-

-
Mostrando entradas con la etiqueta el cambio es la esencia de la vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta el cambio es la esencia de la vida. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de septiembre de 2014

Does he know when you're sad you don't like to be touched? Let alone kissed.


Corazón, ¿por qué finges? ¿Por qué finges estar bien cuando en realidad no lo estás? ¿Por qué dejas que te asfixien sus abrazos si ya sientes que no puedes respirar? No deberías permitir que te hablara más alto de lo que le has permitido a nadie jamás. No llores estando conmigo ni estando con la soledad. Dile que se vaya. Qué ya no merece tu amor más. Qué lo que tú mereces debe ser algo mucho mejor. Levanta la sonrisa. No la dejes caer ni te digas que así estás bien porque "podrías estar peor". Porque también es cierto que podrías estar mucho mejor estando sola que con un hombre que no sabe lo que significa "querer". No seas como esos estúpidos que confunden el amor con el dolor. O lo relacionan. No tienes que soportar nada de nadie. Nadie tiene que soportar nada de ti. Dile que te vas porque un día llegara una persona a tu vida que sepa que estar al lado de alguien cuando se debe estarlo, no es soportar, sino otra cosa que jamás entenderá.
Despidete de sus besos aunque pienses que nunca más volverás a saborear unos tan dulces. ¿Es qué no sabes que comer de una manzana envenenada termina saliendo mal?
Se fuerte, ya llegará quien te enseñe que amar es dar mucho más que toda esa mierda que hasta ahora te han dado.
Pero sobre todo sonríe, qué estás más guapa.


viernes, 19 de septiembre de 2014

Habitar sólo en hogares.


Tienes que marcharte lejos de tu hogar para entender lo que significa tener uno.
No, hogar no es sinónimo de casa. Casas hay muchas, miles. Llenas, vacías. Rosas, verdes, amarillas. ¿Mis favoritas? las blancas con marcos azules.  
Sin embargo el hogar no se encuentra en todas partes. En casi ninguna. El hogar es calor, es comodidad. Son risas e intimidad. El hogar es confianza, recuerdos y silencios agradables.  Es el poder ser tú mismo sin temor a que nadie te diga nada por serlo. El hogar son las personas. Las que quieres, las que te han hecho o te hacen ser quien eres. Ohana. La casa es dónde se hábita y el hogar dónde se vive.
Y cuando te despides de esos seres y te vas, quizá, en busca de otros hogares, no sólo lo haces sabiendo lo difícil que será encontrarlos, sino sabiendo también que si vuelves a los que dejas, ya no serán los mismos. Una casa también cambia, pero no tanto ni tan rápido. Y dirás que raramente notas que las cosas de tu vida cambien, y te diré que todo cambia y sigue igual cuando no te marchas de un lugar. Pero si lo haces y vuelves, lo notas. Notas los cambios, notas la desigualdad. Las personas cambian, todo cambia. Porque el cambio es la esencia de la vida. Lo bueno es que aunque todos esos hogares cambien, nunca olvidan. 

sábado, 30 de agosto de 2014

La manía de ir recordándo el pasado según las fechas del presente en las que ocurrieron.

Basta que digas que has olvidado a alguien para que todo el universo trate de recordártelo.
¿Sabes? si alguien actúa como si nunca hubiera tenido amor, no es porque lo oculte como a un tesoro, sino porque realmente nunca lo ha tenido. Igual hace un mes me hubiera parado a escuchar todas esas cosas sobre él que de alguna forma llegan hasta mí. Me hubieran dado ganas de huir y no hubiera dejado de pensar en otra cosa durante otro mes que no fuera él. Pero no. Ha sonado Skinny love y no me ha hecho falta cambiar la emisora. He decidido mantener vivas en mi memoria todas esas cosas que ojalá nunca hubieran pasado pero que tantas ganas me dan de no tenerlo nunca más a mí lado. Y porqué no admitirlo, también lo enriquecedor que me dio. Porque todo ser que pasa por nuestra vida, sea bueno o sea malo, nos aporta algo. Parece que llega un momento en la vida en el que sin saber porqué, te cansas de sentirte vacío. Sabes entonces que es hora de beberse la vida con ganas, de bailarla y cantarla. Que lo pasado está bien dónde está y revolverlo al presente está de más. De dejar ir a lo que no deja avanzar y abrir camino a todo eso que sí. Hora de despedirse de lo que uno fue, para empezar a sentirse como quien uno es.
















lunes, 18 de agosto de 2014

Hay que saber en quien invertir lo poco que se tiene.

Ese imbécil me había vuelto a dejar tirada una vez más y sólo se le ocurría llorar y pedir disculpas arrodillándose ante mí, como si eso fuera a cambiar algo.
A decir verdad podría haberlo logrado con un sencillo: "no te vayas y yo tampoco lo haré." Pero no me quería lo suficiente como para que se le ocurriera sugerirlo.
Ya estaba tan acostumbrada a las decepciones que no me sorprendía una más. Imagínate si fue tan poca la sorpresa, que le di mis mejores palabras y un: "no te preocupes, no pasa nada." Quizá sólo quería que se callara hasta que llegara el autobús porque escuchar el silencio me parecía más agradable que escucharlo a él. Pero no paraba. Le sequé las lágrimas y le consolé. Me había roto las ilusiones una vez más y estaba acariciándole la cabeza como si no lo hubiera hecho. O como si de verdad le doliera ser tan gilipollas. Que tonta fui.
Diría que si estaba llorando no era por esa decepción, sino por todas. Porque se estaba empezando a dar cuenta de que me estaba perdiendo. Nunca dejó de hacerlo, pero supongo que hasta entonces no se había percatado. Siempre hacía algo para ganarse el perderme. Creo que es la única cosa en toda su vida que no le habrá gustado ganar.
Igual te lo niega y te dice que le dejé por irme con un negro con la polla más grande que la suya, no sé, muchas cosas de las que sólo algunas pocas no serán invención de su imaginación. No sabe que por mucho que diga, la realidad siempre será la misma. Y eso no puede cambiarlo aunque intente ocultarlo.
Dile que no se olvide de todas las veces que la fastidió y le dije que le dejaría, pero no lo hice. Dile que aunque le cueste asumirlo, si le dejé no fue porque el problema fuera que hubiera otro. Algo peor, que el único problema siempre fue él.
O mejor, no le digas nada, ya se dará cuenta cuando nadie le aguante tanto los berrinches como yo lo hice.














viernes, 15 de agosto de 2014

Goodbye my lover.

¿Sabes? la primera vez que la escuché no dudé en que algún día se convertiría en el himno de nuestra historia. En esa canción a la que le es indiferente el lugar en el que estés, porque sea el que sea, si suena, inevitablemente te transportará a otro. Otro lugar, otro tiempo, otras sonrisas. Un olor,  una persona, y ese último beso de unos labios en los que hasta el morder se llegó a sentir como placer.
Lloré, no había pasado aún pero sabía que tarde o temprano pasaría, y que daba igual lo que hiciera por evitarlo porque no podría.

¿Has leído alguna vez las palabras de Esquilo? ¿Oscar Wilde, quizá?
Pienso en eso del señor que acoge en su hogar a un cachorro de león y que lo ama porque el felino acude con ojos brillantes a su llamada. El mismo que ignora eso de que el animal tarde o temprano mostraría la naturaleza de su raza, y que acabaría destruyéndolo a él, a su casa y a todo lo que en ella poseía.
Yo también me siento un poco como él.
Teníamos naturalezas distintas, estábamos destinados a que tarde o temprano el fracaso nos llegara, pero aún así no pude obviar amarlo.

No te sorprendas, quizá ya sepas que si no hay objeto para medir la estupidez humana es porque esta suele ser inmensa.
Abres en un parpadeo tus ojos, los cruzas con los suyos y desde esa primera mirada ya sabes que habrá una última, pero prefieres hacerle creer a tus ojos que no han visto lo que han creído ver, sino otra cosa. Otra cosa llena de unas geniales.
No es fácil asimilar que en realidad la persona a la que quisiste, existe, pero que sólo lo hace en tu imaginación. A mí me ha llevado a muchos meses de asimilarlo, a otros a la muerte.
Parece que el juego del amor es más importante de lo que estamos dispuestos a admitir, un poco más de estupidez que se suma a eso de lo que ya hablábamos.

Aunque no lo creas, volver a escucharla ha sido menos doloroso de lo que esperaba. De hecho, sólo he sentido que mi nivel de idiotez humana empezaba a descender un poco.
Me he dado cuenta, al fin, tras muchas noches de no dormir preguntándome si hubiera podido cambiar aquel desenlace de haberlo hecho todo de otra forma, que no hay que preguntarse cosas que siempre se supieron. Que la intuición raramente es la que falla, que quien lo hace, la mayor parte de las veces, somos nosotros mismos.
Y que basta que busquemos algo que valga la pena, para que no lo encontremos.
Ha estas alturas ya tendríamos que habernos dado cuenta de que todas las cosas importantes siempre aparecen cuando no las estamos buscando.
"Estúpidos."


martes, 8 de julio de 2014

He vuelto a cantar.

Muchas veces le recuerdo como el que me hacía sentir música, música de la buena. De esa por la que merece la pena romperte los oídos al escucharla. Como cuando se reía a carcajada suelta y no podía elevar más la sonrisa mientras los ojos se le achinaban. Entonces sonaba como esa gran canción que ponen en la radio y te hace el día un poco mejor. 
Luego, cuando me detengo un poco más en quien era realmente y los recuerdos del verdadero camino que recorrimos, me doy cuenta de que me hacia pasar por muchos túneles oscuros. Y que al hacerlo y desviarme hacia ellos, él pasaba a ser un sonido molesto. Y ya sólo deseaba apagarle. 
Me llegué a acostumbrar a la oscuridad, olvidé que fuera estaba soleado y que no tenía porque conformarme con el gilipollas que tenía delante, y a veces, vuelvo a olvidarlo.
Y le quise, y ¿para que engañarnos? aún le quiero, y probablemente a pesar de todo siempre le guarde un tierno recuerdo, pero creo que va siendo hora de encontrarle la salida al último túnel en el que me adentró y del que aún no había querido salir. Va siendo hora de volver a encenderme las alegrías y escuchar melodías. Aunque no sea la suya. Aunque sea únicamente la de la vida. Aunque sea sólo la mía. 


miércoles, 18 de junio de 2014

De esas veces en las que perderse es igual a encontrarse.


Todos tenemos una historia que no queremos que nadie conozca. Una de esas llena de actos que sabemos que no contaremos a nuestros descendientes. Que callaremos apretándonos los dientes mientras tratamos que no comentan los mismos fallos.

En el momento en el que lo vio por primera vez, supo enseguida que él sería la suya. Que tenían los días contados y que de alargarlos, el daño que podría causarle iría en aumento. Pero no hubo culebra que pudiera haber evitado que rozara sus labios y se quedara con dos años de su vida.

No sabe en que momento fue que se cansó de tropezar consigo misma y su pasado. De acariciarlo y besarlo como si aún estuviera presente. Como si fuera a regresar.

Olvidó durante mucho que lo que se queda en el pasado ya no vuelve a suceder, ni a ser, lo que alguna vez pudo haber sido.

Y le fue difícil, realmente difícil tener sentido de la orientación cuando se trataba de dárselo a su vida.
Andó muchos pasos sin saber a dónde mientras todo le indicaba estar en el norte.

Nunca antes había hecho nada que se hubiese propuesto. No le preguntéis entonces que la llevó a hacerlo en ese tan pésimo momento, porque se encogerá de hombros mientras realiza un levantamiento de cejas.

Lo cierto es que necesitaba algo que la evadiera de sí misma y le marcara un camino que le hiciera olvidar las piedras del ya recorrido. Uno sin inviernos. Uno estable.
Fue por ello que se atrevió a hacer cosas que la timidez normalmente no la dejaba hacer. Conoció así, una parte de su persona que ni sabía que existía. Tan distinta que si se la hubieran presentado un año atrás, la habría visto como a una completa desconocida.

No quiere que suene a consuelo si dice que no se arrepiente de nada, porque realmente considera que de no haberle cometido, habría tardado mucho más en perder la vergüenza y atreverse a ser nada más y nada menos, que quien verdaderamente es.


miércoles, 28 de mayo de 2014

Señales de que debes huir.


Cuando una persona te tiene lo suficientemente cerca para verte y decide no hacerlo.  

Tan tonta que si puede, no hace acto de presencia en tus momentos más importantes y de los malos (si los hay), trata de escabullirse. 

Te parecerá que quererte bien le resulta una "mariconada" y eso de hacer detalles de vez en cuando que ni caros ni grandes, (cito textualmente) una "gilipollez".

A lo mejor, puede que tampoco quiera que estés en sus momentos importantes, pero eh, en los malos como no estés, hay enfado y un "nunca haces nada bien".

Nota mental nº1: No idealices ni empieces algo sin conocer lo suficiente. (Suficiente = un promedio de 3 a 5 meses). 

Hay otra cosa que no te importará tanto pero que a veces puede llegar a sentarte como una jarra de agua fría en pleno invierno madrileño; le da más importancia a sus amigos que a ti. 

Qué sí, que los amigos son importantes, pero si estas con alguien, tienes que saber cuando estar y cuando irte de bares (o lo que sea). Y si no sabes estar, pues mira, no.

No quiero hablar tampoco de ese tipo de ser que insulta a tus amigos o directamente les pega. Y tú te callas el "¿pero tú de que coño vas?" (ay, ¡la ceguera!)

Y claro, a raíz de eso es inevitable que te des cuenta de que esa persona no es capaz de hacer por ti, lo que tú posiblemente sí estarías dispuesto/a a hacer por ella (y que ya estás haciendo callándote tanto).

El problema de todo esta en cuando tras esto, se te ocurre pensar "si insisto en hacerle ver como son las cosas, igual cambia, somos felices y comemos perdices" (error 404: logic not found). 

Nota mental nº2: La gente NO cambia.

Tampoco te admitirá sus fallos, o igual sí, pero para que te calles en tus intentos de hacerle ver que "necesita cambiar".

Nota mental nº3: Cuando quieras a una persona, acéptala tal y como es. Si no puedes hacerlo, ni te molestes en cambiarla, ni le llames a eso "amor". (Y si no es amor, que no sea nada entonces)

Otra cosa que no se le dará bien será eso de  admitir sus fallos, aunque es gracioso que luego te reconozca que tu los tuyos los admites "de puta madre", pero es como que todos tus esfuerzos quedan en un "parece que lo hago para las risas" -brutal-.

Y hay un punto, cuando han pasado todos los anteriores, en el que igual le da por gritarte, faltarte el respeto o pegarte. (Vale, ¿qué otra señal necesitas para darte cuenta de que debes huir ya de ya?)

Nota mental nº 4: Si te hace ignorar quien eres por adaptarte a como es, e ir en contra de tus principios, huye. 

Porque si no lo haces, es probable que cuando (al fin) se te caiga la venda, te des cuenta de que no era quien decía ser (ni por asomo) ni por quien merecería la pena estar como estas. Pero vale, ya es inevitable. Compraste un sueño, te vendieron otro, pero todos cometemos errores alguna vez y de algo hay que aprender.

Lo malo viene dado cuando ya sabes lo que hay, te dice que lo siente, que te quiere. Y tú vas, y te le crees.

Nota mental nº5: No creas palabras vacías de hechos. La gente que demuestra y que apenas necesita disculparse, es la buena. 

Luego volverá a hacer lo mismo de siempre (que no te extrañe si pasa).Y entrarás en un ciclo vicioso (pero sin buenos vicios): 

Hace algo doloroso > Te enfadas > Tratas de hablar las cosas > Hace como que te escucha > (Piensa un: "a ver si te callas ya") Y te dice que lo siente, que te quiere > Tú te lo crees - Y vuelta a empezar.

Luego igual te das cuenta, a base de marearte de tanto ciclo vicioso, de que te has ganado esa etiqueta con la que nunca quisiste que te calificaran: "gilipollas".

Pero eh, si te recordó a alguien y lo leíste desde el pasado, ríe. Al menos supiste pararlo.

Si no es así y te hizo pensar en alguien que ahora está en tu vida, ya tienes otra gran señal para sacarlo de ahí de inmediato. Hazte el favor. 

domingo, 25 de mayo de 2014

Perdamos el miedo a cambiar.

"El cambio es la esencia de la vida"

Es lo que la hace ser lo que es, y lo que no.

Y sí, nos cuesta decir adiós. Adiós a lo que alguna vez tuvimos, adiós a lo que fuimos, a todo lo que se quedó por el camino. Pero en el fondo sabemos que para llegar hasta dónde ahora nos encontramos, era necesario deshacernos de todo eso. Y dar paso a lo nuevo. Evolucionar. Ser mejores cada día. Acostarnos sabiendo algo más y desconociendo algo menos. 

Eh, pero no creas que está mal pensar en todo aquello que alguna vez fue, porque hasta eso es necesario. Y sobretodo, aprender de ello.  Porque aunque nos duela haber perdido cosas que una vez nos hicieron felices, más nos debe alegrar que todo eso haya servido para ser quien ahora somos. 

Porque hubo un día, hace no sé cuantos atrás, que dijiste "no puedo hacerlo, esto se me queda grande", y sin darte cuenta lo superaste, y mírate, aquí estás.

Parece que con el tiempo los problemas se hacen pequeños, y las personas, más grandes. 
No todas, no de la misma forma, ni con las mismas experiencias. Pero por suerte, para la mayoría de los habitantes de la tierra es así.  

Entonces, ¿por qué no eliminar ese temor que le tenemos a envejecer?, a dejar de ser. Si ya sabemos que eso será la consecuencia de todo lo aprendido. De toda la vida de nuestros años. Y los miles de recuerdos y experiencias ganados.

Que desaparezca ese miedo al cambio y a lo desconocido, que lo tenga que ser será si realmente queremos que sea.

Y ante todo, seamos felices de que esta sea la vida que nos haya tocado vivir, y no otra. 

El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...