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viernes, 11 de marzo de 2016

Como quien cae por primera vez.


¿Y qué era caer en aquel entonces?

No más que incógnitas que esperaban con ansia ser desveladas. Qué se subían por las paredes de la desesperación y no sabían distinguir un sí de un no. Dudaban de si debían hacerlo si quiera.

Habitaban entre las ideas y el corazón, a medio camino de ambas.
Inducidas, por no sé que cosa, hacía la sinrazón y la locura.

Causaban noches desveladas por los pensamientos dónde los miedos y las posibilidades se fundían en uno. Y un palpito extinto e incesante que renacía una y otra vez para no dar lugar a nada más, que al estar fuera de sí.


lunes, 24 de noviembre de 2014

Now I feel different.

Esta noche ha sido como fue aquel noviembre, pero menos dulce. 
Llovía. Sujetaste mi mano y corrimos. Aún recuerdo tú tacto como si hubiera pasado ayer, como si aún no fueras parte del pasado. Qué rápido pasa el tiempo. 
Desde que no estás me he estado conociendo, y no me caigo tan mal, al revés.  Me noto diferente. Ya no soy aquella ignorante que huía del agua sin saber que de lo que en realidad debía huir era de la persona a la que le dejaba sujetar sus miedos. Ahora sé que hay que atreverse a bailar bajo la lluvia.
Distinta no porque tú no estés, sino porque a pesar de todo, creo que perderte ha servido para ganarme. 

miércoles, 24 de septiembre de 2014

"Tú no, tú estudia" (Cupido)

Hace tanto que Cupido no me tira flechas, que ya no recuerdo como era aquello de estar flechado. A lo mejor he agotado mis intentos de enamoramiento con las personas inadecuadas y ya no me quedan más. Ahora parece que en lugar de tirarme flechas, tan sólo me tira tomates. Diría que se ríe de mí y que el amor es un juego de niños, pero a lo que todos suelen jugar no se le puede llamar amor. En realidad los chicos malos no son los atractivos, lo es la emoción que conllevan. Pero por llevar, ya no me dejo llevar por ninguno. Ni bueno ni malo. Y qué triste que el que me haga verme reflejada en sus ojos con dulzura sea el mismo que no sepa que a una aventurera no se la puede entretener sólo con historias vividas, que también hay que hacérselas vivir. El amor es una droga y quizá cuando te desintoxicas de ella tanto tiempo, cuesta volver a engancharte. Quizá por eso le huyo tanto sin querer. La realidad es que cuando un cuerpo olvida como era aquello de que el rozar de una piel herizara la suya, es imposible volver a caer. Hay veces en las que echo de menos el hecho de poder acordarme de como era sentirlo y que me hicieran temblar. La mirada de deseo, el deseo de querer más. Pero podría ser peor, podría haber perdido todo este tiempo con un gilipollas.


El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...