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domingo, 28 de septiembre de 2014

Pónme una canción de amor caducado.

"I don't believe anyone as they crawl out of my way."
Me han deshojado el árbol de las ilusiones tantas veces que ahora temo que este no sea de hoja perenne. En el fondo sabia que volvería a pasar. Que eran más mis ganas de encontrar en quien pensar al sonar cualquier canción que las ganas de hacerlo bien, y qué mal. Yo también parecía de acero, o me lo hacía, no sé. Supongo que todas tratamos de ser hierro hasta que llega alguien capaz de fundirnos, y pasa lo que pasa. Nos derretimos sin saber bien si por quien lo hacemos merecerá la pena. ¿Lo vuestro es amor o son siempre ganas de follar? Pues que bien se os da fingir mientras nos hacéis gemir, cabrones. 
¿Habrá alguien por quien merezca la pena hacerlo? fundirnos, derretirnos, ser nosotros mismos. Porqué si no lo hay, que mundo más vacío. 

viernes, 26 de septiembre de 2014

Does he know when you're sad you don't like to be touched? Let alone kissed.


Corazón, ¿por qué finges? ¿Por qué finges estar bien cuando en realidad no lo estás? ¿Por qué dejas que te asfixien sus abrazos si ya sientes que no puedes respirar? No deberías permitir que te hablara más alto de lo que le has permitido a nadie jamás. No llores estando conmigo ni estando con la soledad. Dile que se vaya. Qué ya no merece tu amor más. Qué lo que tú mereces debe ser algo mucho mejor. Levanta la sonrisa. No la dejes caer ni te digas que así estás bien porque "podrías estar peor". Porque también es cierto que podrías estar mucho mejor estando sola que con un hombre que no sabe lo que significa "querer". No seas como esos estúpidos que confunden el amor con el dolor. O lo relacionan. No tienes que soportar nada de nadie. Nadie tiene que soportar nada de ti. Dile que te vas porque un día llegara una persona a tu vida que sepa que estar al lado de alguien cuando se debe estarlo, no es soportar, sino otra cosa que jamás entenderá.
Despidete de sus besos aunque pienses que nunca más volverás a saborear unos tan dulces. ¿Es qué no sabes que comer de una manzana envenenada termina saliendo mal?
Se fuerte, ya llegará quien te enseñe que amar es dar mucho más que toda esa mierda que hasta ahora te han dado.
Pero sobre todo sonríe, qué estás más guapa.


lunes, 18 de agosto de 2014

Hay que saber en quien invertir lo poco que se tiene.

Ese imbécil me había vuelto a dejar tirada una vez más y sólo se le ocurría llorar y pedir disculpas arrodillándose ante mí, como si eso fuera a cambiar algo.
A decir verdad podría haberlo logrado con un sencillo: "no te vayas y yo tampoco lo haré." Pero no me quería lo suficiente como para que se le ocurriera sugerirlo.
Ya estaba tan acostumbrada a las decepciones que no me sorprendía una más. Imagínate si fue tan poca la sorpresa, que le di mis mejores palabras y un: "no te preocupes, no pasa nada." Quizá sólo quería que se callara hasta que llegara el autobús porque escuchar el silencio me parecía más agradable que escucharlo a él. Pero no paraba. Le sequé las lágrimas y le consolé. Me había roto las ilusiones una vez más y estaba acariciándole la cabeza como si no lo hubiera hecho. O como si de verdad le doliera ser tan gilipollas. Que tonta fui.
Diría que si estaba llorando no era por esa decepción, sino por todas. Porque se estaba empezando a dar cuenta de que me estaba perdiendo. Nunca dejó de hacerlo, pero supongo que hasta entonces no se había percatado. Siempre hacía algo para ganarse el perderme. Creo que es la única cosa en toda su vida que no le habrá gustado ganar.
Igual te lo niega y te dice que le dejé por irme con un negro con la polla más grande que la suya, no sé, muchas cosas de las que sólo algunas pocas no serán invención de su imaginación. No sabe que por mucho que diga, la realidad siempre será la misma. Y eso no puede cambiarlo aunque intente ocultarlo.
Dile que no se olvide de todas las veces que la fastidió y le dije que le dejaría, pero no lo hice. Dile que aunque le cueste asumirlo, si le dejé no fue porque el problema fuera que hubiera otro. Algo peor, que el único problema siempre fue él.
O mejor, no le digas nada, ya se dará cuenta cuando nadie le aguante tanto los berrinches como yo lo hice.














viernes, 20 de junio de 2014

"No, cariño, no todo el que es amable es bueno."

Perdí la cuenta de los fracasos que se han sumado a mis costados.
Olvidé el número de personas que me han besado los labios como si siempre sabiendo que sería como por un rato.

Créeme que cansa hacer cosas por gente para que luego todo eso quede en nada. Muchísimo.
Y acostumbrarse a una voz que de repente un día dejas de escuchar de la forma en la que solías. Así, en ese tono tan puesto unicamente para ti y no para otra persona.
Hasta echas en falta las manías que a lo mejor ni ellos mismos sabían que tenían.

No sé cuantas veces me he puesto mi mejor sonrisa con el vestido que mejor le sentara. Ni todas las horas desperdiciadas peinándome para alguien que terminaría siendo nadie.
Sólo sé que todas esas veces quise hacerme la tonta, hacerlo como quien quiere por primera vez, por así tratar de querer como se debe. Pero olvidé que las primeras veces no suelen salir bien.

Han sido tantos sentimientos entremezclados y tantas caras diferentes en tan poco tiempo, que ya mire dónde mire parecen todas iguales. 

Duelen las excusas una vez más, y que te mientan como pensando que eres tan tonta que les creerás, como si no hubieras tenido que tragarte tantas mentiras en otras historias vacías que ahora supieras diferenciar a la perfección las que lo son de las que no. Como si fueras un mero entretenimiento. Un circo para sus ratos libres. Un ¿por qué no? Que carece de "porque síes".

Rompe que jueguen a ilusionarte como quien no quiere jugar . Una vez más como esa figura de porcelana china que se hizo mil pedazos cuando jugando con ella la precipitaron contra el piso. Y quien sabe si fue queriendo o sin querer, pero descompone.

No quiero escuchar más palabras sin sentido. No estoy preparada  para volver a escucharlas de la forma en la que pueda creermelas. De la manera en la que no huya de canciones de amor porque les encuentre algún significado del que no quiera escapar. Ya no más.
No tengo esa fuerza necesaria para volver a intentarlo sabiendo que me juego algo tan preciado como mi propia felicidad.

Y si, es cierto, si me intentas tocar el alma la notarás un poco más fría que ayer, pero menos tonta, también.
















viernes, 6 de junio de 2014

Sí o no, pero nunca 'quizá'.


A veces me pregunto si no se cansan. Si no se cansan de no saber, de no tener las cosas claras por insistir en oscurecérselas. Dicen que la opción acertada se toma cuando no hay más opciones que elegir, porque se decide que no hayan más por las que decidirse. Pero insisten en complicarse la vida, en no valorar lo que se les da, en hacerte saber que es verdad que la gente real escasea. Porque aunque cueste creerlo, en pleno siglo XXI todavía quedamos algunos que no estamos hechos para querer a medias. Y vuelven a atropellarte las actitudes que no deseas ver en las personas, a pasarte por encima los miedos y las decepciones. Pero eh, de alguna forma tenía que haber algo que hiciera valiosas a esos seres que si saben ser, y estar.

domingo, 1 de junio de 2014

Ni juntos, ni revueltos.


Otra vez tú golpeándome la puerta.

Dicen que volver y volver, es revolver
y yo he estado revuelta en tu vida demasiado tiempo.

Quizás tanto que olvidé lo que realmente significaba amar,
y no digo querer, que suena a todo lo que egoísta que has sido
sino amar, que retumba en cualquier oído como un suspiro de algo más.

De tanto en tanto rebuscando lo que diera validez 
a unos te quiero que no salían de mi boca.
Hasta llegué a rebuscar en la basura de todo lo que hacías
pero allí nunca encontraba nada por lo que valiera mancharme los intentos,
solo habían restos putrefactos de lo que alguna vez pudo haber sido
de haber sido otros.

No te rías más de los demonios que hemos engendrado,
a fin de cuentas, son fruto de todo lo que juntos pasamos.
Tampoco pidas que te deje echarte en mi hombro
ni me digas entre ruinas que todo saldrá bien. 
Demasiado tarde para arrepentirte de nuestros males.
Muchas ausencias que ya resultan irremediables,
demasiados viernes y sábados a solas, con la soledad.

No, gracias, puedes quedarte con los bombones caducados y el vino de tu abuelo
que no se entere que se lo has robado, aunque ya no esté.
Ni se te ocurra pedirme que haga de ti esperanzas una vez más 
porque quizá no sepas pero la confianza es algo más que un "confía en mi"
cuando todos los hechos están desordenados
y todas las palabras tan huecas que me hacen eco.

Ya asimilé que no volveríamos a estar juntos, 
ni tan si quiera a estar revueltos entre sábanas en horas que fluyen con rapidez.
Todas las cosas que nos atreviamos a hacernos y que nunca les contamos,
ya son parte del pasado.

Puedes irte por dónde has venido
pero esta vez, para no volver.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Señales de que debes huir.


Cuando una persona te tiene lo suficientemente cerca para verte y decide no hacerlo.  

Tan tonta que si puede, no hace acto de presencia en tus momentos más importantes y de los malos (si los hay), trata de escabullirse. 

Te parecerá que quererte bien le resulta una "mariconada" y eso de hacer detalles de vez en cuando que ni caros ni grandes, (cito textualmente) una "gilipollez".

A lo mejor, puede que tampoco quiera que estés en sus momentos importantes, pero eh, en los malos como no estés, hay enfado y un "nunca haces nada bien".

Nota mental nº1: No idealices ni empieces algo sin conocer lo suficiente. (Suficiente = un promedio de 3 a 5 meses). 

Hay otra cosa que no te importará tanto pero que a veces puede llegar a sentarte como una jarra de agua fría en pleno invierno madrileño; le da más importancia a sus amigos que a ti. 

Qué sí, que los amigos son importantes, pero si estas con alguien, tienes que saber cuando estar y cuando irte de bares (o lo que sea). Y si no sabes estar, pues mira, no.

No quiero hablar tampoco de ese tipo de ser que insulta a tus amigos o directamente les pega. Y tú te callas el "¿pero tú de que coño vas?" (ay, ¡la ceguera!)

Y claro, a raíz de eso es inevitable que te des cuenta de que esa persona no es capaz de hacer por ti, lo que tú posiblemente sí estarías dispuesto/a a hacer por ella (y que ya estás haciendo callándote tanto).

El problema de todo esta en cuando tras esto, se te ocurre pensar "si insisto en hacerle ver como son las cosas, igual cambia, somos felices y comemos perdices" (error 404: logic not found). 

Nota mental nº2: La gente NO cambia.

Tampoco te admitirá sus fallos, o igual sí, pero para que te calles en tus intentos de hacerle ver que "necesita cambiar".

Nota mental nº3: Cuando quieras a una persona, acéptala tal y como es. Si no puedes hacerlo, ni te molestes en cambiarla, ni le llames a eso "amor". (Y si no es amor, que no sea nada entonces)

Otra cosa que no se le dará bien será eso de  admitir sus fallos, aunque es gracioso que luego te reconozca que tu los tuyos los admites "de puta madre", pero es como que todos tus esfuerzos quedan en un "parece que lo hago para las risas" -brutal-.

Y hay un punto, cuando han pasado todos los anteriores, en el que igual le da por gritarte, faltarte el respeto o pegarte. (Vale, ¿qué otra señal necesitas para darte cuenta de que debes huir ya de ya?)

Nota mental nº 4: Si te hace ignorar quien eres por adaptarte a como es, e ir en contra de tus principios, huye. 

Porque si no lo haces, es probable que cuando (al fin) se te caiga la venda, te des cuenta de que no era quien decía ser (ni por asomo) ni por quien merecería la pena estar como estas. Pero vale, ya es inevitable. Compraste un sueño, te vendieron otro, pero todos cometemos errores alguna vez y de algo hay que aprender.

Lo malo viene dado cuando ya sabes lo que hay, te dice que lo siente, que te quiere. Y tú vas, y te le crees.

Nota mental nº5: No creas palabras vacías de hechos. La gente que demuestra y que apenas necesita disculparse, es la buena. 

Luego volverá a hacer lo mismo de siempre (que no te extrañe si pasa).Y entrarás en un ciclo vicioso (pero sin buenos vicios): 

Hace algo doloroso > Te enfadas > Tratas de hablar las cosas > Hace como que te escucha > (Piensa un: "a ver si te callas ya") Y te dice que lo siente, que te quiere > Tú te lo crees - Y vuelta a empezar.

Luego igual te das cuenta, a base de marearte de tanto ciclo vicioso, de que te has ganado esa etiqueta con la que nunca quisiste que te calificaran: "gilipollas".

Pero eh, si te recordó a alguien y lo leíste desde el pasado, ríe. Al menos supiste pararlo.

Si no es así y te hizo pensar en alguien que ahora está en tu vida, ya tienes otra gran señal para sacarlo de ahí de inmediato. Hazte el favor. 

sábado, 17 de mayo de 2014

Un capítulo más de aquella historia.

Ya le habían advertido que los hombres también lloraban, pero nunca imaginó que le tocaría secarle las lágrimas a ninguno.

Lo había hecho. Le había deshumedecido la cara y le había disuelto sus miedos a la soledad con un "pues yo siempre estaré ahí para ti".

Es cierto que cuando lo dijo, lo hizo como quien lo dice queriendo de veras hacerlo. Sino tampoco se habría parado a intentar ponerle diques a los ríos de nadie. Pero también es cierto que no iba a ser la tonta que se quedase aguantando como un muro de contención todo lo que se le pudiera venir abajo a alguien, sin siquiera recibir lo mismo a cambio.

No vamos a juzgarla. No lo vamos a hacer porque sabemos que cuando se jura algo así, se hace pensando que la persona a la que le dedicamos nuestras promesas también estaría dispuesta a hacer lo mismo por nosotros si se diera la situación. E imaginate su sorpresa cuando vio que no.

Claro que le duele no haber sido fiel a sus palabras, claro que le quema haber quedado como quedan todos esos que dicen palabras ilusorias y se largan. Pero claro que también hay que quererse lo suficiente como para no serle fiel a la nada.

Y sigue siendo la chica que se corta el llanto sola, pero al menos ya no se queda esperando a que venga nadie a hacerle eso que ella estaría dispuesta a hacer, porque al menos ahora sabe que su felicidad solo depende de sí misma.

martes, 11 de marzo de 2014

Lo bueno de estar sola es no tener que esperar nunca nada. De nadie.


Eran unos ojos de tigre que arañaban todo intento de no acercarte a él, y una sonrisa que a cualquiera podría despistar con facilidad. Y que esperar del resto de su cuerpo, todo un James Dean del siglo XXI, con cigarrillo en mano y mirada perdida. La misma mirada perdida que hacia que te encontraras con una parte de ti con la que nunca pensaste que te encontrarías. Era aquel paquete que nunca te cansabas de abrir, a pesar de saber de antemano que en su interior no habría nada. 
Inevitable era que pasara, pero más inevitable que tarde o temprano dejara de pasar, pues con el tiempo aprendes que de poco vale que te regalen una caja bonita, si por dentro está vacía.

Y que la perfección se reduce a nada, en aquellos que no saben querer como si todo.

jueves, 20 de febrero de 2014

El principio del final.

 Aquel día abrió los ojos de golpe, él y su idiotez la obligaron a hacerlo, aunque era sabido que realmente no quería. Hubiera preferido vivir engañada más tiempo a admitir que no podía cambiar aquello que tenía delante de ella, y lo más doloroso, qué después de mil intentos, tocaba darse por vencida.

Buscaba sus ojos y ella los ocultaba, no quería mirarle cara a cara porque sabía que él no merecía mirarla. Intentaba huir. Huir de sus brazos, pero la agarraba. Y cuanto más intentaba liberarse, más la presionaba, tanto que hasta lograba hacerle sentir dolor, más dolor del que ya le había hecho sentir.
A pesar de la intensidad con la que la sujetaba, ella seguía en su agonía por alejarse de tal ser, y mientras la impotencia la consumía, a este no se le ocurría otra cosa mejor que besarla mientras seguía presionándola.

"El amor que quiere, no hiere", pensó.

Y aunque así lo pensara, volvió a autoengañarse una vez más, pues volvió a creerse sus "no volverá a pasar". Ignorando así, que si alguien te ama, no tiene porque prometer eso, porque quien te quiere no hará nada tan grave como para poderte destrozar (o dejar mal).
Así que pasó el tiempo mientras seguía engañada, pero ya no como antes, ya no con la tonta ilusión de hacerlo cambiar.
Fue más con la tristeza y desilusión con la que convivió esos meses, que con él, meses durante los que supo que el punto y final no eran una cuestión de pena, sino una necesidad.













jueves, 6 de febrero de 2014

«Hay veces que deseamos que el sentido común, fuera más común».

Explicadme como alguien puede decirle "eres una puta" a la misma persona a la que 3 meses antes le decía "eres mi vida".
Qué sí, que se puede estar dolido, pero ¿tanto es el orgullo que supera lo vivido?
¿En serio tantas horas de dedicación y deseados momentos para que te terminen hablando peor de lo que se le puede llegar a hablar a un desconocido?
De verdad que no lo entiendo  porqué lo mínimo que debe quedar, es el respeto. 
Vale que todo termine, que se ponga punto y a parte, que se decida no llevar ni tan si quiera una amistad por evitar así el dolor que se pueda causar,  pero ¿qué es lo que les hace realmente destrozar de esa forma todo eso que alguna vez se calificó como amor?
Porque cuando hacen eso, cuando rebajan el cariño y el respeto a lo más mínimo y aumentan la hipocresía y el orgullo de sus palabras, eso es lo que hacen, rompen todas las gracias que pudo tener una historia y te llevan de esa forma a desahacerte de regalos, a quitar fotos de marcos, a romper cartas y a prenderle fuego al olvido (para siempre).

Juro que odio sentir que quise a la persona equivocada, 
pero a veces, no te dejan más remedio que el de sentirlo así.
      (Y no sé como a día de hoy no se nos van las ganas de amar).




domingo, 12 de enero de 2014

Y así fue.

De cada día que pasaba, le dedicaba sin quererlo un tiempo a recordarlo, y según transcurrían las semanas se iba preguntando más y más como podía haber sido tan tonta, como pudo no haber puesto antes punto final, pero siempre llegaba a la misma conclusión; "no lo sé, no lo sé".

Llega la oscuridad, calla el mundo, solo tú y el vacio, y resulta inevitable no ponerse a pensar mientras las horas vuelan sin que apenas te des cuenta. 
En uno de esos vacios solitarios recordó el último día que le vio, se fue sin despedirse. 
Siempre iba ella detrás cuando discutian, siempre intentaba que no se marchara. Ese día, el último que se acomodó en su hombro, no corrió ni hizo apenas algún intento de los que había estado dispuesta a hacer alguna vez para que se quedase, esa vez no. 
Unicamente gritó llamándolo por su nombre en un ligero intento de que no se fuera sin antes abrazarla , pero aquel nombre se desvanecia lentamente en sus labios, hasta que se hizo el silencio absoluto y las miradas cercanas se dirigíeron a ella con aires de tristeza. Y fue así, mientras veía que no la escuchaba, que seguía recto en su paso sin mirar atrás, viendolo salir a lo lejos por aquella puerta, como supo que también le estaba viendo salir de su vida.

«Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender».

-¿Y qué opinas del matrimonio?
-"Sólo un papel" dijo.
-¿Pero crees en el amor? ¿qué buscas en él?
-Alguien que esté ahí cuando no haya nada, alguien capaz de llevar una amistad que mantenga mi vida organizada, que se encargue de los niños cuando los haya... 
-Entonces... ¿no crees en el amor?
-Creo que es algo temporal, algo que se acaba y ya no vuelve. Luego solo queda el compromiso de cuidarse el uno al otro y mantenerse unidos por respeto a la familia.
-No... definitivamente ni crees ni sabes qué es el amor. 

Lo dijo claro desde el principio, pero ella prefirió ignorar sus palabras.   
No era su destino permanecer con alguien así, eso no le traería felicidad, y lo sabía bien pero eligió tontamente el reto de intentar cambiar esas ideas, de intentar cambiarlo a él... olvidando que cuando quieres a un ser, tienes que aceptarlo tal cual es, porque eso es el amor, y porque por mucho que se quiera, ninguna persona cambia por nada, ni por nadie. 


miércoles, 8 de enero de 2014

Ven amor en un mar, dónde yo ya sólo veo agua.

Según la ví  aposté a que seguiría siendo esa persona reservada y bondadosa de la que me habían hablado.
Y sí, a pesar de todo lo acontecido, parecía seguir siéndolo. Era como si aún no reparara demasiado en mostrarlo, como si todo el odio que habían intentado imponerle no fuera suficiente para que ella destruyera la relación con su yo interior y se alejara de esa forma de ser tan particular que tenía con ella y con el mundo. Aunque, para ser sincero, lo poco que sabía de ella, me hacía pensar que si en algún momento se veía tentada por la suerte, podría hacer hasta lo más inesperado.
No, no era distinta, era real.
Me había sonreído muchas veces desde el poco tiempo en el que la conocía, pero nunca tan como ese día. Deseé como nadie preguntarle la causa de la felicidad que llevaba puesta en ese momento tras lo que había parecido un largo tiempo dejándola colgada en el armario, pero por muy grande que era mi deseo de saberlo, mayor aún era mi vergüenza. 
Me cuestioné también el preguntarle sobre su vida en general, pero  tampoco lo hice, después de todo y trás unos  meses con sabor a café, ya debía estar cansada de que se lo preguntaran. Se lo pude  notar en lo que no decía, en los temas que parecía que evitaba que pasaran por mi mente o incluso, por la suya propia.
Intenté por ello no nombrar nada de eso que supuse que no querría que le nombraran, pero no pude evitar que no pasara. 
La miré con simpatía hasta que mi vista se apartó de ella en un intento de esquivar a dos amantes que iban besándose al andar. Cuando mi mirada volvió a encontrarse con la suya,  soltó un "ven amor en un mar, dónde yo ya sólo veo agua".
Entonces mi forma de mirarla cambió y me aventuré a responder: "yo sólo te veo a ti".
Y sonrió como seguramente hacía mucho que no lo hacia, con esos ojos llenos de un brillo que rebosaban ilusión, esa que tanto ella como yo habiamos intentado disimular. 
Entonces supimos que el comienzo de algo nuevo estaba justo ahí, delante de nosotros, en nuestras pupilas, en nuestras ideas y en todas esas risas que también se aventuraron a salir.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Esta vez no me agacharé para recogerla.


Martin Luther King pensaba que la mejor manera de solucionar un problema era eliminando su causa, así que lo intenté, pero creo que si no sirvió de nada, tampoco sirvió de mucho.

"Tengo otros problemas más importantes que atender que lo nuestro". Sí, lo había vuelto a dejar claro y esta vez más que nunca.
Cogí las maletas, abrí la puerta sabiendo que no lo volvería a hacer y mientras sujetaba el mango de esta, le miré una última vez a esos ojos que me habían acompañado tanto tiempo y parecían ahora los de cualquier desconocido non grato. Y de esta forma, mirándole como jamás querría volver a verlo, cara a cara,  me dispuse a decir lo único que ya quedaba por decir:
 "Ya tienes un problema menos".
Me viré apartando así mis ojos de los suyos para siempre y cerré la puerta de un portazo.
De lo que pasó después no sé nada, sólo llegue a conocer de una indiferencia mutua que camuflaba todo el odio y rabia propio de tal situación.
Supe entonces, a través de toda esa indiferencia fingida, qué aquella puerta se había cerrado eternamente, con un candado que nada ni nadie podrían volver a abrir nunca.

Y fue así, mirando las vistas de aquella ventana del 2º piso del café en el que me encontraba, desde dónde se cayó la venda y fui conocederá de que había hecho lo correcto y algo mejor debía estar aguardando.

jueves, 5 de diciembre de 2013

«Demasiado tarde para decir: "estamos a tiempo"».



Esperé todo el día una respuesta que lo aclarase. Una respuesta que hiciera del problema solución, pero por mucho que esperé, nunca llegó. 
Cada hora restante para finalizar el día me quitaba un poco más de la absurda fe que había intentado mantener durante tantos años a base de "cambiará, verás que sí, lo hará".  Sentí cómo a cada segundo que pasaba iba asumiendo lo que no me había atrevido a asumir en esos años. En alguna parte de mi y a pesar de eso, mantuve la tonta ilusión de que aunque fuera tarde, se dignara a alejar la confusión y acercar la tranquilidad. Incluso, en mi mente cabía la opción de que respondiera sin responder a mi pregunta, solo preocupándose por un estado de ánimo del que en esos momentos carecía por situaciones que no vienen a cuento, pero que son de esas por las que debe mostrar afecto hacia ti quien dice que te quiere tanto. Pero ni si quiera eso hizo. 
Le dí la oportunidad de cambiar nuestro destino, pero la ignoró, y lo hizo  cómo quien la ignora porque cree que alguien no será capaz de irse de su lado, solo por el querer, pero este a veces no es suficiente,  olvidando así que dar por hecho que posees a alguien, hace que lo pierdas. Asi que eligió el fin, el pasar página, las noches de almohadas empapadas en recuerdos que habiendo sido alguna vez dulces, se tornan esta vez amargos. 
Sí, ese tipo de recuerdos que ahora desearías no haber creado nunca porque duelen más que cualquier herida.



Y quizás después de todo, lo más doloroso no sea el "te lo dije" de los que me lo dijeron, sino el "te lo dije" que me dije a mí misma y que ignoré de la misma forma que él ignoró años de a**r. 

El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...