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sábado, 25 de enero de 2020

Las calaveras del rechazo / Anti-Oda al petimetre. 22/06/2016

Bomhead, Bruce Conner

¿Qué harás cuando huelgue 
el paso del tiempo en tus carnes,

y ya no puedas presumir de lo innato 
que se deshará de ti
de la misma forma en la que te fue dado?

De qué te valdrá entonces
el haber tratado de esculpirte vanidades,

la tarjeta de crédito, las disputas,

la mentira verde que vomitan tus labios. 

Naturaleza viva que se está pudriendo,
dime, a qué árbol te arrimarás
cuando hayan pasado tus primaveras

y saluden, a lo lejos, las calaveras
del rechazo. 



martes, 21 de junio de 2016

Poesía de bares —De la primavera y sus inviernos.—

New York Movie, 1939 by Edward Hopper


Estar un 23 de enero en las calles de Madrid
sin chaqueta.

Ser, de los dos follamigos, el que siente algo más.

La oveja negra que es rechazada, no por negra
sino por diferente.

Perder el vuelo a ninguna parte, volar, estrellarse.

El silencio punzante o la conversación chirriante
con un desconocido, en cualquier bar.

El vaso lleno, medio lleno de ron

y el alma, vacía
desde que no estás.

viernes, 9 de mayo de 2014

Deshacer también es bonito.

Deshacer también es bonito. Como cuando lo ve y se deshace de todas esas ideas que sobra pensar cuando le tiene delante.

Dicen que tienes que preocuparte cuando el antojo no sea de algo, sino de alguien, y ella ya estaba empezando a preocuparse.
¿Cómo es posible que desde antes de rozarla ya la esté haciendo temblar?
Le echaremos la culpa al café de sus ojos y la mirada que los acompaña, porque desde que le vio supo que él tenía ese tipo de mirada que sabes que nunca te cansarías de mirar según la ves.

No hablemos de cuando se le acerca haciéndolo tanto que se le mezcla el sonido de la respiración de quien tiene ante sí con el sonido de sus propios palpitos. Porque es ahí que la besa mientras la sujeta como quien lo hace no queriendo soltarla nunca más, cuando entiende que no es sólo el beso, sino también el como la agarra cuando se lo da lo que le acelera el miocardio cuando cree que ya no se le puede descontrolar más.
Y sin querer le surge besarle como no queriendo volver a probar nunca más otros labios. Y queriendo se da cuenta que él es de ese tipo de antojos que nunca desaparecen, aunque tengas la miel en el paladar.

Y va a ser verdad, que detrás de una gran conquistadora, hay un gran creador de vicios.




miércoles, 7 de mayo de 2014

Lo supe mientras caía.

Me mirabas mientras hablabas
y me diste alas doradas diciendo 
que solo yo te hacía volar
y que podíamos ir en invierno y volver en la cálida primavera
y seguir nuestro rumbo al compás.
Lo dijiste, lo recuerdo, fue así, lo hiciste.

Y querías rozar el sol conmigo al hacerlo
porque decías que la tierra es para los que no sueñan
que la luna y todas las cosas de allá arriba eran nuestras.

Me dijiste que voláramos, y lo hice,
y pobre de mí que me diste alas doradas
y luego supe que eran de mantequilla.





sábado, 3 de mayo de 2014

'por mucho que quisieran, no podrían entenderlo'

Esa sensación de pararte a ver el mundo, observar lo que tienes delante justo cuando lo puedes ver con claridad, sin imaginaciones que valgan, y sentirte parte de él. Qué verdaderamente estás ahí,  qué nada más importa. Qué por un segundo o unas horas, lo único que hay, es lo que estás palpando.
Y qué todo tú le dediquen de sí.

Pondrán caras raras. Se preguntarán de qué se trata, que a qué vienen esos dos a veces y a besos, pero por mucho que quisieran, no podrían entenderlo.
Y que le vas a hacer tú, si sabes que no vas a dejar de hacerlo, que cuando le tienes cerca, es como si fuerais fuego y hielo, y te derrites. 



miércoles, 23 de abril de 2014

Cómo me echaba de menos a mí, cuando soy yo.


¿Lo último que supe de ella antes de que se fuera? qué me dejó noches y noches enteras de tan solo permanecer en vela.

Yo no iba a ningún lado, pero ella sí, y debía correr mucho porque el pulso se me aceleraba.

No buscaba salidas que pudieran liberarla pero tampoco sabría como encontrarlas. Solo corría en círculos sin darse cuenta, y tropezaba con la dura piedra que es el pasado una y otra vez.
Nunca supe exactamente que buscaba, si es que buscaba algo. Lo cierto es que no paraba y yo a cada vez sentía que sin hacer ningún movimiento, me asfixiaba, y lo hacía siempre a cada oscuridad que llegaba tras cada claro de luz del día que se desvanecía.

Y no sé como es que fue que pasó, pero desapareció sin más.

Sí, vale, es cierto, las pastillas pudieron haber hecho su trabajo, pero después de probar tantas mierdas llegué a la conclusión de que todas ellas hacen que tu mente olvide por unas horas lo que busca, pero nunca hacen que dejes de buscarlo.

 La cosa es, qué desde que no sé nada de ella, he vuelto a soñar. Qué ya vuelve a vivir en mí esa sonrisa tonta que se llena de felicidad sin necesidad de recibir grandes cosas.

Y dios, cómo echaba de menos todo esto. Cómo me echaba de menos a mí, cuando soy yo.

jueves, 10 de abril de 2014

je t'aime

Si te cruzas con ella, lo mejor será que evites el tema del amor, porque te empezará a hablar sobre que cada momento, cada situación o cada persona tienen un sabor distinto. Y que en todas ellas hay que buscar siempre la melodía de la vida. Esa que a muchos les suena a bullicio de calle, pero a unos pocos sabios, a caminar por no se sabe dónde, con un cielo despejado y una alegría peculiar que se deja llevar por el ritmo de cualquier acordeón callejero.
Y recalcará que no tienes que sentirte mal si en la búsqueda te pierdes y tienes que dar media vuelta y regresar, porque pocas personas son las que tienen ese edén en sus miradas y por pocas valdría la pena arriesgarse a pederlo. Pero sin duda, conocer una que sepa como bailarte las sonrisas y hacerte olvidar las sombras de ese paraíso a luces que es la vida, merece el riesgo.
Qué la vida es saber disfrutar los pequeños detalles, solo, o acompañado de alguien que entienda que ahí reside la verdadera felicidad, porque no hay nada como que se junten dos personas que entiendan del mismo tipo de alegría.

Cuando le conoció (ohhhh cuando le conoció), aquello fue una explosión de fuegos artificiales en sus ojos. Le miraba y veía en él ese no se qué, qué ella sabía que podría hacerle volver a sentir la magia de Montmartre al atardecer, con 'la vie en rose' de fondo. Porque cuando él sonreía, todo era tan parís al anochecer entre luces.

Es cierto, le conoció cuando su situación y sus besos sabían distinto. Fue el hecho de conocerle, el que la hizo querer deshacerse de ese sabor, para darle paso así al que aquellos labios varoniles la incitaban a probar. Porque ella hacia mucho las cosas sin pensarlas antes un par de veces, pero nunca degustaría dos sabores distintos a la vez. 
Incluso, estaba dispuesta a dejar de pasearse por el Moulin Rouge y aparcar toda esa  locura roja sin si quiera pedírselo él, sólo por ganarse el sentir sus brazos rodeándola en el puente parisino de passarelle des Arts, tras coronar su amor bajo un candado que permaneciera allí por toda una eternidad, de la misma forma que ella quería quererle.
Sí, él tenía ese edén en el brillo de sus ojos. El mejor, sin duda.

viernes, 4 de abril de 2014

Y esto es solo una aproximación.

(voz en off)
En suma, consta de un promedio de vida de 85 años;
1.020 meses, 4.080 semanas, 28.560 días.

Visto así, no parece tanto, pero de igual forma le restamos importancia al Tiempo;
sentados, viéndole ir y venir. En camisa de tiras. En bañador. Con sombrero. Tapado hasta el cuello.

Sí, es cierto, el tiempo no se va a quedar a charlar contigo por muy interesante que te creas, pero pararte a tan solo verle marcharse no es una buena forma de aprovecharlo. Aún así, no podrás negar qué lo hacemos. No siempre, no de la misma forma ni en la misma medida, pero lo hacemos.

¿Quien no ha tenido días de no hacer nada? de despertar y pensar "ya lo haré mañana", de decir "no te preocupes porque sea lunes, ya vendrá otro viernes" y así, vemos la vida pasar, mientras se nos pasa la vida.

Sé que le das mucha importancia a los números, y que vives tan aguardando cosas, que no piensas en que el momento es ahora. Prefieres pasarte esto, que es lo único real que tienes entre tus manos, pensando en terminar el año por ver si empieza uno mejor, ignorando qué el actual podría serlo desde ya. O siendo más realistas aún, qué quizá el próximo no sea nunca próximo para ti (y quien dice año, dice día).

Y no entiendo esa manía de convertir los días en eso, números. Sí, esa clase de manía que te hace tener un almanaque dónde poner las fechas importantes (y pasarte las horas anhelando sus llegadas).

Quizá aprovecharíamos más la vida sin ellos. Quizá. Porque al final, lo único que quedan son pequeñas escenas de toda una vida, que flotan en nuestro mar de ideas sin una cronología fija.

Pero ya sabes, esto pasa porque tendemos a creernos de acero inoxidable, de cristal irrompible, eternos, indestructibles. Hasta que viene alguien a abrirte los ojos y a apagarte el corazón, y se acaba tu "interminable" historia. Así, sin más.


martes, 25 de marzo de 2014

Primavera.


Se despertó entre grises y nubosos sueños (una vez más). Estaba harta de eso, de soñarle, de verlo en todas partes. Y se dio cuenta de que ya no quedaban razones que la obligaran a seguir lamentándose, ni nada por lo que seguir sintiéndo ese frío cada noche, ya no.
Encendió la radio, se tomó el café de las 9:00 a.m. y lo disfrutó viendo las vistas que la acompañaban cada mañana, mientras tan solo se dedicaba a sentir la música.

Después de la tormenta llega la calma, y todo comienzo tiene un final, y todo final, un fin, y ahora sabía, que el momento de encontrarlo había llegado y que el final de todos sus desvelos y pesadillas ya se había iniciado. Sin dudas, sin miradas al pasado, solo centrándose en ese presente, ahora despejado.

El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...