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sábado, 20 de abril de 2019

Reflexión a la nada.

Hace 5 días las redes se llenaban de estados en los que se denunciaba que le prestásemos caso a Notre Dame y no al resto de situaciones azules que se suceden cada día en el mundo. Y aún todavía.

Con amor, para los que hacen en silencio:



Me puede doler que se queme una catedral
Al igual que me puede doler que se queme un bosque
Que se talen arboles para alimentar animales que terminaran siendo sacrificados para el desperdicio y el exceso humano
Me puede doler que haya hambre en el mundo
Me puede doler la señora tirada delante del supermercado pidiendo comida
Me puede doler ser consciente de que mañana volverá a estar ahí tirada
Me puede doler perder las llaves, el móvil, la dignidad en una mirada

Me puedo doler yo
lo que no dije
lo que sí
lo que no hice
lo que soy
lo que no soy

las palabras


Así que si Notre Dame se evapora
y yo quiero llorar
¡dejénme, coño!
No me echen en cara
desde sus pantallas
todas las cosas por las que no lloramos los que lloramos cuando pasa algo por lo que queremos llorar
de impotencia
por no poder hacer más

No culpen en genérico
no digan "miren, todo lo que no hacen por este mundo"
"todo lo que no ven que también es triste y está pasando"
¡Qué sabrán ustedes!
Yo no sé nada, pero me basta para saber
que no se puede hablar en genérico
que cambiar el mundo se hace de apoco
desde el particular de cada uno
y no desde vociferar berridos a la nada

No puedo darle de comer a todo el África
Hay noticias que no vemos porque no nos llegan con la misma facilidad y no porque no queramos verlas
-aunque en el fondo no querríamos saber nada-

Nadie aquí es Dios


Solo puedo aportar
hasta donde hoy llego
que quizá
mañana
sea más,
pero cuando París arda, no se quejen a la nada
Si en verdad buscan el cambio y no la queja o aparentar superioridad moral
Compartan en el cotidiano
aquellas realidades que a ustedes por dentro les mata
hacedme/hacednos conscientes
liberadnos de la ignorancia
generen el debate en el día a día
cuando parezca que no pasa nada
porque será desde ahí
desde dónde más nos harán pensar
y desde dónde mejor
podremos
-si es lo que ustedes, que se quejan tanto quieren-
recibir las ganas, la motivación, la información
para tratar de transformar este mundo en algo mejor.

domingo, 17 de junio de 2018

Desde la ansiedad que provoca no haber aprendido aún a decir BASTA.



Hace menos de 24h viví una situación tan real y frecuente como incómoda. Manos que tocan de más, manos que se colocan dónde no debieran estar, comentarios que descolocan, ausencia de respeto hacía la persona que se tiene delante, y la excusa del alcohol. Intimidación, acoso sexual, ¿os suena?
Y el hecho en sí, además de dejarme extraña y reacia al contacto con los otros, me ha revelado que esta sensación de incómodidad y rechazo que estoy experimentando a raíz de este suceso, no es nueva. Quiero decir que, inconscientemente la he estado sintiendo sin saber lo que era. Sin ponerle nombre, sin entender lo que el acoso sexual engloba. Y como consecuencia de esta ausencia de claridad, conocimiento y entendimiento, no he podido, durante todo este tiempo, denominar a una de las causas de mi ansiedad hasta ahora. Es decir, no he podido entenderme, y la frustración que ello conlleva. Lo primero que he hecho tras buscar la definición de "acoso sexual", es pensar por qué en ningún momento escuché hablar sobre esto en los entornos de la escuela o de la secundaria. Y me da la sensación de que esta decadencia en la información nos provoca como sociedad no sólo el no saber como actuar ante aquello cuya realidad desconocemos por falta de claridad de conceptos, sino, también, en el caso del acosador, no tener una consciencia real del daño que puede estar causando. Esto último, al tomarse esas maneras de actuar como una broma, o un comentario/suceso sin importancia. Sin embargo, las consecuencias son múltiples. Además, me atrevo a decir que este tipo de acoso se puede dar incluso en la pareja. Al menos, yo admito que lo he experimentado así cuando he sentido que han tocado mi cuerpo -nalgas, senos, caderas- o han comentado algo reiteradamente sobre este o el plano sexual en momentos en los que para mí no procedían. En algunos casos, tras hablarlo, que es lo que creo que se debe hacer cuando esto sucede, han mostrado cierta incomprensión. Si a este hecho de ausencia de información le sumamos ese otro que es el que vivimos en una sociedad patriarcal y que la mujer, en la mayoría de casos, se cría para complacer y estar calladita pues... imaginad. Una no sabe como actuar ante estas situaciones -hasta que la experiencia dice BASTA.- Pero, desgraciadamente, para que ese BASTA llegue, puede que se hayan permitido muchos consentimientos indeseados y las consecuencias emocionales que ello provoca. Y estos, aunque terminen por ser denominados de esta manera -consentimientos indeseados- no dejan de ser una herida que se clava en alguien que se es infiel a sí mismo por satisfacer la necesidad de otro. Infiel a sí mismo porque ocurre que algunas maneras de intimidación, como el piropo, están normalizadas. Infiel a sí mismo por carencia de asertividad.


Espero que esto sirva para algo, al menos para que cada uno se cuestione sus actitudes, o para que aquellos que se sientan intimidados en algún momento escuchen a su intuición y digan a tiempo BASTA. Admito que yo apenas estoy empezado a entender y a aprender acerca de ello. Os invito a reflexionarlo también.

jueves, 3 de mayo de 2018

Simple questions ···· /about last friday/ ····27/04/2018

What I want?
Who I want to become?

Visto en las redes: https://www.pinterest.es/pin/559361216212954671/


En unas horas estaré rumbo a lugares dónde nunca antes. 
Lo siento como si fuera la primera vez que viajo en solitario. Quizá lo sea. 
No os voy a mentir, tengo miedo. Como mujer que soy, he vivido esas situaciones incómodas que nos persiguen; ser intimidadas, violadas de cualquier manera por quién menos esperas. Andar a paso ligero con el temor de no llegar. Asustarte en la noche hasta de tu propia sombra. Ese coche que te sigue los pasos hasta que decides sacar el móvil, llamar a alguien, y entonces se va. Y andar el doble de rápido por llegar ya.

Sí, tengo miedo. Y aún así, elijo que este no me frene. Porque estoy harta de que la calle -vida- no me pertenezca, de no hacer, de no decir. De mirarme en el espejo para ellos y no para mí. Lo contrario a la vida es el miedo, -el estancamiento que no permite el movimiento, la acción, el ser.-
Pese a los temores que pueda tener como fémina, elijo tener la sensación de que va a ser genial.
Callar el miedo, frenarlo, aborlirlo. Vivir, vivir. 

Qué todas las mujeres se lancen a la calle cuando menos la sientan suya. Qué reclamen el derecho a la libertad de ser y de vivir que por tanto tiempo nos ha sido ignorado. Y qué aún hoy. Y de pasar algo, que lo chillen, que lo denuncien, que nos lo hagan saber. Para que no lo olvidemos, para que continue la lucha por lo obvio. Por la conquista de nuestros derechos como personas, como humanos, como terrícolas, como seres. 




El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...