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jueves, 6 de noviembre de 2014

"The movement you need is on your shoulder."

Hubo un tiempo en el que me palpaban y se me paraba el mundo. Me envolvían en un hechizo que aún sigo sin haber llegado a comprender del todo. Que me hacía no poder escaparle. Después vino otro, sin saber como, en el que todo eso se desvaneció, se marchó. Hey Jude, don't be afraid. Quizás sea como el aire que está ahí aunque no lo veamos. Quizás sea como cuando sin esperarlo nos sorprende con su ráfaga de viento. Quizás sea sin querer algún día, o queriendo. De momento es como si ese sentimiento se me hubiera ido a por tabaco para no volver. For well you know that it's a fool who plays it cool by making his world a little colder.
Ya no interesa anhelar que vuelva. Ya no busco un alma que encaje con la mía. Si soy una persona dura es porque ya me han roto antes y no al revés. Si hubieras estado estos años en mis zapatillas lo comprenderías. Entenderías eso de preferir ser sólo uno y la soledad. Porque cuando se trata de encontrar el amor menos suele ser más. Y que si te caes debes ser tú mismo el que se levante aunque ya no tengas piernas sobre las que hacerlo, porque nadie vendrá a ayudar sin querer algo a cambio, o queriéndolo.  The movement you need is on your shoulder.
Será que me hice a la idea de que no tengo porqué buscar ahí afuera alguien que cuaje con todo eso que tengo dentro. 

lunes, 18 de agosto de 2014

Hay que saber en quien invertir lo poco que se tiene.

Ese imbécil me había vuelto a dejar tirada una vez más y sólo se le ocurría llorar y pedir disculpas arrodillándose ante mí, como si eso fuera a cambiar algo.
A decir verdad podría haberlo logrado con un sencillo: "no te vayas y yo tampoco lo haré." Pero no me quería lo suficiente como para que se le ocurriera sugerirlo.
Ya estaba tan acostumbrada a las decepciones que no me sorprendía una más. Imagínate si fue tan poca la sorpresa, que le di mis mejores palabras y un: "no te preocupes, no pasa nada." Quizá sólo quería que se callara hasta que llegara el autobús porque escuchar el silencio me parecía más agradable que escucharlo a él. Pero no paraba. Le sequé las lágrimas y le consolé. Me había roto las ilusiones una vez más y estaba acariciándole la cabeza como si no lo hubiera hecho. O como si de verdad le doliera ser tan gilipollas. Que tonta fui.
Diría que si estaba llorando no era por esa decepción, sino por todas. Porque se estaba empezando a dar cuenta de que me estaba perdiendo. Nunca dejó de hacerlo, pero supongo que hasta entonces no se había percatado. Siempre hacía algo para ganarse el perderme. Creo que es la única cosa en toda su vida que no le habrá gustado ganar.
Igual te lo niega y te dice que le dejé por irme con un negro con la polla más grande que la suya, no sé, muchas cosas de las que sólo algunas pocas no serán invención de su imaginación. No sabe que por mucho que diga, la realidad siempre será la misma. Y eso no puede cambiarlo aunque intente ocultarlo.
Dile que no se olvide de todas las veces que la fastidió y le dije que le dejaría, pero no lo hice. Dile que aunque le cueste asumirlo, si le dejé no fue porque el problema fuera que hubiera otro. Algo peor, que el único problema siempre fue él.
O mejor, no le digas nada, ya se dará cuenta cuando nadie le aguante tanto los berrinches como yo lo hice.














viernes, 4 de abril de 2014

Y esto es solo una aproximación.

(voz en off)
En suma, consta de un promedio de vida de 85 años;
1.020 meses, 4.080 semanas, 28.560 días.

Visto así, no parece tanto, pero de igual forma le restamos importancia al Tiempo;
sentados, viéndole ir y venir. En camisa de tiras. En bañador. Con sombrero. Tapado hasta el cuello.

Sí, es cierto, el tiempo no se va a quedar a charlar contigo por muy interesante que te creas, pero pararte a tan solo verle marcharse no es una buena forma de aprovecharlo. Aún así, no podrás negar qué lo hacemos. No siempre, no de la misma forma ni en la misma medida, pero lo hacemos.

¿Quien no ha tenido días de no hacer nada? de despertar y pensar "ya lo haré mañana", de decir "no te preocupes porque sea lunes, ya vendrá otro viernes" y así, vemos la vida pasar, mientras se nos pasa la vida.

Sé que le das mucha importancia a los números, y que vives tan aguardando cosas, que no piensas en que el momento es ahora. Prefieres pasarte esto, que es lo único real que tienes entre tus manos, pensando en terminar el año por ver si empieza uno mejor, ignorando qué el actual podría serlo desde ya. O siendo más realistas aún, qué quizá el próximo no sea nunca próximo para ti (y quien dice año, dice día).

Y no entiendo esa manía de convertir los días en eso, números. Sí, esa clase de manía que te hace tener un almanaque dónde poner las fechas importantes (y pasarte las horas anhelando sus llegadas).

Quizá aprovecharíamos más la vida sin ellos. Quizá. Porque al final, lo único que quedan son pequeñas escenas de toda una vida, que flotan en nuestro mar de ideas sin una cronología fija.

Pero ya sabes, esto pasa porque tendemos a creernos de acero inoxidable, de cristal irrompible, eternos, indestructibles. Hasta que viene alguien a abrirte los ojos y a apagarte el corazón, y se acaba tu "interminable" historia. Así, sin más.


jueves, 5 de diciembre de 2013

«Demasiado tarde para decir: "estamos a tiempo"».



Esperé todo el día una respuesta que lo aclarase. Una respuesta que hiciera del problema solución, pero por mucho que esperé, nunca llegó. 
Cada hora restante para finalizar el día me quitaba un poco más de la absurda fe que había intentado mantener durante tantos años a base de "cambiará, verás que sí, lo hará".  Sentí cómo a cada segundo que pasaba iba asumiendo lo que no me había atrevido a asumir en esos años. En alguna parte de mi y a pesar de eso, mantuve la tonta ilusión de que aunque fuera tarde, se dignara a alejar la confusión y acercar la tranquilidad. Incluso, en mi mente cabía la opción de que respondiera sin responder a mi pregunta, solo preocupándose por un estado de ánimo del que en esos momentos carecía por situaciones que no vienen a cuento, pero que son de esas por las que debe mostrar afecto hacia ti quien dice que te quiere tanto. Pero ni si quiera eso hizo. 
Le dí la oportunidad de cambiar nuestro destino, pero la ignoró, y lo hizo  cómo quien la ignora porque cree que alguien no será capaz de irse de su lado, solo por el querer, pero este a veces no es suficiente,  olvidando así que dar por hecho que posees a alguien, hace que lo pierdas. Asi que eligió el fin, el pasar página, las noches de almohadas empapadas en recuerdos que habiendo sido alguna vez dulces, se tornan esta vez amargos. 
Sí, ese tipo de recuerdos que ahora desearías no haber creado nunca porque duelen más que cualquier herida.



Y quizás después de todo, lo más doloroso no sea el "te lo dije" de los que me lo dijeron, sino el "te lo dije" que me dije a mí misma y que ignoré de la misma forma que él ignoró años de a**r. 

El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...