-

-

domingo, 27 de diciembre de 2020

"¿Por qué lo compró?"

 

Vista en Robert Richardson photographing France
Autor: Lluis Ripoll Photography
Cuadro: Olympia, E. Manet, 1863




/Aquel cuadro/ miraría a Enric cómo nadie podría hacerlo jamás. Ni sus deseadas féminas, ni la más casta mujer que se decidiera a soportar tremendo esperpento. Ni tan si quiera como aquel viejo perro fiel que le dejaron sus padres. Aquellos ojos desnudos en aquel cuerpo terso y sensual le mirarían así por la eternidad. Ni muecas extrañas, ni enfados, ni indiferencia, ni arrugas. Al extrañar una piel sin ropa seduciéndolo, al caer en su memoria el anhelo de un ser joven y bello deteniéndose a observar a aquel ya flácido hombre, allí estaría su querida Venus, esperándole en un rincón de la gran casa junto a un florero, o en un trastero, o en un museo de París. Aguardando, cómo aguarda él, a ser vista para sentirse existir.

¿Quién dijo lágrimas?


 Poco se habla de ellas (¿es, en verdad, -alegría- la palabra?). Cuándo, al igual que con la tristeza, el ser se estremece tanto, es zarandeado en lo hondo con tal intensidad, que para poder seguir en pie, que para poder seguir, se deshace. Entonces uno sabe que la causa del inevitable y cuasi involuntario -ejercicio- de mar y sal en los labios, es honesta y real. Y que llega como el agua a la profundidad de las raíces de los árboles más altos y longevos. Nutriéndolos, dándoles más vida, como una tarde tranquila o un rayo de luz. 


viernes, 23 de octubre de 2020

Todas las veces son la última. / Retales

Kara Rosenlund


Adoré ver tu nombre llamándome. Querías que te leyera un fragmento de ese libro que digo que llevo tres lustros leyendo -aunque sólo haya revisado una página en lo que va de año.- Disfrutaba así, entonando mi voz en aquel cuarto vacío, sabiendo que al otro lado había alguien embelesándose al escucharme. Habían ratos en los que dudaba que aún estuvieras ahí. ¿Se habrá cortado la llamada? ¿Se habrá quedado dormida? ¿Estás ahí? 
"Sí"
 Me pedías que siguiera, y entonces yo volvía a entonar como nunca me enseñaron en la escuela, con el placer del que disfruta cada palabra por su melodía y su color. 
"¿Cuándo vendrás a verme?"
"No lo sé, ¿quieres que pare de leer?"
Te echo de menos, gracias por tu voz y tu tiempo.

El Juguete del Viento - Un post melancólico

Al ver la imagen volé a otro lugar. Uno que había olvidado transitar y al que dicen que uno no puede regresar. Pero no es cierto. Uno puede,...