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martes, 21 de julio de 2015

Loca de atar.

Tener un nudo en la garganta - Paula Bonet
Vía: 
https://www.pinterest.com/pin/373869206541195665/

Quiero, pero
estoy tan atrapada en mí
que no puedo ser de nadie más.

Espero poder,
como verbo y sujeto a la vez.
Pero se me resbalan las ideas
y en la desesperación me enamoro de la nada.

Digo que vivo enamorada de la vida
pero miento
digo que no necesito a nadie
pero vuelvo a mentir.

Tengo tantas ganas de volverme loca de atar por alguien
que me ahogo con la cuerda de la exigencia
y me falta el aire.





miércoles, 15 de julio de 2015

El androide "con razón" pero sin "corazón."

Primer dibujo creado por una inteligencia artificial.
Vía: http://www.taringa.net/post/info/18745199/Primer-dibujo-creado-por-una-Inteligencia-Artificial.html 

¿Habéis visto Her?  Es una obra de Spike Jonze que nos invita a observarnos recreados como una sociedad absorta por las nuevas tecnologías. Nada lejos de la realidad.
Digamos que el cine, al igual que el arte en general, muestra eso que ya está ahí pero a lo que aún no le hemos prestado demasiada atención.

¿Por qué os hablo de esto? Veréis, hace como un mes sentí curiosidad por esa película.
Precisamente en los días en los que me detuve a verla, salió publicado el siguiente artículo: El robot Pepper se agota en un minuto al salir a la venta en Japón.
Dicho articulo, nos informa sobre la exitosa salida al mercado de un robot "capaz de comunicarse con personas e interpretar sus emociones." Comentan que está "diseñado para familias" y que este es capaz de "compartir sus experiencias y aprendizajes con otros modelos."
También se nos informa de que ha estado siendo utilizado desde hace un año como dependiente en algunos establecimientos de Nestcafé y Softbank.

Se supone que Her está ambientada en el futuro. Al menos, eso pensamos al verla. Pero, ¿y si en realidad ya vivimos en el mundo que nos plantea?
¿Cómo es posible que 1.000 unidades de un artilugio así se vendan en menos de 1 minuto? Está claro que la situación de Japón no se puede comparar a la que vivimos en otros países. Pero a pesar de eso, es de locos.
Pepper es un producto que promete cosas tales como: hacer fotos, felicitar por cumpleaños, o animar a las personas cuando detecta que están tristes.

Pretenden crear una versión de algo que ya existe.
Es cierto que este robot (o cualquiera) puede ayudar a mucha gente a no sentirse tan sola como Her nos muestra. Incluso, puede que desempeñen ese trabajo de dependientes de forma excelente. Pero es algo totalmente imprescindible, un capricho basto del ser humano.

Pensemos: si son las propias tecnologías las que nos llevan a ese aislamiento, como es posible que se pretenda que también sean ellas las que puedan sacarnos de él. Lo harán, sí, pero de forma ficticia.

Por otra parte, dudo que resulte más sencillo desarrollar un proyecto de robot como Pepper, que educar a las personas emocionalmente para no vernos en la necesidad tener que hacerlo.
Y en el caso de que lo fuera, es evidente que una máquina no nos va a aportar jamás lo que alguien de carne y hueso.

Educar desde el corazón no es fácil, pero que un robot nos haga sentir el calor de un ser que a pesar de su historia vive y siente sin haber sido programado para ello, lo es más.

Con esto espero haceros reflexionar, no para crear una revolución en contra de las tecnologías sino para que hagáis lo que esté en vuestra mano, que en este caso es soltar el móvil de ella y charlar con quien tengáis más cerca.


miércoles, 24 de junio de 2015

No hay marcha atrás.

Vía: https://www.pinterest.com
Le reté a que me disparara las verdades       
y lo hizo. Y yo lo hice con él.
Nos desangramos de pena.
Desde entonces nada volvió a ser
lo que hasta ese momento había sido.
Sabíamos que más temprano que tarde
nos rajaríamos las heridas, y de aquel allí
que era cualquier sitio 
dónde estuviéramos los dos, juntos.
Ya no nos mirábamos igual.
Los besos sabían tan distintos.
Ni si quiera nos respetábamos 
con la inocencia de aquel primer día.
Todo lo que antes eran posibilidades,
ahora parecían complicaciones.
Habíamos matado el amor que nos unía.
Y lloró. Y lloré. Y lloramos juntos su duelo,
por culpa del nuestro.
Sabíamos que todo aquello suponía el fin,
no por lo duramente sinceros que fuimos
sino por habernos dado cuenta 
de que todo lo que nos quedaba
eran tristes comparaciones.


El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...