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viernes, 23 de octubre de 2020

El alma de los espacios y las cosas. {Fragmento de diario} Julio, 2020


http://boemarion.com/
So it goes Magazine18. 
Photographer Boe Marion.

Este lugar que antes era tan pobre, sucio y denso, ahora desprende bienestar. El alma de las cosas que lo conforma ha cambiado, porque también lo hemos hechos nosotros. Hemos sacado lo que no servía, limpiado las esquinas, arrancado la mugre de las paredes que hoy lucen blancas y llenas de vida. Y es curioso como este reciente entorno, cuidado y hogareño, nos agradece su depuración provocando mayor sensación de plenitud y confort en nosotros. Al -estar-, al -ser- aquí, aumentando la intención, la emoción, la necesidad que nos llevó a moverlo todo y, en definitiva, potenciándola, potenciándonos.

El alma de lo que nos rodea es un reflejo del ser.  No solo la arquitectura del medio en el que pasamos la mayor parte del tiempo nos condiciona y moldea, también los pequeños detalles con que decoramos un espacio. Los ambientes que creamos mediante el color, las texturas, el tipo de luz, las plantas o los dibujos y pinturas. Lo que elegimos que habite con nosotros o no, aquello que permitimos que esté o no, es muestra de nuestros estados internos, de como somos. Igual con las personas, igual con lo que elegimos comer o vestir.

Y creo que esto puede manifestarse no solo en lo mencionado y en como nos sentimos al respecto, sino también en como actuamos; provocando el despertar de pequeñas acciones. Por ejemplo: vivir en un espacio limpio y ligero -puede- sacudir la responsabilidad de cuidar los entornos por los que se pasea, de percatarnos de lo que sobra y de quitar la basura que se encuentre allí dónde se esté. De no permitir que eso quede ahí, formando parte del alma de ese paisaje, de lo que uno es.


Also by Boe Marion.

lunes, 27 de julio de 2020

Las flores y sus batallas. /O como -no- domesticar una flor.

Boe Marion 


El ranúnculo me removió,
quise que fuera
indiferencia
pero estaba allí, ante mí
y yo tampoco me moví

Comencé a fijarme en la caída
de sus hojas
en su amarilla presencia me embelesé

"tiempo" no existía al mirar la flor

Entonces la probé
y me pregunté
si me miraría como yo la miro
ella
a mí
también

Pronto me vino el veneno
Sentí las hortensias crisparme el ser
El odio se apoderó de mí
taladré el único espacio que poseo
con bulla

No se inmutó
no dijo nada
más que la brisa
meciendo
sus pétalos

Quise irme,
dejar de verla, pero
sin embargo

seguí
allí

observando el movimiento
de sus colores
ignorando las stretlitzias
y los girasoles

sin cielo
ni mar
ni tierra

sin sentido y sin sentir
la fresca hierba
entre mis dedos

Cuando hube recogido todas
mis necesidades vitales del suelo
mi espíritu
mi cuerpo
mi mente

el ranúnculo
seguía
allí
sin verme
pero ya me daba igual
me era indiferente

me fundí con el barro
admiré su doloroso dulce
siempre viejo y sabio

paisaje.


El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...