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martes, 14 de abril de 2015

"Entre tener la razón y ser feliz, elijo ser feliz."

Fotografía: Henri Cartier-Bresson.
Es como si con el tiempo se le diera más importancia a cosas que en realidad no la tienen. Gilipolleces, vamos. 
Porque pareciera que cuanto más mayores, más miedo y más apego a esa maldita manía de ver lo malo por encima de lo bueno. 
Con el perro eso no pasa, no hay rencores, y será por eso que se le considera el mejor amigo del hombre.
¿No lo notas? Estamos pasando por una crisis, sí, pero de personas. Personas inseguras de sí mismas que se muestran y se relacionan inseguras con los demás.
Parece que pocos son los que se acuerdan de cuando eramos pequeños. Discutíamos y en lugar de darle mayor importancia, continuábamos jugando, porque entendíamos mucho mejor que teníamos algo superior a la posibilidad de tener la razón, teníamos un amigo.

viernes, 2 de enero de 2015

Se lió, se le cruzaron los cables y tropezó.

Intentaba no pensar en nada mientras se creaba el duro silencio de la espera. -Pob-. 
El miedo se apoderó de ella en el instante previo a mirar la pantalla. -Pob-. 

No pudo evitar que se le pasara por la cabeza aquella sonrisa arrugada de su infancia. La que enfocaba su mirada desgastada en la de su tierna niña y se aclaraba la voz rasgada para decirle que la vida era como un ovillo de lana. Que la viviera y disfrutara todo lo que pudiera pero siempre con la precaución del que ya sabe que hay que tenerla. 

Durante la mayor parte de su vida pensó que seguía el hilo de todo aquello que le había dicho de la forma en la que hubiera querido que lo hiciera. 
Fue poco antes del momento en el que se encontraba cuando se dio cuenta de que en realidad el camino que había seguido la había llevado hasta no sabe qué lugar del Laberinto de Dédalo. 
Había unido lazos rápidamente con hombres con los que sabía que en tres segundos ya los estaría cortando. Jugó en la oscuridad más de lo recomendado creyendo que así alcanzaría la sabiduría del que sabe más por viejo que por diablo.
Se lió, se le cruzaron los cables y tropezó.
"Tierna niña, ¿donde te has metido?." -Pob-.

El agua del grifo seguía cayendo y sus nervios aumentando. -Pob-.

Volvió su mirada a la triste realidad. -Pob-.

Ya habían pasado 5 semanas.


lunes, 13 de octubre de 2014

"Te quieros" detinados al fracaso.

A veces me da por preguntarme qué hubiera pasado si hubiera aguantado más tiempo a tu lado. 
Quizá sería otra persona muy diferente a la que soy. Otra persona que hubiera seguido pensando que te conoce como a la palma de su mano,  sin saber que hay partes de esta y de sí misma que ni si quiera imagina.
Al elevar la mirada y cruzarnos con la casualidad, nos miraríamos. No como ahora. Sé que no soy la única que recuerda que alguna vez estuvimos en una misma cama, lamiéndonos los escalofríos. Haciéndonos uno, pasando los domingos. Sin agachar la cara, sin fingir ser dos desconocidos.
No sé cuantos besos no nos concedimos por haber elegido deshacernos de aquello a lo que alguna vez le dimos sentido. Por arrugarlo y tirarlo al olvido. Prendiéndole fuego a lo vivido. Desintegrando cada gesto de cariño. Ya sólo quedan cenizas que de alguna manera siguen quemando. Podría haber estado arropada por tus abrazos en lugar de por este frío que me abrasa. No estaría en mí este hueco vacío en el que ya nadie tiene sentido. No de la forma en la que solías tenerlo tú. A lo mejor nos hubieramos ahorrado sentir que no encajamos en labios extraños. Todas las noches en vela. Todos los sueños de volver y revolvernos la ternura que enterramos. 
Dicen que fuimos como han sido otros tantos; "te quieros" destinados al fracaso. Amores arruinados. Quizá es porque todos somos un poco la misma historia pero contada de distinta forma. No sé. Hay momentos en los que me gustaría volver atrás y saberlo. De echar de menos y de no asimilar que las cosas puedan cambiar tanto en tan poco tiempo. Momentos en los que  habría echado abajo todo lo bueno y grandioso que tengo. Incluso, renunciar a lo vivido por haber seguido en la cárcel de tu cuerpo. Por tan sólo haberlo sentido una vez más, y no sentirme inmensamente acompañada pero sola. Momentos en los que intento entender por qué te sigo recordando si soy consciente de que a tu lado jamás habría encontrado toda la felicidad que he hallado desde que no estás.



domingo, 14 de septiembre de 2014

Desmaquillar los tópicos de la vida.

¿Sabe? Perfección y belleza están indiscutiblemente ligados. Sí, sí, ya he dicho que usted lo sabía.
Pero deténgase, piénselo mejor. 

Si el mundo fuera perfecto no tendríamos nada que hacer. La economía se iria al garete; ¿A quien le venderían los batidos de proteínas? ¿Qué sería de los gimnasios? De las peluquerías o de las marcas de ropa que se forran vendiendo prendas que hacen milagros. O de todas esas otras empresas que venden cualquier cosa para hacernos más guapos. ¿Lo ha pensado? pero no sólo se centre en nosotros, en lo físico. Quitemos el egocentrismo habitual y vayamos más allá. ¿Qué pasaría si nadie necesitara electricistas? ¿Qué pasaría si no tuviera que comprar cada mes esa dichosa bombilla que se gasta cada dos por tres? Si los objetos fueran tan perfectos que perduraran en el tiempo. No haría falta renovar nada que comprase, ni ropa, ni zapatos, ni... todo se iría al garete, TODO. Si el mundo fuera perfecto, solo nos duraría unos pocos días.


Además, sería tan aburrido. ¿De que nos quejaríamos entonces? ¿De que chirriarían los viejillos que se montan tertulias callejeras? ¿Qué criticarían las señoras que no tienen nada más de lo que hablar? Si fuera un mundo perfecto, si todo sucediera como tuviera que suceder, ¿cuantas cosas no aprenderíamos por hacerlo mal? por equivocarnos. Medítelo, adelante.

Todo  nuestro mundo gira entorno al intento de alcanzar la "perfección", "la belleza de las cosas" pero si la tuviéramos, ¿qué demonios haríamos después? ¿Entiende lo que le digo?

Quiero que piense en la belleza y la perfección, en aspectos generales. Es decir, no sólo la conocida en estos tiempos si no la belleza como ya se la han planteado otros (filósofos o no filósofos). El saber, lo natural, la verdad. 

Porque la belleza y la perfección son todas esas cosas también, no se olvide usted de eso. Ni de que cuando intentamos alcanzarla, pierde su esencia. Mire si no a las que se operan siguiendo un esquema erróneo. Cuando las ve con esos flamantes senos como globos mal hinchados listos para exhibirse ¿realmente cree que es algo natural? ¿Realmente ve belleza en eso? Cree que una mujer (o un hombre) con complejos se juegue la vida en un quirófano para cualquier tipo de operación que la acerque a esa idea absurda, ¿merece la pena? Si lo cree así, quizá, usted y yo, no nos llevemos tan bien.

Y ya no es belleza, ni mucho menos perfección, es un intento estrepitoso de conseguirla que deja claro la falta de amor propio. Algo que considero más valioso y perfecto que lo que puedan pensar de uno mismo por no ajustarse a los ideales.

Quererte, aceptarte tal y como eres. No necesitar nada más que lo que tienes. La belleza, la confianza en uno mismo. La verdad, encontrar palabras sinceras en alguien. La naturalidad, la vida y el saber vivirla con sus fallos y sus espinas. El interesarse en conocerla y reírse al darse cuenta de que por muchos intentos que se hagan, nunca se sabrá lo suficiente de ella. No saber como tomarse las cosas y elegir hacerlo con humor. Esa, esa es la verdadera perfección.

viernes, 15 de agosto de 2014

Goodbye my lover.

¿Sabes? la primera vez que la escuché no dudé en que algún día se convertiría en el himno de nuestra historia. En esa canción a la que le es indiferente el lugar en el que estés, porque sea el que sea, si suena, inevitablemente te transportará a otro. Otro lugar, otro tiempo, otras sonrisas. Un olor,  una persona, y ese último beso de unos labios en los que hasta el morder se llegó a sentir como placer.
Lloré, no había pasado aún pero sabía que tarde o temprano pasaría, y que daba igual lo que hiciera por evitarlo porque no podría.

¿Has leído alguna vez las palabras de Esquilo? ¿Oscar Wilde, quizá?
Pienso en eso del señor que acoge en su hogar a un cachorro de león y que lo ama porque el felino acude con ojos brillantes a su llamada. El mismo que ignora eso de que el animal tarde o temprano mostraría la naturaleza de su raza, y que acabaría destruyéndolo a él, a su casa y a todo lo que en ella poseía.
Yo también me siento un poco como él.
Teníamos naturalezas distintas, estábamos destinados a que tarde o temprano el fracaso nos llegara, pero aún así no pude obviar amarlo.

No te sorprendas, quizá ya sepas que si no hay objeto para medir la estupidez humana es porque esta suele ser inmensa.
Abres en un parpadeo tus ojos, los cruzas con los suyos y desde esa primera mirada ya sabes que habrá una última, pero prefieres hacerle creer a tus ojos que no han visto lo que han creído ver, sino otra cosa. Otra cosa llena de unas geniales.
No es fácil asimilar que en realidad la persona a la que quisiste, existe, pero que sólo lo hace en tu imaginación. A mí me ha llevado a muchos meses de asimilarlo, a otros a la muerte.
Parece que el juego del amor es más importante de lo que estamos dispuestos a admitir, un poco más de estupidez que se suma a eso de lo que ya hablábamos.

Aunque no lo creas, volver a escucharla ha sido menos doloroso de lo que esperaba. De hecho, sólo he sentido que mi nivel de idiotez humana empezaba a descender un poco.
Me he dado cuenta, al fin, tras muchas noches de no dormir preguntándome si hubiera podido cambiar aquel desenlace de haberlo hecho todo de otra forma, que no hay que preguntarse cosas que siempre se supieron. Que la intuición raramente es la que falla, que quien lo hace, la mayor parte de las veces, somos nosotros mismos.
Y que basta que busquemos algo que valga la pena, para que no lo encontremos.
Ha estas alturas ya tendríamos que habernos dado cuenta de que todas las cosas importantes siempre aparecen cuando no las estamos buscando.
"Estúpidos."


viernes, 1 de agosto de 2014

¿Qué no nos pasó?

A veces sentimos hogar en los brazos de alguien. Y si se marcha es como si nos hubieran desahuciado. Otras veces pasa que no es lo que pasó lo que llevó a una pareja a la ruptura, sino lo que no; las cosas que podrían haberse hecho suceder, pero a las que sin embargo no se les prestó suficiente atención.

Y ahora, ahora es como si divagase por las calles pidiendo una limosna de cariño a cualquiera que me haga creer por unos segundos que no se ha ido, que sigue siendo él con la cara de otro. Pero ninguno de esos podría tapar las goteras que llevo desde que me hice invierno. Ninguno podría aliviarme el frío que se siente cuando te arropan unos brazos desconocidos como si no lo fueran. No se puede comparar el calor de un buen colchón, al del cartón.
En uno de esos ir y venir de soledades callejeras, veo a esas parejas que se endulzan la vida en público. Admito que no me molestaría verlos si no fuera porque a veces pienso que alguna vez, esos dos, fuimos nosotros.
Sí, a estas alturas de la película, lo dulce me empalaga. Y lo digo yo, una golosa.
La culpa es del tiempo, que me ha hecho aprender sin quererlo que algunos pasteles no saben como aparentan. Y sea por ello o no, pocas son las cosas que merecen ser degustadas.



lunes, 7 de julio de 2014

Un 7, 7 meses después.


El día estaba triste, oscuro, como todos esos días en los que ocurren cosas que nos hacen llover.
¿Sabes eso de que algunos seres toman casi todo lo que llega hasta ellos como señales? pues es cierto. Intentaba mirar más allá de mi ventana y pensaba que era el verano más frío de mi vida. Había neblina en alguna parte de mí, y ahora, también parecía haberla fuera. Inevitable era pensar que fuera culpa mía.

Quise cambiarlo. Quise que saliera el sol. Quise que la melodía de mis días dejara de ser "Cruel World" y que algo detuviera la explosión que parecía que estaba a punto de acontecer en esa bomba que me latía dentro, pero ya sabes, sin necesidad de romperme los cables.

Volví a visitar el sitio de olor peculiar y personas con batas al que va la gente cuando ya no sabe a quien recurrir. El hombre de letra ilegible me volvió a recibir.
En realidad iba con la idea de que me dijera que después de tantos meses, efectivamente lo que tenía era una cruenta enfermedad acompañado de un "llegas a venir más tarde y no te salvas". Por primera vez, un enfermo deseando estarlo.

Le expliqué las noches de correr quieta, de ahogarme sin agua y de mirar el reloj esperando a que el sueño me llegara.
Baje las escaleras y busque la sala de electros, cuando lo tenga, suba.
Así que bajé a dónde los hacían. Allí había una enfermera de edad "abuela" que parecía simpatica y dulce.
Me hablaba en un intento de relajarme mientras me llenaba de parches y cables. Luego sacó los resultados y ella misma se los llevó al medico.
Volvió y me dijo que todo estaba correcto. Mientras me quitaba todo lo que me había puesto, soltó un:
¿Tienes "pive"? 
Ante la incredulidad, le pedí que repitiera como quien ha escuchado mal.
Qué si tienes pive.
¿Qué hacía una anciana hablando así?
Después de esa pregunta y de responderle un "no" en tono desconcertado, me empezó a dar una charla sobre el amor. ¿Lo peor? que no era la primera vez. La otra vez que visité ese sitio por el mismo motivo, otra persona ya me había soltado una de esas.
Parecía que nunca había dejado de ser aquella cosa la que me afligía, aunque yo prefiriera creer que sí. Aunque me fuera menos triste pensar que estaba enferma y que no era un desamor. Pero todos se daban cuenta de lo que me pasaba, menos yo.
Admitir cosas así, nunca fue fácil.

viernes, 20 de junio de 2014

Piensa, luego cae.


Cargaba sobre sus espaldas unos cuantos daños cuando sintió que la juventud que le acababa de comenzar no evitaba que se sintiera vieja. 
Recordaba las palabras descuidadas pero sinceras que alguna vez le había soltado algún amigo. No dejaba de pensarlas, darle vueltas, y marearse. 

Ya se había dado cuenta de que a veces parece que te apagan el brillo y te rompen las ilusiones, y es como si esos años jóvenes perdieran su esencia de ser. Como si les quitaran la banda sonora a la vida, la arrugaran hasta hacerla una bola y la tiraran a esa papelera que ya se había encargado ella de llenar de desesperaciones y cosas que siempre se quedaron a medio hacer. Entre el si y el no, y el "no tiene lo que hay que tener". Y es lo que no le deseamos a nadie lo mismo que la rodea. No sólo el desorden de su cuarto sino también, el de sus ideas. 

Cuánto mal a hecho el querer y que sobrevalorado está a día de hoy. Porque lo ofrecen como si siempre viniera a ser buena música, pero nadie habla de cuando se va y te das cuenta de que lo que te han vendido es pura música comercial. Porque al igual que ella, todos vamos a dónde el amor y nos apostamos por él cualquier cosa que tengamos encima en ese momento sin conocer bien las probabilidades reales que tenemos de quedarnos sin ello. Y luego pasa lo que pasa, eso que le pasó.
Es como cuando lloras sin saber por qué, pero aún así no puedes parar. Es como cuando te ahogas pero sin agua ni nadie que te pueda salvar. Es un dolor únicamente conocido y sobrellevado por quien lo padece. Era eso, lo que la afligía cada día desde hacía ya 196. 
Sintiendo la presión que se tiene cuando se cree llegar tarde a algún sitio, cuando creemos que todo lo hacemos rápido y mal, y eso mismo nos lleva a dejarnos olvidado el sueño atrás.

No era capaz de quitarse ese sin vivir de encima, aunque jura y perjura a voces interiores que lo ha intentado de todas las formas habidas y por haber. Siendo consciente de que no hay nada peor que fracasar para uno mismo, y apagandose aún más por ello. A pesar de estarlo más que las luces de su cuarto, nunca nadie se lo notaba. Era como si sonriera más y le riera el doble las gracias a la vida, pero al quedarse a solas con la soledad dejara de tensar la cuerda, se le escapara de las manos y el desequilibrio interior se encargara de hacerla caer hacía un vacío lleno de miedos. Uno dónde teme no volver a sentir nada de lo que en alguna historia pasada creyó sentir. Uno dónde huir de los demonios propios fuera cosa imposible. Vacío dónde no existe música.

"La ausencia de sonido es la depresión querida, es la depresión".




viernes, 6 de junio de 2014

Sí o no, pero nunca 'quizá'.


A veces me pregunto si no se cansan. Si no se cansan de no saber, de no tener las cosas claras por insistir en oscurecérselas. Dicen que la opción acertada se toma cuando no hay más opciones que elegir, porque se decide que no hayan más por las que decidirse. Pero insisten en complicarse la vida, en no valorar lo que se les da, en hacerte saber que es verdad que la gente real escasea. Porque aunque cueste creerlo, en pleno siglo XXI todavía quedamos algunos que no estamos hechos para querer a medias. Y vuelven a atropellarte las actitudes que no deseas ver en las personas, a pasarte por encima los miedos y las decepciones. Pero eh, de alguna forma tenía que haber algo que hiciera valiosas a esos seres que si saben ser, y estar.

lunes, 2 de junio de 2014

Buenos días, insomnio.

Que incómodo cuando se te mete un "quiero" entre ceja y ceja y ya no hay quien te lo saque, más que tu mismo. Que incómodo porque te ves obligado a darte de palos contra la realidad, a abandonar la ilusión y la esperanza, y a dejarlas botadas en  alguna estación por la que al parecer, no va a pasar ningún tren. 
Esperabas por algo que nunca iba a suceder. "Estúpido" te dices. 
El poco alisio de honor que te queda viene dado por el saber que no has sido el único que se ha visto aguardando por alguien que no pensaba sucederle. Por lo visto, cada día somos más los que nos quedamos a dos velas en un banco dónde todo es oscuridad, menos el que sujeta todo el cariño que quiere dar. 
Ya veis, eso de lo que os hablo, es la única droga tan fuerte capaz de hacerte ver todas esas ruinas, como si estuvieran encendidas, como si no fueran lo que realmente son. Porque el amor tiene esa manía de distorsionarnos la realidad, las ideas y la propia razón. De hacerte creer que un corazón herido, puede volver a palpitar sin el miedo a otra derrota y al no salir ileso, como haciéndote olvidar que en un mundo donde existen miles de millones de dos que se dan de eso, también existe el fracaso. Y te darás cuenta, una vez más, mientras te golpeas contra la realidad y te mojas la cara en sudorosas noches de insomnio. 
Pero no te preocupes, es bien sabido que el palpito que se ha mantenido latente tras mil derrotas, podrá seguir latiendo durante otras mil más. 
Es nuestra naturaleza, la de amar.


domingo, 1 de junio de 2014

Ni juntos, ni revueltos.


Otra vez tú golpeándome la puerta.

Dicen que volver y volver, es revolver
y yo he estado revuelta en tu vida demasiado tiempo.

Quizás tanto que olvidé lo que realmente significaba amar,
y no digo querer, que suena a todo lo que egoísta que has sido
sino amar, que retumba en cualquier oído como un suspiro de algo más.

De tanto en tanto rebuscando lo que diera validez 
a unos te quiero que no salían de mi boca.
Hasta llegué a rebuscar en la basura de todo lo que hacías
pero allí nunca encontraba nada por lo que valiera mancharme los intentos,
solo habían restos putrefactos de lo que alguna vez pudo haber sido
de haber sido otros.

No te rías más de los demonios que hemos engendrado,
a fin de cuentas, son fruto de todo lo que juntos pasamos.
Tampoco pidas que te deje echarte en mi hombro
ni me digas entre ruinas que todo saldrá bien. 
Demasiado tarde para arrepentirte de nuestros males.
Muchas ausencias que ya resultan irremediables,
demasiados viernes y sábados a solas, con la soledad.

No, gracias, puedes quedarte con los bombones caducados y el vino de tu abuelo
que no se entere que se lo has robado, aunque ya no esté.
Ni se te ocurra pedirme que haga de ti esperanzas una vez más 
porque quizá no sepas pero la confianza es algo más que un "confía en mi"
cuando todos los hechos están desordenados
y todas las palabras tan huecas que me hacen eco.

Ya asimilé que no volveríamos a estar juntos, 
ni tan si quiera a estar revueltos entre sábanas en horas que fluyen con rapidez.
Todas las cosas que nos atreviamos a hacernos y que nunca les contamos,
ya son parte del pasado.

Puedes irte por dónde has venido
pero esta vez, para no volver.

sábado, 31 de mayo de 2014

De ríos incontrolables.

A veces sencillamente pasa. Se te mete una tristeza afilada en los ojos y pincha las balsas de todo lo que en ellos retenías. 
Algunos te llamarán débil en voz baja, otros te abrazarán fuerte sin entender que te pasa.
Los tontos te preguntarán sobre lo que te ha hecho perder el equilibrio, como si no supieran que cuestionartelo hace que te tambalees aún más. 
Los inteligentes son esos que tan solo abrazan. Pero sin abrasarte a preguntas. Sí, es probable que se limiten ante la duda del no saber que decir, o el miedo a como pueda sonar cualquier cosa que salga de sus bocas, pero de cualquier forma, aciertan. 
Pasa que en esos segundos o minutos tan sólo deberían existir abrazos. Porque no hay nada como que te hagan sentir que hay un hombro dónde poder sostenerte cuando ni tu mismo puedes. O algo así.
Y vale, llorar puede que sea de gente frágil pero, ¿y que hay de cuando estás haciéndote un río delante de todos, casi sin poder evitarlo, y te da por reírte de ti mismo? 
Así, con las penas al aire y las heridas abiertas al público, como diciendo "yo también soy humano, lloro y me rio de mí por hacerlo", ¿es que no saben que es así como uno entiende para sí que es más fuerte de lo que pensaba?
Al final hasta parecerá que agradeces los golpes y los palos de la vida, por hacerte ser como eres.

viernes, 30 de mayo de 2014

Deja el móvil y hablemos de realidades.


Es como cuando desplegas las cortinas y te dices a ti mismo eso de "otro día gris". Como si ya no te sorprendieran y te pareciera que, aparentemente no fueran a cesar a no ser que un milagro ocurriera. Allí, dónde todo parece no ocurrir. Pero creer en milagros es el sustento de los pobres, de los perdidos, de esos que por no saber afrontar lo que tienen ante sí, huyen sumergidos en falsas esperanzas.

Digamos que hoy no está el día como para engañarse. Porque hay días que son puro frío sincero, de esos que nos hablan de todo lo que ocultamos. Todos esos miedos. Todo lo que hacemos y no sabemos si deberíamos haber hecho, o no, pero que hicimos de igual forma.
Las inevitables dudas del no saber. Las mismas que tienden a hacer que nuestro pienso de casi cada día sea el preguntarnos mudamente algún que otro "¿por qué?" 

Lo malo viene dado cuando ni tú mismo sabes como responder, pero sólo te preguntas a ti. Así, como tratando de creer inútilmente que es dónde puedes encontrar una respuesta certera. Ahí, dentro de todo ese huracán de emociones que podemos llegar a ser, aunque nadie nos lo note.
Tampoco sería rentable que lo supieran. Chillarlo todo a los cuatro vientos solo haría que nos rebotaran las penas.

Podemos llegar a estar hechos de "no saberes", de "sies y noes" que se contradicen mutuamente, y que por poder, pueden llegar hasta a hacer escombros al que se las da de persona segura. Porque lo hacen, casi todos, lo fingen. O al menos, muchos son lo que lo intentan.
Es tanto lo que se nos puede llegar a notar en los ojos cuando silenciamos nuestras cosas de cara al mundo, mientras de espalda nos las estamos gritando a nosotros mismos, que suele quedar en eso, intentos.

Tal parece que el mundo cada día se nos resbala un poco más en lo inhóspito y húmedo, independientemente del clima. Ya nos hemos acostumbrado a ver este sitio como un lugar inseguro. Hasta nos hemos acomodado a la idea de que no haya quien ayude a levantarnos las miradas de ese tipo de cosas que nos recorren la mente de puntillas.

Es normal que pase, porque ya es como que agota no ver sinceridad más que en ti mismo (o a veces ni eso). Que falte la sonrisa de un desconocido al cruzar una calle o sentir que te dan ese ánimo que debilita tus ganas de cansarte y aumenta las de seguir en pie.

Vivimos en un mundo lleno de humanos, pero ¿dónde quedó la humanidad?

Actúan como si no les alegrara que alguien les dedicara algo de sí, sin más. Sin venir a cuento. Cómo si sentarse en el autobús y no entablar conversación con nadie fuera lo que quisieran. O no ayudarse cuando la situación lo requiera. A lo mejor tanto teatro estaría mejor sobre un escenario.

Y es como que el día esta nublado y frío en casi todo el mundo, pero todas esas cosas te hacen pensar que quizá, la gente que lo habita, lo esté aún más.

"Nos" propongo cambiar esta realidad.

martes, 25 de febrero de 2014

Another new beginning.

Apuraba el primer sorbo de café en un intento de que la ayudase a superar el frío de aquellas calles en invierno.
Mientras caminaba, iba hablando para sí misma, diciéndose esas cosas que ni ella ni nadie se atrevería jamás a decir en alto. Alzó su vista despegando el vaso de sus labios y se dijo: "escaparate" suena a "escapate".
A pesar de que estuviera temblando, deseando llegar al calor que hubiese en cualquier otro lado, se atrevió a detenerse ante el que le había hecho pensarlo.
No pudo retener a su mente que apreciándolo voló lejos de dónde ella realmente se encontraba.

"Recuerdo bien sus palabras" (volvió a decirse para sí) e inevitablemente pasó a rememorarlas.

"Él hacia algo mal, le discutías, y dos horas después eras tú quien estaba llorándole y suplicándole en su puerta que te abriera y que no te dejara fuera. 
Y cuando entrabas, te encontrabas todas las cosas revueltas. Ya no sabías ni donde estabas, ni quien era él, ni que había pasado, ni mucho menos como habías llegado hasta allí. Sólo sabías, que ni al lado de esa persona, ni en ese sitio, eran dónde querías estar. 
Pero te convencía de que nada había pasado hasta que pasaba algo más y vuelta a empezar.

No cariño, ese tipo de personas no es el que necesitas, ese tipo de personas no te merece. 

Qué se crea alguien verdaderamente tonto sus mentiras, tu no tienes porque fingir que lo haces. Menos aún cuando no dejas de pasar noches en vela, ahogada en un mar de ideas, lleno de tiburones que no hacen más que comerte la cabeza. 
No, vida, eso no es para ti. Lo sabes".

Cuando quiso darse cuenta ya no quedaban más sorbos para lo que había sido aquel café del que ya solo quedaba el vaso de cartón entre sus manos.

Y tras haber echado la vista atrás por unos segundos, continuo hacia adelante, y lo hizo con una sonrisa que dejaba claro, que lo que había hecho por irse, no había sido hecho en vano.




jueves, 20 de febrero de 2014

El principio del final.

 Aquel día abrió los ojos de golpe, él y su idiotez la obligaron a hacerlo, aunque era sabido que realmente no quería. Hubiera preferido vivir engañada más tiempo a admitir que no podía cambiar aquello que tenía delante de ella, y lo más doloroso, qué después de mil intentos, tocaba darse por vencida.

Buscaba sus ojos y ella los ocultaba, no quería mirarle cara a cara porque sabía que él no merecía mirarla. Intentaba huir. Huir de sus brazos, pero la agarraba. Y cuanto más intentaba liberarse, más la presionaba, tanto que hasta lograba hacerle sentir dolor, más dolor del que ya le había hecho sentir.
A pesar de la intensidad con la que la sujetaba, ella seguía en su agonía por alejarse de tal ser, y mientras la impotencia la consumía, a este no se le ocurría otra cosa mejor que besarla mientras seguía presionándola.

"El amor que quiere, no hiere", pensó.

Y aunque así lo pensara, volvió a autoengañarse una vez más, pues volvió a creerse sus "no volverá a pasar". Ignorando así, que si alguien te ama, no tiene porque prometer eso, porque quien te quiere no hará nada tan grave como para poderte destrozar (o dejar mal).
Así que pasó el tiempo mientras seguía engañada, pero ya no como antes, ya no con la tonta ilusión de hacerlo cambiar.
Fue más con la tristeza y desilusión con la que convivió esos meses, que con él, meses durante los que supo que el punto y final no eran una cuestión de pena, sino una necesidad.













domingo, 12 de enero de 2014

Y así fue.

De cada día que pasaba, le dedicaba sin quererlo un tiempo a recordarlo, y según transcurrían las semanas se iba preguntando más y más como podía haber sido tan tonta, como pudo no haber puesto antes punto final, pero siempre llegaba a la misma conclusión; "no lo sé, no lo sé".

Llega la oscuridad, calla el mundo, solo tú y el vacio, y resulta inevitable no ponerse a pensar mientras las horas vuelan sin que apenas te des cuenta. 
En uno de esos vacios solitarios recordó el último día que le vio, se fue sin despedirse. 
Siempre iba ella detrás cuando discutian, siempre intentaba que no se marchara. Ese día, el último que se acomodó en su hombro, no corrió ni hizo apenas algún intento de los que había estado dispuesta a hacer alguna vez para que se quedase, esa vez no. 
Unicamente gritó llamándolo por su nombre en un ligero intento de que no se fuera sin antes abrazarla , pero aquel nombre se desvanecia lentamente en sus labios, hasta que se hizo el silencio absoluto y las miradas cercanas se dirigíeron a ella con aires de tristeza. Y fue así, mientras veía que no la escuchaba, que seguía recto en su paso sin mirar atrás, viendolo salir a lo lejos por aquella puerta, como supo que también le estaba viendo salir de su vida.

domingo, 29 de diciembre de 2013

No necesitamos buena suerte, solo buenas decisiones.

No, no te equivoques, la vida no es injusta, ni complicada, ni tan si quiera es lo triste y oscura que intentas pintarla, porque somos las personas las que hacemos que así sea y las que podemos hacer que así deje de ser.
No, no se trata de tener suerte, se trata de saber buscarla, de saber tomar decisiones acertadas que te lleven hasta ella.
No, no hay que pasarse la vida esperando a que llegue algo que no sabes ni tan si quiera qué es, hay que vivir y aprovechar cada segundo como si fuera el último, porque esto, lo que ves ahora, es lo único que realmente hay y existe.
Deja de perder el tiempo y empieza a vivir, porque hoy puede ser el primer día del resto de tu vida.

«No me arrepiento de nada, ni del bien que me han hecho, ni del mal. Eso está pagado, barrido, olvidado. Con mis recuerdos hice una hoguera, mis penas, mis placeres... ya no los necesito. Barridos los amores y todos sus temblores, barridos para siempre. Vuelvo  a empezar de cero, porque mi vida, mis alegrías, hoy comienzan contigo»
Edifh Piaf



domingo, 22 de diciembre de 2013

Esta vez no me agacharé para recogerla.


Martin Luther King pensaba que la mejor manera de solucionar un problema era eliminando su causa, así que lo intenté, pero creo que si no sirvió de nada, tampoco sirvió de mucho.

"Tengo otros problemas más importantes que atender que lo nuestro". Sí, lo había vuelto a dejar claro y esta vez más que nunca.
Cogí las maletas, abrí la puerta sabiendo que no lo volvería a hacer y mientras sujetaba el mango de esta, le miré una última vez a esos ojos que me habían acompañado tanto tiempo y parecían ahora los de cualquier desconocido non grato. Y de esta forma, mirándole como jamás querría volver a verlo, cara a cara,  me dispuse a decir lo único que ya quedaba por decir:
 "Ya tienes un problema menos".
Me viré apartando así mis ojos de los suyos para siempre y cerré la puerta de un portazo.
De lo que pasó después no sé nada, sólo llegue a conocer de una indiferencia mutua que camuflaba todo el odio y rabia propio de tal situación.
Supe entonces, a través de toda esa indiferencia fingida, qué aquella puerta se había cerrado eternamente, con un candado que nada ni nadie podrían volver a abrir nunca.

Y fue así, mirando las vistas de aquella ventana del 2º piso del café en el que me encontraba, desde dónde se cayó la venda y fui conocederá de que había hecho lo correcto y algo mejor debía estar aguardando.

El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...