-

-
Mostrando entradas con la etiqueta siglo XXI. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta siglo XXI. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de junio de 2024

Una espiritualidad olvidada (Febrero, 2024)

Hilma af Klint oil - The Swan



No puedo pensar
pensar
a un nivel profundo
sobre lo que ha venido pasando
y pasa en mí

Latente como una urgencia
a la que debo prestar atención
Pero con calma porque a veces
y solo a veces
se siente como 
tranquila, aún no
Ya llegará el momento de ver

ver con compresión
todo esto que ha venido pasando

Entonces acepto que hoy
sigo en automático 
la cadena de la lista
de tareas por hacer que
voy tachando o pasando
para el día de después

Ya habrá tiempo

Y ruego por él

Aunque mi alma 
algunas noches se revoluciona 
tremenda
pidiendo que la mire bien

ya habrá tiempo
le digo,

pronto te veré.



martes, 22 de junio de 2021

Accesorios. - Cartas a nadie II -

Wassily Kandinsky. Comet, 1938

Wassily Kandinsky. Comet, 1938


Lo que he descubierto me rompe el alma. Ya lo intuí hace años, lo vi, pero quedó olvidado. Hay personas, querida N., que se juntan por motivos que distan del amor; interés, apariencias... casas lujosas, artilugios, sexo. Que miran a los ojos y ven intercambiables. Que no aman personas, sino comodidades. Me ha roto. Ya sé lo que dirás: "qué sensible eres, ¡qué sensible!". Ya, es la vida. Pero, ¿me dirás que no es triste? Que hayan seres que transiten los días de este regalo cósmico sin disfrutar lo que de veras merece la pena. Porque dirás que estoy loca, pero creo que no hemos venido a otra cosa que no sea a amar. Todo lo demás es accesorio, y si uno se aferra a esto último, puedo apostar a que el vacío suplanta a la persona y esta poco a poco va desapareciendo. Quisiera llenar el mundo de esta comprensión.   Ya sé, ya sé, lo he vivido. No todo el mundo querrá ni podrá comprenderlo igual. Quizá se trate de aceptar que cada cual elige lo que atrae, mantiene y nutre, aunque eso sea dañino para sí, falso, indiferente. Pero ya te lo he dicho, soy sensible, y que hayan seres desconocedores de la maravilla de amar desde el corazón, de sentirse escuchado, cuidado, respetado desde lo profundo, dolor.

Mayo o quizás abril, 2021.



jueves, 10 de octubre de 2019

Road to nowhere. -Cartas a Matilda.-

http://www.ericdrigny.com/

Eres tan tú ante mí que lo siento como un insulto. El problema será mío, por juzgar en ti lo que también hago cuando nadie mira. ¿O es acaso una muestra de respeto no mostrarlo ante el otro? O una muestra de hipocresía. En cualquier caso, tu naturalidad, tu espontaneidad infantil sin normas, tu despreocupación de la imagen que los otros se forjen de ti, me aterroriza terriblemente. Tanto es así que huyo. Sí, me voy. Esta es la carta de despedida que leerás cuando despiertes y no haya nadie. He dejado café preparado, quizá lo estés tomando ahora. ¡Qué paradoja! Yo que pensaba que no era el atuendo ni las manos lo que miraba en alguien, quién fuere. No soporto el hedor, y me duele escribir esto. A ti, que mente tan racional y cultivada muestras. Puede que esté siendo injusto y superficial. Entiendo tu sorpresa y créeme que comparto tu decepción y tristeza. También a mí me duele ser así. Aspirando a imposibles, persiguiendo lo que no llega, despreciando lo que sí. No soy capaz de valorar lo bueno que hay en ti, aunque esto sea inmenso. Creo, con honestidad, que da igual como seas. En el hígado y en la epidermis, a mí no me valdría. No me valgo ni yo. Aspiro a la muerte, y lo demás me parece accesorio. El amor me fascina cuando no me toca. Como Pessoa, sueño que amo y es este amor el que siento como verdadero. Te acercaste demasiado y se desvaneció. Lo siento. ¿Qué siento, Matilda? El dolor de un alma que ama la vida pero no puede corresponderla. Aunque sea duro y asqueroso por escribirte esto, es para mí un hecho que seguiré amándote en la distancia. Incluso, es probable que así te ame más. Cuánto menos te palpe y menos te sienta. Podré soñar que te veo como se imagina uno paseando por París o visitando Barcelona. Ya sabes a lo que me refiero; la magia se rompe cuando aterrizas; el bullicio, la muchedumbre, la prisa, el ruido... el ruido. Me generas ruido, Matilda. Sé que no lo haces a mal, que es tu manera de amar. Puede que sea humano y sano amar así. El corazón se me enreda en la garganta cuando un otro entra con la intención de quedarse. Necesito aire. No. no estoy del todo seguro de lo que necesito. Pero me asfixian tus brazos.
Ya sé que vas a odiarme. Al menos estos meses hasta que asimiles que soy un capullo bohemio que ni te merece. No voy a dejar de escribirte. Me odiarás más. No lo hago por hacerte rabiar. De verdad. No hace falta que leas mi correspondencia. Puedes apilar las cartas en alguno de los estantes del estudio y reírte de mí cuando estés preparada. Es extraño, pero cuando te escribo me libero de la sensación de sentir el peso de mi cuerpo. Quizá ni si quiera te deje esta carta. Quizá me vaya sin avisar. Pero seguiré escribiéndote aunque no sepas de mí. Soy honesto cuando te escribo y las palabras vuelan,

Cuídate, niñita. 

miércoles, 8 de febrero de 2017

...y no naufragar?

No Going Back - Lesley Oldaker

¿Puede uno olvidarse de quién es mientras está siendo?
De camino al trabajo. Al hablar y sonreír, y al caminar.  Y luego, al tomar una cerveza en el bar de siempre, y mientras se continua hablando y sonriendo.
En casa, frente al ordenador. Viendo vídeos, viendo imágenes, recibiendo cuantísima información.
¿Puede uno sumergirse tanto en lo de fuera que lo de dentro quede naufragado?
Por escuchar el atasco, la tiza que grita, el youtuber de turno.
¿Puede uno olvidarse de sí mismo mientras está haciendo camino?
Confundir el rechazo al capitalismo y al profundo narcisismo que lo acompaña, con el quererse y darse, y permitirse. Y en consecuencia, no quererse, no darse, no permitirse.
¿Puede uno despertar de su época sin ser aplastado por ella?
¿Puede uno sobrevivir a sí mismo?
Y salir, salir, salir
del caos frenético, la psicosis, el derroche.
de un cuerpo que ha crecido sin saber cultivar/se/.

¿Puede uno escuchar su voz entre estrepitoso bullicio?
Distinguir lo que entre tanta basura, es melodía. Y no pisar en el acantilado de  distracciones vacías que rodean el islote de cada cuál. Y que invitan a caer en este mar revuelto de novedad trivial.

¿Puede uno ser barco en la tempestad...

El tiempo lo dirá.

domingo, 25 de diciembre de 2016

Cuento del equívoco.

Vía: https://es.pinterest.com/pin/554435404109316705/

Un hombre se despierta en su cama tras una pesadilla en su subconsciente.

Pavorizado, aún siente como reales las fantasmatrocidades que le acechaban en el sueño.

Cinco minutos después de haber experimentado la catarsis producida por su realidad onírica, sigue cautivado por ella. Toma el café de la mañana y unta las tostadas, mientras, trata de recomponerla como volviendo a adentrarse en sus escenas, por entender así por qué, o por qué no.

En el telediario se anuncia una noticia de la cuál no atiende a escuchar más que "siglo XXI." Muerde una de esas jugosas bañadas en mantequilla, y observa atentamente a la laja tonta· -que viene a ser lo mismo que la caja tonta, pero menos gorda e igual --o más-- de idiota.-

En esto que se acaba una noticia sobre avance tecnológico y aparecen otras de muertes, hambruna y guerra, a las que le siguen los deportes. Ve pasar una sombra sinuosa.

Escupe las tostadas y sin quererlo -y sin importarle- derrama lo que queda del café. Empieza a correr por toda la casa; sube, refunfuña, baja, chilla, entra, sale, llora.

El temor y la congoja lo anulan por horas. Permanece tumbado en el sofá en posición fetal. Olvida ir al trabajo. Olvida comer. Ruega despertar.

La sombra parece observarle pero al alzar la vista, no está.

Decide, en un arrebato de repentina valentía, atravesar el salón e ir a la cocina.
Nada parece atacarle en la travesía.

Más sereno, toma el teléfono y marca el 112.

La señorita que le atiende al otro lado de la línea no entiende nada, él tampoco.

-Le digo que se han equivocado, que ha habido un error y que estamos pagando a conciencia.

La señorita, patidifusa, aguarda en silencio una explicación canalizadora del sinsentido que venía contándole el señor. Pero empieza a perder los nervios como las madres de los críos que al romper algo lloran, patalean... y en fin, tratan de convencerla tanto que terminan creyéndose sus propias historias fantásticas.

-No cuelgue, no cuelgue. ¡Escuche! 


Verá, este no es, para nada el siglo que dicen que es... Estamos viviendo en otra época, seguimos atrás, muy atrás. ¿No se ha dado cuenta...? En el telediario, en las gentes y sus actitudes; la comida que se desperdicia, las toneladas de residuos que se acumulan por capricho, el hambre que mata, la indiferencia, y lo caro que es comprar productos biodegradables -qué a saber si lo son realmente- ¿No se ha percatado en todo eso a lo que aún no se le ha puesto remedio?



Dígame, si no es usted, ¿con quien podría hablar para que este asunto se corrigiese? 



No cuelgue, NO CUELGUE. PIÉNSELO. No es justo que nos hagan vivir en la comodidad de un tiempo ajeno al nuestro, cuando está todo tan por hacer. 



La señorita se despierta en su cama tras una pesadilla en su subconsciente.

domingo, 6 de diciembre de 2015

El siglo XXI nació huérfano, porque murió Cupido.

Y más allá:
Vía pinterest
Ese es el problema, nos atrevemos a decir que amamos a alguien cuando en realidad tan sólo le queremos. Y querer se quiere como el niño quiere la piruleta en la cola del super, de la forma en la que llora y patalea por conseguirla. Como cuando la madre sucumbe a los deseos del crío y a la media hora el caramelo está tirado en alguna parte de la trasera del coche, olvidado y embadurnado en basura.
Queremos recelosos e indefensos, como personitas de 4 años que no son capaces de reprimir sus emociones internas. Qué no están seguros de saber lo que desean. Olvidaron enseñarnos las materias del corazón, y así estamos. Desconocedores del verbo amar que tratan de practicarlo equivocamente. Que no saben del cariño desinteresado, ni de la libertad de amar sin jaulas. Dónde encerradas mueren respeto, lealtad, y la verdadera confianza que no se sujeta de explicaciones.
Pero no nos confundamos. El amor no está hecho para los que piensan que tan sólo hay que amar a una persona. Esos se conforman con un refugio carceloso. Cuando uno ama de verdad, ama al universo y a todo lo que hay en él.
Y por ello tan poco amor y tanto querer. Y tantas guerras, de tantos tipos.

El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...