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viernes, 1 de mayo de 2015

El truco de la vida.

Fotografía: Alejandra Vega Martín.

Aún quedaban dos horas, el puerto estaba a 15 minutos y yo como siempre ya andaba con prisas.
No sé en qué, pero me lo notó.
Se rió de mí desde el primer momento que me vio, y yo con él. Quizá por eso nos hicimos amigos tan rápido.
Colocó la maleta en el maletero mucho antes de que se lo pidiera y tan pronto como pude sentarme en el asiento de acompañante le dije el destino. No dejaba de reírse.
Debo admitir que los primeros segundos me confundía tanta carisma de una persona que parecía estar alegre sin un motivo aparente.
Era un día festivo, él trabajaba, y sin embargo, tan feliz.
A 12 minutos de llegar, me comentó que muchas veces cuando nos sentimos apurados, hacemos que sin querer los demás también se sientan así.
Me reí, le di la razón y traté de calmarme y disfrutar del trayecto, más por él que por mí.
Mi curiosidad por saber por qué trabaja un día como ese le llevó más tarde a preguntarme sobre lo que estudiaba.
A 10 minutos, se sorprendió, casi palideció al escuchar mi respuesta.
No entendía por qué entre tantas cosas avariciosas, yo había elegido lo que había elegido.
En otra época no tan lejana seguramente yo tampoco hubiera sabido muy bien el por qué, pero en ese momento lo tenía tan claro que no pude callar toda la pasión que sentía al hablar de aquello.
A 7 minutos, me confesó que el brillo y la seguridad que veía en mis ojos ya lo había visto antes, en los suyos.
Le encantaban los coches y conducir. Ir de un lado para otro.
Su mujer no lo entendía. Nadie lo entendía. 
Intentaba explicarlo, pero parecía que pocas personas le comprendían porque pocas eran las que se habían permitido sentirlo alguna vez.
La gente prefiere pensar que luchar por los sueños es algo ridículo que termina en fracaso, olvidando que el éxito se encuentra más en disfrutar del camino, que en terminarlo.
También me confesó que muchas veces lo que ganaba en un día completo de trabajo no era suficiente. Otras parecía que de repente venía la suerte. Que nada era predecible en ese negocio, excepto su felicidad al llegar a casa.
Me dijo que no me alarmara, que hasta él conseguía ahorrar y ver mundo al menos una vez al año.
Cuando quise darme cuenta ya habíamos llegado y ya estaba mi maleta en tierra.
Nos despedimos como si haber coincidido en la vida hubiera sido algo que tenía que ser para que luego pudieran ser otras cosas. Y muy felices por ello.
Y allí estaba yo, con mi maleta, tan joven y tan llena de ganas de vivir. Olvidando la realidad que nos reprime y dejando volar las ganas. Sabiendo mejor que nunca que encontrar algo que nos apasione y aferrarnos a ello, es el verdadero truco de la vida.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Salir del mapa, darle la vuelta, romperlo.

 -Las cosas fáciles, con el tiempo, terminan aburriendo.

Quizá por eso, de entre todos, le volvería a elegir a él. 
Y el dolor, ¿dónde queda? Si es amor tiene que doler, aunque sea únicamente ante la duda del no saber qué será al principio, o hasta el final.
Los hay que vienen con fecha de caducidad. Otros me hacen "ver pasar" toda la que sería nuestra vida cuando me mantengo en silencio mientras me hablan; la casa, los dos hijos, el coche, el trabajo y toby.
Supongo que por eso todos esos me aburren, son cosas que ya sé que serán, que ya sé hasta donde me llevaran y hasta dónde no. 
A veces salir del mapa, darle la vuelta, o romperlo es precisamente lo que nos hace ir por el camino que queremos.
Por ello, si volviera atrás, si volviera al día en el que le conocí, si tuviera en mis manos el poder de elegir si haberle conocido como le he conocido, o no. Si me dieran la opción de elegir tenerlo cerca hoy aunque fuera de otra forma que no hubiera sido jamás la de compartir besos, sé que volvería a elegirle de la misma manera que ya lo hice.
Puede que fuera incoherencia, ansiedad y desesperación. Que aquello pareciera llevarme a un agujero negro sin luz ni salida. Puede también que siempre diera la sensación de estar apunto de terminar conmigo misma, pero sé que en lo difícil de toda aquella situación, había una parte de mi sintiéndose más viva que nunca.






martes, 7 de octubre de 2014

Habla con desconocidos.

Hay tantas personas que tienen vida pero que no saben usarla.
"No hables con desconocidos" dicen. ¿Por qué no? Digo. ¿Habrán pensado antes de decirlo sobre el qué sería de la humanidad y de nosotros mismos si nunca nos hubieramos atrevido a hacerlo? si nunca hubieramos preguntado un nombre a una persona al azar.  Soledad.
Romper el hielo, lo establecido, la estúpidez. Hipócrita quien finja no querer hacerlo.
Porque a veces coincidimos sin más y parece que hacemos como si quien está ahí y su historia, no estuvieran. Desviamos miradas. Fingimos leer el whatssap con interés y esas cosas que ya sabes.
Podríamos hacer el mundo un poco menos frío, sólo hay que saber a quien hablarle siendo consciente de que se le puede hablar a todo el mundo.

martes, 16 de septiembre de 2014

Thursday, never looking back.

Algunos labios tienen peligro. Lo supe cuando le vi elevar los suyos mientras en mi mente comenzaba a sonar aquella gran canción de The Cure. I don't care if Monday is blue, Tuesday is gray and Wednesday too. Él sonreía y yo temía cortarme con el filo de su sonrisa, pero qué bonita. La verdad, no me hubiera importado acercarme más hasta que los que se hubieran cortado hubieran sido mis miedos. Es fácil caer rápido ante los encantos de una boca que sabe lo que dice. No esperaba que pasara. No planeaba que moviera ficha y terminara logrando hacerme un jaque mate a mi parte más helada. Pero nada ha podido evitarlo, ni si quiera yo. Su mirada me la ha empezado a derretir. Pasó en uno de los instantes en los que me miró, habló, hablé, sonreí y sonrió. Thursday, I don't care about you. Cuando la compañía es buena, las piernas tiemblan. Temo volver a temblar si le tengo cerca y que lo note. Pero, ¡qué demonios!, It's friday, I'm in love.

jueves, 14 de agosto de 2014

Y salté.

A veces estamos pero no somos.
Estamos en un lugar pero no nos permitimos ser parte de él porque nuestra cabeza está en otro. Como si tuviéramos los ojos abiertos pero la mente cerrada a todo.

Hubo un día en el que logré detener los pensamientos que otras veces no muy lejanas habían hecho ríos donde era fácil ahogarme, y observé.
Veía mar, veía vida. Veía todo lo que tenía delante y me sentía parte de aquello.
Desde siempre me han dicho que vivir en el presente debería ser la única opción, pero no fue hasta ese instante que la elegí. Supe en uno de los 3.000 parpadeos de ese día que no sólo había entrado luz en mi mirada, sino también en mi mente.

Pasó allí, dónde sólo estaba yo, el agua y los acantilados de olvido que hasta entonces no me había atrevido a saltar.

lunes, 28 de julio de 2014

Que no es el dinero, ni el lugar, ni el tiempo, que la vida son las personas.

A veces se nos plantean oportunidades para perder la vergüenza a ser nosotros mismos. Para atrevernos a ser héroes de personas que conocemos, o que no,  pero que aunque poca, necesitan ayuda.
Hay momentos en la vida en los que por alguna razón no sabes dónde te has dejado y decides salir al mundo a buscarte acompañado de tus ganas de volver a ser tú, cuando no quieres ser otro.
Así me pasó y así lo hice, y no imaginaba que al hacerlo que encontraría tanto y tan bueno.
Personas maravillosas con unas ganas de ser feliz que se les rebosa en la sonrisa. Humildad. Ganas de dar cariño y lo que haga falta. Unas cuantas familias improvisadas.

Nunca me gustaron las despedidas por el sabor amargo que deja la duda del no saber cuando volverás a ver a esas personas a las que les dices adiós (si es que tienes la suerte de volverlo a hacer).

A pesar de que hayan habido muchas de esas últimamente y seamos conscientes de que nos echaremos de menos, serán días soleados para todos. Y lo serán no por el tiempo, ni por la temperatura, sino por todo lo bueno que nos ha dejado esa experiencia.
No por el lugar tan bonito en el que hemos estado, sino por la gente tan especial con la que lo hemos compartido. Por todo lo aprendido. Que hoy estamos aquí y mañana no se sabe, y que por ello hay que disfrutar cada segundo con una sonrisa. Que un día ya no seremos los que somos ni los que fuimos, pero sí mantendremos muchos de los recuerdos vividos y por ello debemos procurar que estos sean tan como los que se han hecho en este tiempo corto pero intenso.
Nos separamos pero lo hacemos sabiendo que una parte de cada uno se queda con nosotros.

Y es después de una experiencia así que te das cuenta que no es el dinero, ni el lugar, ni el tiempo, que la vida son las personas.

Gracias por haber hecho de esta experiencia algo tan provechoso, especial e inolvidable.

lunes, 9 de junio de 2014

De grandes historias breves.

Mientras lo vivíamos trataba de exprimirlo porque sabía que tarde o temprano se nos escurriría sin darnos cuenta de entre las manos, y que ya para entonces habrían pasado muchos días desde ese. Y así ha sido. Ahora, sin más, tanto tiempo después, pero no se olvida. Al contrario, es como si nos hubiese ocurrido ayer, sólo que un poco más difuminado.
A veces me detengo en seco y me bajo de la rutina para recordar ese tipo de escenas y preguntarme sobre cómo se puede vivir sin hacerlo fabricándonos constantemente de ese tipo de momentos. Y la verdad, no lo sé.
Me atrevería a decir que detenernos el mundo así y sentirlo, es la verdadera esencia de la vida. Y es por eso que pase lo que pase, guardaré en mi mente un espacio dedicado a agradecerte que de una manera tan bonita, me lo hayas hecho entender.

sábado, 7 de junio de 2014

'Lo eligen, te lo juro, los he visto'.

Julio Cortázar explica eso que ya decía Luis Cernuda, "no intentemos el amor nunca". Y cuanta razón tenían los dos. 

Si alguna vez te lo cuestionas y llegas a la conclusión de hacerlo porque no pierdes nada. De intentarlo "a ver que sale", hazte y hazle un favor, y no lo hagas. Porque no es algo que se elija, y si se elije, no sé de que sé tratará, pero no será de eso.

El amor o se hace bien, o no se hace. Porque al querer hacerlo por la mera motivación que la del querer, sabe hacerse sólo. Y sentirás que las cosas grandes también surgen por sí mismas. Y lo mejor, sin sentir que hacerlas le supone a nadie gotas de sudor.

Pero es un mundo racional, y claro que te lo tienes que plantear. Sobretodo consultar con la almohada antes de dejarte llevar. Pero cuando sea algo real se tratará de algo tan puro, que los pensamientos no te taladrarán la cabeza. Tan sólo te dirán que tengas cuidado y des los pasos adecuados para que hagas el camino que te lleve al lugar correcto, sin más desviaciones que valgan que la que se te ha presentado ya, y la que te ha sido casi inevitable tomar.
Porque los verdaderos cuando inician el camino y van de la mano, lo hacen para quedarse en donde lleguen, aún sin saber hasta dónde les llevarán sus pies. Y no está bien dar por hecho cosas que no sabemos a dónde irán a parar o a continuar, pero entonces, entonces ni te lo plantearás.





viernes, 30 de mayo de 2014

Como un barco de papel que se pregunta porqué no puede volar.

Tendré que estar a las 07:00 en el muelle, dónde un barco me esperará para zarpar sueños y dejar revuelto todo lo que quería dejar ordenado en este mar. O no dejar. 

Haré las maletas mezclando la ilusión de irme, con el anhelo de querer quedarme por saber que la próxima vez que despierte, tendré tu abrazo un poco más distante.

Por la mañana me habré ido, pero lo habré hecho como quien quisiera fingir un descuido y llegar a las 07:30, y que sea demasiado tarde como decidir no quedarse. 

Porque de irme, no quisiera que esto se quedara aquí como lo que pudo haber sido y no fue. Sí, esto. Nosotros.

Tenían razón, todo nos estaba saliendo demasiado soleado, como para que algo no nos quemase.
Pero sabes que estaría dispuesta a hacer lo que hiciera falta por lucharle a las imposibilidades. Y si no lo sabes es por desconocer quien soy cuando me dan una razón de ser. 
Porque por hacer, no me costaría hacer cualquier locura, si esa sonrisa y el tiempo acompañasen.

Me voy, pero volveré cuando quieras que lo haga. Aunque no me lo pidas, aunque no te atrevas a hacerlo, lo haré. 

Espero que no pongas esa mirada con la que sé que me mirarías de tenerme delante. No te extrañes. 
Sabes que no me gusta quedarme con las ganas de nada que realmente valga la esperanza. No ibas a ser menos.

Ya sabemos que es una despedida demasiado amarga, para algo tan dulce. Pero ya estábamos advertidos de que los mejores antojos no pueden ser saciados siempre que queramos, ni de cualquier forma. Las cosas verdaderamente buenas  tienen la manía de hacerse esperar. No ibamos a ser menos.

No, no podía ser perfecto, y por no serlo, hasta es poesía que no lo sea. 
Créeme cuando te digo que le veo su lado tierno.

Solo te pido que me esperes si quieres hacerlo. Que afrontemos el reto.
Que tus brazos y tus labios no me olviden cuando esté lejos. 
Tampoco olvides nuestros besos más sinceros.
Y descuida, que estoy segura de que a mí no me hará falta procurar no hacerlo.

Me voy, pero te llevo en mi equipaje de mano. 
Aquí, a la izquierda, dónde el pecho.

Volveré. Sonríe.
Lo haré.





domingo, 25 de mayo de 2014

Perdamos el miedo a cambiar.

"El cambio es la esencia de la vida"

Es lo que la hace ser lo que es, y lo que no.

Y sí, nos cuesta decir adiós. Adiós a lo que alguna vez tuvimos, adiós a lo que fuimos, a todo lo que se quedó por el camino. Pero en el fondo sabemos que para llegar hasta dónde ahora nos encontramos, era necesario deshacernos de todo eso. Y dar paso a lo nuevo. Evolucionar. Ser mejores cada día. Acostarnos sabiendo algo más y desconociendo algo menos. 

Eh, pero no creas que está mal pensar en todo aquello que alguna vez fue, porque hasta eso es necesario. Y sobretodo, aprender de ello.  Porque aunque nos duela haber perdido cosas que una vez nos hicieron felices, más nos debe alegrar que todo eso haya servido para ser quien ahora somos. 

Porque hubo un día, hace no sé cuantos atrás, que dijiste "no puedo hacerlo, esto se me queda grande", y sin darte cuenta lo superaste, y mírate, aquí estás.

Parece que con el tiempo los problemas se hacen pequeños, y las personas, más grandes. 
No todas, no de la misma forma, ni con las mismas experiencias. Pero por suerte, para la mayoría de los habitantes de la tierra es así.  

Entonces, ¿por qué no eliminar ese temor que le tenemos a envejecer?, a dejar de ser. Si ya sabemos que eso será la consecuencia de todo lo aprendido. De toda la vida de nuestros años. Y los miles de recuerdos y experiencias ganados.

Que desaparezca ese miedo al cambio y a lo desconocido, que lo tenga que ser será si realmente queremos que sea.

Y ante todo, seamos felices de que esta sea la vida que nos haya tocado vivir, y no otra. 

jueves, 22 de mayo de 2014

Y cambiarla por la que sientes cuando crees sentirlo todo.

Hay canciones que son felicidad. O los felices somos nosotros y ellas solo nos ayudan a darnos cuenta. Quizá.

El caso es que recordó cuando leyó La princesa de hielo porque se sintió como cuando Patrick fue feliz al escuchar una melodía de esas sonar repentinamente en su coche. Y le agradeció a Camila Läckberg el haberle hecho conocerla. 

Sabía que era algo efímero. Lo sabía. Pero a pesar de todo, también había aprendido que era cierto aquello que le decían de "si buscas en ti misma, siempre que lo quieras, estará para ti". Y quiso que siempre estuviera ahí. Así que buscó la forma de lograr ese reto que parece que cada día menos gente se toma el interés de alcanzar, el de ser feliz (sin más). Porque es una cuestión de ganas y de saber como tomarte cada cosa amarga de la vida sin que sepa tan mal.

A ella ya no le compensaban todas esas noches que fueron, practicamente, de querer arrancarse los latidos y quedarse como los seres fríos que parece que abundan ahí afuera, dónde nada es seguro. Ya no.

Y no parecía tener una razón exacta para ser feliz ahora, o sí,  dependiendo de a quien le preguntes.

Sin embargo, allí estaba, cantando "Respect" como si le fuera la vida en ello. Cambiando así el tipo de  ansiedad que sientes cuando crees no sentir nada, por la que sientes, cuando crees sentirlo todo.


martes, 13 de mayo de 2014

De destiempos en su boca.

Querer a tiempo y al destiempo que nos hace perder la noción de las agujas del reloj al hacerlo. 
Al hacer vació del dónde y todo lo que hay en él. Al hacernos solo dos y sus escalofríos. 
Al hacer de nuestros pensamientos miradas que se hablan y que se dicen eso de lo que sus labios son presos.
Eso mismo que en mudos gestos se traduce en besos. De esos con los que se pierde la oportunidad de llegar a tiempo a cualquier parte, a cambio de ganar la de hacernos sentir eternos, en cualquier otra. 
Porque deshacer también es bonito cuando se trata de miedos y dudas y risas que los anulan.
Y que por hacer,  dos se hagan uno, al menos, por unos segundos.

viernes, 9 de mayo de 2014

Deshacer también es bonito.

Deshacer también es bonito. Como cuando lo ve y se deshace de todas esas ideas que sobra pensar cuando le tiene delante.

Dicen que tienes que preocuparte cuando el antojo no sea de algo, sino de alguien, y ella ya estaba empezando a preocuparse.
¿Cómo es posible que desde antes de rozarla ya la esté haciendo temblar?
Le echaremos la culpa al café de sus ojos y la mirada que los acompaña, porque desde que le vio supo que él tenía ese tipo de mirada que sabes que nunca te cansarías de mirar según la ves.

No hablemos de cuando se le acerca haciéndolo tanto que se le mezcla el sonido de la respiración de quien tiene ante sí con el sonido de sus propios palpitos. Porque es ahí que la besa mientras la sujeta como quien lo hace no queriendo soltarla nunca más, cuando entiende que no es sólo el beso, sino también el como la agarra cuando se lo da lo que le acelera el miocardio cuando cree que ya no se le puede descontrolar más.
Y sin querer le surge besarle como no queriendo volver a probar nunca más otros labios. Y queriendo se da cuenta que él es de ese tipo de antojos que nunca desaparecen, aunque tengas la miel en el paladar.

Y va a ser verdad, que detrás de una gran conquistadora, hay un gran creador de vicios.




sábado, 3 de mayo de 2014

'por mucho que quisieran, no podrían entenderlo'

Esa sensación de pararte a ver el mundo, observar lo que tienes delante justo cuando lo puedes ver con claridad, sin imaginaciones que valgan, y sentirte parte de él. Qué verdaderamente estás ahí,  qué nada más importa. Qué por un segundo o unas horas, lo único que hay, es lo que estás palpando.
Y qué todo tú le dediquen de sí.

Pondrán caras raras. Se preguntarán de qué se trata, que a qué vienen esos dos a veces y a besos, pero por mucho que quisieran, no podrían entenderlo.
Y que le vas a hacer tú, si sabes que no vas a dejar de hacerlo, que cuando le tienes cerca, es como si fuerais fuego y hielo, y te derrites. 



lunes, 28 de abril de 2014

El color en el que pinta la vida.

Cuando el semáforo se pinte de esperanza,
avanzar pisando fuerte.

Y besarnos en mitad del paso de cebra,
y quedarnos a rayas mientras 18 segundos verdes
se hacen 2, como los que somos tú y yo.

Y sentir en un suspiro que el mundo se nos ha parado.

Y correr. Y sonreír.

Y agradecer la suerte de tenerte en ese preciso instante ante mí,
a ti y no a nadie más.

Es así como entiendo que poesía eres tú y tus besos
y no mis versos.

miércoles, 23 de abril de 2014

Cómo me echaba de menos a mí, cuando soy yo.


¿Lo último que supe de ella antes de que se fuera? qué me dejó noches y noches enteras de tan solo permanecer en vela.

Yo no iba a ningún lado, pero ella sí, y debía correr mucho porque el pulso se me aceleraba.

No buscaba salidas que pudieran liberarla pero tampoco sabría como encontrarlas. Solo corría en círculos sin darse cuenta, y tropezaba con la dura piedra que es el pasado una y otra vez.
Nunca supe exactamente que buscaba, si es que buscaba algo. Lo cierto es que no paraba y yo a cada vez sentía que sin hacer ningún movimiento, me asfixiaba, y lo hacía siempre a cada oscuridad que llegaba tras cada claro de luz del día que se desvanecía.

Y no sé como es que fue que pasó, pero desapareció sin más.

Sí, vale, es cierto, las pastillas pudieron haber hecho su trabajo, pero después de probar tantas mierdas llegué a la conclusión de que todas ellas hacen que tu mente olvide por unas horas lo que busca, pero nunca hacen que dejes de buscarlo.

 La cosa es, qué desde que no sé nada de ella, he vuelto a soñar. Qué ya vuelve a vivir en mí esa sonrisa tonta que se llena de felicidad sin necesidad de recibir grandes cosas.

Y dios, cómo echaba de menos todo esto. Cómo me echaba de menos a mí, cuando soy yo.

jueves, 10 de abril de 2014

je t'aime

Si te cruzas con ella, lo mejor será que evites el tema del amor, porque te empezará a hablar sobre que cada momento, cada situación o cada persona tienen un sabor distinto. Y que en todas ellas hay que buscar siempre la melodía de la vida. Esa que a muchos les suena a bullicio de calle, pero a unos pocos sabios, a caminar por no se sabe dónde, con un cielo despejado y una alegría peculiar que se deja llevar por el ritmo de cualquier acordeón callejero.
Y recalcará que no tienes que sentirte mal si en la búsqueda te pierdes y tienes que dar media vuelta y regresar, porque pocas personas son las que tienen ese edén en sus miradas y por pocas valdría la pena arriesgarse a pederlo. Pero sin duda, conocer una que sepa como bailarte las sonrisas y hacerte olvidar las sombras de ese paraíso a luces que es la vida, merece el riesgo.
Qué la vida es saber disfrutar los pequeños detalles, solo, o acompañado de alguien que entienda que ahí reside la verdadera felicidad, porque no hay nada como que se junten dos personas que entiendan del mismo tipo de alegría.

Cuando le conoció (ohhhh cuando le conoció), aquello fue una explosión de fuegos artificiales en sus ojos. Le miraba y veía en él ese no se qué, qué ella sabía que podría hacerle volver a sentir la magia de Montmartre al atardecer, con 'la vie en rose' de fondo. Porque cuando él sonreía, todo era tan parís al anochecer entre luces.

Es cierto, le conoció cuando su situación y sus besos sabían distinto. Fue el hecho de conocerle, el que la hizo querer deshacerse de ese sabor, para darle paso así al que aquellos labios varoniles la incitaban a probar. Porque ella hacia mucho las cosas sin pensarlas antes un par de veces, pero nunca degustaría dos sabores distintos a la vez. 
Incluso, estaba dispuesta a dejar de pasearse por el Moulin Rouge y aparcar toda esa  locura roja sin si quiera pedírselo él, sólo por ganarse el sentir sus brazos rodeándola en el puente parisino de passarelle des Arts, tras coronar su amor bajo un candado que permaneciera allí por toda una eternidad, de la misma forma que ella quería quererle.
Sí, él tenía ese edén en el brillo de sus ojos. El mejor, sin duda.

martes, 25 de marzo de 2014

Primavera.


Se despertó entre grises y nubosos sueños (una vez más). Estaba harta de eso, de soñarle, de verlo en todas partes. Y se dio cuenta de que ya no quedaban razones que la obligaran a seguir lamentándose, ni nada por lo que seguir sintiéndo ese frío cada noche, ya no.
Encendió la radio, se tomó el café de las 9:00 a.m. y lo disfrutó viendo las vistas que la acompañaban cada mañana, mientras tan solo se dedicaba a sentir la música.

Después de la tormenta llega la calma, y todo comienzo tiene un final, y todo final, un fin, y ahora sabía, que el momento de encontrarlo había llegado y que el final de todos sus desvelos y pesadillas ya se había iniciado. Sin dudas, sin miradas al pasado, solo centrándose en ese presente, ahora despejado.

El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...