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viernes, 23 de octubre de 2020

Todas las veces son la última. / Retales

Kara Rosenlund


Adoré ver tu nombre llamándome. Querías que te leyera un fragmento de ese libro que digo que llevo tres lustros leyendo -aunque sólo haya revisado una página en lo que va de año.- Disfrutaba así, entonando mi voz en aquel cuarto vacío, sabiendo que al otro lado había alguien embelesándose al escucharme. Habían ratos en los que dudaba que aún estuvieras ahí. ¿Se habrá cortado la llamada? ¿Se habrá quedado dormida? ¿Estás ahí? 
"Sí"
 Me pedías que siguiera, y entonces yo volvía a entonar como nunca me enseñaron en la escuela, con el placer del que disfruta cada palabra por su melodía y su color. 
"¿Cuándo vendrás a verme?"
"No lo sé, ¿quieres que pare de leer?"
Te echo de menos, gracias por tu voz y tu tiempo.

lunes, 7 de septiembre de 2020

Puedo describir


Puedo trazarla
descifrar en palabras 
la mirada 
en la que sucedió
Tratar de traer al ahora
la sensación, 
el calor

de un gesto que ocupa
todo el cuerpo
y lo recarga

pero no habrá manera
no se podrá igualar
a vivir
el cariño
de una otra carne
deslizarse
por la piel 
erizada




viernes, 17 de enero de 2020

Mucho azúcar.



Mira, joven, ya sé que no has preguntado, pero te lo diré. Tan solo una vez he sentido el impulso irremediable de cambiar mi destino por alguien. Y te aseguro que uno, cuando lo siente de verdad, no se cuestiona si hacerlo o no. Uno simplemente coge y lo hace. Cierto es que mientras anda haciendo la locura uno se percata de la tuerca que le falta. Pero no se le da excesiva importancia, las ganas superan los peros. Superan hasta a los miedos. Uno va, no con piernas que se alternan una y luego otra, no con brazadas ni dejándose llevar por la mar mientras se imita una cruz inexistente, ni tampoco con la mente de domingo y siesta. Uno va, sí, uno va acercándose con la energía que lleva dentro, con la cabeza a flor de piel avalanzándose con todo su ser a la posibilidad.
Cuando el otro coincide en el sentir: erupción de volcanes, lava y terremotos, torbellinos de alegría inefable provocan la sed. La intensidad se percibe en la mirada y en aquello que hasta ella llegue. El destino deja de ser un lugar al que se planeaba llegar desde un origen ya lejano, pasa a ser un presente -un regalo-, un tú.


  1. 2019? 2018? Who knows

El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...