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sábado, 16 de agosto de 2014

No deberías haberte hecho ilusiones, eso nunca sale bien.

Dime cobarde pero no me mires así, chico. He dejado que toques mi cuerpo pero no mi alma. En realidad no es culpa tuya, sé que tus caricias mientras te tenía dentro eran reales, que los abrazos no los dabas por dar, que había algo que con cualquiera no lo hay. Sé que si nos hubiera pasado en la época en la que era otra persona distinta a esta, lo hubieras logrado, hubieras rozado algo más que mis orgasmos. No me pongas esos ojos, ojalá pudiera creer en todo lo que tú ves en mí, en tu mirada de deseo y en tus manos llenas de caricias que aguardan una oportunidad para poder ser dadas. Ojalá, de verdad, pero yo ya perdí la fe en eso de amar. Y las ganas, no sé.
Las sonrisas en mitad del beso, las cosquillas, unos labios húmedos marcando mi cuello y el deseo de no querer a otra persona que no sea esa. Todo eso, yo ya lo he vivido. Supongo que es como esa película que siempre repiten cada año y que al final te cansas de ver. Ya sé que no me entiendes, quizá unos amores más adelante, con mala suerte, lo hagas.
Si me callé al escuchar tu respuesta cuando te dije que tu primera vez debía ser especial y no conmigo, no fue porque yo no me lo considerase, sino porque cuesta que alguien realmente roto se recomponga reviviendo la misma historia que alguna vez le destrozó, aunque se trate de otro protagonista. No deberías haberte hecho ilusiones, eso nunca sale bien.
Ha sido divertido, sé que volvería a equivocarme, pero no a cambiar de idea... porque amar, chico, eso sólo es cosa de valientes... 
...aunque por esta noche, si quieres, puedes quedarte.


domingo, 4 de mayo de 2014

"¿En que meditará?" pensé.

Pero no le pregunté. En su lugar le cuestioné si sabía sobre dónde habíamos dejado  algo que no quería tomar por perdido. Y me respondió como quien lo hace estando enfadado con el mundo y consigo mismo, ¡y yo sin decirle nada ofensivo!

No sabía que le pasaba así tan de pronto. No pudo haber sido nada que le dijese sin querer.
Sólo sé que el día estaba nublado y ella tenía los ojos llorosos, como si por su cara fuera a llover tristeza.

"Ha vuelto, ¿verdad?" le dije.

Me respondió que había pensado lo mismo según la sintió, pero que luego se dio cuenta de que no es que hubiese vuelto, sino que de alguna forma, nunca se había marchado.
Confesó además, que cuando le pasaba se hablaba para sí, como diciéndose cosas que ya sabía, pero que de igual forma necesitaba volverse a decir.

Y lo más raro fue que le funcionó, aunque no sé si era de verdad o si sólo pretendía calmar mi curiosidad, pero ya estaba sonriendo otra vez, como si nada hubiera pasado.

"Creo que aún no hemos perdido la esperanza" sentenció.

jueves, 10 de abril de 2014

je t'aime

Si te cruzas con ella, lo mejor será que evites el tema del amor, porque te empezará a hablar sobre que cada momento, cada situación o cada persona tienen un sabor distinto. Y que en todas ellas hay que buscar siempre la melodía de la vida. Esa que a muchos les suena a bullicio de calle, pero a unos pocos sabios, a caminar por no se sabe dónde, con un cielo despejado y una alegría peculiar que se deja llevar por el ritmo de cualquier acordeón callejero.
Y recalcará que no tienes que sentirte mal si en la búsqueda te pierdes y tienes que dar media vuelta y regresar, porque pocas personas son las que tienen ese edén en sus miradas y por pocas valdría la pena arriesgarse a pederlo. Pero sin duda, conocer una que sepa como bailarte las sonrisas y hacerte olvidar las sombras de ese paraíso a luces que es la vida, merece el riesgo.
Qué la vida es saber disfrutar los pequeños detalles, solo, o acompañado de alguien que entienda que ahí reside la verdadera felicidad, porque no hay nada como que se junten dos personas que entiendan del mismo tipo de alegría.

Cuando le conoció (ohhhh cuando le conoció), aquello fue una explosión de fuegos artificiales en sus ojos. Le miraba y veía en él ese no se qué, qué ella sabía que podría hacerle volver a sentir la magia de Montmartre al atardecer, con 'la vie en rose' de fondo. Porque cuando él sonreía, todo era tan parís al anochecer entre luces.

Es cierto, le conoció cuando su situación y sus besos sabían distinto. Fue el hecho de conocerle, el que la hizo querer deshacerse de ese sabor, para darle paso así al que aquellos labios varoniles la incitaban a probar. Porque ella hacia mucho las cosas sin pensarlas antes un par de veces, pero nunca degustaría dos sabores distintos a la vez. 
Incluso, estaba dispuesta a dejar de pasearse por el Moulin Rouge y aparcar toda esa  locura roja sin si quiera pedírselo él, sólo por ganarse el sentir sus brazos rodeándola en el puente parisino de passarelle des Arts, tras coronar su amor bajo un candado que permaneciera allí por toda una eternidad, de la misma forma que ella quería quererle.
Sí, él tenía ese edén en el brillo de sus ojos. El mejor, sin duda.

sábado, 22 de febrero de 2014

«Plus, he is there for you, when he shouldn't be»

Sus ojos se chocaron con los suyos cuando comenzó a sonar esa melodía para ambos conocida.

Ella pensó "ojalá me saque a bailar". Y él lo hizo.

Y se dejaron llevar por el son de la canción. Un paso tras otro.

Él agarrando con sus manos la frágil cadera que tenía ante sí.

Ella apoyando sus brazos al rededor del cuello de este.

Una vuelta, y vuelta a agarrar su cadera.

Para cuando la volvió a sujetar, sus miradas ya se habían vuelto a encontrar, y lo hicieron a dos centímetros de sus labios. Casi  sin poder evitar que sus sonrisas les delataran lo que andaban meditando. Un paso tras otro.

Al segundo siguiente ya estaban devorándose como si no hubiese mañana, buscándose los labios mientras sentían que el mundo se había parado para ambos, como si solo existiesen ella, él y el instante en el que se encontraban.
Dejando destapar  en él, sus más deseados deseos.

Y cayó ese tipo de dulces abrazos, llenos de tiernos besos y de pensamientos cargados de "ojalá nunca acabase este momento".

Y continuaron bailando sus lenguas.


















viernes, 21 de febrero de 2014

Qué felicidad más tonta.

¿A veces no es como que todo te suena a una canción?
Qué vas en sintonía en la vida con ella de fondo.
Con unas ganas de salir y que todo y todos te hagan sentir las mismas sensaciones que te transmite.
De ir en un coche, ponerla, mirar hacía afuera, hacía la vida, y sonreír. 

El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...