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miércoles, 18 de marzo de 2015

El limón es una despedida.

-Pero... ¿entonces? 
Él no entendía que yo no lo necesitara como otras tantas le hubieran suplicado que se quedara. 
-Entonces no quiero que me busques, ni llamadas, ni whatsapps. 
-¿Pero a que viene todo esto? 
-Al principio todo es dulce pero luego coge sabor a limón, a fruta caducada. 
Los hombres, las mujeres, las personas no hemos nacido para manejar sentimientos, por eso los estampamos contra las personas a las que intentamos querer. 
Dejamos de querernos a nosotros mismos. Olvidamos nuestras metas, nuestro sentido de vivir y hasta nuestra propia alma por complacer y hacer que nuestro mundo gire entorno a una mirada que no es más que una entre millones. 
-No te entiendo... 
-En el mundo pasan demasiadas cosas, en el universo suceden misterios que nunca llegaremos a descifrar. ¿Y que hace el humano? Se enamora de alguien e ignora todo. 
No quiero eso para mí, quiero conocer, apreciar cada detalle, cada calle, el olor a café. 
Quiero enamorarme una y otra vez pero de la vida, no de ti.

viernes, 2 de enero de 2015

O al revés.

A lo mejor su verdadero problema empezó al darse cuenta de que lo que había tenido anteriormente no había sido amor. De que ni tan si quiera se le parecía. Dejó de creer en eso, y quizá por ello, también en las personas. Digamos que pasó a creer tan sólo en sí mismo, a veces. Otras digamos que perdía por completo las ganas de vivir. O al revés, sentía tantas ganas de hacerlo, pero de hacerlo bien, que cuando veía que en un mundo tan egoísta como este jamás lo lograría, deseaba que fuera en otro. O en ninguno. Supongo que deseaba no torturarse pensándolo, quizá por eso se marchó.






domingo, 14 de septiembre de 2014

Desmaquillar los tópicos de la vida.

¿Sabe? Perfección y belleza están indiscutiblemente ligados. Sí, sí, ya he dicho que usted lo sabía.
Pero deténgase, piénselo mejor. 

Si el mundo fuera perfecto no tendríamos nada que hacer. La economía se iria al garete; ¿A quien le venderían los batidos de proteínas? ¿Qué sería de los gimnasios? De las peluquerías o de las marcas de ropa que se forran vendiendo prendas que hacen milagros. O de todas esas otras empresas que venden cualquier cosa para hacernos más guapos. ¿Lo ha pensado? pero no sólo se centre en nosotros, en lo físico. Quitemos el egocentrismo habitual y vayamos más allá. ¿Qué pasaría si nadie necesitara electricistas? ¿Qué pasaría si no tuviera que comprar cada mes esa dichosa bombilla que se gasta cada dos por tres? Si los objetos fueran tan perfectos que perduraran en el tiempo. No haría falta renovar nada que comprase, ni ropa, ni zapatos, ni... todo se iría al garete, TODO. Si el mundo fuera perfecto, solo nos duraría unos pocos días.


Además, sería tan aburrido. ¿De que nos quejaríamos entonces? ¿De que chirriarían los viejillos que se montan tertulias callejeras? ¿Qué criticarían las señoras que no tienen nada más de lo que hablar? Si fuera un mundo perfecto, si todo sucediera como tuviera que suceder, ¿cuantas cosas no aprenderíamos por hacerlo mal? por equivocarnos. Medítelo, adelante.

Todo  nuestro mundo gira entorno al intento de alcanzar la "perfección", "la belleza de las cosas" pero si la tuviéramos, ¿qué demonios haríamos después? ¿Entiende lo que le digo?

Quiero que piense en la belleza y la perfección, en aspectos generales. Es decir, no sólo la conocida en estos tiempos si no la belleza como ya se la han planteado otros (filósofos o no filósofos). El saber, lo natural, la verdad. 

Porque la belleza y la perfección son todas esas cosas también, no se olvide usted de eso. Ni de que cuando intentamos alcanzarla, pierde su esencia. Mire si no a las que se operan siguiendo un esquema erróneo. Cuando las ve con esos flamantes senos como globos mal hinchados listos para exhibirse ¿realmente cree que es algo natural? ¿Realmente ve belleza en eso? Cree que una mujer (o un hombre) con complejos se juegue la vida en un quirófano para cualquier tipo de operación que la acerque a esa idea absurda, ¿merece la pena? Si lo cree así, quizá, usted y yo, no nos llevemos tan bien.

Y ya no es belleza, ni mucho menos perfección, es un intento estrepitoso de conseguirla que deja claro la falta de amor propio. Algo que considero más valioso y perfecto que lo que puedan pensar de uno mismo por no ajustarse a los ideales.

Quererte, aceptarte tal y como eres. No necesitar nada más que lo que tienes. La belleza, la confianza en uno mismo. La verdad, encontrar palabras sinceras en alguien. La naturalidad, la vida y el saber vivirla con sus fallos y sus espinas. El interesarse en conocerla y reírse al darse cuenta de que por muchos intentos que se hagan, nunca se sabrá lo suficiente de ella. No saber como tomarse las cosas y elegir hacerlo con humor. Esa, esa es la verdadera perfección.

sábado, 7 de junio de 2014

'Lo eligen, te lo juro, los he visto'.

Julio Cortázar explica eso que ya decía Luis Cernuda, "no intentemos el amor nunca". Y cuanta razón tenían los dos. 

Si alguna vez te lo cuestionas y llegas a la conclusión de hacerlo porque no pierdes nada. De intentarlo "a ver que sale", hazte y hazle un favor, y no lo hagas. Porque no es algo que se elija, y si se elije, no sé de que sé tratará, pero no será de eso.

El amor o se hace bien, o no se hace. Porque al querer hacerlo por la mera motivación que la del querer, sabe hacerse sólo. Y sentirás que las cosas grandes también surgen por sí mismas. Y lo mejor, sin sentir que hacerlas le supone a nadie gotas de sudor.

Pero es un mundo racional, y claro que te lo tienes que plantear. Sobretodo consultar con la almohada antes de dejarte llevar. Pero cuando sea algo real se tratará de algo tan puro, que los pensamientos no te taladrarán la cabeza. Tan sólo te dirán que tengas cuidado y des los pasos adecuados para que hagas el camino que te lleve al lugar correcto, sin más desviaciones que valgan que la que se te ha presentado ya, y la que te ha sido casi inevitable tomar.
Porque los verdaderos cuando inician el camino y van de la mano, lo hacen para quedarse en donde lleguen, aún sin saber hasta dónde les llevarán sus pies. Y no está bien dar por hecho cosas que no sabemos a dónde irán a parar o a continuar, pero entonces, entonces ni te lo plantearás.





viernes, 30 de mayo de 2014

Como un barco de papel que se pregunta porqué no puede volar.

Tendré que estar a las 07:00 en el muelle, dónde un barco me esperará para zarpar sueños y dejar revuelto todo lo que quería dejar ordenado en este mar. O no dejar. 

Haré las maletas mezclando la ilusión de irme, con el anhelo de querer quedarme por saber que la próxima vez que despierte, tendré tu abrazo un poco más distante.

Por la mañana me habré ido, pero lo habré hecho como quien quisiera fingir un descuido y llegar a las 07:30, y que sea demasiado tarde como decidir no quedarse. 

Porque de irme, no quisiera que esto se quedara aquí como lo que pudo haber sido y no fue. Sí, esto. Nosotros.

Tenían razón, todo nos estaba saliendo demasiado soleado, como para que algo no nos quemase.
Pero sabes que estaría dispuesta a hacer lo que hiciera falta por lucharle a las imposibilidades. Y si no lo sabes es por desconocer quien soy cuando me dan una razón de ser. 
Porque por hacer, no me costaría hacer cualquier locura, si esa sonrisa y el tiempo acompañasen.

Me voy, pero volveré cuando quieras que lo haga. Aunque no me lo pidas, aunque no te atrevas a hacerlo, lo haré. 

Espero que no pongas esa mirada con la que sé que me mirarías de tenerme delante. No te extrañes. 
Sabes que no me gusta quedarme con las ganas de nada que realmente valga la esperanza. No ibas a ser menos.

Ya sabemos que es una despedida demasiado amarga, para algo tan dulce. Pero ya estábamos advertidos de que los mejores antojos no pueden ser saciados siempre que queramos, ni de cualquier forma. Las cosas verdaderamente buenas  tienen la manía de hacerse esperar. No ibamos a ser menos.

No, no podía ser perfecto, y por no serlo, hasta es poesía que no lo sea. 
Créeme cuando te digo que le veo su lado tierno.

Solo te pido que me esperes si quieres hacerlo. Que afrontemos el reto.
Que tus brazos y tus labios no me olviden cuando esté lejos. 
Tampoco olvides nuestros besos más sinceros.
Y descuida, que estoy segura de que a mí no me hará falta procurar no hacerlo.

Me voy, pero te llevo en mi equipaje de mano. 
Aquí, a la izquierda, dónde el pecho.

Volveré. Sonríe.
Lo haré.





martes, 20 de mayo de 2014

Y sólo ser.


Puede ser la misma sensación que te haga volar alto, la que segundos después te precipite hacia lo amargo. Porque puede ser así. Porque existe el miedo y es la peor arma jamás inventada. La que más destruye, la que más mata. La peor influencia, la que siempre te lleva a perder cuando no quieres perder nada.

Curioso es también, que eso que te haga sentir en algún momento tantas ganas de comerte a alguien hasta lamer el mundo sobre el que se encuentra, sea lo mismo que a veces te quite el ansia de todo, menos del chocolate. A ese es al que más acosas cuando sufres una derrota, o cuando padeces un no sé qué de esos de 'qué se yo'.

Porque a veces los hay que me preguntan por el amor, sus raíces y  sus desembocaduras. Porque se han dado cuenta de que besar una boca no es todo, ni suficiente. Y ya sé que preguntan más por ellos mismos que por nadie, lo sé. Pero lo hacen.

Y yo solo acierto al decirles que el amor es como un arma de doble filo. Qué no se clava a nadie queriendo (aunque puede ser que no te quieran),  pero que de no saber manejarla, se pueden derramar muchas gotas de sangre. Porque aunque los haya que traten de disimularlo, ya está demostrado que el corazón es el órgano más frágil del cuerpo. De todos los cuerpos.

Pero que no hay por qué alarmarse, porque creo que es verdad eso, de que el amor tiene complejo de vino añejo. Y que mejora con el paso del tiempo.
Pero no olvidemos que para ser añejo, antes hay que no serlo, y solo ser.

sábado, 17 de mayo de 2014

Quisiera.

Pongamos que eres un sueño y yo alguien que está dispuesta a cumplirte. A lucharte. A conseguirte.

Imagina por un rato que quiero que a nosotros ningún "¿y si...?" nos estorbe estándo de por medio.
Y hacerlo todo tal y como quiero. Así, queriéndote.

¿Me dejarías hacerlo?

Si quisiera que no te faltaran abrazos. Abrir tu puerta. Dejar algo dulce en la cocina y llenarte de besos la casa comenzándo por el sofá.

¿Me dejarías pasar?

¿Y si quisiera ser contigo? (pero sin el "¿y si...?")
Y seguir corriendo sin mirar atrás. Seguir cortándonos la respiración a ratos. Seguir arriesgando. Seguir siendo.

Seguir.

viernes, 9 de mayo de 2014

Deshacer también es bonito.

Deshacer también es bonito. Como cuando lo ve y se deshace de todas esas ideas que sobra pensar cuando le tiene delante.

Dicen que tienes que preocuparte cuando el antojo no sea de algo, sino de alguien, y ella ya estaba empezando a preocuparse.
¿Cómo es posible que desde antes de rozarla ya la esté haciendo temblar?
Le echaremos la culpa al café de sus ojos y la mirada que los acompaña, porque desde que le vio supo que él tenía ese tipo de mirada que sabes que nunca te cansarías de mirar según la ves.

No hablemos de cuando se le acerca haciéndolo tanto que se le mezcla el sonido de la respiración de quien tiene ante sí con el sonido de sus propios palpitos. Porque es ahí que la besa mientras la sujeta como quien lo hace no queriendo soltarla nunca más, cuando entiende que no es sólo el beso, sino también el como la agarra cuando se lo da lo que le acelera el miocardio cuando cree que ya no se le puede descontrolar más.
Y sin querer le surge besarle como no queriendo volver a probar nunca más otros labios. Y queriendo se da cuenta que él es de ese tipo de antojos que nunca desaparecen, aunque tengas la miel en el paladar.

Y va a ser verdad, que detrás de una gran conquistadora, hay un gran creador de vicios.




sábado, 3 de mayo de 2014

'por mucho que quisieran, no podrían entenderlo'

Esa sensación de pararte a ver el mundo, observar lo que tienes delante justo cuando lo puedes ver con claridad, sin imaginaciones que valgan, y sentirte parte de él. Qué verdaderamente estás ahí,  qué nada más importa. Qué por un segundo o unas horas, lo único que hay, es lo que estás palpando.
Y qué todo tú le dediquen de sí.

Pondrán caras raras. Se preguntarán de qué se trata, que a qué vienen esos dos a veces y a besos, pero por mucho que quisieran, no podrían entenderlo.
Y que le vas a hacer tú, si sabes que no vas a dejar de hacerlo, que cuando le tienes cerca, es como si fuerais fuego y hielo, y te derrites. 



domingo, 20 de abril de 2014

Hay momentos que deberían permanecer eternos.

No es planeado, lo juro, no lo es. Son sólo dos miradas que se cruzan. Que ya se hablan sin hacer el esfuerzo de decirse nada y que antes de hacer retumbar sus cuerdas vocales, ya lo saben. Luego, cuando lo hacen, cuando se dirigen palabra, lo confirman. Ya que parece que todo lo que hablan concuerda, como si sus mentes formaran un puzzle de ideas de todo tipo que encajan al ser confesadas.

Y es bonito, muy bonito, cuando sientes que tienes ante ti una persona así. De esas que te hace sentir cuando te sostiene entre sus brazos que tu hogar está dónde esté ella, como si siempre le hubieras pertenecido. Inclusive, desde antes de conocerla. Porque antes de hacerlo, ya la imaginabas. Le ponías el interrogante en la cara, se la difuminabas, pero ya soñabas despierto con que ese alguien fuera tan como será y como te hará sentir quien tendrás delante.

Sabrás algún día de esa sensación, de sentir que nada más importa en el mundo mientras permanezca allí; preocupándose, haciéndote reír, acariciándote y mirándote como hasta entonces nadie lo habrá hecho nunca antes.  Y le devolverás esa atención junto a todas esas caricias (o más), y jugaréis a daros cariño, pero sin jugar.

Te advierto que cuando sientas sus labios a milímetros de los tuyos quizá, y puede que quizá, algo (no sé sabe aún qué exactamente) pueda acelerarte el pulso y descontrolar tu corazón. Entonces, una sensación parecida a los instantes previos a un paro cardíaco te consumirá, pero no te alejarás de lo que tienes delante aunque te desmayes.
Continuarás jugando al quiero y no sé si debo hasta que no aguantéis más y haya beso. Es ahí cuando el palpito se descontrolará aún más.
No sabrás explicar esa sensación, porque antes jamás, jamás la habías vivido.
Y te alegrará sentir que ahí sigue tu miocardio, sorprendido, porque justo dio con lo que buscaba en el momento exacto en el que se cansó de buscar. O algo incluso mejor, algo real.

Sentirás, cuando se den todos estos hechos, que un paro cardiaco en tal situación no sería una buena forma de morir, pero que de haberlo hecho, lo habrías hecho feliz.

Y será así como entenderás porqué nunca funcionó con nadie más. Como dejarás también de cuestionarte el porqué de toda esa gente que dijo que te quería y salió de tu vida, porque es en ese instante en el que te sonríe mientras te aparta el pelo y te besa sujetándote la mandíbula en el que lo sabes. En el que sabes que nadie más podría hacerte sentir así por mucho que lo intentara, nadie.
Y no podrás dejar de sonreírle. 






El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...