-

-
Mostrando entradas con la etiqueta miedo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta miedo. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de noviembre de 2021

Pasajeras de distintos lugares y nombres.


Not all those who wander are lost.
Picture by Santosh Pathak


Un niño confuso y perdido
está buscando una mano a la que sujetarse
dicen que la suya se ha ido
o que él la soltó al despistarse
Las caras que encuentra son extrañas, fugaces
pasajeras de distintos lugares y nombres 
son la misma escurridiza madre
Sembró dudas y le hizo tambalear verdades

Pero los niños son niños, 
puros, inocentes, despreocupados
y buscan un lugar dónde ocultarse

Ha olvidado dónde se escondió
la razón, el motivo
cómo de ahí se sale
La oscuridad no deja ver
que a su lado hay alguien
Patelea, se enfada más, chilla
sin ver que daña a su sombra
que raja la mirada de otro
por estar distante

Tengo ojos aunque no puedas verlo
tengo alma
aunque solo veas infierno
y me temas como al Cancerbero
Yo no soy él
ni esta oscuridad de puertas tapiadas
y olor a viejo

¿De qué huyes, niño?
¿Es el miedo?
¿Es el miedo?
¿A qué?
¿A mí?
¿A la vida?
¿A la muerte de una parte de ti?

Pero cuentan que el niño no podía oír
Ni hablar
tan solo para decir:
¿Mi madre? ¿Dónde está?
¿Mamá?, ¿Mamá?

Y así pasan los siglos, dejando la vida pasar
Y cuando el niño se atreve a salir de la cueva
ya no es un niño jamás

No la vuelve a reclamar

O es un viejo 
que sigue gritando
¿Mamá?¿Mamá?





viernes, 15 de septiembre de 2017

Lo que nunca te conté.


Se siente como si una puñalada en el pecho acompañara a todas partes. 
La mayoría de las noches se clava tan profundo que apenas logro dormir. Serpentea hasta mi cuello, lo asfixia. 

Una y otra y otra -y otra- y tantas vueltas de un lado al otro de la cama, el peso de las horas bajo mis 
ojos, miles de pensamientos disparándome. Vuelve aquel ronroneándome: ¡Ojalá que explote esta vez! ¡Ojalá que lo haga!

Pero nunca lo hace, y una empieza a no encontrar razones para el tictac desesperante 
y a perder la paciencia. 
Y es así; la tetera de mi cuerpo está apunto, hierven los miedos, y el dichoso sonido no cesa.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

El miedo, miedo, miedo. -RETORNO-





  1. 1.
    Sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario.
  2. 2.
    Sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea.
    "Nunca decía nada, por miedo a meter la pata"



Drawing by Sophie Rambert.
 No sé cuando empezó, si es que empezó alguna vez /o siempre estuvo ahí/. 
Comprendo que existe y está pasando, porque -lo siento- dentro 
como una muralla. 
A un lado de esta estoy yo, exhausta por tratar de derribarla con la poca energía y escasa masa de mi cuerpo. 
Al otro lado desconozco lo que habrá. /Pero/ sé que lo que me tapa las vistas, es el miedo. 
Más grande, más fuerte. 
Aquí las lágrimas no existen, porque no se habla de ellas /no se quiere hablar de ellas/, pero cada gota que no libero se clava en una parte del alma que a veces olvido que tengo. La desangra.

No quiero seguir a un lado, asustada. No quiero callar ni un río más.

No voy a seguir a un lado, asustada. No voy a callar ni un río más.

lunes, 16 de enero de 2017

Conoces esa sensación...

-Si alguien reconoce al autor,
que me lo haga saber.-
Esa sensación de tener encarceladas miles de palabras, momentos y emociones. De querer liberarlas a todas a la vez, y que por ello se agolpen y empujen, y al final no quepan en la boca, ni en las manos, y que lo único que salga sea no hacer ni decir nada.
Será culpa del no saber por dónde empezar. Del no querer saberlo. De la prisa por llegar a ninguna parte que uno mismo se impone, y que no deja tiempo para organizarse las ideas. Del miedo a hablar -diciendo-. O de la manía de taparse los sentidos para no verse, ni oírse, ni saberse juzgado.
Ya sabemos que escribir es pensar, tomar asiento y comenzar un dialogo interior con quien se es realmente. Invitar a que pasen y nos hablen las heridas que conservamos casi por placer. Y esas otras que, pese a desearlo, se nos resisten a cicatrizar. Pero pasa que a veces no queremos escucharlas, ni escucharnos, ni conocernos. Nada que implique vernos de manera tan nítida.
Huimos, en cierta medida de lo que somos. Lo hacemos al tener la necesidad constante de distraernos en lo que sea, y al tomar la facilidad de poder hacerlo al instante, ya sea ocupando la mente al encender la televisión, el ordenador, el móvil, el "amor"...
Sí, lo que hay ahí adentro podría parecernos horrible a la luz. Podría incluso serlo realmente. Pero, ¿no es acaso más horrendo el no darse la oportunidad de descubrirse?

Volveré a empezar.







sábado, 30 de abril de 2016

El caprichoso miedo.

David, Miguel Ángel Buonarroti.
Hay un viejo proverbio chino que dice que si no pruebas a besarla, 
nunca sabrás si te hubiera hecho la cobra 
o si por el contrario os hubierais fundido hasta la nuca.

Bueno, vale, quizá no haya ningún proverbio chino, 
pero si no lo hay es porque es tan obvio que, ¡joder! 
¿cómo carajo vas a quedarte con las ganas? ¡Bésala!

No me mires así. 

De nada valen todas esas ganas si las reprimes. 
Si están ahí, en algún parte de ti, haciéndote bulla, será por algo. 
Será por ejemplo porque quieren ser libres. 

Déjalas fluir sin torturarte pensando si sí o si no, o sobre el qué pasara. 
Eso tan sólo es basura que te hace no vivir la vida que quisieras. 
No ser, por tanto, quien realmente eres. 

No esperes sentado a que las cosas sucedan por sí solas, 
porque no sucederán. 
Hazlo, haz magia. 
Y si sale mal, di que aprendiste. 
Porque aprenderás. Así que venga, levántate, ve tras ella. 

Y cuando lo hayas hecho, 
vuelve para contarme como venciste el caprichoso miedo.



miércoles, 23 de marzo de 2016

Ensimismo.

Wolfgang Suschitzky
No te disculpes por haber hecho lo que quisiste.
Haz siempre lo que sientas. Eres un ser libre.
Sólo entiende que cada cosa que hacemos atiende a la causalidad.
Y que me alejaré de tu lado si tus sentimientos no persiguen la misma dirección que los míos. Aunque entonces digas que me quieres.
Aunque yo te quiera, también.
Las cosas son siempre más complejas.
Pero nos queda el gran consuelo de saber, al hacerlo bien
que tan sólo permanece lo real.
Eso es lo único que busco tener cerca. Lo único que ansío ser.
Discúlpame entonces tú,
por no saber conformarme con un haz de lo que podría ser.
Discúlpame por imaginar, antes de saber.
Situaciones paralelas producto del miedo.
El consuelo de ser consciente.
El esfuerzo y la frialdad de serlo.
Olvida lo leído, mírame;
Ojalá fluyamos el mismo camino.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Sálvalo, sálvate.

Fotografía por Stephen shames.
Habita en el fondo de tus pupilas, lo veo.
Eres un niño que se esconde tras una máscara
de miedos.
Tan arrogante por fuera, tan sensible por dentro.
Huyes de las mentes que lo puedan descubrir
bajo todas esas apariencias que te has puesto.
Tienes miedo de que hallen a ese, tu niño interior, 
y lo apaleen por ser y sentir diferente.
Lo observo en lo más profundo de tu mirada, te delata,
pide auxilio.
No te das cuenta de que el miedo 
no es el mejor lugar para un chiquillo. 
Ni de que eres tú mismo
quien al dejarlo ahí, encerrado,
lo está matando. Y no ellos.
Sálvalo, sálvate.

El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...