-

-
Mostrando entradas con la etiqueta viaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta viaje. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de mayo de 2018

Simple questions ···· /about last friday/ ····27/04/2018

What I want?
Who I want to become?

Visto en las redes: https://www.pinterest.es/pin/559361216212954671/


En unas horas estaré rumbo a lugares dónde nunca antes. 
Lo siento como si fuera la primera vez que viajo en solitario. Quizá lo sea. 
No os voy a mentir, tengo miedo. Como mujer que soy, he vivido esas situaciones incómodas que nos persiguen; ser intimidadas, violadas de cualquier manera por quién menos esperas. Andar a paso ligero con el temor de no llegar. Asustarte en la noche hasta de tu propia sombra. Ese coche que te sigue los pasos hasta que decides sacar el móvil, llamar a alguien, y entonces se va. Y andar el doble de rápido por llegar ya.

Sí, tengo miedo. Y aún así, elijo que este no me frene. Porque estoy harta de que la calle -vida- no me pertenezca, de no hacer, de no decir. De mirarme en el espejo para ellos y no para mí. Lo contrario a la vida es el miedo, -el estancamiento que no permite el movimiento, la acción, el ser.-
Pese a los temores que pueda tener como fémina, elijo tener la sensación de que va a ser genial.
Callar el miedo, frenarlo, aborlirlo. Vivir, vivir. 

Qué todas las mujeres se lancen a la calle cuando menos la sientan suya. Qué reclamen el derecho a la libertad de ser y de vivir que por tanto tiempo nos ha sido ignorado. Y qué aún hoy. Y de pasar algo, que lo chillen, que lo denuncien, que nos lo hagan saber. Para que no lo olvidemos, para que continue la lucha por lo obvio. Por la conquista de nuestros derechos como personas, como humanos, como terrícolas, como seres. 




martes, 10 de enero de 2017

VACIAR EL EQUIPAJE.

Llenamos las maletas de ilusión
y nos fuimos con el propósito de conquistar la felicidad.

Pero al llegar a ninguna parte no nos atrevimos a abrirlas,
ni a vaciarlas, por temor a no recibir nada de vuelta.

El peso del equipaje se multiplicó por dos,
cargamos con las inseguridades a cuestas.

Volvimos como si nunca nos hubiéramos ido.


Pensamos en tirar las maletas y no volver a salir nunca más.
Sin embargo, deshacernos de las maletas
era deshacernos de nuestra propia casa.

El equipaje empezó a ser más y más.
Llegaban cajas de no sé sabe dónde
-o quizá siempre estuvieron ahí.-
Se acumulaban en el salón, el dormitorio,
y otras habitaciones todavía más diminutas que estos.


Acorralados y ya exhaustos por el trabajo de amontonarlas
durante semanas y semanas, y años,
nos atrevimos, al fin, a desempaquetar y abrir.

Aquello era un enjambre de emociones, un viaje
en el que los miedos y silencios eran los que salían
y se hacían pequeños.
Y nosotros, por el contrario, sentíamos cómo con su partida
nos hacíamos más grandes.

El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...