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viernes, 7 de febrero de 2025

Los dilemas de la vida {27 de enero - 1 de febrero}

 


Montaña M - 1931, by Nikolái Roerich 
I

Debo elegir entre dos caminos

una decisión que parte de raíz mi destino

Tomar una senda supone renunciar a dónde lleva la otra

sin saber al fondo de cuál encontraré más primavera


Aún regresando después 

notaré el paso de las estaciones 

este lugar siendo otro 

y no el que dejé


¿Qué me aporta mayor crecimiento?

¿Qué me hace más ilusión?

¿Qué me haría sentir más orgullosa de mí?

¿Qué me permite ahorrar más para mi futuro?


¿Me esperará?


Y no es fácil la decisión

Me pregunto, si alzo la vista a los años venideros

cuál me arrepentiría de haber dejado ir

aún sin saber el resultado


cuál me atormentaría no haber transitado

Ganar o perder es relativo

la vía que rechace nunca sabré cómo pudo haber sido

por eso me digo


cuál me dolería no haber escogido.


II

Y una vez más, tomo el camino menos transitado

el más lleno de hierba, el más llorado

el que más parte la vida en dos

con la esperanza de disfrutarlo


de que cuando pasen los meses cobre un sentido de oro

y esa sea mi recompensa por tanto vértigo riesgoso. 


III

Mudando de zapatos una vez más

no soy la que se fue ni aún la que será

los meses arrancarán la muda 

desvelando otra versión 


las mudanzas no cesarán

porque la vida es dejar pieles

transformarse

avanzar


tan solo espero llegar al lugar 

en el que mi corazón sienta 


su hogar. 


viernes, 11 de marzo de 2016

Como quien cae por primera vez.


¿Y qué era caer en aquel entonces?

No más que incógnitas que esperaban con ansia ser desveladas. Qué se subían por las paredes de la desesperación y no sabían distinguir un sí de un no. Dudaban de si debían hacerlo si quiera.

Habitaban entre las ideas y el corazón, a medio camino de ambas.
Inducidas, por no sé que cosa, hacía la sinrazón y la locura.

Causaban noches desveladas por los pensamientos dónde los miedos y las posibilidades se fundían en uno. Y un palpito extinto e incesante que renacía una y otra vez para no dar lugar a nada más, que al estar fuera de sí.


martes, 3 de noviembre de 2015

Ya no te es---.


No lo habrás notado, pero durante todo este tiempo, te he estado buscando. En las calles de otras ciudades. Arropada en el gélido abrazo de otro olor. En el invierno en el que te fuiste y en los que vinieron después. En las palabras que no dijiste y en las historias que abandonamos. Esas que aún  no se han cansado de acorrarlarme. A veces, en bares dónde suenan conversaciones y canciones que me ahogan en un botellín con sabor a ti. Otras, en noches de sudoroso insomnio.
He llegado a besar el placer en pieles distintas a la tuya, y en todas ellas, he creído verte a ti. Pero en ninguna estabas tú. Nunca estás. Nunca estuviste. Nunca recuerdo acordarme de lo mal que nos quisimos. Nunca querré hacerlo.
Te escribo para mí. Para decirte que todo este tiempo te he estado buscando, pero ya no. Te escribo para creérmelo, para profetizar que sucederá, que dejaré de hacerlo. Qué he dejado de hacerlo. Qué ya no estás en todas las miradas que acaricio. Ya no hay peros que valgan, ya no te es----, ya no.



domingo, 26 de julio de 2015

Déjame volar, porque volaré, aunque no me dejes.


Amor es eso que no das,
pero que me exiges.

Tu demoler sentimientos
tras haber fingido construirlos.
Y lo bien que se te da desmoronármelos.

Tu intentar enjaularme
y que siempre esté para ti,
a sabiendas de que.

Tu falsa modestia de cada día
y tu afán por disfrazar la verdad
con tanto make up
como las tías que te follas.

Darte cuenta de que ninguna de esas estará
cuando simplemente estés solo,
y necesites una voz que te calme los miedos.

Tu enfado al percibir que yo tampoco estaré
por estar tratando de escapar
de lo que me mantiene atrapada en ti.

No, amor no es eso.

Ni tu ira al saber que otros brazos
me pueden hacer volar todo lo alto
que tú también podrías,
pero que ya nunca.

Déjame volar,
porque volaré,
aunque no me dejes.


miércoles, 24 de junio de 2015

No hay marcha atrás.

Vía: https://www.pinterest.com
Le reté a que me disparara las verdades       
y lo hizo. Y yo lo hice con él.
Nos desangramos de pena.
Desde entonces nada volvió a ser
lo que hasta ese momento había sido.
Sabíamos que más temprano que tarde
nos rajaríamos las heridas, y de aquel allí
que era cualquier sitio 
dónde estuviéramos los dos, juntos.
Ya no nos mirábamos igual.
Los besos sabían tan distintos.
Ni si quiera nos respetábamos 
con la inocencia de aquel primer día.
Todo lo que antes eran posibilidades,
ahora parecían complicaciones.
Habíamos matado el amor que nos unía.
Y lloró. Y lloré. Y lloramos juntos su duelo,
por culpa del nuestro.
Sabíamos que todo aquello suponía el fin,
no por lo duramente sinceros que fuimos
sino por habernos dado cuenta 
de que todo lo que nos quedaba
eran tristes comparaciones.


miércoles, 18 de febrero de 2015

Salir del mapa, darle la vuelta, romperlo.

 -Las cosas fáciles, con el tiempo, terminan aburriendo.

Quizá por eso, de entre todos, le volvería a elegir a él. 
Y el dolor, ¿dónde queda? Si es amor tiene que doler, aunque sea únicamente ante la duda del no saber qué será al principio, o hasta el final.
Los hay que vienen con fecha de caducidad. Otros me hacen "ver pasar" toda la que sería nuestra vida cuando me mantengo en silencio mientras me hablan; la casa, los dos hijos, el coche, el trabajo y toby.
Supongo que por eso todos esos me aburren, son cosas que ya sé que serán, que ya sé hasta donde me llevaran y hasta dónde no. 
A veces salir del mapa, darle la vuelta, o romperlo es precisamente lo que nos hace ir por el camino que queremos.
Por ello, si volviera atrás, si volviera al día en el que le conocí, si tuviera en mis manos el poder de elegir si haberle conocido como le he conocido, o no. Si me dieran la opción de elegir tenerlo cerca hoy aunque fuera de otra forma que no hubiera sido jamás la de compartir besos, sé que volvería a elegirle de la misma manera que ya lo hice.
Puede que fuera incoherencia, ansiedad y desesperación. Que aquello pareciera llevarme a un agujero negro sin luz ni salida. Puede también que siempre diera la sensación de estar apunto de terminar conmigo misma, pero sé que en lo difícil de toda aquella situación, había una parte de mi sintiéndose más viva que nunca.






sábado, 7 de febrero de 2015

Un lugar sobre el que apoyar los pies.


¿A quien le dirige la pregunta el que no sabe de sí mismo si sólo se tiene a él? Como el que quiere terminar con esto ya, o que esto termine consigo, pero que se resigna a seguir en el extremo de no saber que será. Sin la existencia de ningún motivo que le de razón al hecho de aguantar. Porque es como si no fuera a llegar a ninguna parte, como si cualquier opción le hiciera tambalear. Funambulista al que se le tensa el hilo de la vida y se queda, sin saber porqué. Sin actuación, ni expectación, ni ensayo. Sin más.

domingo, 25 de enero de 2015

Tormentos.

Eran cuatro paredes como cuatro tormentos. Allí, observaba la nada que se hacía ante su mirada perdida. Fuera llovía pero no tanto como lo que se contenía dentro. Confundía su pena con el frío en escalofríos. Deseaba perderse dónde esta no pudiera verla. Dónde nada ni nadie pudieran hacerla toparse con alguno de esos recuerdos que le marchitaban el alma. Necesitaba encontrar salida de emergencia a su cabeza. A todo lo que le congelaba la respiración. Se despidió de sí misma, de todo lo que ahí dentro se le había pasado por la tristeza de su pecho. Abrió la puerta y huyó.
Aceleraba el movimiento de sus rodillas, como si pudiera dejar atrás a la persona que había sido y que quizás temía no dejar de ser. Sin parar, sin detenerse.
No dejaba de llover ni de mezclar su nostalgia con la de la vida para luego ambas dejarse caer. 
Y cuando creyó haberse quedado a solas consigo, se detuvo. Elevó la cabeza y se dejo tan sólo ser parte de aquel instante, de aquella agua que caía por sus mejillas. De lo único que a esas alturas la hacía sentir viva.

jueves, 8 de enero de 2015

Si he nacido para alguien, es para mí.

No me da la gana ilusionarme de ti.
No me da la gana pensarte todo el día.
No me da la gana desear otra cosa que no sean tus besos.
No me da la gana buscarte por los pasillos, calles y bares.
No me da la gana querer que me quieras, ni que me extrañes.
No me da la gana que pienses que me tienes en la palma de tu cuerpo.
No me da la gana mirarte a los ojos como si quisiera adentrarme en ellos.
No me da la gana que creas haberme hecho un jaque mate dónde los sentimientos.
No me da la gana entregarte lo que soy a cambio de nada.
No me da la gana. O sí, pero prefiero ver tus manos dónde no puedan tocar mi alma.
Si he nacido para alguien, es para mí.

lunes, 5 de enero de 2015

Ilusión: arma de doble filo.

New Year’s Eve 1959. Times Square, New York. By Henri Cartier-Bresson.
Ibas caminando por la calle y los has visto hacer lo mismo que tú hiciste alguna vez con alguien. Otro tiempo, otra situación, otros protagonistas, pero siempre la misma gesticulación. Tontas miradas cómplices acompañadas de sonrisas.
Los has visto, lo sé, y has bajado la cabeza para dejar de verlos.
Luego has pensado un "uff, están en todas partes, es lo peor de la navidad." O peor, lo has dicho.
Déjame decirte algo que sabes pero que tú mismo no te atreves a decirte.
No es que sientas un profundo rechazo a la idea de tener pareja cuando los ves tan tiernos de la mano. No es que esas personas te den náuseas por quererse tanto en público. No es que odies salir en navidad porque las veas tan dulces que empalagosas en todas partes. No es que hayas decidido vivir de otra forma porque esa no te resulte la adecuada. No. Si de verdad pasa algo, es que tú quisieras estar como están ellos, pero no te atreves.

jueves, 1 de enero de 2015

Nada que os importe.

Hace 365 días me sentía inmensamente perdida. 365 días que si tuviera que resumir en una palabra, sería "cambios".
Un año de perdidas, y de estar perdida, sí. Perdida en distintos lugares. Probablemente el peor de ellos haya sido en mí misma. Pero no me disgusta que haya sido así porque he aprendido que para conocer un lugar, antes hay que perderse por sus calles. Y ahora me sé las mías. 
Un año de decisiones, de dejar ir cosas no porque no las quisiera en mi vida, sino porque no me aportarían nada de provecho. De experimentar. De descubrir lo que quiero. Salir a la calle, observar el mundo, viajar. De emocionarme con la música. 
Y puede ser que haya sido el más duro, pero también ha sido el que más fuerte me ha hecho. 
Se ha ido el primer año de mi vida en el que pueda decir que haya vivido.



jueves, 25 de diciembre de 2014

Sólo unos pocos entenderán.

"Sígueme" dijo. Y empezamos a caminar por las calles cercanas entre anécdotas y palabras que ya no recuerdo.
Y ahí estaba ella. Pintada de un dorado hechizante, luciendo plenilunio.
Inevitable era el mirarla.
"¡Dios! ¿has visto la luna?" dije totalmente fascinada mientras hacía hincapié señalándola.
"Y como te iba diciendo..." 
Sí, esa fue su respuesta, continuar hablando de su egocentrismo.
Julio Cortázar observaba la luna. 
Frank Sinatra observaba la luna.
John Lennon observaba la luna.
Yo observaba la luna, pero él no.
Las personas que se detienen a mirar el mundo, a disfrutar las cosas que se encuentran en él, esas siempre resultan irresistiblemente interesantes.
"Observar y soñar, observar y soñar, esa es la clave, la principal" pensé.
Y para cuando dejé de pensar, ya no importaba nada más de lo que aquel hombre pudiera decirme, pues para mí había perdido cualquier posibilidad de perdernos juntos.




martes, 16 de diciembre de 2014

-Nada.

Dicen que el peor vacío, es aquel que se siente cuando se está acompañado.
Lo reconocí enseguida. Sus sonrisas lo adelantaban, pero deje que se quedaran, al menos, un par de horas. Era la única forma de olvidar mi desgracia, aunque paradojicamente era lo mismo que luego me hacía recordarla.
Quizá no noté lo antagónico que me resultaba hasta que envuelta en una de esas pieles, supe en un orgasmo que a la mañana siguiente ya no estaría entre sus brazos. Que volvería a despertar sola, sin nada ni nadie, pero con la sensación extraña de que al menos durante un rato me pudo haber parecido tenerlo todo.
En realidad nunca he tenido verdaderamente claro lo que quiero, pero noté en seguida que no era aquello.
Sí, es divertido adquirir experiencias inesperadas. La locura del momento, el no pensar y tan solo dejarse llevar. No sería quien soy si no fuera por eso, pero también resulta realmente matador.
¿A quien llamar si me pasa algo? ¿a quien si quisiera un abrazo? o si tan sólo una taza de chocolate y hablar.  Sólo yo y mi vacío haciéndose a cada beso insensato, más grande.
Cuando se pierde la fe en la humanidad, en el amor y en la vida, ¿qué nos queda? Y eso es todo lo que realmente siempre he tenido, pero que ahora vengo a saber que no tengo.


lunes, 24 de noviembre de 2014

Now I feel different.

Esta noche ha sido como fue aquel noviembre, pero menos dulce. 
Llovía. Sujetaste mi mano y corrimos. Aún recuerdo tú tacto como si hubiera pasado ayer, como si aún no fueras parte del pasado. Qué rápido pasa el tiempo. 
Desde que no estás me he estado conociendo, y no me caigo tan mal, al revés.  Me noto diferente. Ya no soy aquella ignorante que huía del agua sin saber que de lo que en realidad debía huir era de la persona a la que le dejaba sujetar sus miedos. Ahora sé que hay que atreverse a bailar bajo la lluvia.
Distinta no porque tú no estés, sino porque a pesar de todo, creo que perderte ha servido para ganarme. 

martes, 18 de noviembre de 2014

Demasiado olvido almacenado en mi pecho.

Era noviembre y era el fin. Incontables días antes de aquel, había percibido que era cierto aquello de que las historias con finales felices eran historias sin acabar. Y que la nuestra también acabaría. 
Después de haber vivido momentos que nos habían impregnado de una felicidad que parecía eterna, nos llegó la parte del cuento que nunca se cuenta.
Rompieron las olas y nuestros reproches. Los gritos inundaron todo lo que alguna vez nos habíamos esforzado en construir. La rabia deshizo nuestros castillos de arena. 
Me gustaría llegar a comprender como el ser humano es capaz de sentir tanto odio y tanto amor a la vez. A veces pienso que era fruto de saber que nuestras diferencias nunca nos permitirían amarnos como en aquel entonces nos hubiera gustado hacerlo. 
Tras sentir como todo se desmoronaba, lo hice yo. Silencio. Miradas de desconsuelo y una vez más ese mismo pensamiento recorriéndonos; "no se como puedo seguir queriéndote, pero lo hago".  
Le miré con la ternura del que observa unos ojos lo mejor que puede porque es consciente de que tarde o temprano dejará de hacerlo. Intentaba que las lágrimas no impidieran que mi mente escaneara aquel momento. Sabía que el dichoso final se acercaba, pero aún así sentía que no estaba preparada para asimilarlo.
Me besó, le besé, nos besamos. Lo hicimos con toda la energía y pasión con la que no lo habíamos hecho nunca antes.
Volví a llover mares cuando se separaron nuestros labios. Aquel beso había sido sincero, pero también aquel beso me había sabido a finales.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Empty.

A veces no somos tan felices como aparentamos cuando estamos rodeados. Callamos demasiadas lágrimas. Demasiados sentimientos encarcelados. 
¿Sabes? no hay peor sensación que la de sentir que te han sustituido mientras tu sientes que sigues en las mismas. Intentando aprender a dejar ir todo lo vivido mientras a ti ya te han dejado en el olvido. Duele demasiado. Sobretodo cuando tu día a día se basa en recordarlo, en comparar no la relación que tenías con esa persona sino lo que te hacía sentir y vivir, con las que no son capaces de hacerlo. Y sobretodo darte cuenta por ti mismo de que dificilmente aparecerá alguien que la supere. Soledad. Creo que es la segunda palabra que más ha retumbado en mi mente estos meses después de su nombre. En realidad no era feliz a su lado, pero al menos tenía una razón para intentar serlo, para vivir. Ahora me doy cuenta de que no tengo ninguna, de que quizás ni si quiera desee volver a tenerla, porque en una sociedad como esta, escuece.
Una vez, alguien con más experiencias que yo me dijo que si no tenías una razón de ser, no tenías nada. Vacío. Quizás eso sea todo lo que me queda.


viernes, 17 de octubre de 2014

Frío.

¿Sabes? después de habernos acostumbrado a que nos quieran mal, sospechamos que todo el mundo tenderá a hacerlo igual. Desarrollamos casi sin querer un mecanismo para encontrarle los fallos a todo aquel que quiera tenernos a su lado. Casi sin darnos cuenta nos vamos enfriando. Lo callamos, huímos. Y sólo se da cuenta nuestra voz interior de lo que nos pasa. Esa, la que peor nos habla. Quizá es parte de esa manía que tenemos los corazones apagados de temer que vuelvan a saquearnos lo poco que nos han dejado.
Al principio todos somos muy ilusos, muy crédulos. Después, cuando aprietan el gatillo y sufrimos las consecuencias de haberlo sido, todo cambia. Le damos la vuelta a la tortilla por completo, pero mal. Ya no nos permitimos sentir, ya no nos fiamos. Ayudamos a matar al ápice de ilusión que sobrevive y con ella a nuestra propia alma. Ya sólo vemos esa mano que han bajado más de lo que debían, o esas intenciones que olvidan preguntarte como te ha ido el día. Nos vamos dando cuenta de lo que es el amor y de lo que no. De lo que lo diferencia del sexo. De lo difícil que es encontrar algo valioso y de que seguramente valga muchísimo más la pena estar sólo que con un corazón que nos haga sentir más congelados de lo que ya estamos.

lunes, 13 de octubre de 2014

"Te quieros" detinados al fracaso.

A veces me da por preguntarme qué hubiera pasado si hubiera aguantado más tiempo a tu lado. 
Quizá sería otra persona muy diferente a la que soy. Otra persona que hubiera seguido pensando que te conoce como a la palma de su mano,  sin saber que hay partes de esta y de sí misma que ni si quiera imagina.
Al elevar la mirada y cruzarnos con la casualidad, nos miraríamos. No como ahora. Sé que no soy la única que recuerda que alguna vez estuvimos en una misma cama, lamiéndonos los escalofríos. Haciéndonos uno, pasando los domingos. Sin agachar la cara, sin fingir ser dos desconocidos.
No sé cuantos besos no nos concedimos por haber elegido deshacernos de aquello a lo que alguna vez le dimos sentido. Por arrugarlo y tirarlo al olvido. Prendiéndole fuego a lo vivido. Desintegrando cada gesto de cariño. Ya sólo quedan cenizas que de alguna manera siguen quemando. Podría haber estado arropada por tus abrazos en lugar de por este frío que me abrasa. No estaría en mí este hueco vacío en el que ya nadie tiene sentido. No de la forma en la que solías tenerlo tú. A lo mejor nos hubieramos ahorrado sentir que no encajamos en labios extraños. Todas las noches en vela. Todos los sueños de volver y revolvernos la ternura que enterramos. 
Dicen que fuimos como han sido otros tantos; "te quieros" destinados al fracaso. Amores arruinados. Quizá es porque todos somos un poco la misma historia pero contada de distinta forma. No sé. Hay momentos en los que me gustaría volver atrás y saberlo. De echar de menos y de no asimilar que las cosas puedan cambiar tanto en tan poco tiempo. Momentos en los que  habría echado abajo todo lo bueno y grandioso que tengo. Incluso, renunciar a lo vivido por haber seguido en la cárcel de tu cuerpo. Por tan sólo haberlo sentido una vez más, y no sentirme inmensamente acompañada pero sola. Momentos en los que intento entender por qué te sigo recordando si soy consciente de que a tu lado jamás habría encontrado toda la felicidad que he hallado desde que no estás.



miércoles, 8 de octubre de 2014

Huir.


Hay días en los que cuesta elevar la sonrisa y estirarla, como hoy. Supongo que soy como esas personas que se han cansado de que jueguen a quererlas como si no lo hicieran. Así, a medias. Porque hiere aunque digan que eso no es lo que pretenden. Aunque yo tampoco lo pretenda. Inevitable.
Es una mirada que desnuda, del tipo que si me busca y me encuentra, ya me hace no poder dejar de perseguirla por más que así lo quisiera. Se me clava en lo profundo de alguna parte que creía olvidada, me escuece el vacío y duele. Duele bastante, pero al menos sé por unos instantes que en eso que creía muerto, hay vida. Debo entonces recoger todos los sentimientos que he ido dejando tirados por sus besos y hacer lo que otras tantas veces he hecho, lejos.

martes, 7 de octubre de 2014

Habla con desconocidos.

Hay tantas personas que tienen vida pero que no saben usarla.
"No hables con desconocidos" dicen. ¿Por qué no? Digo. ¿Habrán pensado antes de decirlo sobre el qué sería de la humanidad y de nosotros mismos si nunca nos hubieramos atrevido a hacerlo? si nunca hubieramos preguntado un nombre a una persona al azar.  Soledad.
Romper el hielo, lo establecido, la estúpidez. Hipócrita quien finja no querer hacerlo.
Porque a veces coincidimos sin más y parece que hacemos como si quien está ahí y su historia, no estuvieran. Desviamos miradas. Fingimos leer el whatssap con interés y esas cosas que ya sabes.
Podríamos hacer el mundo un poco menos frío, sólo hay que saber a quien hablarle siendo consciente de que se le puede hablar a todo el mundo.

El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...