también es maldición según desde la actitud que se la mire. Y ahí radica el quid de todo esto que te digo. Sé que es ahora o nunca, y que voy por el camino del ahora, pero es largo, se aproxima tormenta e iré descalza y no se sabe hasta dónde me llevaré, ni como llegaré, si llego.

Eso me encanta. Ya te habrás dado cuenta, las situaciones que no son medias llenas o medio vacías, sino que rebosan de lo cotidiano, me apasionan. Aunque ello implique vivir experiencias que lo tiñan absolutamente todo de negro por un tiempo, pero de ahí también surge la oportunidad de reinventarse en algo mejor, aprendiendo de los fallos. Pero es inevitable /o al menos, comprensible/, ¿no crees? El sentir el miedo de todo lo que pueda suponer algo así. Son decisiones, decisiones que pueden cambiar el rumbo por completo. Decisiones en las que se está, y a las que ya luego no se vuelve.

¿Empiezas a ver el maravilloso acantilado que yo veo? Me pregunto  si lograré sacar el coraje necesario para saltarlo y seguir, y volver a saltarlo y volver a seguir, y seguir, seguir, seguir...

¿Te lo preguntas tú también?

martes, 10 de enero de 2017

VACIAR EL EQUIPAJE.

Llenamos las maletas de ilusión
y nos fuimos con el propósito de conquistar la felicidad.

Pero al llegar a ninguna parte no nos atrevimos a abrirlas,
ni a vaciarlas, por temor a no recibir nada de vuelta.

El peso del equipaje se multiplicó por dos,
cargamos con las inseguridades a cuestas.

Volvimos como si nunca nos hubiéramos ido.


Pensamos en tirar las maletas y no volver a salir nunca más.
Sin embargo, deshacernos de las maletas
era deshacernos de nuestra propia casa.

El equipaje empezó a ser más y más.
Llegaban cajas de no sé sabe dónde
-o quizá siempre estuvieron ahí.-
Se acumulaban en el salón, el dormitorio,
y otras habitaciones todavía más diminutas que estos.


Acorralados y ya exhaustos por el trabajo de amontonarlas
durante semanas y semanas, y años,
nos atrevimos, al fin, a desempaquetar y abrir.

Aquello era un enjambre de emociones, un viaje
en el que los miedos y silencios eran los que salían
y se hacían pequeños.
Y nosotros, por el contrario, sentíamos cómo con su partida
nos hacíamos más grandes.

lunes, 17 de agosto de 2015

Como si no hubiera un mañana.

Fotografía por Henri Cartier Bresson
 A esa voz que nos dice "no lo hagas"
que nos hace evitar ser quien ansiamos;
no hacer, no decir, no vivir la vida que queremos.
A ese susurro inconsciente, hay que matarlo.

Si habla mal, subirle la voz.
Chillarle hasta hacerla callar.
Tenemos que aprender a confrontarla.

Apuntarnos al deporte
que alguna vez nos propusimos hacer y aún no.
Coger el libro sobre el que alguna vez dijo:
"déjalo, ya lo leerás más tarde" 
Y leerlo, ahora.

Hay que decirle que aquí, en uno mismo;
"mando yo y no tú."
Romper el muro que nos impone,
ir más allá de sus fronteras.

Hay que reírse de lo que diga,
mandarla al demonio,
derogarla de la misma manera
que ella nos ha estado anulando.

Ir a duelo con los miedos,
enfrentarnos a ellos
cara a cara, donde más duelan
boom
matarlos.

Evitar así sentir,
que al final de todo esto
fueron ellos los que vivieron por nosotros.

El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...