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viernes, 23 de octubre de 2020

El alma de los espacios y las cosas. {Fragmento de diario} Julio, 2020


http://boemarion.com/
So it goes Magazine18. 
Photographer Boe Marion.

Este lugar que antes era tan pobre, sucio y denso, ahora desprende bienestar. El alma de las cosas que lo conforma ha cambiado, porque también lo hemos hechos nosotros. Hemos sacado lo que no servía, limpiado las esquinas, arrancado la mugre de las paredes que hoy lucen blancas y llenas de vida. Y es curioso como este reciente entorno, cuidado y hogareño, nos agradece su depuración provocando mayor sensación de plenitud y confort en nosotros. Al -estar-, al -ser- aquí, aumentando la intención, la emoción, la necesidad que nos llevó a moverlo todo y, en definitiva, potenciándola, potenciándonos.

El alma de lo que nos rodea es un reflejo del ser.  No solo la arquitectura del medio en el que pasamos la mayor parte del tiempo nos condiciona y moldea, también los pequeños detalles con que decoramos un espacio. Los ambientes que creamos mediante el color, las texturas, el tipo de luz, las plantas o los dibujos y pinturas. Lo que elegimos que habite con nosotros o no, aquello que permitimos que esté o no, es muestra de nuestros estados internos, de como somos. Igual con las personas, igual con lo que elegimos comer o vestir.

Y creo que esto puede manifestarse no solo en lo mencionado y en como nos sentimos al respecto, sino también en como actuamos; provocando el despertar de pequeñas acciones. Por ejemplo: vivir en un espacio limpio y ligero -puede- sacudir la responsabilidad de cuidar los entornos por los que se pasea, de percatarnos de lo que sobra y de quitar la basura que se encuentre allí dónde se esté. De no permitir que eso quede ahí, formando parte del alma de ese paisaje, de lo que uno es.


Also by Boe Marion.

lunes, 6 de abril de 2020

La cárcel está dentro.




He vivido confinada los 24 años de mi existencia
No me he dado cuenta, ni tan si quiera ahora que lo escribo
Apenas alcanzo a entender
Me corroen las emociones que no pensé me habitarían
Descubro una extranjera en mí misma, ausente por el ruido
como mendiga anhelando distracción y olvido
Duele mirar
Un pozo oscuro lleno de vacío
No quiero moverme
No quiero hablar con nadie
No quiero ni las cosas que pensaba que quería
No lo sé
Cerrar los ojos y que vuelva la bulla
Imposible
Hacer las paces con lo que no entiendo
¿Se puede?
Dormir es más fácil
Pero hasta en sueños me perturba el desequilibrio infundado por el miedo
A vivir mi presencia
La rechazo
Despierto con la ansiedad estrangulando la tranquilidad
Los escalofríos son de la pena que procuro no dar pero me causo, soy mi mal
Aún no he muerto
Pero me duelo;
yo
contra mis demonios

¿quién sobrevivirá? 

¿quién se liberará? 

El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...