Sí, aquí estoy después de llevar mucho sin dedicarle tiempo a este espacio. Y, así, de esta manera tan cercana y de la que suelo rehuir -de tú a tú- quiero/me apetece/necesito contaros lo que he estado teniendo en mente. Así que... preparaos un buen {inserte aquí cualquier bebida calentita}, poneos cómodos y dejad que os comente.
En primer lugar, ¡muchas gracias a los que no habéis dejado de curiosear el blog pese a mi ausencia! (Lo cuál me ha impulsado a continuar con este espacio.)
Los que me seguís con frecuencia habréis notado que mis últimos textos han estado próximos a la tristeza. Lo innegable es que he estado pasando por etapas complicadas -pero necesarias- por un amplio periodo. Y lo que he compartido con vosotros, a mi parecer, es poco e intrascendente.
¡Llevo tanto planteándome como retomar este proyecto con ilusión! Así como cuando lo empecé. Y eso fue hace tanto... qué, la idea de cambiar de espacio /crear otro blog/ ha estado muy presente a lo largo de este año. Pero lo cierto es que el blog no era el que tenía que cambiar -y esto lo aprecio ahora- la que tenía que cambiar ¡era yo!
Ya veis, sigo inmiscuida -como todos- en El Vaivén de la vida. Aunque, me siento diferente, con unos planteamientos que -en realidad- siempre han estado en mí, pero que quizá he ido aprendiendo este año -o años- a ver, expresar, sentir y analizar de otras maneras. ¡Vamos, a darle un poco de profundidad y sustancia al asunto!
¡Ah! Pero... ¡no creáis que no haber publicado en estos lares es sinónimo de no haber escrito! Esa pulsión no me cesa. Sigo con ello, de distintas maneras, con distintos proyectos. Algunos tan personales que, por esa razón -entre otras-, no me he atrevido a compartirlos con vosotros. Al menos, de momento. La mayoría son fruto de la necesidad de encontrarme con esa parte de mi que rehuye. ¿A quién no le habita un lado de sí que se le escapa de la lucidez? Y creo que usar esa palabra -lucidez- aún se me queda grande.
¿Habéis curioseado la etimología de esta? Pizarnik habla de ella en un texto que a su vez es narrado en una película preciosa tituladaLugares comunes (2002)
¡Pero bueno! No quiero irme mucho por las ramas.
Resumiendo;
empiezo a vislumbrarme, a retomar aquello -es decir, esto, este lugar- que descuidé a lo largo de mi periodo de reflexión -que aún prosigue con intensidad- y a plantearme otras cuestiones que me encantaría compartir con vosotros.
Pese a no tener muy clara aún la manera, os pudo adelantar que;
se avecinan cambios en la estética del blog,
también en los contenidos y la manera de redactarlos. Al tratar un tema, citaré otras fuentes vinculadas a este o de interés; artistas, poetas, pensadores/filósofos...
Así como también os ofreceré más críticas y reflexiones de obras -textos, películas, etc.- Tipo: La Danza de la Realidad, 2016.
¡Ah! Tampoco descarto subir algunas poesías o pensamientos en audios y/o vídeos.
En principio, mi meta es compartir un post mínimo por semana. Pero aún no puedo adelantaros el día.
1Precipicio o lugar de gran profundidad en el que no puede verse el fondo."Antes de caer en manos del enemigo se arrojó al abismo del despeñadero." 2Parte profunda del pensamiento o del alma que resulta insondable o incomprensible:"Es un espectáculo para tristes donde éstos pueden profundizar en el abismo fecundo de su propio ser".
6Según algunas religiones, lugar al que van las almas de las personas que mueren en pecado, sin haberse arrepentido de sus faltas, para sufrir toda clase de penalidades:según algunos estudiosos, Abbadón es el ángel del abismo o el mismo diablo.Sinónimo: infierno.
Es cierto, lo hice.
Me enredé entre sábanas con un hombre,
y luego con miles.
Revolví mis ideales, hasta volver a encontrarlos.
Y me encontré en la cama, con una mujer.
Bebí el doble las veces que no tenía sed
y me tragué hasta el trago más amargo.
Bailé hasta creer que se me romperían los pies.
Dejé de dormir por las noches,
empecé a observar a la fauna por el día.
Decidí nunca decirle que no a nada.
Avalanzarme así a cada piscina vacía
y a cada acantilado que me propusieran.
Me enamoré hasta sentir que dejaba de ser,
y fui feliz.
Dije adiós cuando me quería quedar "5 minutitos más"
y no me moví los momentos en lo que tan sólo quería huir.
Y aprendí. Aprendí tanto,
que sé que jamás me arrepentiré de nada.
Ni de lo bueno ni de lo malo.
Pues a pesar de la caída,
cada salto al vacío
me hizo sentir, en su estrepitoso instante,
extremadamente viva.