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sábado, 17 de febrero de 2018

En El Vaivén de la vida.

Henri Cartier Bresson

¡Hola, bonitos!

Sí, aquí estoy después de llevar mucho sin dedicarle tiempo a este espacio. Y, así, de esta manera tan cercana y de la que suelo rehuir -de tú a tú- quiero/me apetece/necesito contaros lo que he estado teniendo en mente. Así que... preparaos un buen {inserte aquí cualquier bebida calentita}, poneos cómodos y dejad que os comente. 

En primer lugar, ¡muchas gracias a los que no habéis dejado de curiosear el blog pese a mi ausencia! (Lo cuál me ha impulsado a continuar con este espacio.)

Los que me seguís con frecuencia habréis notado que mis últimos textos han estado próximos a la tristeza. Lo innegable es que he estado pasando por etapas complicadas -pero necesarias- por un amplio periodo. Y lo que he compartido con vosotros, a mi parecer, es poco e intrascendente.

¡Llevo tanto planteándome como retomar este proyecto con ilusión! Así como cuando lo empecé. Y eso fue hace tanto... qué, la idea de cambiar de espacio /crear otro blog/ ha estado muy presente a lo largo de este año. Pero lo cierto es que el blog no era el que tenía que cambiar -y esto lo aprecio ahora- la que tenía que cambiar ¡era yo! 

Ya veis, sigo inmiscuida -como todos- en El Vaivén de la vida. Aunque, me siento diferente, con unos planteamientos que -en realidad- siempre han estado en mí, pero que quizá he ido aprendiendo este año -o años- a ver, expresar, sentir y analizar de otras maneras. ¡Vamos, a darle un poco de profundidad y sustancia al asunto!

¡Ah! Pero... ¡no creáis que no haber publicado en estos lares es sinónimo de no haber escrito! Esa pulsión no me cesa. Sigo con ello, de distintas maneras, con distintos proyectos. Algunos tan personales que, por esa razón -entre otras-, no me he atrevido a compartirlos con vosotros. Al menos, de momento. La mayoría son fruto de la necesidad de encontrarme con esa parte de mi que rehuye. ¿A quién no le habita un lado de sí que se le escapa de la lucidez? Y creo que usar esa palabra -lucidez- aún se me queda grande. 

¿Habéis curioseado la etimología de esta? Pizarnik habla de ella en un texto que a su vez es narrado en una película preciosa titulada Lugares comunes (2002)

¡Pero bueno! No quiero irme mucho por las ramas. 

Resumiendo; 
empiezo a vislumbrarme,  a retomar aquello -es decir, esto, este lugar- que descuidé a lo largo de mi periodo de reflexión -que aún prosigue con intensidad- y a plantearme otras cuestiones que me encantaría compartir con vosotros. 


Pese a no tener muy clara aún la manera, os pudo adelantar que; 

se avecinan cambios en la estética del blog,
también en los contenidos y la manera de redactarlos. Al tratar un tema, citaré otras fuentes vinculadas a este o de interés; artistas, poetas, pensadores/filósofos...
Así como también os ofreceré más críticas y reflexiones de obras -textos, películas, etc.- Tipo: La Danza de la Realidad, 2016.

¡Ah! Tampoco descarto subir algunas poesías o pensamientos en audios y/o vídeos.


En principio, mi meta es compartir un post mínimo por semana. Pero aún no puedo adelantaros el día. 

¡Estaré encantada de recibir vuestras críticas o sugerencias! Temas que os inquieten, cosas a mejorar, otras propuestas...  ¡lo que sea! ¡Será un placer! 

Así que... ¡estáis todos invitados a seguirme y participar en esta pequeña gran aventura que es, sobre todo, la de abrirse al mundo y crecer!


Para finalizar, me gustaría compartir con vosotros lo citado de Pizarnik;

La lucidez es un don y es un castigo. 

Está todo en la palabra. 
Lúcido viene de Lucifer, el arcángel rebelde, el demonio. 
Pero también se llama Lucifer el lucero del alba, 
la primera estrella, la más brillante, 
la última en apagarse. 

Lúcido viene de Lucifer, y Lucifer viene de Lux y de Fergus que 
quiere decir el que tiene luz, el que genera luz, 
el que trae la luz que permite la visión interior, 
el bien y el mal, todo junto, el placer y el dolor. 

La lucidez es dolor y el único placer que uno puede conocer, 
lo único que se parecerá remotamente a la alegría, 
será el placer de ser consciente de la propia lucidez, 

el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar, en esto se van los años,

en esto se fue la bella alegría animal.

"Pizarnik, genial."






alejandravega96@hotmail.com

miércoles, 23 de marzo de 2016

Ensimismo.

Wolfgang Suschitzky
No te disculpes por haber hecho lo que quisiste.
Haz siempre lo que sientas. Eres un ser libre.
Sólo entiende que cada cosa que hacemos atiende a la causalidad.
Y que me alejaré de tu lado si tus sentimientos no persiguen la misma dirección que los míos. Aunque entonces digas que me quieres.
Aunque yo te quiera, también.
Las cosas son siempre más complejas.
Pero nos queda el gran consuelo de saber, al hacerlo bien
que tan sólo permanece lo real.
Eso es lo único que busco tener cerca. Lo único que ansío ser.
Discúlpame entonces tú,
por no saber conformarme con un haz de lo que podría ser.
Discúlpame por imaginar, antes de saber.
Situaciones paralelas producto del miedo.
El consuelo de ser consciente.
El esfuerzo y la frialdad de serlo.
Olvida lo leído, mírame;
Ojalá fluyamos el mismo camino.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Orden y respuesta.


Siempre etiquetando,
dividiendo y clasificando.
Dulce o salado.
Carne o pescado.
Día o noche.
Buscamos orden y respuesta
en un mundo, galaxia y universo
que muchas veces
ni lo lleva, ni la tiene.

lunes, 27 de abril de 2015

No era yo, y necesitaba serlo.

Erin Whitman; Pencil, Drawing "Safety"


Le miré y lo supe.
Lo supe como ya lo había sabido en otras tantas miradas.
Pero no pude evitar que sujetara mi mano y me besara como si ambos encajáramos todo nuestro ser de una forma en la que nadie más.
Todo aquello era una gran mentira.
Pasara lo que pasara, dijera lo que dijera e hiciera lo que hiciera, aquella noche o cualquiera,  no sucedería. Nunca.

De pronto mi cadera en la suya.
Sus manos aferrándose a mi cuerpo.
¿Habría percibido ya que yo era algo más que eso?

Y la noche acabó como acaban todas esas: entre sábanas revueltas.
Entre caricias que me ofrecía como si él fuera quien tuviera el poder de sanarme todas las heridas que se esconden bajo la piel.
Pero la realidad era que cuánto más bajaba, más me dolían.

La persona que quería tener entre mis brazos, no era aquella.
Ni podría serlo jamás.
Beso a beso lo destapaba aún más.
Mismo guión, mismas escenas, distinto protagonista.

Aguanté hasta que ya no pude seguir fingiendo.
No era yo, y necesitaba serlo.
Le pedí que parara sin recurrir a las palabras.
Desistió.

Al amanecer salió por la puerta; me alegré.
Juré entonces que nunca volvería a dejarle entrar.
Ni a él, ni a cualquiera.






jueves, 25 de diciembre de 2014

Sólo unos pocos entenderán.

"Sígueme" dijo. Y empezamos a caminar por las calles cercanas entre anécdotas y palabras que ya no recuerdo.
Y ahí estaba ella. Pintada de un dorado hechizante, luciendo plenilunio.
Inevitable era el mirarla.
"¡Dios! ¿has visto la luna?" dije totalmente fascinada mientras hacía hincapié señalándola.
"Y como te iba diciendo..." 
Sí, esa fue su respuesta, continuar hablando de su egocentrismo.
Julio Cortázar observaba la luna. 
Frank Sinatra observaba la luna.
John Lennon observaba la luna.
Yo observaba la luna, pero él no.
Las personas que se detienen a mirar el mundo, a disfrutar las cosas que se encuentran en él, esas siempre resultan irresistiblemente interesantes.
"Observar y soñar, observar y soñar, esa es la clave, la principal" pensé.
Y para cuando dejé de pensar, ya no importaba nada más de lo que aquel hombre pudiera decirme, pues para mí había perdido cualquier posibilidad de perdernos juntos.




lunes, 8 de diciembre de 2014

Las ciudades son frías.

Últimamente parece que se vive más para trabajar que para vivir. 
El propio hombre olvida que necesita naturaleza, paz y tiempo para coger aire fresco. Espirar estrés, inspirar vida.
¿Lo habéis notado? Somos una sociedad llena de personas que mayormente no aman lo que hacen. Que hacen lo que creen que deben hacer pero no lo que realmente les gustaría. Así normal que el mundo esté lleno de miradas vacías. Porque es un mundo dónde el trabajo es sólo una herramienta para tener algo con lo que poder llenarse la boca o para tener unas buenas vacaciones una semana al año. Y el resto de los 358 días, ¿qué?
Cada uno es libre de hacer lo que quiera con su vida. Conformarse o revelarse.
No, no me malinterpreten. Estudiar, conocer, saber, hay que hacerlo. Es más, la curiosidad lo sabe.
El trabajo es un gran invento, no digo que no. Hay que dedicarse a ello pero sin permitir que la mayor parte de nuestros días de vida estén cotizados en cosas que no nos hacen felices o que no nos dejan tiempo para serlo.
Debería preocuparnos que a estas alturas no sea extraño que alguien viva para trabajar. Y que el futuro pueda llegar a ser todo lo frío, vacío y pobre que el presente alerta.
Necesitamos verde, necesitamos espacio, necesitamos vivir por vivir, conocer por conocer, hacer por querer, trabajar más por vocación y menos por dinero.
Necesitamos cambiar nuestra forma de pensar.

lunes, 13 de octubre de 2014

"Te quieros" detinados al fracaso.

A veces me da por preguntarme qué hubiera pasado si hubiera aguantado más tiempo a tu lado. 
Quizá sería otra persona muy diferente a la que soy. Otra persona que hubiera seguido pensando que te conoce como a la palma de su mano,  sin saber que hay partes de esta y de sí misma que ni si quiera imagina.
Al elevar la mirada y cruzarnos con la casualidad, nos miraríamos. No como ahora. Sé que no soy la única que recuerda que alguna vez estuvimos en una misma cama, lamiéndonos los escalofríos. Haciéndonos uno, pasando los domingos. Sin agachar la cara, sin fingir ser dos desconocidos.
No sé cuantos besos no nos concedimos por haber elegido deshacernos de aquello a lo que alguna vez le dimos sentido. Por arrugarlo y tirarlo al olvido. Prendiéndole fuego a lo vivido. Desintegrando cada gesto de cariño. Ya sólo quedan cenizas que de alguna manera siguen quemando. Podría haber estado arropada por tus abrazos en lugar de por este frío que me abrasa. No estaría en mí este hueco vacío en el que ya nadie tiene sentido. No de la forma en la que solías tenerlo tú. A lo mejor nos hubieramos ahorrado sentir que no encajamos en labios extraños. Todas las noches en vela. Todos los sueños de volver y revolvernos la ternura que enterramos. 
Dicen que fuimos como han sido otros tantos; "te quieros" destinados al fracaso. Amores arruinados. Quizá es porque todos somos un poco la misma historia pero contada de distinta forma. No sé. Hay momentos en los que me gustaría volver atrás y saberlo. De echar de menos y de no asimilar que las cosas puedan cambiar tanto en tan poco tiempo. Momentos en los que  habría echado abajo todo lo bueno y grandioso que tengo. Incluso, renunciar a lo vivido por haber seguido en la cárcel de tu cuerpo. Por tan sólo haberlo sentido una vez más, y no sentirme inmensamente acompañada pero sola. Momentos en los que intento entender por qué te sigo recordando si soy consciente de que a tu lado jamás habría encontrado toda la felicidad que he hallado desde que no estás.



miércoles, 24 de septiembre de 2014

"Tú no, tú estudia" (Cupido)

Hace tanto que Cupido no me tira flechas, que ya no recuerdo como era aquello de estar flechado. A lo mejor he agotado mis intentos de enamoramiento con las personas inadecuadas y ya no me quedan más. Ahora parece que en lugar de tirarme flechas, tan sólo me tira tomates. Diría que se ríe de mí y que el amor es un juego de niños, pero a lo que todos suelen jugar no se le puede llamar amor. En realidad los chicos malos no son los atractivos, lo es la emoción que conllevan. Pero por llevar, ya no me dejo llevar por ninguno. Ni bueno ni malo. Y qué triste que el que me haga verme reflejada en sus ojos con dulzura sea el mismo que no sepa que a una aventurera no se la puede entretener sólo con historias vividas, que también hay que hacérselas vivir. El amor es una droga y quizá cuando te desintoxicas de ella tanto tiempo, cuesta volver a engancharte. Quizá por eso le huyo tanto sin querer. La realidad es que cuando un cuerpo olvida como era aquello de que el rozar de una piel herizara la suya, es imposible volver a caer. Hay veces en las que echo de menos el hecho de poder acordarme de como era sentirlo y que me hicieran temblar. La mirada de deseo, el deseo de querer más. Pero podría ser peor, podría haber perdido todo este tiempo con un gilipollas.


martes, 11 de marzo de 2014

Lo bueno de estar sola es no tener que esperar nunca nada. De nadie.


Eran unos ojos de tigre que arañaban todo intento de no acercarte a él, y una sonrisa que a cualquiera podría despistar con facilidad. Y que esperar del resto de su cuerpo, todo un James Dean del siglo XXI, con cigarrillo en mano y mirada perdida. La misma mirada perdida que hacia que te encontraras con una parte de ti con la que nunca pensaste que te encontrarías. Era aquel paquete que nunca te cansabas de abrir, a pesar de saber de antemano que en su interior no habría nada. 
Inevitable era que pasara, pero más inevitable que tarde o temprano dejara de pasar, pues con el tiempo aprendes que de poco vale que te regalen una caja bonita, si por dentro está vacía.

Y que la perfección se reduce a nada, en aquellos que no saben querer como si todo.

jueves, 13 de febrero de 2014

Just somebody that I used to know.

 No solía pasar, pero aquella noche pasó.
Una nueva decepción causada por una mala decisión la llevó a recordar pasadas decisiones. A pensar si las elecciones que tomó en su momento fueron buenas o no. Si había merecido la pena hacer todo lo que hizo por llegar hasta el punto en el que ahora se encontraba, o si por el contrario debía haber actuado de otra manera.
Fueron esos pensamientos los que ocuparon su mente hasta hacer que olvidara por completo que estaba allí no para cuestionarse su vida, sino para dormir.
(Pero cuando se dio cuenta, ya era demasiado tarde como para preocuparse por la hora)

Y no, no era la idea de haber tomado el camino equivocado la que la hacía tambalearse, era el hecho de meditar en como pueden cambiar las cosas para siempre por llevar a cabo  una simple decisión. Porque lo pensaba y se preguntaba dónde estaría ella ahora mismo si hubiera seguido por dónde iba, y lo más importante; ¿con quien?

Algo de pena se coló por sus venas y le alteró la presión de la sangre, y no pudo evitarlo, no pudo evitar sentir eso aunque supiera que realmente había hecho lo correcto. ¿Un mal día? puede ser. 
El caso es que algo le hizo volver a querer saber de él, y se preguntó si debía molestarse en marcar su número, qué aunque la ira hubiera hecho que lo perdiera, aún no había logrado que lo eliminase de su cabeza.
Y a todas estas, miraba fijamente el aparato mientras se cuestionaba si debía o no llamarlo, o darle a saber que una parte de ella siguía pensando en él. 
Lo cogió en un intento de decidirse pero con la misma lo volvió a colgar. Lo siguió observando mientras reflexionaba sobre la idea de que seguramente él pudiera estar igual.
Cuando se quiso dar cuenta ya volvía a tenerlo entre sus manos otra vez, entonces fue un recuerdo más oscuro que la noche el que la atravesó por completo, el mismo que le hizo saborear el sabor amargo en el que se torna la sal cuando no es deseada. Y con la misma dejó el teléfono es su mesa de noche para no volver a tocarlo más, pero ya era tarde, ya sabía que había vuelto a ser la misma tonta de siempre.

Entonces se preguntó que hubiera pasado si hubiera llamado, que hubiera sucedido de haber marcado los números y de haberse arriesgado, pero aunque la pregunta la reconcomia, prefería vivir con la intriga toda la vida, a seguir con la etiqueta de 'estúpida' sobre sus costados.
"Viva el orgullo" dijo para sí en bajo.
"Viva".

jueves, 6 de febrero de 2014

«Hay veces que deseamos que el sentido común, fuera más común».

Explicadme como alguien puede decirle "eres una puta" a la misma persona a la que 3 meses antes le decía "eres mi vida".
Qué sí, que se puede estar dolido, pero ¿tanto es el orgullo que supera lo vivido?
¿En serio tantas horas de dedicación y deseados momentos para que te terminen hablando peor de lo que se le puede llegar a hablar a un desconocido?
De verdad que no lo entiendo  porqué lo mínimo que debe quedar, es el respeto. 
Vale que todo termine, que se ponga punto y a parte, que se decida no llevar ni tan si quiera una amistad por evitar así el dolor que se pueda causar,  pero ¿qué es lo que les hace realmente destrozar de esa forma todo eso que alguna vez se calificó como amor?
Porque cuando hacen eso, cuando rebajan el cariño y el respeto a lo más mínimo y aumentan la hipocresía y el orgullo de sus palabras, eso es lo que hacen, rompen todas las gracias que pudo tener una historia y te llevan de esa forma a desahacerte de regalos, a quitar fotos de marcos, a romper cartas y a prenderle fuego al olvido (para siempre).

Juro que odio sentir que quise a la persona equivocada, 
pero a veces, no te dejan más remedio que el de sentirlo así.
      (Y no sé como a día de hoy no se nos van las ganas de amar).




jueves, 23 de enero de 2014

Quien fuera gato para no tener que pensar tanto.

Y quieres pensar que merecerá la pena, que serán las ideas que esperas las que te sostengan cuando la verdad intente hacerte colisionar de mala manera contra ese suelo duro que a veces puede llegar a ser la realidad. Pero seamos claros, aunque quieras, sabes que no puedes fiarte. Y quien se fía, aunque no quiera admitirlo, sabe que lo hace sabiendo que no debería hacerlo y que tarde o temprano acabará chocando de lleno contra el duro fondo que ha intentado ignorar.

Ahora, al haber dicho esto, hago como todos y me adelanto a los hechos. Porque no lo ha dicho aún, no le has preguntado, pero lo sabes, porque te has tomado la molestia de buscar dónde saberlo. Y es cuando lo dice, justo mirándole mientras te lo esta diciendo, cuando crees saber que la realidad que nombra no es la real sino otra que no esta hecha para que tú te la creas. Es en ese preciso instante cuando te preguntas si debes dar un paso atrás para coger impulso y lanzarte al vacío o si dar un paso atrás pero para marcharte.

Dicen que nunca sabes cuando puedes estar o no equivocado y que a causa de eso no puedes juzgar del todo a quien conoces de poco, que debes olvidar los miedos porque la idea de elegir la elección equivocada no debe frenarte, que por intentarlo no se pierde nada pero que si no lo intentas puedes perderlo todo.
(Olvidan que perdemos tiempo y horas de sueño)

(¿Es la sinceridad la que acompaña al sonido que crean sus palabras o son sólo parte de un plan lleno de artimañas que acostumbra a usar para arañar y engatusar gatas?)

Si alguien nos hablará claro, ese será el tiempo.


Un mar de dudas en el que no sabes cual de ellas terminará siendo hecho y acierto. 

El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...