Abandonar la patria y lanzarse a la mar - Diarios
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| 2 de marzo |
Al cumplir mis 24, en inicio de pandemia, me fui dando cuenta de que aquel tiempo, en apariencia tan desolador, sería la mayor suma de recuerdos que me llevaría de ustedes por última vez. El mayor tiempo pasado a vuestro lado, vivido en estas paredes. No sabía que luego me tocaría hacerme adulta y desaparecer, pero intuía que un día llegaría la partida, y que me haría un mar de lágrimas tan profundo como el que ahora cruzo.
Aún no me he ido, pero hoy me voy a la cama como si estuviera en alta mar, como si lo hubiera hecho ya, con los ojos mojados, y no queriendo volver escuchar a Cesárea Évora, aunque me encante. Y que paradoja que se llame así: Cesárea. Este viaje es eso para mí, salir del vientre materno, de mis raíces. Extirparme para lanzarme a la vida. Así como se llama, así como llegué verdaderamente un 20 de marzo, así como me iré, así como lloraré al escuchar a esta cantante que sin quererlo, poéticamente, tanto me conmueve.




