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lunes, 16 de enero de 2017

Conoces esa sensación...

-Si alguien reconoce al autor,
que me lo haga saber.-
Esa sensación de tener encarceladas miles de palabras, momentos y emociones. De querer liberarlas a todas a la vez, y que por ello se agolpen y empujen, y al final no quepan en la boca, ni en las manos, y que lo único que salga sea no hacer ni decir nada.
Será culpa del no saber por dónde empezar. Del no querer saberlo. De la prisa por llegar a ninguna parte que uno mismo se impone, y que no deja tiempo para organizarse las ideas. Del miedo a hablar -diciendo-. O de la manía de taparse los sentidos para no verse, ni oírse, ni saberse juzgado.
Ya sabemos que escribir es pensar, tomar asiento y comenzar un dialogo interior con quien se es realmente. Invitar a que pasen y nos hablen las heridas que conservamos casi por placer. Y esas otras que, pese a desearlo, se nos resisten a cicatrizar. Pero pasa que a veces no queremos escucharlas, ni escucharnos, ni conocernos. Nada que implique vernos de manera tan nítida.
Huimos, en cierta medida de lo que somos. Lo hacemos al tener la necesidad constante de distraernos en lo que sea, y al tomar la facilidad de poder hacerlo al instante, ya sea ocupando la mente al encender la televisión, el ordenador, el móvil, el "amor"...
Sí, lo que hay ahí adentro podría parecernos horrible a la luz. Podría incluso serlo realmente. Pero, ¿no es acaso más horrendo el no darse la oportunidad de descubrirse?

Volveré a empezar.







martes, 10 de enero de 2017

VACIAR EL EQUIPAJE.

Llenamos las maletas de ilusión
y nos fuimos con el propósito de conquistar la felicidad.

Pero al llegar a ninguna parte no nos atrevimos a abrirlas,
ni a vaciarlas, por temor a no recibir nada de vuelta.

El peso del equipaje se multiplicó por dos,
cargamos con las inseguridades a cuestas.

Volvimos como si nunca nos hubiéramos ido.


Pensamos en tirar las maletas y no volver a salir nunca más.
Sin embargo, deshacernos de las maletas
era deshacernos de nuestra propia casa.

El equipaje empezó a ser más y más.
Llegaban cajas de no sé sabe dónde
-o quizá siempre estuvieron ahí.-
Se acumulaban en el salón, el dormitorio,
y otras habitaciones todavía más diminutas que estos.


Acorralados y ya exhaustos por el trabajo de amontonarlas
durante semanas y semanas, y años,
nos atrevimos, al fin, a desempaquetar y abrir.

Aquello era un enjambre de emociones, un viaje
en el que los miedos y silencios eran los que salían
y se hacían pequeños.
Y nosotros, por el contrario, sentíamos cómo con su partida
nos hacíamos más grandes.

sábado, 30 de abril de 2016

El caprichoso miedo.

David, Miguel Ángel Buonarroti.
Hay un viejo proverbio chino que dice que si no pruebas a besarla, 
nunca sabrás si te hubiera hecho la cobra 
o si por el contrario os hubierais fundido hasta la nuca.

Bueno, vale, quizá no haya ningún proverbio chino, 
pero si no lo hay es porque es tan obvio que, ¡joder! 
¿cómo carajo vas a quedarte con las ganas? ¡Bésala!

No me mires así. 

De nada valen todas esas ganas si las reprimes. 
Si están ahí, en algún parte de ti, haciéndote bulla, será por algo. 
Será por ejemplo porque quieren ser libres. 

Déjalas fluir sin torturarte pensando si sí o si no, o sobre el qué pasara. 
Eso tan sólo es basura que te hace no vivir la vida que quisieras. 
No ser, por tanto, quien realmente eres. 

No esperes sentado a que las cosas sucedan por sí solas, 
porque no sucederán. 
Hazlo, haz magia. 
Y si sale mal, di que aprendiste. 
Porque aprenderás. Así que venga, levántate, ve tras ella. 

Y cuando lo hayas hecho, 
vuelve para contarme como venciste el caprichoso miedo.



viernes, 11 de marzo de 2016

Como quien cae por primera vez.


¿Y qué era caer en aquel entonces?

No más que incógnitas que esperaban con ansia ser desveladas. Qué se subían por las paredes de la desesperación y no sabían distinguir un sí de un no. Dudaban de si debían hacerlo si quiera.

Habitaban entre las ideas y el corazón, a medio camino de ambas.
Inducidas, por no sé que cosa, hacía la sinrazón y la locura.

Causaban noches desveladas por los pensamientos dónde los miedos y las posibilidades se fundían en uno. Y un palpito extinto e incesante que renacía una y otra vez para no dar lugar a nada más, que al estar fuera de sí.


viernes, 26 de febrero de 2016

Lâche

Fotografía por Wolf Suschitzky 
De tanto reprimir el sentimiento,
ya nada de mí recuerda como era aquello de sentirlo.
Dejarse llevar por él, vivirlo.
Me he pasado tantas oportunidades escabullendo,
que no sé de que forma quedarme, aunque quiera.
Acostumbrada al tacto de manos frívolas y pasajeras.
Dejé en el olvido la opción de atreverse a sentir calor en un abrazo,
hogar en una mirada.
Demasiados desahucios inesperados desalojaron
este vacío y canijo hueco
dónde ya no cabe nadie más que yo.
Aconsejaron la mesura, y resultó no ser más que basura.
Ahora la escarcha de mi alma es tanta que congela. ¡Joder! ¡No la toques!
Huye tú también, mientras puedas.


jueves, 31 de diciembre de 2015

El corazón es un órgano frágil con el que tenemos poco tacto.


Ahora, que ya estuvo quien parecía y no era, ni será
lo que pretendía aparentar.
Quien fue "no" desde la primera mirada
pero a quien tampoco se pudo ignorar.
La persona que vino para marcharse
y la que volvió para irse.
El pero no constante.
Lo que nunca fue porque la distancia asustaba,
y lo que al final se luchó por que fuera,
pero se quedó a medio camino entre las ganas y el vacío.
Quien parecía eternidad y tan sólo fue segundos.
La locura, el placer pasajero, la sonrisa tonta,
la decepción y todas esas mierdas.
Ahora, que está tan claro,
que al final de todo estas tú dándote cuenta
de que solo quieres un compañero/a de aventuras
con quien escucharse mutuamente los pasos cada día.
Solo eso.

martes, 3 de noviembre de 2015

Ya no te es---.


No lo habrás notado, pero durante todo este tiempo, te he estado buscando. En las calles de otras ciudades. Arropada en el gélido abrazo de otro olor. En el invierno en el que te fuiste y en los que vinieron después. En las palabras que no dijiste y en las historias que abandonamos. Esas que aún  no se han cansado de acorrarlarme. A veces, en bares dónde suenan conversaciones y canciones que me ahogan en un botellín con sabor a ti. Otras, en noches de sudoroso insomnio.
He llegado a besar el placer en pieles distintas a la tuya, y en todas ellas, he creído verte a ti. Pero en ninguna estabas tú. Nunca estás. Nunca estuviste. Nunca recuerdo acordarme de lo mal que nos quisimos. Nunca querré hacerlo.
Te escribo para mí. Para decirte que todo este tiempo te he estado buscando, pero ya no. Te escribo para creérmelo, para profetizar que sucederá, que dejaré de hacerlo. Qué he dejado de hacerlo. Qué ya no estás en todas las miradas que acaricio. Ya no hay peros que valgan, ya no te es----, ya no.



jueves, 15 de octubre de 2015

Mad World.


Busco un sentido, el que sea. No lo encuentro,
ni palabras, ni razones.
No sé a dónde voy, ni estoy segura del lugar del que procedo. Dudo de mí y de todo. Suenan tristes melodías.
Siento rabia por la gente insegura que hace sentir inseguras a las demás. No puedo hacerle oídos sordos a las mentiras con las que residimos. Me rompe comprobar que se conforman con que el mundo sea un lugar injusto, en lugar de intentar cambiarlo. El egoísmo, el amor suprimido y la indiferencia.
El no hacer por no hacer y la innecesaria envidia que les pudre.
¿Para qué tanta avaricia? ¿Para qué tanto mentir? ¿Para qué tanto fingir que todo bien si luego no?
Es una pena que estemos llenos de vida, pero nos sintamos tan vacíos.

Parece un infierno del que nadie quiere salir. Me pregunto que parte de este averno es culpa mía. Imagino al demonio dentro de mí, tratando de arrancarme el poco corazón que me queda latente. Trato de convencerme de que mis intentos serán tan ridículos que en vano.  No puedo hacerlo sola. Duele. Las lágrimas traspasan la frontera y la encharcan. Me falta el aire.

Ojalá pudiera desvestirme de todos estos pensamientos para abnegarme tanto como el resto.
Ojalá poder huir de mí misma. Huir como una cobarde y dejar de sentir que necesito salirme de esta esfera azul, sobre la que mi cabeza da vueltas.


martes, 13 de octubre de 2015

El puente hacia uno mismo.

Vía https://www.pinterest.com/

Dijiste que no sabías
para qué carajo sirve la poesía.
"Inútil" en tus labios.

Callé.

La poesía dice eso que de otra forma
no podría ser expresado,
ni dicho, ni contado.
 Pura expresión de lo humano.
Algo tan simple, y sin embargo
es de lo poco que 
abre las puertas a otras vidas
y nos deja echar un vistazo.

Poder vernos en otras pieles.
Sentirnos en otras experiencias.
Verse entre versos en otros momentos
y comprenderlos.

Otras veces,
como dialogar con ese amigo espejo
al que necesitamos, pero no tenemos.

En la métrica y su rima
se esconden sabios maestros.
Incluso,  entre ellas, te escondes tú
y me escondo yo.
Es al envolvernos en su ritmo
cuando ordenamos
nuestro propio caos,
salimos de él, nos liberamos.

No es tanto el papel.
Ni si quiera la tinta o quien maneja la pluma,
lo que en realidad es,
son las emociones.
Esas que guardamos bajo una piedra de miedos,
tan escondidas que aplastadas.

Dejaríamos de ser sin ellas.

Tú, sin embargo;
dijiste que no sabías
para qué carajo sirve la poesía.
"Inútil" en tus labios.

No respondí en su momento 
te confieso:
Callé, y muchas veces callo
porque siento

que solo hablo
cuando escribo.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Volar lejos.



He dejado de buscar.
Parece que aquello que ansiaba encontrar, ya estaba,
pero dentro.
Ahora, en su lugar, trato de sacarlo fuera.
Cuál pájaro enjaulado que ha olvidado
que su naturaleza está en volar.
Cerrando las alas,
aferrándose a los barrotes,
pero ya no más.
Aquello era esto, y no otra cosa.
Es hora de liberarlo,
de liberarme.

domingo, 26 de julio de 2015

Déjame volar, porque volaré, aunque no me dejes.


Amor es eso que no das,
pero que me exiges.

Tu demoler sentimientos
tras haber fingido construirlos.
Y lo bien que se te da desmoronármelos.

Tu intentar enjaularme
y que siempre esté para ti,
a sabiendas de que.

Tu falsa modestia de cada día
y tu afán por disfrazar la verdad
con tanto make up
como las tías que te follas.

Darte cuenta de que ninguna de esas estará
cuando simplemente estés solo,
y necesites una voz que te calme los miedos.

Tu enfado al percibir que yo tampoco estaré
por estar tratando de escapar
de lo que me mantiene atrapada en ti.

No, amor no es eso.

Ni tu ira al saber que otros brazos
me pueden hacer volar todo lo alto
que tú también podrías,
pero que ya nunca.

Déjame volar,
porque volaré,
aunque no me dejes.


martes, 21 de julio de 2015

Loca de atar.

Tener un nudo en la garganta - Paula Bonet
Vía: 
https://www.pinterest.com/pin/373869206541195665/

Quiero, pero
estoy tan atrapada en mí
que no puedo ser de nadie más.

Espero poder,
como verbo y sujeto a la vez.
Pero se me resbalan las ideas
y en la desesperación me enamoro de la nada.

Digo que vivo enamorada de la vida
pero miento
digo que no necesito a nadie
pero vuelvo a mentir.

Tengo tantas ganas de volverme loca de atar por alguien
que me ahogo con la cuerda de la exigencia
y me falta el aire.





miércoles, 15 de julio de 2015

El androide "con razón" pero sin "corazón."

Primer dibujo creado por una inteligencia artificial.
Vía: http://www.taringa.net/post/info/18745199/Primer-dibujo-creado-por-una-Inteligencia-Artificial.html 

¿Habéis visto Her?  Es una obra de Spike Jonze que nos invita a observarnos recreados como una sociedad absorta por las nuevas tecnologías. Nada lejos de la realidad.
Digamos que el cine, al igual que el arte en general, muestra eso que ya está ahí pero a lo que aún no le hemos prestado demasiada atención.

¿Por qué os hablo de esto? Veréis, hace como un mes sentí curiosidad por esa película.
Precisamente en los días en los que me detuve a verla, salió publicado el siguiente artículo: El robot Pepper se agota en un minuto al salir a la venta en Japón.
Dicho articulo, nos informa sobre la exitosa salida al mercado de un robot "capaz de comunicarse con personas e interpretar sus emociones." Comentan que está "diseñado para familias" y que este es capaz de "compartir sus experiencias y aprendizajes con otros modelos."
También se nos informa de que ha estado siendo utilizado desde hace un año como dependiente en algunos establecimientos de Nestcafé y Softbank.

Se supone que Her está ambientada en el futuro. Al menos, eso pensamos al verla. Pero, ¿y si en realidad ya vivimos en el mundo que nos plantea?
¿Cómo es posible que 1.000 unidades de un artilugio así se vendan en menos de 1 minuto? Está claro que la situación de Japón no se puede comparar a la que vivimos en otros países. Pero a pesar de eso, es de locos.
Pepper es un producto que promete cosas tales como: hacer fotos, felicitar por cumpleaños, o animar a las personas cuando detecta que están tristes.

Pretenden crear una versión de algo que ya existe.
Es cierto que este robot (o cualquiera) puede ayudar a mucha gente a no sentirse tan sola como Her nos muestra. Incluso, puede que desempeñen ese trabajo de dependientes de forma excelente. Pero es algo totalmente imprescindible, un capricho basto del ser humano.

Pensemos: si son las propias tecnologías las que nos llevan a ese aislamiento, como es posible que se pretenda que también sean ellas las que puedan sacarnos de él. Lo harán, sí, pero de forma ficticia.

Por otra parte, dudo que resulte más sencillo desarrollar un proyecto de robot como Pepper, que educar a las personas emocionalmente para no vernos en la necesidad tener que hacerlo.
Y en el caso de que lo fuera, es evidente que una máquina no nos va a aportar jamás lo que alguien de carne y hueso.

Educar desde el corazón no es fácil, pero que un robot nos haga sentir el calor de un ser que a pesar de su historia vive y siente sin haber sido programado para ello, lo es más.

Con esto espero haceros reflexionar, no para crear una revolución en contra de las tecnologías sino para que hagáis lo que esté en vuestra mano, que en este caso es soltar el móvil de ella y charlar con quien tengáis más cerca.


lunes, 27 de abril de 2015

No era yo, y necesitaba serlo.

Erin Whitman; Pencil, Drawing "Safety"


Le miré y lo supe.
Lo supe como ya lo había sabido en otras tantas miradas.
Pero no pude evitar que sujetara mi mano y me besara como si ambos encajáramos todo nuestro ser de una forma en la que nadie más.
Todo aquello era una gran mentira.
Pasara lo que pasara, dijera lo que dijera e hiciera lo que hiciera, aquella noche o cualquiera,  no sucedería. Nunca.

De pronto mi cadera en la suya.
Sus manos aferrándose a mi cuerpo.
¿Habría percibido ya que yo era algo más que eso?

Y la noche acabó como acaban todas esas: entre sábanas revueltas.
Entre caricias que me ofrecía como si él fuera quien tuviera el poder de sanarme todas las heridas que se esconden bajo la piel.
Pero la realidad era que cuánto más bajaba, más me dolían.

La persona que quería tener entre mis brazos, no era aquella.
Ni podría serlo jamás.
Beso a beso lo destapaba aún más.
Mismo guión, mismas escenas, distinto protagonista.

Aguanté hasta que ya no pude seguir fingiendo.
No era yo, y necesitaba serlo.
Le pedí que parara sin recurrir a las palabras.
Desistió.

Al amanecer salió por la puerta; me alegré.
Juré entonces que nunca volvería a dejarle entrar.
Ni a él, ni a cualquiera.






jueves, 8 de enero de 2015

Si he nacido para alguien, es para mí.

No me da la gana ilusionarme de ti.
No me da la gana pensarte todo el día.
No me da la gana desear otra cosa que no sean tus besos.
No me da la gana buscarte por los pasillos, calles y bares.
No me da la gana querer que me quieras, ni que me extrañes.
No me da la gana que pienses que me tienes en la palma de tu cuerpo.
No me da la gana mirarte a los ojos como si quisiera adentrarme en ellos.
No me da la gana que creas haberme hecho un jaque mate dónde los sentimientos.
No me da la gana entregarte lo que soy a cambio de nada.
No me da la gana. O sí, pero prefiero ver tus manos dónde no puedan tocar mi alma.
Si he nacido para alguien, es para mí.

El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...