-

-
Mostrando entradas con la etiqueta love. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta love. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de marzo de 2020

Recuerdos



Es tan inocente que me sonrojo. La luna llena asoma en el horizonte de la noche. Entonces salgo corriendo de mi habitación y les chillo a todos: "¡La luna, la luna, vamos, vamos, daos prisa!". La mayoría de las veces los quehaceres no son tan importantes ni la pereza supone un freno. Y los cuatro con toalla en mano andando a la playa. ¡Qué emoción el camino! Qué alegría más pura al sentir el pie desnudo hundirse en el frescor de la arena. Correr como niños. Meternos en el mar con ropa y sin ella. Sentados en silencio, observando el movimiento.

También así en Ortigueiras,  parados tres, viendo una tormenta entre montañas. Tarareando canciones inventadas, jugando a construir cosas con palos y ramas. Llorando en cementerios ignotos. Cantando al olor del eucalipto que arde en el fuego que nos cobija. Danzando la alegría de existir. Rodeados de árboles inmensos.


He sido tan feliz bailando para otros. Observarles como a la luna o al fuego. Tocando sus caras con cariño. Sintiendo cada roce respetuoso y sutil recorrerme sin pretensiones. Buscando constelaciones en una mirada. Ayudándonos a recordar así que estamos vivos y que alguien nos ve. Que, si defino el amor con el corazón en la mente y la mente en el pecho, sabré admitir que se parece a todo eso.


{Pink Floyd - Shine on your crazy diamond}





sábado, 29 de octubre de 2016

Querer por querer desaparecer.



"El amor es el anhelo de salir de uno mismo" 
 balbucean páginas absurdas con fotos sobre el amor y la felicidad. 
Ellos no saben, los que le dan "like" menos aún.
¿Sabrán, al menos, quien fue Baudelaire? ¿Lo sabré realmente yo? -no lo creo.-


Empty people por Lesley Oldaker.


Nosotras habíamos intentando salirnos tantas veces de ese sentimiento y responsabilidad que es ser uno mismo, que algunas veces ni volvimos. Y eso que en realidad seguíamos siendo, pero sin ser conscientes de ello. Nos omitimos de nuestro propio cuerpo, de nuestras propias decisiones. ¿Quien manda aquí? No sé, yo no, ¿Qué quiere él? ¡Ah! entonces eso es lo que queremos nosotras. 

Vestíamos para otros, nos arreglábamos para otros, y hasta sin darnos cuenta, eramos presas del miedo y la inseguridad que nos inculcaban otros. "Eso nos acercará" pensábamos "a su amor."
Pero en realidad, más que acercarnos, nos alejaba del mundo. Eso es lo que pasa cuando uno se reprime de sí mismo, y vive sintiendo lo que otros quieren que sienta, haciendo expresamente lo que le manden, lo que necesiten, lo que le distrae y le hace olvidarse de sí. 

Y según iba pasando el tiempo, la vida y el romance, el yo se iba haciendo más chiquito, casi casi hasta desaparecer de ahí dentro. Eso fue lo que nos pasó. Hicimos las maletas de a poco y nos fuimos desviviendo por otros, sin saber, literalmente, que por esa manera tan injusta y egoísta de dar amor, acabaríamos moribundas. 

¿Injusta? ¿Egoista? ¿Para quien? ¿Para el yo? 
No. Injusta y egoísta para el otro, que nunca es quien uno es, y sin embargo recibe la enorme responsabilidad de ser el centro de todo un mundo, su sostén. Y pierde, el pobre -o la pobre- desgraciado/a que sea "el otro" la bonita oportunidad -para nosotras, la única que merece la pena- de conocer a alguien en su veracidad, por ser nada más y nada menos que todo lo que es. 

Eso se está perdiendo en lo efímero, eso se está perdiendo en el querer por querer desaparecer. 



It takes a lot to give, to ask for help

To be yourself, to know and love what you live with

It takes a lot to breathe, to touch, to feel

The slow reveal of what another body needs.


domingo, 3 de enero de 2016

Vivir con el recuerdo.


Si no tuviera miedo de decirlo, lo diría, y lo diré.
Le quise, ¡ay! si le quise.
Tanto tanto que aún le quiero. Tanto que siempre lo haré.
¿A pesar de todo? (diréis)
A pesar de todo.
A pesar de mí y a pesar de él. De las tan malas circunstancias que se dieron y de las tan buenas que se dieron también.
Es inevitable querer lo que uno ha vivido. Las primeras veces se viven intensamente, ¿como no añorarlas?
Así como la pequeña Carla siempre será la pequeña Carla en mis recuerdos. Así como siempre la recordaré, como la viví, como la conocí, como la primera amistad cómplice que entablé. Así como el brillo en los ojos del primer presente consciente que me trajo la navidad. Así como la emoción de la primera vez que monté en avión, un 15 de enero. Así como la euforia del primer beso. Así como la magia que nos regala cada primera toma de contacto. Así, así es como le quiero, así es como en mi eternidad le querré.

jueves, 31 de diciembre de 2015

El corazón es un órgano frágil con el que tenemos poco tacto.


Ahora, que ya estuvo quien parecía y no era, ni será
lo que pretendía aparentar.
Quien fue "no" desde la primera mirada
pero a quien tampoco se pudo ignorar.
La persona que vino para marcharse
y la que volvió para irse.
El pero no constante.
Lo que nunca fue porque la distancia asustaba,
y lo que al final se luchó por que fuera,
pero se quedó a medio camino entre las ganas y el vacío.
Quien parecía eternidad y tan sólo fue segundos.
La locura, el placer pasajero, la sonrisa tonta,
la decepción y todas esas mierdas.
Ahora, que está tan claro,
que al final de todo estas tú dándote cuenta
de que solo quieres un compañero/a de aventuras
con quien escucharse mutuamente los pasos cada día.
Solo eso.

domingo, 6 de diciembre de 2015

El siglo XXI nació huérfano, porque murió Cupido.

Y más allá:
Vía pinterest
Ese es el problema, nos atrevemos a decir que amamos a alguien cuando en realidad tan sólo le queremos. Y querer se quiere como el niño quiere la piruleta en la cola del super, de la forma en la que llora y patalea por conseguirla. Como cuando la madre sucumbe a los deseos del crío y a la media hora el caramelo está tirado en alguna parte de la trasera del coche, olvidado y embadurnado en basura.
Queremos recelosos e indefensos, como personitas de 4 años que no son capaces de reprimir sus emociones internas. Qué no están seguros de saber lo que desean. Olvidaron enseñarnos las materias del corazón, y así estamos. Desconocedores del verbo amar que tratan de practicarlo equivocamente. Que no saben del cariño desinteresado, ni de la libertad de amar sin jaulas. Dónde encerradas mueren respeto, lealtad, y la verdadera confianza que no se sujeta de explicaciones.
Pero no nos confundamos. El amor no está hecho para los que piensan que tan sólo hay que amar a una persona. Esos se conforman con un refugio carceloso. Cuando uno ama de verdad, ama al universo y a todo lo que hay en él.
Y por ello tan poco amor y tanto querer. Y tantas guerras, de tantos tipos.

martes, 21 de julio de 2015

Loca de atar.

Tener un nudo en la garganta - Paula Bonet
Vía: 
https://www.pinterest.com/pin/373869206541195665/

Quiero, pero
estoy tan atrapada en mí
que no puedo ser de nadie más.

Espero poder,
como verbo y sujeto a la vez.
Pero se me resbalan las ideas
y en la desesperación me enamoro de la nada.

Digo que vivo enamorada de la vida
pero miento
digo que no necesito a nadie
pero vuelvo a mentir.

Tengo tantas ganas de volverme loca de atar por alguien
que me ahogo con la cuerda de la exigencia
y me falta el aire.





domingo, 14 de junio de 2015

Tan sólo queremos ser escuchados.


Vía www.pinterest.com
¿No lo entiendes?
Si toda persona siente alguna vez la necesidad de escribir después de una ruptura, no es casualidad.

No, no te equivoques. No duele porque aún le quiera, sino porque aún no he querido a nadie más.

En realidad, no lo amaba a él. Amaba el tener a alguien que quisiera escuchar las bobadas que me pasaban cada día como si fueran lo más interesante que podía haber ocurrido en el universo.


Una persona que me miraba a los ojos como si en ese instante tan sólo importara lo que yo dijera.

Capaces de preguntarnos curiosidades absurdas que nos pasaran por la cabeza sin ese miedo común a ser juzgados por ellas.

Era distinto. Estar juntos se igualaba a ser quienes realmente eramos cuando tan sólo estábamos a solas con nuestra propia alma. Era real.

Él paraba su mundo por mí y yo estaba dispuesta a parar el mío por el suyo, si no me lo paraban antes sus besos.
Y eran esas sensaciones estúpidas la que me llenaban de ilusión y las que me hacían quererlo tanto como le quise. La sensación de que en un planeta como este que nunca se detiene, había alguien dispuesto a bajarse por mí.

No sé porque necesitamos tantísimo eso.  Quizá sea por el daño que ha causado el elevar la voz para decir algo y notar como mueren las palabras en la indiferencia de a quien se las mandas.

Indiferencia, por eso es lo contrario al amor. Por eso pocas cosas llenan tanto como esa, porque la mayoría de las veces todo se siente como frases muertas. Y el amor, al menos durante un rato, te hace creer que no. Que verdaderamente hay alguien que está escuchando nuestras ideas cuando alzamos la voz; para darles sentido, para darnos vida.

Al fin y al cabo, lo único que buscamos es ser escuchados.

martes, 16 de septiembre de 2014

Thursday, never looking back.

Algunos labios tienen peligro. Lo supe cuando le vi elevar los suyos mientras en mi mente comenzaba a sonar aquella gran canción de The Cure. I don't care if Monday is blue, Tuesday is gray and Wednesday too. Él sonreía y yo temía cortarme con el filo de su sonrisa, pero qué bonita. La verdad, no me hubiera importado acercarme más hasta que los que se hubieran cortado hubieran sido mis miedos. Es fácil caer rápido ante los encantos de una boca que sabe lo que dice. No esperaba que pasara. No planeaba que moviera ficha y terminara logrando hacerme un jaque mate a mi parte más helada. Pero nada ha podido evitarlo, ni si quiera yo. Su mirada me la ha empezado a derretir. Pasó en uno de los instantes en los que me miró, habló, hablé, sonreí y sonrió. Thursday, I don't care about you. Cuando la compañía es buena, las piernas tiemblan. Temo volver a temblar si le tengo cerca y que lo note. Pero, ¡qué demonios!, It's friday, I'm in love.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Hurgar en el pasado es tropezar con el presente y por ende, empezar el futuro con mal pie.

No me hables de tu pasado si lo que vas a decir está relacionado con las personas con las que has estado. Descuida, que yo tampoco hablaré del mío. Hurgar en el pasado es tropezar con el presente y por ende, empezar el futuro con mal pie. No es que no quiera saber nada de ti, sino que precisamente, quiero saber todo lo posible. Y está demostrado que hablar de esa parte de lo vivido hace que las inseguridades echen el freno a continuar queriendo conocer más. Miedos tontos quizá. El pasado, qué no está, pero que si se nombra no deja florecer a lo que sí. Entiéndeme, es por nuestro bien. ¿Qué pensarías si yo te hablara de alguno de los hombres que ha rozado mi piel? pues eso. No necesitas saberlo, yo tampoco. A mí también me hubiera encantado ser tu primera, pero con el paso del tiempo vas comprendiendo que ser la última persona en la vida de alguien es de las mejores cosas que te puedan pasar. Mucho mejor que ser el primer recuerdo de unas caricias que le hicieron sentir humedad. Así que no me des detalles, ni fechas, ni lugares. Sólo dime lo justo y necesario. Ni más de lo que creas que necesite saber, ni menos. Tampoco quiero ser ni que seas misterio, pero pasa que sencillamente hay cosas que no es necesario conocer. Piénsalo. Podría dejar todo mi pasado atrás, enterrarlo y olvidarlo si tan sólo viera en ti la señal. Si también estuvieras dispuesto a hacerlo. Sería bonito, sería real.
Podríamos ser como esos dos que se callan toda la pasión que han vivido porque sienten que toda la vida que quieren recordar empezó el día en que se conocieron.





jueves, 5 de junio de 2014

Wayfaring stranger.

Que tendrán los hombres con la mirada perdida, que tanto la pierden. Escuchando la música de una vieja radio y sintiéndose reina de la oscuridad en unos brazos que la sujetan con cigarrillo en una mano, y vaso de whisky barato en la otra.
Sabía que aquello no le convenía, pero sus piernas le fallaban a la hora de huir de aquellos ojos que cuando querían, podían desnudarla con la mirada.
Claro que quisiera no ser así y no conformarse con el falso abrazo que le fingen después de haberse dejado visitar las intimidades, pero ya era demasiado tarde como para no creer que aquella era la única forma de sentir ese algo de lo que le faltaba. Simulaba entonces no saber que un descuido puede hacer del roce, cariño. Y que el cariño cuando es roce, puede llegar a escocer. Pero bien que lo sabía. Tanto, que se le notaba en los "te quiero" que nunca dejaba que le dijeran.
Todo tiene un por qué, y el suyo fue una historia de la que ya solo quedan cenizas esparcidas por no se sabe dónde mientras suena Ride allí, dónde faltan ventanas que le iluminen la esperanza.




lunes, 2 de junio de 2014

Buenos días, insomnio.

Que incómodo cuando se te mete un "quiero" entre ceja y ceja y ya no hay quien te lo saque, más que tu mismo. Que incómodo porque te ves obligado a darte de palos contra la realidad, a abandonar la ilusión y la esperanza, y a dejarlas botadas en  alguna estación por la que al parecer, no va a pasar ningún tren. 
Esperabas por algo que nunca iba a suceder. "Estúpido" te dices. 
El poco alisio de honor que te queda viene dado por el saber que no has sido el único que se ha visto aguardando por alguien que no pensaba sucederle. Por lo visto, cada día somos más los que nos quedamos a dos velas en un banco dónde todo es oscuridad, menos el que sujeta todo el cariño que quiere dar. 
Ya veis, eso de lo que os hablo, es la única droga tan fuerte capaz de hacerte ver todas esas ruinas, como si estuvieran encendidas, como si no fueran lo que realmente son. Porque el amor tiene esa manía de distorsionarnos la realidad, las ideas y la propia razón. De hacerte creer que un corazón herido, puede volver a palpitar sin el miedo a otra derrota y al no salir ileso, como haciéndote olvidar que en un mundo donde existen miles de millones de dos que se dan de eso, también existe el fracaso. Y te darás cuenta, una vez más, mientras te golpeas contra la realidad y te mojas la cara en sudorosas noches de insomnio. 
Pero no te preocupes, es bien sabido que el palpito que se ha mantenido latente tras mil derrotas, podrá seguir latiendo durante otras mil más. 
Es nuestra naturaleza, la de amar.


martes, 20 de mayo de 2014

Y sólo ser.


Puede ser la misma sensación que te haga volar alto, la que segundos después te precipite hacia lo amargo. Porque puede ser así. Porque existe el miedo y es la peor arma jamás inventada. La que más destruye, la que más mata. La peor influencia, la que siempre te lleva a perder cuando no quieres perder nada.

Curioso es también, que eso que te haga sentir en algún momento tantas ganas de comerte a alguien hasta lamer el mundo sobre el que se encuentra, sea lo mismo que a veces te quite el ansia de todo, menos del chocolate. A ese es al que más acosas cuando sufres una derrota, o cuando padeces un no sé qué de esos de 'qué se yo'.

Porque a veces los hay que me preguntan por el amor, sus raíces y  sus desembocaduras. Porque se han dado cuenta de que besar una boca no es todo, ni suficiente. Y ya sé que preguntan más por ellos mismos que por nadie, lo sé. Pero lo hacen.

Y yo solo acierto al decirles que el amor es como un arma de doble filo. Qué no se clava a nadie queriendo (aunque puede ser que no te quieran),  pero que de no saber manejarla, se pueden derramar muchas gotas de sangre. Porque aunque los haya que traten de disimularlo, ya está demostrado que el corazón es el órgano más frágil del cuerpo. De todos los cuerpos.

Pero que no hay por qué alarmarse, porque creo que es verdad eso, de que el amor tiene complejo de vino añejo. Y que mejora con el paso del tiempo.
Pero no olvidemos que para ser añejo, antes hay que no serlo, y solo ser.

sábado, 17 de mayo de 2014

Quisiera.

Pongamos que eres un sueño y yo alguien que está dispuesta a cumplirte. A lucharte. A conseguirte.

Imagina por un rato que quiero que a nosotros ningún "¿y si...?" nos estorbe estándo de por medio.
Y hacerlo todo tal y como quiero. Así, queriéndote.

¿Me dejarías hacerlo?

Si quisiera que no te faltaran abrazos. Abrir tu puerta. Dejar algo dulce en la cocina y llenarte de besos la casa comenzándo por el sofá.

¿Me dejarías pasar?

¿Y si quisiera ser contigo? (pero sin el "¿y si...?")
Y seguir corriendo sin mirar atrás. Seguir cortándonos la respiración a ratos. Seguir arriesgando. Seguir siendo.

Seguir.

sábado, 3 de mayo de 2014

'por mucho que quisieran, no podrían entenderlo'

Esa sensación de pararte a ver el mundo, observar lo que tienes delante justo cuando lo puedes ver con claridad, sin imaginaciones que valgan, y sentirte parte de él. Qué verdaderamente estás ahí,  qué nada más importa. Qué por un segundo o unas horas, lo único que hay, es lo que estás palpando.
Y qué todo tú le dediquen de sí.

Pondrán caras raras. Se preguntarán de qué se trata, que a qué vienen esos dos a veces y a besos, pero por mucho que quisieran, no podrían entenderlo.
Y que le vas a hacer tú, si sabes que no vas a dejar de hacerlo, que cuando le tienes cerca, es como si fuerais fuego y hielo, y te derrites. 



domingo, 20 de abril de 2014

Hay momentos que deberían permanecer eternos.

No es planeado, lo juro, no lo es. Son sólo dos miradas que se cruzan. Que ya se hablan sin hacer el esfuerzo de decirse nada y que antes de hacer retumbar sus cuerdas vocales, ya lo saben. Luego, cuando lo hacen, cuando se dirigen palabra, lo confirman. Ya que parece que todo lo que hablan concuerda, como si sus mentes formaran un puzzle de ideas de todo tipo que encajan al ser confesadas.

Y es bonito, muy bonito, cuando sientes que tienes ante ti una persona así. De esas que te hace sentir cuando te sostiene entre sus brazos que tu hogar está dónde esté ella, como si siempre le hubieras pertenecido. Inclusive, desde antes de conocerla. Porque antes de hacerlo, ya la imaginabas. Le ponías el interrogante en la cara, se la difuminabas, pero ya soñabas despierto con que ese alguien fuera tan como será y como te hará sentir quien tendrás delante.

Sabrás algún día de esa sensación, de sentir que nada más importa en el mundo mientras permanezca allí; preocupándose, haciéndote reír, acariciándote y mirándote como hasta entonces nadie lo habrá hecho nunca antes.  Y le devolverás esa atención junto a todas esas caricias (o más), y jugaréis a daros cariño, pero sin jugar.

Te advierto que cuando sientas sus labios a milímetros de los tuyos quizá, y puede que quizá, algo (no sé sabe aún qué exactamente) pueda acelerarte el pulso y descontrolar tu corazón. Entonces, una sensación parecida a los instantes previos a un paro cardíaco te consumirá, pero no te alejarás de lo que tienes delante aunque te desmayes.
Continuarás jugando al quiero y no sé si debo hasta que no aguantéis más y haya beso. Es ahí cuando el palpito se descontrolará aún más.
No sabrás explicar esa sensación, porque antes jamás, jamás la habías vivido.
Y te alegrará sentir que ahí sigue tu miocardio, sorprendido, porque justo dio con lo que buscaba en el momento exacto en el que se cansó de buscar. O algo incluso mejor, algo real.

Sentirás, cuando se den todos estos hechos, que un paro cardiaco en tal situación no sería una buena forma de morir, pero que de haberlo hecho, lo habrías hecho feliz.

Y será así como entenderás porqué nunca funcionó con nadie más. Como dejarás también de cuestionarte el porqué de toda esa gente que dijo que te quería y salió de tu vida, porque es en ese instante en el que te sonríe mientras te aparta el pelo y te besa sujetándote la mandíbula en el que lo sabes. En el que sabes que nadie más podría hacerte sentir así por mucho que lo intentara, nadie.
Y no podrás dejar de sonreírle. 






El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...