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viernes, 2 de octubre de 2015

Vivir su vida.

La vida es como ese chiste que unos pocos entienden y ríen. 

A veces hay que romper el molde
y reinventarlo /para reinventarnos/
Darle la vuelta al mapa.
Decir sí al no.
Ir contra corriente.
Hacer lo que nunca
como si siempre.
Dejarse llevar por uno mismo.
Matar al gato de curiosidad.
Saborear instantes, sensaciones, vicios.
Dejar de correr tras  la vida,
elegir caminar a su lado.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Now I feel different.

Esta noche ha sido como fue aquel noviembre, pero menos dulce. 
Llovía. Sujetaste mi mano y corrimos. Aún recuerdo tú tacto como si hubiera pasado ayer, como si aún no fueras parte del pasado. Qué rápido pasa el tiempo. 
Desde que no estás me he estado conociendo, y no me caigo tan mal, al revés.  Me noto diferente. Ya no soy aquella ignorante que huía del agua sin saber que de lo que en realidad debía huir era de la persona a la que le dejaba sujetar sus miedos. Ahora sé que hay que atreverse a bailar bajo la lluvia.
Distinta no porque tú no estés, sino porque a pesar de todo, creo que perderte ha servido para ganarme. 

jueves, 6 de noviembre de 2014

"The movement you need is on your shoulder."

Hubo un tiempo en el que me palpaban y se me paraba el mundo. Me envolvían en un hechizo que aún sigo sin haber llegado a comprender del todo. Que me hacía no poder escaparle. Después vino otro, sin saber como, en el que todo eso se desvaneció, se marchó. Hey Jude, don't be afraid. Quizás sea como el aire que está ahí aunque no lo veamos. Quizás sea como cuando sin esperarlo nos sorprende con su ráfaga de viento. Quizás sea sin querer algún día, o queriendo. De momento es como si ese sentimiento se me hubiera ido a por tabaco para no volver. For well you know that it's a fool who plays it cool by making his world a little colder.
Ya no interesa anhelar que vuelva. Ya no busco un alma que encaje con la mía. Si soy una persona dura es porque ya me han roto antes y no al revés. Si hubieras estado estos años en mis zapatillas lo comprenderías. Entenderías eso de preferir ser sólo uno y la soledad. Porque cuando se trata de encontrar el amor menos suele ser más. Y que si te caes debes ser tú mismo el que se levante aunque ya no tengas piernas sobre las que hacerlo, porque nadie vendrá a ayudar sin querer algo a cambio, o queriéndolo.  The movement you need is on your shoulder.
Será que me hice a la idea de que no tengo porqué buscar ahí afuera alguien que cuaje con todo eso que tengo dentro. 

miércoles, 24 de septiembre de 2014

"Tú no, tú estudia" (Cupido)

Hace tanto que Cupido no me tira flechas, que ya no recuerdo como era aquello de estar flechado. A lo mejor he agotado mis intentos de enamoramiento con las personas inadecuadas y ya no me quedan más. Ahora parece que en lugar de tirarme flechas, tan sólo me tira tomates. Diría que se ríe de mí y que el amor es un juego de niños, pero a lo que todos suelen jugar no se le puede llamar amor. En realidad los chicos malos no son los atractivos, lo es la emoción que conllevan. Pero por llevar, ya no me dejo llevar por ninguno. Ni bueno ni malo. Y qué triste que el que me haga verme reflejada en sus ojos con dulzura sea el mismo que no sepa que a una aventurera no se la puede entretener sólo con historias vividas, que también hay que hacérselas vivir. El amor es una droga y quizá cuando te desintoxicas de ella tanto tiempo, cuesta volver a engancharte. Quizá por eso le huyo tanto sin querer. La realidad es que cuando un cuerpo olvida como era aquello de que el rozar de una piel herizara la suya, es imposible volver a caer. Hay veces en las que echo de menos el hecho de poder acordarme de como era sentirlo y que me hicieran temblar. La mirada de deseo, el deseo de querer más. Pero podría ser peor, podría haber perdido todo este tiempo con un gilipollas.


viernes, 19 de septiembre de 2014

Habitar sólo en hogares.


Tienes que marcharte lejos de tu hogar para entender lo que significa tener uno.
No, hogar no es sinónimo de casa. Casas hay muchas, miles. Llenas, vacías. Rosas, verdes, amarillas. ¿Mis favoritas? las blancas con marcos azules.  
Sin embargo el hogar no se encuentra en todas partes. En casi ninguna. El hogar es calor, es comodidad. Son risas e intimidad. El hogar es confianza, recuerdos y silencios agradables.  Es el poder ser tú mismo sin temor a que nadie te diga nada por serlo. El hogar son las personas. Las que quieres, las que te han hecho o te hacen ser quien eres. Ohana. La casa es dónde se hábita y el hogar dónde se vive.
Y cuando te despides de esos seres y te vas, quizá, en busca de otros hogares, no sólo lo haces sabiendo lo difícil que será encontrarlos, sino sabiendo también que si vuelves a los que dejas, ya no serán los mismos. Una casa también cambia, pero no tanto ni tan rápido. Y dirás que raramente notas que las cosas de tu vida cambien, y te diré que todo cambia y sigue igual cuando no te marchas de un lugar. Pero si lo haces y vuelves, lo notas. Notas los cambios, notas la desigualdad. Las personas cambian, todo cambia. Porque el cambio es la esencia de la vida. Lo bueno es que aunque todos esos hogares cambien, nunca olvidan. 

martes, 16 de septiembre de 2014

Thursday, never looking back.

Algunos labios tienen peligro. Lo supe cuando le vi elevar los suyos mientras en mi mente comenzaba a sonar aquella gran canción de The Cure. I don't care if Monday is blue, Tuesday is gray and Wednesday too. Él sonreía y yo temía cortarme con el filo de su sonrisa, pero qué bonita. La verdad, no me hubiera importado acercarme más hasta que los que se hubieran cortado hubieran sido mis miedos. Es fácil caer rápido ante los encantos de una boca que sabe lo que dice. No esperaba que pasara. No planeaba que moviera ficha y terminara logrando hacerme un jaque mate a mi parte más helada. Pero nada ha podido evitarlo, ni si quiera yo. Su mirada me la ha empezado a derretir. Pasó en uno de los instantes en los que me miró, habló, hablé, sonreí y sonrió. Thursday, I don't care about you. Cuando la compañía es buena, las piernas tiemblan. Temo volver a temblar si le tengo cerca y que lo note. Pero, ¡qué demonios!, It's friday, I'm in love.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Desmaquillar los tópicos de la vida.

¿Sabe? Perfección y belleza están indiscutiblemente ligados. Sí, sí, ya he dicho que usted lo sabía.
Pero deténgase, piénselo mejor. 

Si el mundo fuera perfecto no tendríamos nada que hacer. La economía se iria al garete; ¿A quien le venderían los batidos de proteínas? ¿Qué sería de los gimnasios? De las peluquerías o de las marcas de ropa que se forran vendiendo prendas que hacen milagros. O de todas esas otras empresas que venden cualquier cosa para hacernos más guapos. ¿Lo ha pensado? pero no sólo se centre en nosotros, en lo físico. Quitemos el egocentrismo habitual y vayamos más allá. ¿Qué pasaría si nadie necesitara electricistas? ¿Qué pasaría si no tuviera que comprar cada mes esa dichosa bombilla que se gasta cada dos por tres? Si los objetos fueran tan perfectos que perduraran en el tiempo. No haría falta renovar nada que comprase, ni ropa, ni zapatos, ni... todo se iría al garete, TODO. Si el mundo fuera perfecto, solo nos duraría unos pocos días.


Además, sería tan aburrido. ¿De que nos quejaríamos entonces? ¿De que chirriarían los viejillos que se montan tertulias callejeras? ¿Qué criticarían las señoras que no tienen nada más de lo que hablar? Si fuera un mundo perfecto, si todo sucediera como tuviera que suceder, ¿cuantas cosas no aprenderíamos por hacerlo mal? por equivocarnos. Medítelo, adelante.

Todo  nuestro mundo gira entorno al intento de alcanzar la "perfección", "la belleza de las cosas" pero si la tuviéramos, ¿qué demonios haríamos después? ¿Entiende lo que le digo?

Quiero que piense en la belleza y la perfección, en aspectos generales. Es decir, no sólo la conocida en estos tiempos si no la belleza como ya se la han planteado otros (filósofos o no filósofos). El saber, lo natural, la verdad. 

Porque la belleza y la perfección son todas esas cosas también, no se olvide usted de eso. Ni de que cuando intentamos alcanzarla, pierde su esencia. Mire si no a las que se operan siguiendo un esquema erróneo. Cuando las ve con esos flamantes senos como globos mal hinchados listos para exhibirse ¿realmente cree que es algo natural? ¿Realmente ve belleza en eso? Cree que una mujer (o un hombre) con complejos se juegue la vida en un quirófano para cualquier tipo de operación que la acerque a esa idea absurda, ¿merece la pena? Si lo cree así, quizá, usted y yo, no nos llevemos tan bien.

Y ya no es belleza, ni mucho menos perfección, es un intento estrepitoso de conseguirla que deja claro la falta de amor propio. Algo que considero más valioso y perfecto que lo que puedan pensar de uno mismo por no ajustarse a los ideales.

Quererte, aceptarte tal y como eres. No necesitar nada más que lo que tienes. La belleza, la confianza en uno mismo. La verdad, encontrar palabras sinceras en alguien. La naturalidad, la vida y el saber vivirla con sus fallos y sus espinas. El interesarse en conocerla y reírse al darse cuenta de que por muchos intentos que se hagan, nunca se sabrá lo suficiente de ella. No saber como tomarse las cosas y elegir hacerlo con humor. Esa, esa es la verdadera perfección.

sábado, 30 de agosto de 2014

La manía de ir recordándo el pasado según las fechas del presente en las que ocurrieron.

Basta que digas que has olvidado a alguien para que todo el universo trate de recordártelo.
¿Sabes? si alguien actúa como si nunca hubiera tenido amor, no es porque lo oculte como a un tesoro, sino porque realmente nunca lo ha tenido. Igual hace un mes me hubiera parado a escuchar todas esas cosas sobre él que de alguna forma llegan hasta mí. Me hubieran dado ganas de huir y no hubiera dejado de pensar en otra cosa durante otro mes que no fuera él. Pero no. Ha sonado Skinny love y no me ha hecho falta cambiar la emisora. He decidido mantener vivas en mi memoria todas esas cosas que ojalá nunca hubieran pasado pero que tantas ganas me dan de no tenerlo nunca más a mí lado. Y porqué no admitirlo, también lo enriquecedor que me dio. Porque todo ser que pasa por nuestra vida, sea bueno o sea malo, nos aporta algo. Parece que llega un momento en la vida en el que sin saber porqué, te cansas de sentirte vacío. Sabes entonces que es hora de beberse la vida con ganas, de bailarla y cantarla. Que lo pasado está bien dónde está y revolverlo al presente está de más. De dejar ir a lo que no deja avanzar y abrir camino a todo eso que sí. Hora de despedirse de lo que uno fue, para empezar a sentirse como quien uno es.
















jueves, 14 de agosto de 2014

Y salté.

A veces estamos pero no somos.
Estamos en un lugar pero no nos permitimos ser parte de él porque nuestra cabeza está en otro. Como si tuviéramos los ojos abiertos pero la mente cerrada a todo.

Hubo un día en el que logré detener los pensamientos que otras veces no muy lejanas habían hecho ríos donde era fácil ahogarme, y observé.
Veía mar, veía vida. Veía todo lo que tenía delante y me sentía parte de aquello.
Desde siempre me han dicho que vivir en el presente debería ser la única opción, pero no fue hasta ese instante que la elegí. Supe en uno de los 3.000 parpadeos de ese día que no sólo había entrado luz en mi mirada, sino también en mi mente.

Pasó allí, dónde sólo estaba yo, el agua y los acantilados de olvido que hasta entonces no me había atrevido a saltar.

lunes, 28 de julio de 2014

Que no es el dinero, ni el lugar, ni el tiempo, que la vida son las personas.

A veces se nos plantean oportunidades para perder la vergüenza a ser nosotros mismos. Para atrevernos a ser héroes de personas que conocemos, o que no,  pero que aunque poca, necesitan ayuda.
Hay momentos en la vida en los que por alguna razón no sabes dónde te has dejado y decides salir al mundo a buscarte acompañado de tus ganas de volver a ser tú, cuando no quieres ser otro.
Así me pasó y así lo hice, y no imaginaba que al hacerlo que encontraría tanto y tan bueno.
Personas maravillosas con unas ganas de ser feliz que se les rebosa en la sonrisa. Humildad. Ganas de dar cariño y lo que haga falta. Unas cuantas familias improvisadas.

Nunca me gustaron las despedidas por el sabor amargo que deja la duda del no saber cuando volverás a ver a esas personas a las que les dices adiós (si es que tienes la suerte de volverlo a hacer).

A pesar de que hayan habido muchas de esas últimamente y seamos conscientes de que nos echaremos de menos, serán días soleados para todos. Y lo serán no por el tiempo, ni por la temperatura, sino por todo lo bueno que nos ha dejado esa experiencia.
No por el lugar tan bonito en el que hemos estado, sino por la gente tan especial con la que lo hemos compartido. Por todo lo aprendido. Que hoy estamos aquí y mañana no se sabe, y que por ello hay que disfrutar cada segundo con una sonrisa. Que un día ya no seremos los que somos ni los que fuimos, pero sí mantendremos muchos de los recuerdos vividos y por ello debemos procurar que estos sean tan como los que se han hecho en este tiempo corto pero intenso.
Nos separamos pero lo hacemos sabiendo que una parte de cada uno se queda con nosotros.

Y es después de una experiencia así que te das cuenta que no es el dinero, ni el lugar, ni el tiempo, que la vida son las personas.

Gracias por haber hecho de esta experiencia algo tan provechoso, especial e inolvidable.

martes, 8 de julio de 2014

He vuelto a cantar.

Muchas veces le recuerdo como el que me hacía sentir música, música de la buena. De esa por la que merece la pena romperte los oídos al escucharla. Como cuando se reía a carcajada suelta y no podía elevar más la sonrisa mientras los ojos se le achinaban. Entonces sonaba como esa gran canción que ponen en la radio y te hace el día un poco mejor. 
Luego, cuando me detengo un poco más en quien era realmente y los recuerdos del verdadero camino que recorrimos, me doy cuenta de que me hacia pasar por muchos túneles oscuros. Y que al hacerlo y desviarme hacia ellos, él pasaba a ser un sonido molesto. Y ya sólo deseaba apagarle. 
Me llegué a acostumbrar a la oscuridad, olvidé que fuera estaba soleado y que no tenía porque conformarme con el gilipollas que tenía delante, y a veces, vuelvo a olvidarlo.
Y le quise, y ¿para que engañarnos? aún le quiero, y probablemente a pesar de todo siempre le guarde un tierno recuerdo, pero creo que va siendo hora de encontrarle la salida al último túnel en el que me adentró y del que aún no había querido salir. Va siendo hora de volver a encenderme las alegrías y escuchar melodías. Aunque no sea la suya. Aunque sea únicamente la de la vida. Aunque sea sólo la mía. 


viernes, 27 de junio de 2014

París es allí dónde tú estés.

Allí estaba, como era costumbre desde hacía unas cuantas semanas. Sentada en un banco de madera con vistas al mar.
Tenía la cabeza baja y la mente evadida de todo lo que la rodeaba. Era culpa de aquella buena compañía que tenía entre sus manos.
Notó que las páginas blancas se volvían naranjas. Separó su vista de las lineas que había estado persiguiendo durante horas para terminar de ver el día caer.

Siempre le había parecido extravagante que la moda permita combinar todo tipo de colores en una sola prenda, pero no pensaba lo mismo de lo que se reflejaba en sus pupilas.
Porque es maravilloso detenerse a observar ese instante en el que el cielo se conjunta con cientos de colores distintos y que aún así, le sienten tan bien.

Las luces se habían encendido sin que apenas se diera cuenta de ello. Dobló la esquina de la hoja, cerró el libro y cogió los restos del café con la intención de irse.
Cuando pensaba despedirse de aquella bahía en la que la luna ya empezaba a asomar, alguien se sentó a su lado.
Era ese chico con el que había estado compartiendo alguna que otra mirada en otras tardes, no muy lejos de dónde en ese momento se encontraban. El mismo joven que parecía guardar bajo su iris algo, que sin saber qué, la cautivaba.

Era de su agrado cualquier desconocido que se atreviera a hablarle como si no lo fuera, así que no tardaron demasiados minutos en sentir la comodidad que se siente cuando ya has compartido otras veladas con alguien.

Les acogía una noche tranquila, normal, como todas. Sin nada especial. Sólo farolas encendidas, bancos, mar y el silencio de aquellos bulevares cercanos con el que solo era posible encontrarse un domingo a esas horas.

Se sonrieron y se hechizaron de todo aquello que les rodeaba. Porque a veces, para hacernos magia no hace falta ser magos.

Pasada una hora o dos desde que comenzaron a rodarles las palabras, se detuvieron en un silencio de esos que poco incomodan si estas con la persona adecuada.
Y ahí estaban sus ojos, observándose de cerca, mirándose fijamente. Jugando al despiste, manteniéndose clavados fijamente pero desviándose a ratos hasta los labios vecinos. Hablándose sobre lo que deseaban sin decirse nada que pudiera estropearlo.

Todo aquello era casi más loco y precipitado de lo que suena así, leído. Pero no les importó desistir y besarse las dudas porque sabían que las cosas más bonitas surgen cuando menos las esperas.

Cuando aquel varón se despegó de sus rosados, la volvió a mirar fijamente a los marrones, mantuvo el silencio durante unos segundos, y se atrevió a decir: "París es allí dónde tú estés"

Y ella, al escucharlo no pudo evitar volver a sonreírle como la tonta que seguramente era, porque ya había comprendido tiempo atrás que quizá París más que un lugar, fuera un sentimiento. Y que a lo mejor por eso, pasara lo que pasara después de esa noche, siempre les quedaría.

miércoles, 18 de junio de 2014

De esas veces en las que perderse es igual a encontrarse.


Todos tenemos una historia que no queremos que nadie conozca. Una de esas llena de actos que sabemos que no contaremos a nuestros descendientes. Que callaremos apretándonos los dientes mientras tratamos que no comentan los mismos fallos.

En el momento en el que lo vio por primera vez, supo enseguida que él sería la suya. Que tenían los días contados y que de alargarlos, el daño que podría causarle iría en aumento. Pero no hubo culebra que pudiera haber evitado que rozara sus labios y se quedara con dos años de su vida.

No sabe en que momento fue que se cansó de tropezar consigo misma y su pasado. De acariciarlo y besarlo como si aún estuviera presente. Como si fuera a regresar.

Olvidó durante mucho que lo que se queda en el pasado ya no vuelve a suceder, ni a ser, lo que alguna vez pudo haber sido.

Y le fue difícil, realmente difícil tener sentido de la orientación cuando se trataba de dárselo a su vida.
Andó muchos pasos sin saber a dónde mientras todo le indicaba estar en el norte.

Nunca antes había hecho nada que se hubiese propuesto. No le preguntéis entonces que la llevó a hacerlo en ese tan pésimo momento, porque se encogerá de hombros mientras realiza un levantamiento de cejas.

Lo cierto es que necesitaba algo que la evadiera de sí misma y le marcara un camino que le hiciera olvidar las piedras del ya recorrido. Uno sin inviernos. Uno estable.
Fue por ello que se atrevió a hacer cosas que la timidez normalmente no la dejaba hacer. Conoció así, una parte de su persona que ni sabía que existía. Tan distinta que si se la hubieran presentado un año atrás, la habría visto como a una completa desconocida.

No quiere que suene a consuelo si dice que no se arrepiente de nada, porque realmente considera que de no haberle cometido, habría tardado mucho más en perder la vergüenza y atreverse a ser nada más y nada menos, que quien verdaderamente es.


lunes, 9 de junio de 2014

De grandes historias breves.

Mientras lo vivíamos trataba de exprimirlo porque sabía que tarde o temprano se nos escurriría sin darnos cuenta de entre las manos, y que ya para entonces habrían pasado muchos días desde ese. Y así ha sido. Ahora, sin más, tanto tiempo después, pero no se olvida. Al contrario, es como si nos hubiese ocurrido ayer, sólo que un poco más difuminado.
A veces me detengo en seco y me bajo de la rutina para recordar ese tipo de escenas y preguntarme sobre cómo se puede vivir sin hacerlo fabricándonos constantemente de ese tipo de momentos. Y la verdad, no lo sé.
Me atrevería a decir que detenernos el mundo así y sentirlo, es la verdadera esencia de la vida. Y es por eso que pase lo que pase, guardaré en mi mente un espacio dedicado a agradecerte que de una manera tan bonita, me lo hayas hecho entender.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Señales de que debes huir.


Cuando una persona te tiene lo suficientemente cerca para verte y decide no hacerlo.  

Tan tonta que si puede, no hace acto de presencia en tus momentos más importantes y de los malos (si los hay), trata de escabullirse. 

Te parecerá que quererte bien le resulta una "mariconada" y eso de hacer detalles de vez en cuando que ni caros ni grandes, (cito textualmente) una "gilipollez".

A lo mejor, puede que tampoco quiera que estés en sus momentos importantes, pero eh, en los malos como no estés, hay enfado y un "nunca haces nada bien".

Nota mental nº1: No idealices ni empieces algo sin conocer lo suficiente. (Suficiente = un promedio de 3 a 5 meses). 

Hay otra cosa que no te importará tanto pero que a veces puede llegar a sentarte como una jarra de agua fría en pleno invierno madrileño; le da más importancia a sus amigos que a ti. 

Qué sí, que los amigos son importantes, pero si estas con alguien, tienes que saber cuando estar y cuando irte de bares (o lo que sea). Y si no sabes estar, pues mira, no.

No quiero hablar tampoco de ese tipo de ser que insulta a tus amigos o directamente les pega. Y tú te callas el "¿pero tú de que coño vas?" (ay, ¡la ceguera!)

Y claro, a raíz de eso es inevitable que te des cuenta de que esa persona no es capaz de hacer por ti, lo que tú posiblemente sí estarías dispuesto/a a hacer por ella (y que ya estás haciendo callándote tanto).

El problema de todo esta en cuando tras esto, se te ocurre pensar "si insisto en hacerle ver como son las cosas, igual cambia, somos felices y comemos perdices" (error 404: logic not found). 

Nota mental nº2: La gente NO cambia.

Tampoco te admitirá sus fallos, o igual sí, pero para que te calles en tus intentos de hacerle ver que "necesita cambiar".

Nota mental nº3: Cuando quieras a una persona, acéptala tal y como es. Si no puedes hacerlo, ni te molestes en cambiarla, ni le llames a eso "amor". (Y si no es amor, que no sea nada entonces)

Otra cosa que no se le dará bien será eso de  admitir sus fallos, aunque es gracioso que luego te reconozca que tu los tuyos los admites "de puta madre", pero es como que todos tus esfuerzos quedan en un "parece que lo hago para las risas" -brutal-.

Y hay un punto, cuando han pasado todos los anteriores, en el que igual le da por gritarte, faltarte el respeto o pegarte. (Vale, ¿qué otra señal necesitas para darte cuenta de que debes huir ya de ya?)

Nota mental nº 4: Si te hace ignorar quien eres por adaptarte a como es, e ir en contra de tus principios, huye. 

Porque si no lo haces, es probable que cuando (al fin) se te caiga la venda, te des cuenta de que no era quien decía ser (ni por asomo) ni por quien merecería la pena estar como estas. Pero vale, ya es inevitable. Compraste un sueño, te vendieron otro, pero todos cometemos errores alguna vez y de algo hay que aprender.

Lo malo viene dado cuando ya sabes lo que hay, te dice que lo siente, que te quiere. Y tú vas, y te le crees.

Nota mental nº5: No creas palabras vacías de hechos. La gente que demuestra y que apenas necesita disculparse, es la buena. 

Luego volverá a hacer lo mismo de siempre (que no te extrañe si pasa).Y entrarás en un ciclo vicioso (pero sin buenos vicios): 

Hace algo doloroso > Te enfadas > Tratas de hablar las cosas > Hace como que te escucha > (Piensa un: "a ver si te callas ya") Y te dice que lo siente, que te quiere > Tú te lo crees - Y vuelta a empezar.

Luego igual te das cuenta, a base de marearte de tanto ciclo vicioso, de que te has ganado esa etiqueta con la que nunca quisiste que te calificaran: "gilipollas".

Pero eh, si te recordó a alguien y lo leíste desde el pasado, ríe. Al menos supiste pararlo.

Si no es así y te hizo pensar en alguien que ahora está en tu vida, ya tienes otra gran señal para sacarlo de ahí de inmediato. Hazte el favor. 

domingo, 25 de mayo de 2014

Perdamos el miedo a cambiar.

"El cambio es la esencia de la vida"

Es lo que la hace ser lo que es, y lo que no.

Y sí, nos cuesta decir adiós. Adiós a lo que alguna vez tuvimos, adiós a lo que fuimos, a todo lo que se quedó por el camino. Pero en el fondo sabemos que para llegar hasta dónde ahora nos encontramos, era necesario deshacernos de todo eso. Y dar paso a lo nuevo. Evolucionar. Ser mejores cada día. Acostarnos sabiendo algo más y desconociendo algo menos. 

Eh, pero no creas que está mal pensar en todo aquello que alguna vez fue, porque hasta eso es necesario. Y sobretodo, aprender de ello.  Porque aunque nos duela haber perdido cosas que una vez nos hicieron felices, más nos debe alegrar que todo eso haya servido para ser quien ahora somos. 

Porque hubo un día, hace no sé cuantos atrás, que dijiste "no puedo hacerlo, esto se me queda grande", y sin darte cuenta lo superaste, y mírate, aquí estás.

Parece que con el tiempo los problemas se hacen pequeños, y las personas, más grandes. 
No todas, no de la misma forma, ni con las mismas experiencias. Pero por suerte, para la mayoría de los habitantes de la tierra es así.  

Entonces, ¿por qué no eliminar ese temor que le tenemos a envejecer?, a dejar de ser. Si ya sabemos que eso será la consecuencia de todo lo aprendido. De toda la vida de nuestros años. Y los miles de recuerdos y experiencias ganados.

Que desaparezca ese miedo al cambio y a lo desconocido, que lo tenga que ser será si realmente queremos que sea.

Y ante todo, seamos felices de que esta sea la vida que nos haya tocado vivir, y no otra. 

jueves, 22 de mayo de 2014

Y cambiarla por la que sientes cuando crees sentirlo todo.

Hay canciones que son felicidad. O los felices somos nosotros y ellas solo nos ayudan a darnos cuenta. Quizá.

El caso es que recordó cuando leyó La princesa de hielo porque se sintió como cuando Patrick fue feliz al escuchar una melodía de esas sonar repentinamente en su coche. Y le agradeció a Camila Läckberg el haberle hecho conocerla. 

Sabía que era algo efímero. Lo sabía. Pero a pesar de todo, también había aprendido que era cierto aquello que le decían de "si buscas en ti misma, siempre que lo quieras, estará para ti". Y quiso que siempre estuviera ahí. Así que buscó la forma de lograr ese reto que parece que cada día menos gente se toma el interés de alcanzar, el de ser feliz (sin más). Porque es una cuestión de ganas y de saber como tomarte cada cosa amarga de la vida sin que sepa tan mal.

A ella ya no le compensaban todas esas noches que fueron, practicamente, de querer arrancarse los latidos y quedarse como los seres fríos que parece que abundan ahí afuera, dónde nada es seguro. Ya no.

Y no parecía tener una razón exacta para ser feliz ahora, o sí,  dependiendo de a quien le preguntes.

Sin embargo, allí estaba, cantando "Respect" como si le fuera la vida en ello. Cambiando así el tipo de  ansiedad que sientes cuando crees no sentir nada, por la que sientes, cuando crees sentirlo todo.


sábado, 17 de mayo de 2014

Quisiera.

Pongamos que eres un sueño y yo alguien que está dispuesta a cumplirte. A lucharte. A conseguirte.

Imagina por un rato que quiero que a nosotros ningún "¿y si...?" nos estorbe estándo de por medio.
Y hacerlo todo tal y como quiero. Así, queriéndote.

¿Me dejarías hacerlo?

Si quisiera que no te faltaran abrazos. Abrir tu puerta. Dejar algo dulce en la cocina y llenarte de besos la casa comenzándo por el sofá.

¿Me dejarías pasar?

¿Y si quisiera ser contigo? (pero sin el "¿y si...?")
Y seguir corriendo sin mirar atrás. Seguir cortándonos la respiración a ratos. Seguir arriesgando. Seguir siendo.

Seguir.

martes, 13 de mayo de 2014

De destiempos en su boca.

Querer a tiempo y al destiempo que nos hace perder la noción de las agujas del reloj al hacerlo. 
Al hacer vació del dónde y todo lo que hay en él. Al hacernos solo dos y sus escalofríos. 
Al hacer de nuestros pensamientos miradas que se hablan y que se dicen eso de lo que sus labios son presos.
Eso mismo que en mudos gestos se traduce en besos. De esos con los que se pierde la oportunidad de llegar a tiempo a cualquier parte, a cambio de ganar la de hacernos sentir eternos, en cualquier otra. 
Porque deshacer también es bonito cuando se trata de miedos y dudas y risas que los anulan.
Y que por hacer,  dos se hagan uno, al menos, por unos segundos.

viernes, 9 de mayo de 2014

Deshacer también es bonito.

Deshacer también es bonito. Como cuando lo ve y se deshace de todas esas ideas que sobra pensar cuando le tiene delante.

Dicen que tienes que preocuparte cuando el antojo no sea de algo, sino de alguien, y ella ya estaba empezando a preocuparse.
¿Cómo es posible que desde antes de rozarla ya la esté haciendo temblar?
Le echaremos la culpa al café de sus ojos y la mirada que los acompaña, porque desde que le vio supo que él tenía ese tipo de mirada que sabes que nunca te cansarías de mirar según la ves.

No hablemos de cuando se le acerca haciéndolo tanto que se le mezcla el sonido de la respiración de quien tiene ante sí con el sonido de sus propios palpitos. Porque es ahí que la besa mientras la sujeta como quien lo hace no queriendo soltarla nunca más, cuando entiende que no es sólo el beso, sino también el como la agarra cuando se lo da lo que le acelera el miocardio cuando cree que ya no se le puede descontrolar más.
Y sin querer le surge besarle como no queriendo volver a probar nunca más otros labios. Y queriendo se da cuenta que él es de ese tipo de antojos que nunca desaparecen, aunque tengas la miel en el paladar.

Y va a ser verdad, que detrás de una gran conquistadora, hay un gran creador de vicios.




El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...