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viernes, 19 de febrero de 2016

Pálpitos desesperados.

Uno de mis bocetos desesperados.
El ruido de los coches trompeteando junto al sonido suplicador de los teléfonos. Los sustentan mientras pasan en todas las direcciones, chocándose una y otra vez con mis desarmados hombros.
Las luces de los semáforos y tiendas. O la mujer que está tirada a las puertas de una de esas, acompañada por un cartón que enuncia.
Suenan miles de músicas, procedentes desde no sé dónde, convertidas en bulla. Pálpitos desesperados.
Siguen tropezándome personas. El ambiente me ciega y se me apaga la razón.
Inconsciente de mí, empiezo a caminar hacía cualquier lugar. Buscando vacío, olvido guiarme hacía el destino al que desearía llegar. Doy la vuelta. Este coche podría haberme atropellado hace un segundo, pero ni si quiera el retumbo de su estrepitoso claxon intentando alarmarme ha conseguido despertarme. Sumergida en alguna parte de mí que no está presente dónde debiera, sigo andando.
El camino que a la ida supuso 30 minutos de recorrido, lo he hecho ahora en 10. Al parecer, ya he empezado a atravesar los suburbios. A pesar de estar alejándome del caos, este sigue retumbando en mi cabeza. Saco llaves, abro puertas. Me precipito a encender la calma. John Lee Hocker inunda mis oídos. Empiezo a sentirme retornar. Parece, al menos por unos bellos instantes, que el frenético mundo se ha dignado a callar.


sábado, 16 de enero de 2016

Desasosiego.


Habito en la confusión de no saber dónde,
ni de que manera. En sueños palpables.
Respirando el oxígeno
que hace años expulsé.
Recorro diferentes ciudades, pero en todas ellas
termino viendo las mismas calles.
Muy distintas, muy distantes.
Cómo habré llegado a este punto
de perderme dónde no imaginé
que terminaría buscándome.
Solitaria como la Luna de enero
danceo por el vaivén del tiempo.
He estado viviendo en el mismo
día, desde aquel.
Levanto la vista,
todas las caras que veo, iguales.
Todas las palabras, todas las mentiras,
todas las verdades. Los cánones.
Maldito desasosiego
que parte mi pecho.
Y el puto frío.
desde que no estoy.



lunes, 16 de noviembre de 2015

En el vaivén.

Painting by Sally Storch
Rechazar llamadas.
Olvidar que existe el sonido del whatsapp.
No estar para nadie que quiera "pasar el rato."
Huir de las conversaciones pasajeras
que nos roban el tiempo así, como si no lo hicieran.
Desear que no toquen a la puerta.
Ansiar que todos se hayan olvidado
de nuestra absurda existencia.
Querer estar a solas con la voz que da sentido.
Encontrarse perdido entre cuatro paredes.
Sacarse a flote las desesperanzas. Calmarlas.
Volver a fluir en armonía con uno mismo.
Para después poder sumarse con equilibrio
al ruido del vaivén desesperado que genera
este loco y estancado mundo.


jueves, 15 de octubre de 2015

Mad World.


Busco un sentido, el que sea. No lo encuentro,
ni palabras, ni razones.
No sé a dónde voy, ni estoy segura del lugar del que procedo. Dudo de mí y de todo. Suenan tristes melodías.
Siento rabia por la gente insegura que hace sentir inseguras a las demás. No puedo hacerle oídos sordos a las mentiras con las que residimos. Me rompe comprobar que se conforman con que el mundo sea un lugar injusto, en lugar de intentar cambiarlo. El egoísmo, el amor suprimido y la indiferencia.
El no hacer por no hacer y la innecesaria envidia que les pudre.
¿Para qué tanta avaricia? ¿Para qué tanto mentir? ¿Para qué tanto fingir que todo bien si luego no?
Es una pena que estemos llenos de vida, pero nos sintamos tan vacíos.

Parece un infierno del que nadie quiere salir. Me pregunto que parte de este averno es culpa mía. Imagino al demonio dentro de mí, tratando de arrancarme el poco corazón que me queda latente. Trato de convencerme de que mis intentos serán tan ridículos que en vano.  No puedo hacerlo sola. Duele. Las lágrimas traspasan la frontera y la encharcan. Me falta el aire.

Ojalá pudiera desvestirme de todos estos pensamientos para abnegarme tanto como el resto.
Ojalá poder huir de mí misma. Huir como una cobarde y dejar de sentir que necesito salirme de esta esfera azul, sobre la que mi cabeza da vueltas.


lunes, 21 de septiembre de 2015

Orden y respuesta.


Siempre etiquetando,
dividiendo y clasificando.
Dulce o salado.
Carne o pescado.
Día o noche.
Buscamos orden y respuesta
en un mundo, galaxia y universo
que muchas veces
ni lo lleva, ni la tiene.

jueves, 13 de agosto de 2015

Para qué tanto, si después, tan poco.

Taj Mahal.
Vía: hhttp://www.numaniaticos.com/wp-content/uploads/2014/03/zoomed-out-landscapes-4-2.jpg
Tantos hombres al mando
actuando como críos
a la hora de elegir el canal.

Tanto desperdiciar
y tanto destruir
como la Rusia
cuando hay tantos
pasando hambrunas.

Tantas pateras muertas
de desilusión.
Tantas almas a la deriva.

Tan de decir
"necesito"
y tan poco de saber
lo que es necesitar realmente.

Tanto hacernos comprar
por comprar.
Tanto hacernos creer
que eso es felicidad.

Tanta avaricia.
Tantos mentirosos
tanto engaño
tanto daño.

Tanto que no hacemos
por miedo.
Tanto que no
por el "¿y después, qué?
Tan cobardes.

Para qué tanto callar
para qué obviar.
Para qué tanto tener
y tanto quejarse.

Para qué tanto
si después
tan poco.


El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...