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miércoles, 24 de junio de 2015

No hay marcha atrás.

Vía: https://www.pinterest.com
Le reté a que me disparara las verdades       
y lo hizo. Y yo lo hice con él.
Nos desangramos de pena.
Desde entonces nada volvió a ser
lo que hasta ese momento había sido.
Sabíamos que más temprano que tarde
nos rajaríamos las heridas, y de aquel allí
que era cualquier sitio 
dónde estuviéramos los dos, juntos.
Ya no nos mirábamos igual.
Los besos sabían tan distintos.
Ni si quiera nos respetábamos 
con la inocencia de aquel primer día.
Todo lo que antes eran posibilidades,
ahora parecían complicaciones.
Habíamos matado el amor que nos unía.
Y lloró. Y lloré. Y lloramos juntos su duelo,
por culpa del nuestro.
Sabíamos que todo aquello suponía el fin,
no por lo duramente sinceros que fuimos
sino por habernos dado cuenta 
de que todo lo que nos quedaba
eran tristes comparaciones.


sábado, 7 de febrero de 2015

Un lugar sobre el que apoyar los pies.


¿A quien le dirige la pregunta el que no sabe de sí mismo si sólo se tiene a él? Como el que quiere terminar con esto ya, o que esto termine consigo, pero que se resigna a seguir en el extremo de no saber que será. Sin la existencia de ningún motivo que le de razón al hecho de aguantar. Porque es como si no fuera a llegar a ninguna parte, como si cualquier opción le hiciera tambalear. Funambulista al que se le tensa el hilo de la vida y se queda, sin saber porqué. Sin actuación, ni expectación, ni ensayo. Sin más.

domingo, 25 de enero de 2015

Tormentos.

Eran cuatro paredes como cuatro tormentos. Allí, observaba la nada que se hacía ante su mirada perdida. Fuera llovía pero no tanto como lo que se contenía dentro. Confundía su pena con el frío en escalofríos. Deseaba perderse dónde esta no pudiera verla. Dónde nada ni nadie pudieran hacerla toparse con alguno de esos recuerdos que le marchitaban el alma. Necesitaba encontrar salida de emergencia a su cabeza. A todo lo que le congelaba la respiración. Se despidió de sí misma, de todo lo que ahí dentro se le había pasado por la tristeza de su pecho. Abrió la puerta y huyó.
Aceleraba el movimiento de sus rodillas, como si pudiera dejar atrás a la persona que había sido y que quizás temía no dejar de ser. Sin parar, sin detenerse.
No dejaba de llover ni de mezclar su nostalgia con la de la vida para luego ambas dejarse caer. 
Y cuando creyó haberse quedado a solas consigo, se detuvo. Elevó la cabeza y se dejo tan sólo ser parte de aquel instante, de aquella agua que caía por sus mejillas. De lo único que a esas alturas la hacía sentir viva.

lunes, 5 de enero de 2015

Ilusión: arma de doble filo.

New Year’s Eve 1959. Times Square, New York. By Henri Cartier-Bresson.
Ibas caminando por la calle y los has visto hacer lo mismo que tú hiciste alguna vez con alguien. Otro tiempo, otra situación, otros protagonistas, pero siempre la misma gesticulación. Tontas miradas cómplices acompañadas de sonrisas.
Los has visto, lo sé, y has bajado la cabeza para dejar de verlos.
Luego has pensado un "uff, están en todas partes, es lo peor de la navidad." O peor, lo has dicho.
Déjame decirte algo que sabes pero que tú mismo no te atreves a decirte.
No es que sientas un profundo rechazo a la idea de tener pareja cuando los ves tan tiernos de la mano. No es que esas personas te den náuseas por quererse tanto en público. No es que odies salir en navidad porque las veas tan dulces que empalagosas en todas partes. No es que hayas decidido vivir de otra forma porque esa no te resulte la adecuada. No. Si de verdad pasa algo, es que tú quisieras estar como están ellos, pero no te atreves.

martes, 16 de diciembre de 2014

-Nada.

Dicen que el peor vacío, es aquel que se siente cuando se está acompañado.
Lo reconocí enseguida. Sus sonrisas lo adelantaban, pero deje que se quedaran, al menos, un par de horas. Era la única forma de olvidar mi desgracia, aunque paradojicamente era lo mismo que luego me hacía recordarla.
Quizá no noté lo antagónico que me resultaba hasta que envuelta en una de esas pieles, supe en un orgasmo que a la mañana siguiente ya no estaría entre sus brazos. Que volvería a despertar sola, sin nada ni nadie, pero con la sensación extraña de que al menos durante un rato me pudo haber parecido tenerlo todo.
En realidad nunca he tenido verdaderamente claro lo que quiero, pero noté en seguida que no era aquello.
Sí, es divertido adquirir experiencias inesperadas. La locura del momento, el no pensar y tan solo dejarse llevar. No sería quien soy si no fuera por eso, pero también resulta realmente matador.
¿A quien llamar si me pasa algo? ¿a quien si quisiera un abrazo? o si tan sólo una taza de chocolate y hablar.  Sólo yo y mi vacío haciéndose a cada beso insensato, más grande.
Cuando se pierde la fe en la humanidad, en el amor y en la vida, ¿qué nos queda? Y eso es todo lo que realmente siempre he tenido, pero que ahora vengo a saber que no tengo.


lunes, 24 de noviembre de 2014

Now I feel different.

Esta noche ha sido como fue aquel noviembre, pero menos dulce. 
Llovía. Sujetaste mi mano y corrimos. Aún recuerdo tú tacto como si hubiera pasado ayer, como si aún no fueras parte del pasado. Qué rápido pasa el tiempo. 
Desde que no estás me he estado conociendo, y no me caigo tan mal, al revés.  Me noto diferente. Ya no soy aquella ignorante que huía del agua sin saber que de lo que en realidad debía huir era de la persona a la que le dejaba sujetar sus miedos. Ahora sé que hay que atreverse a bailar bajo la lluvia.
Distinta no porque tú no estés, sino porque a pesar de todo, creo que perderte ha servido para ganarme. 

El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...