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viernes, 15 de abril de 2016

Instrucciones para tomar una fotografía (en modo manual).

De lo normal a lo inusual.


En la época del selfie y el antropocentrismo descarado, dónde, siendo conscientes o sin serlo, abunda la autopromoción sin fin, no podemos dejar que muera la esencia de la fotografía. Mucho menos permitir que se olvide su verdadero significado. Esto es mucho más que el intento estrepitoso de inmortalizar ese batido que tú tienes y ellos no. Ni esas playeras, ni ese reloj, ni todas las fiestas que has pisado. El impresionismo de lo absurdo. No. La fotografía es un acto mágico.

Hoy, con motivo de lo expuesto, os dejo algo que llevo escribiendo (editando; quitando, poniendo) desde hace tantos meses que puede que lleguen al año.
Es un simple texto en el que explico como se debe realizar una fotografía, en un tono un tanto irónico.

Julio Cortázar


Como amante de las letras de Cortázar, debo confesar que si de algo os suena este texto, es de mi afán por intentar crear algo similar a esos cuentos que el maestro publicó. Cuentos como Instrucciones para dar cuerda al reloj, Instrucciones para llorar o Instrucciones para amar. Tratando esta vez un tema que Cortázar olvidó nombrar, porque no le tocó vivirlo como nos ha tocado a nosotros; la fotografía.




Instrucciones para tomar una fotografía (en modo manual).

Olvídese de la cotidiana estampa del fotógrafo de sandalias con calcetines que hace -click- manteniéndose completamente hierático, casi sin moverse en el acto.
Muévase, muévase si es necesario el hacerlo. No tenga miedo. 
Nadie estará expectante a su posición. O sí, pero a esos restele importancia. 
Imagine que sólo existe su ojo y todo lo que puede ver a través de la cámara. 
Créaselo. 
Suponiendo que ya lo haya logrado;
Observe detalladamente lo que quiere inmortalizar.
Ajuste ahora ambos cuerpos, el de la máquina y el suyo. Busque el ángulo que le convenga al instante.
Recuerde, no se preocupe por la posición resultante, usted no existe.
Regule la cámara según las condiciones de la escena. Así pues, asegúrese de haber ajustado de forma adecuada ISO, velocidad de obturación y apertura del diafragma. 
Antes de apretar el botón que dará la imagen, vuelva a contemplar el instante detenidamente.
Compruebe que el palpito de vida que le robará al tiempo le resulte completamente sublime; 
encantador, indignante, efímero, bello, doloroso, o en consecuencia, una mezcla de todo.
Ahora dispongase a consumir su dedo en el redondel sobresaliente que conservará el momento.
Escuchará al aparato ronronear en un [CLICK].

Permitale a su mirada detenerse ante el resultado. Disfrútelo;
pues lo que tiene entre sus manos, es único.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Habitar sólo en hogares.


Tienes que marcharte lejos de tu hogar para entender lo que significa tener uno.
No, hogar no es sinónimo de casa. Casas hay muchas, miles. Llenas, vacías. Rosas, verdes, amarillas. ¿Mis favoritas? las blancas con marcos azules.  
Sin embargo el hogar no se encuentra en todas partes. En casi ninguna. El hogar es calor, es comodidad. Son risas e intimidad. El hogar es confianza, recuerdos y silencios agradables.  Es el poder ser tú mismo sin temor a que nadie te diga nada por serlo. El hogar son las personas. Las que quieres, las que te han hecho o te hacen ser quien eres. Ohana. La casa es dónde se hábita y el hogar dónde se vive.
Y cuando te despides de esos seres y te vas, quizá, en busca de otros hogares, no sólo lo haces sabiendo lo difícil que será encontrarlos, sino sabiendo también que si vuelves a los que dejas, ya no serán los mismos. Una casa también cambia, pero no tanto ni tan rápido. Y dirás que raramente notas que las cosas de tu vida cambien, y te diré que todo cambia y sigue igual cuando no te marchas de un lugar. Pero si lo haces y vuelves, lo notas. Notas los cambios, notas la desigualdad. Las personas cambian, todo cambia. Porque el cambio es la esencia de la vida. Lo bueno es que aunque todos esos hogares cambien, nunca olvidan. 

sábado, 7 de junio de 2014

'Lo eligen, te lo juro, los he visto'.

Julio Cortázar explica eso que ya decía Luis Cernuda, "no intentemos el amor nunca". Y cuanta razón tenían los dos. 

Si alguna vez te lo cuestionas y llegas a la conclusión de hacerlo porque no pierdes nada. De intentarlo "a ver que sale", hazte y hazle un favor, y no lo hagas. Porque no es algo que se elija, y si se elije, no sé de que sé tratará, pero no será de eso.

El amor o se hace bien, o no se hace. Porque al querer hacerlo por la mera motivación que la del querer, sabe hacerse sólo. Y sentirás que las cosas grandes también surgen por sí mismas. Y lo mejor, sin sentir que hacerlas le supone a nadie gotas de sudor.

Pero es un mundo racional, y claro que te lo tienes que plantear. Sobretodo consultar con la almohada antes de dejarte llevar. Pero cuando sea algo real se tratará de algo tan puro, que los pensamientos no te taladrarán la cabeza. Tan sólo te dirán que tengas cuidado y des los pasos adecuados para que hagas el camino que te lleve al lugar correcto, sin más desviaciones que valgan que la que se te ha presentado ya, y la que te ha sido casi inevitable tomar.
Porque los verdaderos cuando inician el camino y van de la mano, lo hacen para quedarse en donde lleguen, aún sin saber hasta dónde les llevarán sus pies. Y no está bien dar por hecho cosas que no sabemos a dónde irán a parar o a continuar, pero entonces, entonces ni te lo plantearás.





El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...