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viernes, 15 de septiembre de 2017

Lo que nunca te conté.


Se siente como si una puñalada en el pecho acompañara a todas partes. 
La mayoría de las noches se clava tan profundo que apenas logro dormir. Serpentea hasta mi cuello, lo asfixia. 

Una y otra y otra -y otra- y tantas vueltas de un lado al otro de la cama, el peso de las horas bajo mis 
ojos, miles de pensamientos disparándome. Vuelve aquel ronroneándome: ¡Ojalá que explote esta vez! ¡Ojalá que lo haga!

Pero nunca lo hace, y una empieza a no encontrar razones para el tictac desesperante 
y a perder la paciencia. 
Y es así; la tetera de mi cuerpo está apunto, hierven los miedos, y el dichoso sonido no cesa.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

El miedo, miedo, miedo. -RETORNO-





  1. 1.
    Sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario.
  2. 2.
    Sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea.
    "Nunca decía nada, por miedo a meter la pata"



Drawing by Sophie Rambert.
 No sé cuando empezó, si es que empezó alguna vez /o siempre estuvo ahí/. 
Comprendo que existe y está pasando, porque -lo siento- dentro 
como una muralla. 
A un lado de esta estoy yo, exhausta por tratar de derribarla con la poca energía y escasa masa de mi cuerpo. 
Al otro lado desconozco lo que habrá. /Pero/ sé que lo que me tapa las vistas, es el miedo. 
Más grande, más fuerte. 
Aquí las lágrimas no existen, porque no se habla de ellas /no se quiere hablar de ellas/, pero cada gota que no libero se clava en una parte del alma que a veces olvido que tengo. La desangra.

No quiero seguir a un lado, asustada. No quiero callar ni un río más.

No voy a seguir a un lado, asustada. No voy a callar ni un río más.

lunes, 19 de junio de 2017

Escrito en la deriva. -abril-

Imagen de Duane Michals

Esta tormenta fúnebre que se identifica hasta con el trueno de mis pesares,
y su mar que no cesa como mi pena cayendo por el desagüe de lo que ni la merece.
Pues ya ni son, ni serán, más que pesadillas en mi cabeza.

No hay rincón externo ni interno por el que el frío no me absorba.
La única luz que alcanzo a ver, es la que me parte.

Noches en las que retumban mis pensamientos, y me chillan acorralándome:
¿acabará pronto? ¿acabará ya? ¿acabará?

Y no deja de llover, y muero congelada. Y los días siguen pasando,
y no para.

El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...