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miércoles, 18 de febrero de 2015

Salir del mapa, darle la vuelta, romperlo.

 -Las cosas fáciles, con el tiempo, terminan aburriendo.

Quizá por eso, de entre todos, le volvería a elegir a él. 
Y el dolor, ¿dónde queda? Si es amor tiene que doler, aunque sea únicamente ante la duda del no saber qué será al principio, o hasta el final.
Los hay que vienen con fecha de caducidad. Otros me hacen "ver pasar" toda la que sería nuestra vida cuando me mantengo en silencio mientras me hablan; la casa, los dos hijos, el coche, el trabajo y toby.
Supongo que por eso todos esos me aburren, son cosas que ya sé que serán, que ya sé hasta donde me llevaran y hasta dónde no. 
A veces salir del mapa, darle la vuelta, o romperlo es precisamente lo que nos hace ir por el camino que queremos.
Por ello, si volviera atrás, si volviera al día en el que le conocí, si tuviera en mis manos el poder de elegir si haberle conocido como le he conocido, o no. Si me dieran la opción de elegir tenerlo cerca hoy aunque fuera de otra forma que no hubiera sido jamás la de compartir besos, sé que volvería a elegirle de la misma manera que ya lo hice.
Puede que fuera incoherencia, ansiedad y desesperación. Que aquello pareciera llevarme a un agujero negro sin luz ni salida. Puede también que siempre diera la sensación de estar apunto de terminar conmigo misma, pero sé que en lo difícil de toda aquella situación, había una parte de mi sintiéndose más viva que nunca.






jueves, 1 de enero de 2015

Nada que os importe.

Hace 365 días me sentía inmensamente perdida. 365 días que si tuviera que resumir en una palabra, sería "cambios".
Un año de perdidas, y de estar perdida, sí. Perdida en distintos lugares. Probablemente el peor de ellos haya sido en mí misma. Pero no me disgusta que haya sido así porque he aprendido que para conocer un lugar, antes hay que perderse por sus calles. Y ahora me sé las mías. 
Un año de decisiones, de dejar ir cosas no porque no las quisiera en mi vida, sino porque no me aportarían nada de provecho. De experimentar. De descubrir lo que quiero. Salir a la calle, observar el mundo, viajar. De emocionarme con la música. 
Y puede ser que haya sido el más duro, pero también ha sido el que más fuerte me ha hecho. 
Se ha ido el primer año de mi vida en el que pueda decir que haya vivido.



lunes, 24 de noviembre de 2014

Now I feel different.

Esta noche ha sido como fue aquel noviembre, pero menos dulce. 
Llovía. Sujetaste mi mano y corrimos. Aún recuerdo tú tacto como si hubiera pasado ayer, como si aún no fueras parte del pasado. Qué rápido pasa el tiempo. 
Desde que no estás me he estado conociendo, y no me caigo tan mal, al revés.  Me noto diferente. Ya no soy aquella ignorante que huía del agua sin saber que de lo que en realidad debía huir era de la persona a la que le dejaba sujetar sus miedos. Ahora sé que hay que atreverse a bailar bajo la lluvia.
Distinta no porque tú no estés, sino porque a pesar de todo, creo que perderte ha servido para ganarme. 

jueves, 6 de noviembre de 2014

"The movement you need is on your shoulder."

Hubo un tiempo en el que me palpaban y se me paraba el mundo. Me envolvían en un hechizo que aún sigo sin haber llegado a comprender del todo. Que me hacía no poder escaparle. Después vino otro, sin saber como, en el que todo eso se desvaneció, se marchó. Hey Jude, don't be afraid. Quizás sea como el aire que está ahí aunque no lo veamos. Quizás sea como cuando sin esperarlo nos sorprende con su ráfaga de viento. Quizás sea sin querer algún día, o queriendo. De momento es como si ese sentimiento se me hubiera ido a por tabaco para no volver. For well you know that it's a fool who plays it cool by making his world a little colder.
Ya no interesa anhelar que vuelva. Ya no busco un alma que encaje con la mía. Si soy una persona dura es porque ya me han roto antes y no al revés. Si hubieras estado estos años en mis zapatillas lo comprenderías. Entenderías eso de preferir ser sólo uno y la soledad. Porque cuando se trata de encontrar el amor menos suele ser más. Y que si te caes debes ser tú mismo el que se levante aunque ya no tengas piernas sobre las que hacerlo, porque nadie vendrá a ayudar sin querer algo a cambio, o queriéndolo.  The movement you need is on your shoulder.
Será que me hice a la idea de que no tengo porqué buscar ahí afuera alguien que cuaje con todo eso que tengo dentro. 

lunes, 13 de octubre de 2014

"Te quieros" detinados al fracaso.

A veces me da por preguntarme qué hubiera pasado si hubiera aguantado más tiempo a tu lado. 
Quizá sería otra persona muy diferente a la que soy. Otra persona que hubiera seguido pensando que te conoce como a la palma de su mano,  sin saber que hay partes de esta y de sí misma que ni si quiera imagina.
Al elevar la mirada y cruzarnos con la casualidad, nos miraríamos. No como ahora. Sé que no soy la única que recuerda que alguna vez estuvimos en una misma cama, lamiéndonos los escalofríos. Haciéndonos uno, pasando los domingos. Sin agachar la cara, sin fingir ser dos desconocidos.
No sé cuantos besos no nos concedimos por haber elegido deshacernos de aquello a lo que alguna vez le dimos sentido. Por arrugarlo y tirarlo al olvido. Prendiéndole fuego a lo vivido. Desintegrando cada gesto de cariño. Ya sólo quedan cenizas que de alguna manera siguen quemando. Podría haber estado arropada por tus abrazos en lugar de por este frío que me abrasa. No estaría en mí este hueco vacío en el que ya nadie tiene sentido. No de la forma en la que solías tenerlo tú. A lo mejor nos hubieramos ahorrado sentir que no encajamos en labios extraños. Todas las noches en vela. Todos los sueños de volver y revolvernos la ternura que enterramos. 
Dicen que fuimos como han sido otros tantos; "te quieros" destinados al fracaso. Amores arruinados. Quizá es porque todos somos un poco la misma historia pero contada de distinta forma. No sé. Hay momentos en los que me gustaría volver atrás y saberlo. De echar de menos y de no asimilar que las cosas puedan cambiar tanto en tan poco tiempo. Momentos en los que  habría echado abajo todo lo bueno y grandioso que tengo. Incluso, renunciar a lo vivido por haber seguido en la cárcel de tu cuerpo. Por tan sólo haberlo sentido una vez más, y no sentirme inmensamente acompañada pero sola. Momentos en los que intento entender por qué te sigo recordando si soy consciente de que a tu lado jamás habría encontrado toda la felicidad que he hallado desde que no estás.



miércoles, 24 de septiembre de 2014

"Tú no, tú estudia" (Cupido)

Hace tanto que Cupido no me tira flechas, que ya no recuerdo como era aquello de estar flechado. A lo mejor he agotado mis intentos de enamoramiento con las personas inadecuadas y ya no me quedan más. Ahora parece que en lugar de tirarme flechas, tan sólo me tira tomates. Diría que se ríe de mí y que el amor es un juego de niños, pero a lo que todos suelen jugar no se le puede llamar amor. En realidad los chicos malos no son los atractivos, lo es la emoción que conllevan. Pero por llevar, ya no me dejo llevar por ninguno. Ni bueno ni malo. Y qué triste que el que me haga verme reflejada en sus ojos con dulzura sea el mismo que no sepa que a una aventurera no se la puede entretener sólo con historias vividas, que también hay que hacérselas vivir. El amor es una droga y quizá cuando te desintoxicas de ella tanto tiempo, cuesta volver a engancharte. Quizá por eso le huyo tanto sin querer. La realidad es que cuando un cuerpo olvida como era aquello de que el rozar de una piel herizara la suya, es imposible volver a caer. Hay veces en las que echo de menos el hecho de poder acordarme de como era sentirlo y que me hicieran temblar. La mirada de deseo, el deseo de querer más. Pero podría ser peor, podría haber perdido todo este tiempo con un gilipollas.


domingo, 14 de septiembre de 2014

Desmaquillar los tópicos de la vida.

¿Sabe? Perfección y belleza están indiscutiblemente ligados. Sí, sí, ya he dicho que usted lo sabía.
Pero deténgase, piénselo mejor. 

Si el mundo fuera perfecto no tendríamos nada que hacer. La economía se iria al garete; ¿A quien le venderían los batidos de proteínas? ¿Qué sería de los gimnasios? De las peluquerías o de las marcas de ropa que se forran vendiendo prendas que hacen milagros. O de todas esas otras empresas que venden cualquier cosa para hacernos más guapos. ¿Lo ha pensado? pero no sólo se centre en nosotros, en lo físico. Quitemos el egocentrismo habitual y vayamos más allá. ¿Qué pasaría si nadie necesitara electricistas? ¿Qué pasaría si no tuviera que comprar cada mes esa dichosa bombilla que se gasta cada dos por tres? Si los objetos fueran tan perfectos que perduraran en el tiempo. No haría falta renovar nada que comprase, ni ropa, ni zapatos, ni... todo se iría al garete, TODO. Si el mundo fuera perfecto, solo nos duraría unos pocos días.


Además, sería tan aburrido. ¿De que nos quejaríamos entonces? ¿De que chirriarían los viejillos que se montan tertulias callejeras? ¿Qué criticarían las señoras que no tienen nada más de lo que hablar? Si fuera un mundo perfecto, si todo sucediera como tuviera que suceder, ¿cuantas cosas no aprenderíamos por hacerlo mal? por equivocarnos. Medítelo, adelante.

Todo  nuestro mundo gira entorno al intento de alcanzar la "perfección", "la belleza de las cosas" pero si la tuviéramos, ¿qué demonios haríamos después? ¿Entiende lo que le digo?

Quiero que piense en la belleza y la perfección, en aspectos generales. Es decir, no sólo la conocida en estos tiempos si no la belleza como ya se la han planteado otros (filósofos o no filósofos). El saber, lo natural, la verdad. 

Porque la belleza y la perfección son todas esas cosas también, no se olvide usted de eso. Ni de que cuando intentamos alcanzarla, pierde su esencia. Mire si no a las que se operan siguiendo un esquema erróneo. Cuando las ve con esos flamantes senos como globos mal hinchados listos para exhibirse ¿realmente cree que es algo natural? ¿Realmente ve belleza en eso? Cree que una mujer (o un hombre) con complejos se juegue la vida en un quirófano para cualquier tipo de operación que la acerque a esa idea absurda, ¿merece la pena? Si lo cree así, quizá, usted y yo, no nos llevemos tan bien.

Y ya no es belleza, ni mucho menos perfección, es un intento estrepitoso de conseguirla que deja claro la falta de amor propio. Algo que considero más valioso y perfecto que lo que puedan pensar de uno mismo por no ajustarse a los ideales.

Quererte, aceptarte tal y como eres. No necesitar nada más que lo que tienes. La belleza, la confianza en uno mismo. La verdad, encontrar palabras sinceras en alguien. La naturalidad, la vida y el saber vivirla con sus fallos y sus espinas. El interesarse en conocerla y reírse al darse cuenta de que por muchos intentos que se hagan, nunca se sabrá lo suficiente de ella. No saber como tomarse las cosas y elegir hacerlo con humor. Esa, esa es la verdadera perfección.

sábado, 30 de agosto de 2014

La manía de ir recordándo el pasado según las fechas del presente en las que ocurrieron.

Basta que digas que has olvidado a alguien para que todo el universo trate de recordártelo.
¿Sabes? si alguien actúa como si nunca hubiera tenido amor, no es porque lo oculte como a un tesoro, sino porque realmente nunca lo ha tenido. Igual hace un mes me hubiera parado a escuchar todas esas cosas sobre él que de alguna forma llegan hasta mí. Me hubieran dado ganas de huir y no hubiera dejado de pensar en otra cosa durante otro mes que no fuera él. Pero no. Ha sonado Skinny love y no me ha hecho falta cambiar la emisora. He decidido mantener vivas en mi memoria todas esas cosas que ojalá nunca hubieran pasado pero que tantas ganas me dan de no tenerlo nunca más a mí lado. Y porqué no admitirlo, también lo enriquecedor que me dio. Porque todo ser que pasa por nuestra vida, sea bueno o sea malo, nos aporta algo. Parece que llega un momento en la vida en el que sin saber porqué, te cansas de sentirte vacío. Sabes entonces que es hora de beberse la vida con ganas, de bailarla y cantarla. Que lo pasado está bien dónde está y revolverlo al presente está de más. De dejar ir a lo que no deja avanzar y abrir camino a todo eso que sí. Hora de despedirse de lo que uno fue, para empezar a sentirse como quien uno es.
















viernes, 15 de agosto de 2014

Goodbye my lover.

¿Sabes? la primera vez que la escuché no dudé en que algún día se convertiría en el himno de nuestra historia. En esa canción a la que le es indiferente el lugar en el que estés, porque sea el que sea, si suena, inevitablemente te transportará a otro. Otro lugar, otro tiempo, otras sonrisas. Un olor,  una persona, y ese último beso de unos labios en los que hasta el morder se llegó a sentir como placer.
Lloré, no había pasado aún pero sabía que tarde o temprano pasaría, y que daba igual lo que hiciera por evitarlo porque no podría.

¿Has leído alguna vez las palabras de Esquilo? ¿Oscar Wilde, quizá?
Pienso en eso del señor que acoge en su hogar a un cachorro de león y que lo ama porque el felino acude con ojos brillantes a su llamada. El mismo que ignora eso de que el animal tarde o temprano mostraría la naturaleza de su raza, y que acabaría destruyéndolo a él, a su casa y a todo lo que en ella poseía.
Yo también me siento un poco como él.
Teníamos naturalezas distintas, estábamos destinados a que tarde o temprano el fracaso nos llegara, pero aún así no pude obviar amarlo.

No te sorprendas, quizá ya sepas que si no hay objeto para medir la estupidez humana es porque esta suele ser inmensa.
Abres en un parpadeo tus ojos, los cruzas con los suyos y desde esa primera mirada ya sabes que habrá una última, pero prefieres hacerle creer a tus ojos que no han visto lo que han creído ver, sino otra cosa. Otra cosa llena de unas geniales.
No es fácil asimilar que en realidad la persona a la que quisiste, existe, pero que sólo lo hace en tu imaginación. A mí me ha llevado a muchos meses de asimilarlo, a otros a la muerte.
Parece que el juego del amor es más importante de lo que estamos dispuestos a admitir, un poco más de estupidez que se suma a eso de lo que ya hablábamos.

Aunque no lo creas, volver a escucharla ha sido menos doloroso de lo que esperaba. De hecho, sólo he sentido que mi nivel de idiotez humana empezaba a descender un poco.
Me he dado cuenta, al fin, tras muchas noches de no dormir preguntándome si hubiera podido cambiar aquel desenlace de haberlo hecho todo de otra forma, que no hay que preguntarse cosas que siempre se supieron. Que la intuición raramente es la que falla, que quien lo hace, la mayor parte de las veces, somos nosotros mismos.
Y que basta que busquemos algo que valga la pena, para que no lo encontremos.
Ha estas alturas ya tendríamos que habernos dado cuenta de que todas las cosas importantes siempre aparecen cuando no las estamos buscando.
"Estúpidos."


jueves, 14 de agosto de 2014

Y salté.

A veces estamos pero no somos.
Estamos en un lugar pero no nos permitimos ser parte de él porque nuestra cabeza está en otro. Como si tuviéramos los ojos abiertos pero la mente cerrada a todo.

Hubo un día en el que logré detener los pensamientos que otras veces no muy lejanas habían hecho ríos donde era fácil ahogarme, y observé.
Veía mar, veía vida. Veía todo lo que tenía delante y me sentía parte de aquello.
Desde siempre me han dicho que vivir en el presente debería ser la única opción, pero no fue hasta ese instante que la elegí. Supe en uno de los 3.000 parpadeos de ese día que no sólo había entrado luz en mi mirada, sino también en mi mente.

Pasó allí, dónde sólo estaba yo, el agua y los acantilados de olvido que hasta entonces no me había atrevido a saltar.

lunes, 28 de julio de 2014

"Si no vas a hacerlo bonito, para qué."

Tuve que elegir, porque así lo quise sin quererlo.

Nos sentamos en la playa, sobre una toalla.
Le mire a los ojos, tenían esa clase de brillo que hasta entonces jamás le había visto y que nunca más le volví a ver ni a él,  ni a nadie que me mirara. Irradiaban de eso que no se suele ver. Sonreímos. 
Me acerqué hasta montarme sobre sus piernas, tal y como si fuéramos ese puzle que por mucho que se quiera, nunca termina de encajar. 
Nos acercamos más hasta hacer de la distancia, milímetros. Volvimos a sonreír y nos dimos el beso más apasionado, sincero y dulce de todos, el último. 

Y que amargo nos supo cuando todo dejó de pasarnos. Y que agrios estamos ahora después de darnos cuenta de que habíamos desperdiciado todo eso que habíamos esparcido por el mundo dejándolo tirado por cualquier lado. 
Nos quisimos como pocos se atreven a quererse, con todas sus ganas. Nos quisimos, pero cuando me despegué de la cosa más deliciosa que jamás probé, supe que seria mejor vivir el resto de mis días con la compañía de la melancolía, que con la suya. 

Y aunque dolorosa, fue mi elección no perdonarnos otro error, otra lágrima, una ilusión que probablemente hubiera terminado en otra desilusión chillada.
Sigue estando entre todos mis pensamientos, no permitiéndome ponerle ojos ciegos a la idea de que aún le quiero.
Porque de verdad le quería, le quise y le querré, pero ya sólo en recuerdos, donde los abrazos no asfixien y el cariño convertido en temor a dejar de ser no nos deje sordos.
Sí, mejor solos.




martes, 8 de julio de 2014

He vuelto a cantar.

Muchas veces le recuerdo como el que me hacía sentir música, música de la buena. De esa por la que merece la pena romperte los oídos al escucharla. Como cuando se reía a carcajada suelta y no podía elevar más la sonrisa mientras los ojos se le achinaban. Entonces sonaba como esa gran canción que ponen en la radio y te hace el día un poco mejor. 
Luego, cuando me detengo un poco más en quien era realmente y los recuerdos del verdadero camino que recorrimos, me doy cuenta de que me hacia pasar por muchos túneles oscuros. Y que al hacerlo y desviarme hacia ellos, él pasaba a ser un sonido molesto. Y ya sólo deseaba apagarle. 
Me llegué a acostumbrar a la oscuridad, olvidé que fuera estaba soleado y que no tenía porque conformarme con el gilipollas que tenía delante, y a veces, vuelvo a olvidarlo.
Y le quise, y ¿para que engañarnos? aún le quiero, y probablemente a pesar de todo siempre le guarde un tierno recuerdo, pero creo que va siendo hora de encontrarle la salida al último túnel en el que me adentró y del que aún no había querido salir. Va siendo hora de volver a encenderme las alegrías y escuchar melodías. Aunque no sea la suya. Aunque sea únicamente la de la vida. Aunque sea sólo la mía. 


sábado, 28 de junio de 2014

Una vez, una persona.


Una vez, una persona. 
Duró pocas sonrisas en mi vida, muy pocas, pero todas ellas muy intensas. 
No sé si significó algo o si sólo fue una brisa de aire fresco para ayudarme a seguir. Pero de cualquier forma, nos hicimos poesía. 
Aunque me pareció ver eternidad en el Edén que parecía esconder, se marchó. Y fue triste no por el hecho de que lo hiciera, sino porque al hacerlo, lo hizo como cualquier cobarde que se las da de valiente: "No eres tú, soy yo" "No es lo que has creído ver en mí, es lo que realmente soy".

¿Cómo no iba a pensar que él era maravillas, si me convertía en eso que tanto me gusta? algo bonito que leer.

Espero que no le importe que ponga un pedazo de "la idea que me hice de él" y que resultó no ser. Porque las personas se van, pero las palabras que nos dedican, si son buenas, se quedan. Y estás son buenas, muy buenas; 

«Dichoso tiempo. Tiempo dichoso. Es increíble el poder observar como la medida del tiempo es tan imprecisa como las horas, minutos y segundos. El tiempo no depende solo de los segundos que pasen, del movimiento de las nubes, de cada exhalación, de cada sonido, no. El tiempo depende, sobretodo, de las personas, el tiempo depende, en gran medida, de la compañía, el tiempo depende, por encima de cualquier cosa, de las emociones. Las emociones no son imprecisas, más bien al contrario, y aunque pueden ser confusas en ciertos momentos, las emociones nos indican en cada momento a donde queremos ir. Pero ocurre algo curioso, ocurre algo de grandes dimensiones cuando se juntan varios fenómenos compatibles que provocan una explosión del tiempo tal y como es conocido. ¿Y si pasas tiempo con una persona, y si sientes por una persona, donde está el tiempo? El tiempo no está. El tiempo se va, se desquita, el tiempo sabe que no es importante, sabe tan bien, sabe incluso mejor que las personas involucradas que no tiene lugar en ese momento que decide irse, decide abandonar para dar paso a algo mucho mejor. Y es por eso, exactamente por eso, por lo que el tiempo pasa tan rápido cuando estás con la persona con la que quieres estar, cuando estás haciendo lo que quieres hacer, y cuando estás sintiendo lo que quieres sentir. El tiempo, pasa tan rápido, porque se ha ido. Pero vuelve, el tiempo vuelve para recordarnos que tenemos que contar con él si queremos seguir disfrutando con esa persona.»

viernes, 20 de junio de 2014

"No, cariño, no todo el que es amable es bueno."

Perdí la cuenta de los fracasos que se han sumado a mis costados.
Olvidé el número de personas que me han besado los labios como si siempre sabiendo que sería como por un rato.

Créeme que cansa hacer cosas por gente para que luego todo eso quede en nada. Muchísimo.
Y acostumbrarse a una voz que de repente un día dejas de escuchar de la forma en la que solías. Así, en ese tono tan puesto unicamente para ti y no para otra persona.
Hasta echas en falta las manías que a lo mejor ni ellos mismos sabían que tenían.

No sé cuantas veces me he puesto mi mejor sonrisa con el vestido que mejor le sentara. Ni todas las horas desperdiciadas peinándome para alguien que terminaría siendo nadie.
Sólo sé que todas esas veces quise hacerme la tonta, hacerlo como quien quiere por primera vez, por así tratar de querer como se debe. Pero olvidé que las primeras veces no suelen salir bien.

Han sido tantos sentimientos entremezclados y tantas caras diferentes en tan poco tiempo, que ya mire dónde mire parecen todas iguales. 

Duelen las excusas una vez más, y que te mientan como pensando que eres tan tonta que les creerás, como si no hubieras tenido que tragarte tantas mentiras en otras historias vacías que ahora supieras diferenciar a la perfección las que lo son de las que no. Como si fueras un mero entretenimiento. Un circo para sus ratos libres. Un ¿por qué no? Que carece de "porque síes".

Rompe que jueguen a ilusionarte como quien no quiere jugar . Una vez más como esa figura de porcelana china que se hizo mil pedazos cuando jugando con ella la precipitaron contra el piso. Y quien sabe si fue queriendo o sin querer, pero descompone.

No quiero escuchar más palabras sin sentido. No estoy preparada  para volver a escucharlas de la forma en la que pueda creermelas. De la manera en la que no huya de canciones de amor porque les encuentre algún significado del que no quiera escapar. Ya no más.
No tengo esa fuerza necesaria para volver a intentarlo sabiendo que me juego algo tan preciado como mi propia felicidad.

Y si, es cierto, si me intentas tocar el alma la notarás un poco más fría que ayer, pero menos tonta, también.
















jueves, 5 de junio de 2014

Todo bien.

Y de repente, esa canción. Esa que no podía ser otra, esa. La que hace que pasen por mi mente segundos que ni si quiera sabia que recordaba. Porque sí, porque a veces cuando las canciones suenan, también lo hacen con ellas momentos y personas.

Era ese grupo del que no me gustaba ni el nombre y su "Wish you were here".

El día que me la dedicaron no entendí el por qué, ni tan si quiera le di importancia. La traté como un ruido más de la vida. Ahora parecía que ese ruido se había vuelto hasta agradable. 
No sería por haberla escuchado más de 1.000 veces cuando todo dejó de pasarnos, que va. Como tampoco fue ahí que la entendí junto a todos mis finales mientras me resbalaba conmigo misma.

Es así como aprendí que una canción no es vieja por el tiempo que tenga, sino por los recuerdos que contenga. 
Pero que resbalar con algunos de esos a veces es tan necesario como lo de mirar el pasado tal cual era.
Y saber que hiciste bien.


Y será por eso que siempre buscamos música "nueva".

lunes, 2 de junio de 2014

Buenos días, insomnio.

Que incómodo cuando se te mete un "quiero" entre ceja y ceja y ya no hay quien te lo saque, más que tu mismo. Que incómodo porque te ves obligado a darte de palos contra la realidad, a abandonar la ilusión y la esperanza, y a dejarlas botadas en  alguna estación por la que al parecer, no va a pasar ningún tren. 
Esperabas por algo que nunca iba a suceder. "Estúpido" te dices. 
El poco alisio de honor que te queda viene dado por el saber que no has sido el único que se ha visto aguardando por alguien que no pensaba sucederle. Por lo visto, cada día somos más los que nos quedamos a dos velas en un banco dónde todo es oscuridad, menos el que sujeta todo el cariño que quiere dar. 
Ya veis, eso de lo que os hablo, es la única droga tan fuerte capaz de hacerte ver todas esas ruinas, como si estuvieran encendidas, como si no fueran lo que realmente son. Porque el amor tiene esa manía de distorsionarnos la realidad, las ideas y la propia razón. De hacerte creer que un corazón herido, puede volver a palpitar sin el miedo a otra derrota y al no salir ileso, como haciéndote olvidar que en un mundo donde existen miles de millones de dos que se dan de eso, también existe el fracaso. Y te darás cuenta, una vez más, mientras te golpeas contra la realidad y te mojas la cara en sudorosas noches de insomnio. 
Pero no te preocupes, es bien sabido que el palpito que se ha mantenido latente tras mil derrotas, podrá seguir latiendo durante otras mil más. 
Es nuestra naturaleza, la de amar.


domingo, 1 de junio de 2014

Ni juntos, ni revueltos.


Otra vez tú golpeándome la puerta.

Dicen que volver y volver, es revolver
y yo he estado revuelta en tu vida demasiado tiempo.

Quizás tanto que olvidé lo que realmente significaba amar,
y no digo querer, que suena a todo lo que egoísta que has sido
sino amar, que retumba en cualquier oído como un suspiro de algo más.

De tanto en tanto rebuscando lo que diera validez 
a unos te quiero que no salían de mi boca.
Hasta llegué a rebuscar en la basura de todo lo que hacías
pero allí nunca encontraba nada por lo que valiera mancharme los intentos,
solo habían restos putrefactos de lo que alguna vez pudo haber sido
de haber sido otros.

No te rías más de los demonios que hemos engendrado,
a fin de cuentas, son fruto de todo lo que juntos pasamos.
Tampoco pidas que te deje echarte en mi hombro
ni me digas entre ruinas que todo saldrá bien. 
Demasiado tarde para arrepentirte de nuestros males.
Muchas ausencias que ya resultan irremediables,
demasiados viernes y sábados a solas, con la soledad.

No, gracias, puedes quedarte con los bombones caducados y el vino de tu abuelo
que no se entere que se lo has robado, aunque ya no esté.
Ni se te ocurra pedirme que haga de ti esperanzas una vez más 
porque quizá no sepas pero la confianza es algo más que un "confía en mi"
cuando todos los hechos están desordenados
y todas las palabras tan huecas que me hacen eco.

Ya asimilé que no volveríamos a estar juntos, 
ni tan si quiera a estar revueltos entre sábanas en horas que fluyen con rapidez.
Todas las cosas que nos atreviamos a hacernos y que nunca les contamos,
ya son parte del pasado.

Puedes irte por dónde has venido
pero esta vez, para no volver.

sábado, 31 de mayo de 2014

De ríos incontrolables.

A veces sencillamente pasa. Se te mete una tristeza afilada en los ojos y pincha las balsas de todo lo que en ellos retenías. 
Algunos te llamarán débil en voz baja, otros te abrazarán fuerte sin entender que te pasa.
Los tontos te preguntarán sobre lo que te ha hecho perder el equilibrio, como si no supieran que cuestionartelo hace que te tambalees aún más. 
Los inteligentes son esos que tan solo abrazan. Pero sin abrasarte a preguntas. Sí, es probable que se limiten ante la duda del no saber que decir, o el miedo a como pueda sonar cualquier cosa que salga de sus bocas, pero de cualquier forma, aciertan. 
Pasa que en esos segundos o minutos tan sólo deberían existir abrazos. Porque no hay nada como que te hagan sentir que hay un hombro dónde poder sostenerte cuando ni tu mismo puedes. O algo así.
Y vale, llorar puede que sea de gente frágil pero, ¿y que hay de cuando estás haciéndote un río delante de todos, casi sin poder evitarlo, y te da por reírte de ti mismo? 
Así, con las penas al aire y las heridas abiertas al público, como diciendo "yo también soy humano, lloro y me rio de mí por hacerlo", ¿es que no saben que es así como uno entiende para sí que es más fuerte de lo que pensaba?
Al final hasta parecerá que agradeces los golpes y los palos de la vida, por hacerte ser como eres.

viernes, 30 de mayo de 2014

Como un barco de papel que se pregunta porqué no puede volar.

Tendré que estar a las 07:00 en el muelle, dónde un barco me esperará para zarpar sueños y dejar revuelto todo lo que quería dejar ordenado en este mar. O no dejar. 

Haré las maletas mezclando la ilusión de irme, con el anhelo de querer quedarme por saber que la próxima vez que despierte, tendré tu abrazo un poco más distante.

Por la mañana me habré ido, pero lo habré hecho como quien quisiera fingir un descuido y llegar a las 07:30, y que sea demasiado tarde como decidir no quedarse. 

Porque de irme, no quisiera que esto se quedara aquí como lo que pudo haber sido y no fue. Sí, esto. Nosotros.

Tenían razón, todo nos estaba saliendo demasiado soleado, como para que algo no nos quemase.
Pero sabes que estaría dispuesta a hacer lo que hiciera falta por lucharle a las imposibilidades. Y si no lo sabes es por desconocer quien soy cuando me dan una razón de ser. 
Porque por hacer, no me costaría hacer cualquier locura, si esa sonrisa y el tiempo acompañasen.

Me voy, pero volveré cuando quieras que lo haga. Aunque no me lo pidas, aunque no te atrevas a hacerlo, lo haré. 

Espero que no pongas esa mirada con la que sé que me mirarías de tenerme delante. No te extrañes. 
Sabes que no me gusta quedarme con las ganas de nada que realmente valga la esperanza. No ibas a ser menos.

Ya sabemos que es una despedida demasiado amarga, para algo tan dulce. Pero ya estábamos advertidos de que los mejores antojos no pueden ser saciados siempre que queramos, ni de cualquier forma. Las cosas verdaderamente buenas  tienen la manía de hacerse esperar. No ibamos a ser menos.

No, no podía ser perfecto, y por no serlo, hasta es poesía que no lo sea. 
Créeme cuando te digo que le veo su lado tierno.

Solo te pido que me esperes si quieres hacerlo. Que afrontemos el reto.
Que tus brazos y tus labios no me olviden cuando esté lejos. 
Tampoco olvides nuestros besos más sinceros.
Y descuida, que estoy segura de que a mí no me hará falta procurar no hacerlo.

Me voy, pero te llevo en mi equipaje de mano. 
Aquí, a la izquierda, dónde el pecho.

Volveré. Sonríe.
Lo haré.





miércoles, 28 de mayo de 2014

Señales de que debes huir.


Cuando una persona te tiene lo suficientemente cerca para verte y decide no hacerlo.  

Tan tonta que si puede, no hace acto de presencia en tus momentos más importantes y de los malos (si los hay), trata de escabullirse. 

Te parecerá que quererte bien le resulta una "mariconada" y eso de hacer detalles de vez en cuando que ni caros ni grandes, (cito textualmente) una "gilipollez".

A lo mejor, puede que tampoco quiera que estés en sus momentos importantes, pero eh, en los malos como no estés, hay enfado y un "nunca haces nada bien".

Nota mental nº1: No idealices ni empieces algo sin conocer lo suficiente. (Suficiente = un promedio de 3 a 5 meses). 

Hay otra cosa que no te importará tanto pero que a veces puede llegar a sentarte como una jarra de agua fría en pleno invierno madrileño; le da más importancia a sus amigos que a ti. 

Qué sí, que los amigos son importantes, pero si estas con alguien, tienes que saber cuando estar y cuando irte de bares (o lo que sea). Y si no sabes estar, pues mira, no.

No quiero hablar tampoco de ese tipo de ser que insulta a tus amigos o directamente les pega. Y tú te callas el "¿pero tú de que coño vas?" (ay, ¡la ceguera!)

Y claro, a raíz de eso es inevitable que te des cuenta de que esa persona no es capaz de hacer por ti, lo que tú posiblemente sí estarías dispuesto/a a hacer por ella (y que ya estás haciendo callándote tanto).

El problema de todo esta en cuando tras esto, se te ocurre pensar "si insisto en hacerle ver como son las cosas, igual cambia, somos felices y comemos perdices" (error 404: logic not found). 

Nota mental nº2: La gente NO cambia.

Tampoco te admitirá sus fallos, o igual sí, pero para que te calles en tus intentos de hacerle ver que "necesita cambiar".

Nota mental nº3: Cuando quieras a una persona, acéptala tal y como es. Si no puedes hacerlo, ni te molestes en cambiarla, ni le llames a eso "amor". (Y si no es amor, que no sea nada entonces)

Otra cosa que no se le dará bien será eso de  admitir sus fallos, aunque es gracioso que luego te reconozca que tu los tuyos los admites "de puta madre", pero es como que todos tus esfuerzos quedan en un "parece que lo hago para las risas" -brutal-.

Y hay un punto, cuando han pasado todos los anteriores, en el que igual le da por gritarte, faltarte el respeto o pegarte. (Vale, ¿qué otra señal necesitas para darte cuenta de que debes huir ya de ya?)

Nota mental nº 4: Si te hace ignorar quien eres por adaptarte a como es, e ir en contra de tus principios, huye. 

Porque si no lo haces, es probable que cuando (al fin) se te caiga la venda, te des cuenta de que no era quien decía ser (ni por asomo) ni por quien merecería la pena estar como estas. Pero vale, ya es inevitable. Compraste un sueño, te vendieron otro, pero todos cometemos errores alguna vez y de algo hay que aprender.

Lo malo viene dado cuando ya sabes lo que hay, te dice que lo siente, que te quiere. Y tú vas, y te le crees.

Nota mental nº5: No creas palabras vacías de hechos. La gente que demuestra y que apenas necesita disculparse, es la buena. 

Luego volverá a hacer lo mismo de siempre (que no te extrañe si pasa).Y entrarás en un ciclo vicioso (pero sin buenos vicios): 

Hace algo doloroso > Te enfadas > Tratas de hablar las cosas > Hace como que te escucha > (Piensa un: "a ver si te callas ya") Y te dice que lo siente, que te quiere > Tú te lo crees - Y vuelta a empezar.

Luego igual te das cuenta, a base de marearte de tanto ciclo vicioso, de que te has ganado esa etiqueta con la que nunca quisiste que te calificaran: "gilipollas".

Pero eh, si te recordó a alguien y lo leíste desde el pasado, ríe. Al menos supiste pararlo.

Si no es así y te hizo pensar en alguien que ahora está en tu vida, ya tienes otra gran señal para sacarlo de ahí de inmediato. Hazte el favor. 

El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...